Venezuela — El Waterloo de Chávez

Mario H. Concha VergaraEn casi nueve años de gobierno Chá­vez ha enfren­tado, exi­to­sa­mente, diez pro­ce­sos elec­to­ra­les, hasta el dos de diciem­bre sola­mente ha per­dido uno y es pre­ci­sa­mente el cual le entre­gaba el poder total de la nación, con poder abso­luto sobre los pode­res del Estado vene­zo­lano. Si Chá­vez hubiera triun­fado, el poder en sus manos sería tan amplio, tan inmen­sa­mente grande, que es muy posi­ble que no hubiera podido gober­nar pues, según su reforma cons­ti­tu­cio­nal que en reali­dad era una nueva cons­ti­tu­ción, no dejaba pie para nin­guna dele­ga­ción de poder.

¿Cómo fue cam­biando la situa­ción? – Es obvio que el cie­rre y expro­pia­ción ile­gal de los equi­pos de trans­mi­sión del Canal 2 de TV, Radio Cara­cas Tele­vi­sión, fue la chispa que lanzó a la calle a los héroes de la jor­nada liber­ta­ria. Los estu­dian­tes uni­ver­si­ta­rios enten­die­ron que la idea de Chá­vez era la de crear una nueva Cuba, con un poder más grande que el de Fidel Cas­tro pues no ten­dría nece­si­dad de men­di­gar por ayuda eco­nó­mica. Mal que mal, son casi 60 mil millo­nes de dóla­res que finan­cian la lla­mada revo­lu­ción boli­va­riana la cual es inex­pli­ca­ble­mente finan­ciada en más de un 70% por el impe­ria­lismo del pre­si­dente George Bush Jr., pues su país es el mayor con­su­mi­dor del petró­leo vene­zo­lano amén de que Vene­zuela es dueña de la ter­cera comer­cia­li­za­dora de hidro­car­bu­ros en Esta­dos Uni­dos la CITGO Corp., que con­sume 800 mil b.d. de petróleo.

Las deci­sio­nes pre­po­ten­tes y erra­das toma­das por el gobierno de Hugo Chá­vez, un teniente coro­nel auto­di­dacta, quien nunca aprobó el curso de Estado Mayor, quien nunca ha acep­tado con­se­jos de nadie, lo lle­va­ron a plan­tearse una polí­tica sig­nada por el sín­drome de Alba­nia, que fue ais­lando poco a poco al país de sus ami­gos. Se ale­ja­ron de su lado los espa­ño­les, antes del “¡Por qué no te callas…!”, la Comu­ni­dad Euro­pea, Bra­sil, Perú, Colom­bia y Chile, paí­ses muy impor­tan­tes para la polí­tica exte­rior cha­vista, aun­que él no lo reconociera.

Ver­ti­ca­lismo y prepotencia

Chá­vez siem­pre con­dujo “su revo­lu­ción” en forma ver­ti­cal. Una vez me dijo: “mira Mario, a mí no me gus­tan las elec­cio­nes por­que divi­den a la gente” y, aun­que este era su pro­ceso elec­to­ral número once, es obvio que de haber ganado hubiera sido tam­bién el último acto elec­to­ral del pue­blo vene­zo­lano. En otra oca­sión me con­fesó que el MBR-200, su pri­mer par­tido polí­tico, debía des­a­pa­re­cer pues no lo creía apro­piado para lle­var ade­lante su pro­yecto. “Los par­ti­dos sólo sir­ven coyun­tu­ral­mente”, me ase­guró. Así, en 1998 nació el MVR (Movi­miento Quinta Repú­blica, al cual eli­minó hace un año para crear, pri­mero el PUS (Par­tido Uni­fi­cado Socia­lista), al cual debido a los chis­tes del pue­blo cam­bió por PSUV (Par­tido Socia­lista Uni­fi­cado Vene­zo­lano), el cual es muy sui-generis: él es el Pre­si­dente, ele­gido por él mismo. El par­tido no tiene esta­tu­tos, no tiene pro­grama, y menos decla­ra­ción de principios.

De acuerdo a eso el Pre­si­dente no tiene con­tra­peso de nin­gún tipo y nadie se atreve a con­tarle sobre el mundo real. La ver­dad sea dicha, a Hugo Chá­vez le vuel­ven loco los hala­gos y lo que los vene­zo­la­nos lla­man el “jala­bo­lismo” o “jala­me­ca­tismo”, que en chi­leno quiere decir “pate­ros”. Nadie es capaz de dis­cre­par de él; todos sus minis­tros y fun­cio­na­rios le tie­nen un enorme miedo pues sus arran­ques de rabia son apoteósicos.

Chá­vez, cues­tiona el rol del PSUV, del gabi­nete y de la Asam­blea Nacio­nal, que es según Heinz Die­tre­rich, su gurú socia­lista, “esen­cial­mente una caja de reso­nan­cia de la volun­tad pre­si­den­cial donde los dipu­tados, con­tro­la­dos por tres “capa­ta­ces”, dicen “sí” a todo lo que él plan­tea, aun­que sea inviable.”

Exa­cer­ba­ción del militarismo

La pre­po­ten­cia de los fun­cio­na­rios cha­vis­tas, sumado a que todo el país está mili­ta­ri­zado (dicen que ni Pino­chet tuvo tan­tos mili­ta­res en su gobierno, ni tan­tos mili­ta­res pre­sos), mas la idea de con­cen­trar el poder, cam­biar las reglas de la pro­pie­dad, la amplia­ción del período pre­si­den­cial de seis a siete años; ade­más de ele­men­tos eco­nó­mi­ca­mente invia­bles como la jor­nada labo­ral de seis horas y pro­pues­tas estruc­tu­ra­les, como la refun­da­ción del Estado sobre con­se­jos comu­na­les, cuya imple­men­ta­ción pre­su­po­nía la exis­ten­cia de una dic­ta­dura revo­lu­cio­na­ria en Vene­zuela, para la cual había con­di­cio­nes, hicie­ron que el pue­blo vene­zo­lano, siguiera a sus hijos, a los estu­dian­tes, que die­ron una cam­pa­nada de alerta y se toma­ron las calles para defen­der la demo­cra­cia, lle­vando las encues­tas a decir que el NO gana­ría por más de diez puntos.

Estu­dian­tes únicos héroes

El domingo dos de diciem­bre, los resul­ta­dos elec­to­ra­les esta­ban lis­tos a las 9pm, sin embargo, en el CNE (Con­sejo Nacio­nal Elec­to­ral) se cerró la sala situa­cio­nal y no se le per­mi­tió la entrada ni a los obser­va­do­res extran­je­ros ni a los repre­sen­tan­tes del blo­que del NO, cues­tión que pro­dujo un alerta nacio­nal en el estu­dian­tado vene­zo­lano y una denun­cia del gene­ral Baduel, ex minis­tro de la Defensa quien tiene un gran arras­tre y ascen­diente den­tro de la FAN (Fuerza Armada Nacio­nal), y se dice que Hugo Chá­vez habría sido con­mi­nado por el Alto Mando a reco­no­cer el triunfo del NO para evi­tar derra­ma­miento de san­gre: esta vez la opo­si­ción, bajo el lide­razgo estu­dian­til, no aban­donó las calles y demos­tró que defen­de­ría su triunfo a como diera lugar.

Para el ana­lista vene­zo­lano, direc­tor de la revista Vene­zuela Ana­lí­tica, Reinaldo Figue­redo, “el largo día del 2 de diciem­bre hasta la madru­gada del 3 es más que el sim­ple triunfo de una ten­den­cia sobre otra es una lec­ción para todos los vene­zo­la­nos. Es una lec­ción que le dio el movi­miento estu­dian­til a los par­ti­dos polí­ti­cos, a la socie­dad civil y a todos noso­tros en gene­ral. El espí­ritu franco y gene­roso de estos mucha­chos nos ense­ñan el camino a tran­si­tar que no es el del odio, ni el de la revan­cha sino el de la espe­ranza y la unidad”.

Hugo Chá­vez, quien cree feha­cien­te­mente ser el líder de la “revo­lu­ción ame­ri­cana”, se dur­mió en sus fal­sos lau­re­les y tuvo su Water­loo, en donde las hues­tes enemi­gas iner­mes y aco­ra­za­das sola­mente con la razón de mucha­chos no mayo­res de vein­ti­dós años, ten­dría que reti­rarse defi­ni­ti­va­mente, pues ese casi 40% de vene­zo­la­nos que no votó ahora expre­sa­rán su opi­nión en las urnas sabiendo que la uni­dad creada por los mucha­chos, líde­res de hoy y de mañana, es tan férrea que no habrá bayo­neta alguna que los detenga; ade­más, el mismo Napo­león Bona­parte dijo que “el gober­nante que se sienta sobre un trono de bayo­ne­tas ter­mina por pin­charse el “derrier”.

Autor: Mario H. Conchas Vergara

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