¡Y hágase la luz!

Lamparita bajo consumoEl vier­nes de la semana pasada, antes de enca­rar el receso de navi­dad, la pre­si­denta Cris­tina de Kir­ch­ner anun­ció pom­po­sa­mente, en el Salón Blanco de Casa Rosada, el Pro­grama Nacio­nal de Uso Racio­nal y Efi­ciente de la Ener­gía (Pro­nu­ree). Ese día, Julio De Vido, ase­guró que la imple­men­ta­ción del Pro­nu­ree per­mi­ti­ría “reapro­ve­char en el mediano plazo unos 2.623 MW de poten­cia y 6.500 GW/h de ener­gía que equi­va­len al 6% de la demanda anual”.

Lo cierto es que el pro­grama anun­ciado por la pre­si­denta y el minis­tro de Pla­ni­fi­ca­ción generó muchas dudas y crí­ti­cas entre los especialistas.

El prin­ci­pal punto del pro­grama, arti­cu­lado en el Decreto 140/07 y que que­dará com­ple­men­tado por una ley que será apro­bada en el Con­greso en el día de hoy, con­siste en ade­lan­tar una hora los relo­jes a par­tir del 30 de diciem­bre para “apro­ve­char mejor la luz diurna”.

El paquete de aho­rro se com­ple­taba con el reparto gra­tuito de 5 millo­nes de lám­pa­ras de bajo con­sumo, reduc­ción de con­sumo de las depen­den­cias del sec­tor público, reem­plazo del alum­brado público a lumi­na­rias de menor con­sumo y cré­di­tos del Banco Nación para quié­nes com­pren elec­tro­do­més­ti­cos de bajo consumo.

El Pro­nu­ree reci­bió crí­ti­cas de todo tipo. Algu­nas apun­ta­ron al cam­bio de hora en par­ti­cu­lar, como las de Gerardo Rabi­no­vich, pro­se­cre­ta­rio del Ins­ti­tuto Mosconi:

Ade­lan­tar una hora más el reloj me parece una medida que me pre­senta algu­nas dudas res­pecto de su efec­ti­vi­dad en cuanto al aho­rro de ener­gía, y me parece que genera más difi­cul­ta­des que bene­fi­cios, ya que el período de mayor lumi­no­si­dad del día más largo del año ya pasó, que fue el 21 de diciem­bre y a par­tir de ahora empieza a acor­tarse”, explicó Rabinovich.

Lo cierto es que, aparte de eso la Argen­tina debe­ría estar en la franja hora­ria –4, con res­pecto al meri­diano de Green­wich, y desde 1993 uti­li­za­mos el uso –3, con este nuevo cam­bio pasa­ría­mos a ubi­car­nos en la franja –2, como si estu­vie­ra­mos en el medio del océano Atlán­tico. Algo cier­ta­mente “poco natural”.

Fuente: Edición I

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3 Comentarios en “¡Y hágase la luz!”  

  1. 1 roberto

    Estoy espe­rando que la botó­xica salga en la “tele­vi­sión pública”, o en “A Dos Che­ques, o en alguno del los pro­gra­mas del corrupto Hadad o del repug­nante Tine­lli, o del Ojos Sal­to­nes CQC, a ense­ñar como enros­car las lam­pa­ri­tas eléc­tri­cas. Eso sería la más pura emu­la­ción del Dés­pota Fidel expli­cando el uso de la “olla arro­cera”. Paya­sos ignorantes!!!

  2. 2 Matilde del Carmen Masats

    ¿ Se las otor­ga­ran a los col­ga­dos sola­mente o a los infe­li­ces que cada vez son menos ? Roberto es lo único que saben de ros­cas. En pro­vin­cia los cor­tes cada vez son más a menudo nos que­da­mos­sin luz, sín agua y sín tele­fono. Cosas del gran Bue­nos Aires, que le vas a hacer aguan­tarse, no invir­tió nada más que en la cam­paña este anen­ce­fa­lico. Hoy vigente como visi­ta­dor de entuer­tos diarios.

  3. 3 Consuelo Arias-Briceño

    En Vene­zuela colo­ca­ron los bom­bi­llos chi­nos que poseen una luz más bien azul, pero en reali­dad, son más inca­des­cen­tes (escan­di­lan); su vol­taje de fun­cio­na­miento (no sé si es correcta la expre­sión) es de 50 rpm en lugar de las 60 a las que en Vene­zuela acos­tum­bra­mos. Por lo tanto, pro­duce letargo, ador­me­ci­miento, etc… ade­más de incre­men­tar los nive­les de estrés e irri­ta­bi­li­dad.
    Si es cierto, polí­ti­ca­mente es correcto ya que lo que nece­si­tan estos gobier­nos son PUE­BLOS DOR­MI­DOS, ALE­TAR­GA­DOS que a todo digán Amén.
    Entre nosos­tros muchos dicen aún “Eso no va a pasar aquí” Gra­cias al triunfo del NO no tan pírrico como desean hacerlo ver, hemos des­per­tado un poco, hemos reco­brado fuer­zas, pero en reali­dad: NO SABE­MOS LO QUE NOS ESPERA con las dicho­sas vallas del POR AHORA…
    Dios tenga mise­ri­cor­dia de noso­tros, luego de estas NOvi­da­des.
    Cojan ejem­plo, aun­que dicen que nadie aprende por cabeza ajena. (Demos­trado entre nosotros…).

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