Apostillas de una semana sabrosa

Raquel-y-HoracioPara el Dic­cio­na­rio de la Real Aca­de­mia de la Len­gua Espa­ñola, una apos­ti­lla es una aco­ta­ción que comenta, inter­preta o com­pleta un texto. Podría­mos decir que es una pequeña nota acla­ra­to­ria sobre un tema. La pri­mera semana de Cris­tina Fer­nán­dez en el sillón pre­si­den­cial ha sido rica en sor­pre­sas y anéc­do­tas, repleta de boca­di­llos para inter­cam­biar y hacer con­si­de­ra­cio­nes, ya que nos invo­lu­cran como ciudadanos.

Sin duda el tema del vali­jero mer­ce­na­rio se llevó todos los titu­la­res de los dia­rios y los comen­ta­rios de noti­cie­ros y colum­nis­tas nacio­na­les y extran­je­ros. Siendo tan com­plejo y rico en mati­ces, el tema ame­rita algu­nas observaciones.

Ley pareja no es rigurosa

Dijo Aníbal Fer­nan­dez en decla­ra­cio­nes a Radio 10 por el escán­dalo de la valija: “las con­ven­cio­nes inter­na­cio­na­les impi­den que se revi­sen las aero­na­ves de los man­da­ta­rios” ¿Cómo? ¿Los man­da­ta­rios tie­nen coro­nita? Doña Cris­tina debe­ría exi­gir inme­dia­ta­mente, como lo hizo con los jue­ces y el impuesto a las ganan­cias, que el equi­paje de los man­da­ta­rios sea revi­sado como el de cual­quier ciu­da­dano. Ella misma se pro­clamó alguna vez “la pri­mera ciu­da­dana”. Es hora de poner en prác­tica lo que tanto declama desde el atril: la igual­dad ante la ley. Todos los argen­ti­nos, del pri­mero al último, tene­mos los mis­mos dere­chos que Chá­vez, Nés­tor Kir­ch­ner y Anto­nini Wil­son. Que lea el art. 16 de la CN: en Argen­tina no hay pre­rro­ga­ti­vas de san­gre, títu­los de nobleza ni pri­vi­le­gios de nin­gún tipo.

Mis­te­rio de medianoche

De no haber sido dete­ni­dos en Ezeiza, ¿qué ruta hubie­ran seguido los petro­dó­la­res vene­zo­la­nos? Es decir, ¿a quién le iba a pasar la valija el señor Anto­nini? ¿Con quién iba a entre­vis­tarse ese día? Según infor­mes perio­dís­ti­cos Anto­nini había rea­li­zado unos ocho via­jes ante­rio­res al viaje fatal. ¿Cuán­tas vali­jas trajo y qué había den­tro de las mis­mas? ¿Libros y pape­li­tos? La pre­si­dente debe tener una biblio­teca y un escri­to­rio total­mente ati­bo­rra­dos de mate­rial biblio­grá­fico de fabri­ca­ción vene­zo­lana, refe­ri­dos a dos temas que la pre­si­dente domina: la filo­so­fía de Hegel y la his­to­ria de Para­guay y el maris­cal Solano López.

Felisa con la bol­sita, Cris­tina con la valijita

Por razo­nes obvias, los dóla­res vene­zo­la­nos debían lle­gar en efec­tivo y no mediante una trans­fe­ren­cia ban­ca­ria, que deja hue­llas. ¿El caso de la ex minis­tra Micheli no había sido sufi­ciente? No. No es eso. Es que Cris­tina que­ría dife­ren­ciarse de Felisa. No es lo mismo escon­der la plata en una “bol­sita” en el baño, que hacerlo en un male­tín eje­cu­tivo que llega a un aero­puerto inter­na­cio­nal. Es una dife­ren­cia de “clase”, de “san­gre azul”.

Miente, miente que…

Las las­ti­mo­sas expli­ca­cio­nes de la pre­si­dente para tra­tar de ocul­tar el chan­chu­llo evidente:

1. “Más que paí­ses ami­gos quie­ren paí­ses emplea­dos”, sos­tuvo en refe­ren­cia a Esta­dos Uni­dos. Tal vez. De lo que no hay duda es que la pre­si­dente tam­bién quiere fun­cio­na­rios “emplea­dos” que en un salón de la Rosada aplau­dan cada vez que nom­bra al gurú Chá­vez o que vili­pen­dia al “impe­ria­lismo” yan­qui. En fran­cés eso se deno­mina “la cla­que”: los paga­dos para aplau­dir. En Argen­tina los lla­ma­mos de otra forma.

2. “Esta Pre­si­denta es mujer, pero no se va a dejar pre­sio­nar”. Ape­lar con­ti­nua­mente a su dife­ren­cia de género (“soy mujer”) para vic­ti­mi­zarse, no hace más que levan­tar sos­pe­chas al repe­tirlo como si tra­tara de con­ven­cerse de que… Ade­más resulta enojoso que intente homo­lo­gar a todas las fémi­nas argen­ti­nas con su inconducta.

3. “Uno nunca sabe cuánto es ver­dad y cuánto es men­tira”. Es cierto. Pero al no haber pro­cla­mado en nin­gún momento su inocen­cia ni haber enfa­ti­zado su deseo de inda­gar el caso hasta el hueso y per­mi­tir que la Jus­ti­cia (que acá no es inde­pen­diente) se haga cargo, hace que lo cierto parezca muy, muy dudoso.

Las repre­sa­lias

Según La Nación:

Dece­nas de fun­cio­na­rios pasa­ron por los des­pa­chos de Cris­tina, del jefe de Gabi­nete, Alberto Fer­nán­dez, y del secre­ta­rio gene­ral de la Pre­si­den­cia, Oscar Parri­lli. Desde allí par­tie­ron lla­ma­das hacia gober­na­do­res, inten­den­tes y diri­gen­tes kir­ch­ne­ris­tas para que “repu­dia­ran” la acu­sa­ción de la jus­ti­cia nor­te­ame­ri­cana. La orden fue obe­de­cida por todos (…).

Ano­che, luego de haberse reunido con la Pre­si­denta, el can­ci­ller Jorge Taiana ana­li­zaba qué medida tomar res­pecto del emba­ja­dor de Esta­dos Uni­dos, Earl Ant­hony Wayne. Mien­tras lo eva­luaba, el jefe de Gabi­nete, Alberto Fer­nán­dez, ya había ins­truido a los minis­tros que no reci­bie­ran en audien­cia a Wayne –el diplo­má­tico es muy dado a estos encuen­tros pro­to­co­la­res– y que cual­quier pedido que les haga de ahora en más lo cana­li­za­ran a tra­vés de Cancillería.”

Cari­ta­tivo con lo ajeno

¿Qué hace el pre­si­dente Chá­vez repar­tiendo entre sus ami­gos ideo­ló­gi­cos los petro­dó­la­res que le per­te­ne­cen al pue­blo vene­zo­lano? ¿Toda­vía no se enteró de que él es un mero admi­nis­tra­dor de los recur­sos públi­cos? La ciu­da­da­nía se lo hizo notar el pasado 2 de diciem­bre, pero parece que se niega a darse por alu­dido. Si es así, que algún vene­zo­lano le recuerde que en su país hay ham­bre, pobreza y des­abas­te­ci­miento y que a él le está vedado hacer cari­dad polí­tica con recur­sos ajenos.

Mos­trando la hila­cha (del vestido)

Para el acto de asun­ción, Cris­tina se hizo coser una copia exacta del ves­tido que usó Leti­zia Ortiz para el bau­tismo de su segunda hija. ¿Se le pasó el deta­lle de que el marido de Leti­zia, Felipe de Bor­bón, iba a estar pre­sente en la cere­mo­nia? Cómo se habrá reído el prín­cipe: su esposa es la musa ins­pi­ra­dora de nues­tra pre­si­dente. Y no sólo el ves­tido, ya que los aba­ni­cos con que doña Cris apa­rece en público (qui­zás para cal­mar cier­tos sofo­co­nes) tam­bién es una moda que ha tomado pres­tada de la prin­cesa de Asturias.

Sede vacante

La emba­jada en Cuba está vacante. El actual emba­ja­dor está empe­ñado en renun­ciar, pero nadie parece estar dis­puesto a reem­pla­zarlo. Los ele­gi­dos han sido varios: Bielsa, Solá, Obeid y el argen­tino mejor rela­cio­nado con Fidel: Miguel Bonasso. Todos han recha­zado la gene­rosa oferta. La excusa: acep­tar el cargo equi­vale a “dejar libre la can­cha polí­tica.” La reali­dad: no es un des­tino ape­te­ci­ble. Pero cómo, ¿no es que estos com­pa­trio­tas admi­ran a Fidel y su para­dí­siaca isla, donde el bie­nes­tar, la liber­tad y los dere­chos huma­nos son los ras­gos turís­ti­cos domi­nan­tes? Vamos, mucha­chos. A jun­tar coraje, que Fidel los va a tra­tar muuuuy bien. No se van a abu­rrir. Y de paso pue­den inter­ce­der por la doc­tora Hilda Molina y apun­tarse un poroto en la cues­tión de los dere­chos huma­nos que tanto pre­dica Cristina

Cada pique­tero con su canastita

Cas­te­lls se suma al reclamo de la canasta navi­deña: doña Cris, ¡a cum­plir las pro­me­sas elec­to­ra­les! El pobre hom­bre sólo está recla­mando por sus ele­men­ta­les dere­chos huma­nos: un agui­naldo, un pan dulce y una sidra… para empezar.

Hogar, dulce hogar

Parece que el matri­mo­nio pre­si­den­cial, her­ma­nita Ali­cia incluida, ya no vuel­ven a sus res­pec­ti­vos domi­ci­lios en Río Galle­gos. Pre­vi­so­res de la ira de quie­nes los cono­cen bien, los Kir­ch­ner siguen viviendo en la pro­vin­cia Santa Cruz, pero en su nueva resi­den­cia en la más ‘caté’ loca­li­dad de El Cala­fate, donde pre­do­mina el turismo inter­na­cio­nal (hay otro “roce”) y un ambiente rela­jado, que per­mite dis­ten­der los ner­vios hasta el comienzo de una nueva semana en la Rosada. Debe ser una casa con muchos ceni­ce­ros y donde la cris­ta­le­ría se renueva constantemente.

Autor: Raquel Eugenia Consigli
Horacio Martínez Paz

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Un comentario en “Apostillas de una semana sabrosa”  

  1. 1 Matilde del Carmen Masats

    Raquel y Hoa­ra­cio: Como siem­pre des­ta­ca­dos sus comen­ta­rios, como ciu­da­dana ¿ me pre­gunto? , por­que lo esce­rra­ron en un baño 4 horas y luego el sal­vo­con­ducto a Uru­guay, des­pues de 4 dias en el pais. Fallo la jus­ti­cia o la injus­ti­cia, quien dió la orden. Dijo que traía libros y unos pape­li­tos pero no dijo que eran ver­des. Hoy soli­ci­tan la extra­di­ción para que, “tiempo que pasa ver­dad que huye”. Un cor­dial saludo Matilde.

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