Que tren…, que tren

Jorge Omar AlonsoEntre los tan­tos recuer­dos que guardo de mi niñez está aque­lla playa de manio­bras del ferro­ca­rril de car­gas Gene­ral Bel­grano, que se exten­día por seis cua­dras y que divi­día el barrio en dos cru­zando casi por los fon­dos de las casas. Sen­tado al cos­tado de las vías miraba con inte­rés las idas y vuel­tas de la vieja máquina a car­bón, aco­mo­dando los vago­nes de carga y cuando ter­mi­nada la jor­nada de tra­bajo, len­ta­mente y reso­plando de can­san­cio se iba mar­chando can­si­na­mente al amplio han­gar en donde exha­laba la última boca­nada de vapor.

Desde aque­llos leja­nos días siem­pre tuve una espe­cial pre­di­lec­ción por los tre­nes y su mundo de hie­rro y fuerza. Recuerdo tam­bién cuando via­jaba con mis padres desde La Plata a Bue­nos Aires en aque­llos coches de con­for­ta­bles asien­tos y ara­ñas de luces de tres lám­pa­ras, como así tam­bién del coche come­dor que iba último en la for­ma­ción. Y las esta­cio­nes con ese incon­fun­di­ble estilo de cons­truc­ción inglés, donde no se pal­paba la mise­ria y no eran dor­mi­to­rios de vagabundos.

Ferro­ca­rri­les que fue­ron en un pri­mer momento empren­di­miento de enver­ga­dura y que lle­va­ron el pro­greso al inte­rior alre­de­dor de cuyas esta­cio­nes se for­ma­ron algu­nos pobla­dos. Fue­ron fun­da­men­ta­les para la eco­no­mía y favo­re­cie­ron las comu­ni­ca­cio­nes de las zonas mas apar­ta­das con las metró­po­lis. Los “cami­nos de hie­rro” a los que se refe­ría Juan Bau­tista Alberdi quien en 1852 al escri­bir sobre los medios que debe­rían figu­rar a la cabeza de nues­tras cons­ti­tu­cio­nes, hacía men­ción entre otros a aque­llos “cami­nos de hie­rro” que lle­va­rían el pro­greso a las comar­cas mas apartadas.

El Gobierno de la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires en 1863 desa­rro­lló el Ferro­ca­rril Oeste y simul­tá­nea­mente había comen­zado a cir­cu­lar el Cen­tral Argen­tino. Para 1880 se habían cons­truido 2500 kiló­me­tros de vías de los cua­les 400 per­te­ne­cían a nues­tra Pro­vin­cia. En la his­to­ria del ferro­ca­rril se dice que con la gene­ra­ción del ’80 la red ferro­via­ria había alcan­zado una exten­sión de 9500 kms.

En 1958 al crearse la recor­dada EFEA Empresa de Ferro­ca­rri­les del Estado Argen­tino la máxima exten­sión del ten­dido ferro­via­rio alcan­zaba a 47.000 kms. de vías.

Todo los que vino des­pués fue lamen­ta­ble, comen­za­ron a levan­tarse rama­les a comien­zos de la década de los años sesenta. A par­tir de 1976 se can­ce­la­ron ser­vi­cios, por ejem­plo los rama­les Avellaneda-La Plata, La Plata-Pipinas, dejando de fun­cio­nar el Ferro­ca­rril Pro­vin­cial. En la Pre­si­den­cia de Car­los Menem se les asestó el tiro de gra­cia con aque­llo de “ramal que para ramal que se cierra”.

El perio­dista y ferro­via­rio Juan Car­los Cena es el autor de El Ferro­ci­dio, título muy apro­piado en donde se des­cri­ben las polí­ti­cas con res­pecto al ferro­ca­rril como así tam­bién las denun­cias que ponen de mani­fiesto la lamen­ta­ble situa­ción que atraviesa.

Cuando en paí­ses euro­peos y en los EE.UU. se le otorga toda la impor­tan­cia que merece a este trans­porte, por su rapi­dez y segu­ri­dad, el cual llega a los luga­res más recón­di­tos y apar­ta­dos, recuér­dese el Expreso de Oriente, al cual se le ha dado un gran impulso tra­du­cido en uni­da­des de alta tec­no­lo­gía que desa­rro­llan velo­ci­da­des feno­me­na­les, en nues­tro País el ferro­ca­rril está en franca deca­den­cia. Se viaja mal, como ganado según expre­sión del usua­rio, con coches mugrien­tos y con esta­cio­nes con­ver­ti­das en un lupa­nar peli­groso de tran­si­tar a toda hora. Es impe­rio­sa­mente nece­sa­rio recu­pe­rar al tren como “arti­cu­la­dor de los espa­cios eco­nó­mi­cos y socia­les” y como “ele­mento soli­da­rio comu­ni­ca­dor” entre los pue­blos, como escri­bió Cena en la citada obra. No debe­mos olvi­dar el cal­va­rio de aque­llos pue­blos con­ver­ti­dos en fan­tas­mas una vez que el ferro­ca­rril dejó de ser su ele­mento vital.

Autor: Jorge Omar Alonso

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5 Comentarios en “Que tren…, que tren”  

  1. 1 Elba G.Virgilio

    Tam­bien recuerdo con nos­tal­gia al tren,vivia frente a la estacion,y lo use como tras­porte durante toda mi secundaria,ya que un viaje que en tran­via me tomaba 45 minu­tos en tren solo 15,.
    Es lamen­ta­ble lo que paso con los trenes,Menem ter­mino de sepul­tar­los pero tam­bien lo pidio la gente,que siem­pre le recordo cum­plir su pro­mes de “Ramal que para,ramal que cierra“en una espe­cie de autoinmolacion,no hay duda que tene­mos el resul­tado de nues­tros erro­res.
    Con el ultimo tren se per­die­ron pue­blos que que­da­ron incomunicados,ya que las rutas pasa­ban lejos y los pobla­do­res vinie­ron a las ciudades,en su mayo­ria a aumen­tar las villas de emer­gen­cia.
    Y el “tren bala“que nos pro­me­tio un ex-presidente solo hizo un viaje que demoro 7 hs entre Rosario-Bs As y al segundo viaje se rom­pio la vieja loco­mo­tora,
    En vez de bala fue un balazo en la frente–
    No pierdo las espe­ran­zas que algun dia ten­dre­mos un gobierno que merezca lla­marse asi y reco­rra nues­tras vias un tren moderno.
    Es increi­ble que un pais con la exten­cion del nues­tro no tenga este medio.

  2. 2 roberto

    Amigo Alonso,

    Recuerdo cuando en 1952 comencé, por razo­nes de estu­dio, a via­jar a La Plata. Tomaba el tren de 06:08 en Cons­ti­tu­ción, via­jaba desa­yu­nando en el coche come­dor — con cale­fac­ción en invierno — mien­tras estu­diaba, y a las 07:30 arri­baba sin demo­ras a La Plata.

    Una de las últi­mas veces que viajé en ese mismo ramal., tan solo tres años atrás, en uno de los vago­nes sucios, con asien­tos metá­li­cos, con vidrios rotos, algún vian­dante había dejado sus depo­si­cio­nes en el suelo. El olor era espan­toso, y nadie, ni per­so­nal de lim­pieza ni de a bordo, se preo­cupó por ello. Inclu­sive, algu­nos cul­tos ciu­da­da­nos que cir­cu­la­ban por allí comen­ta­ban joco­sa­mente el aroma y las lin­de­zas del recuerdo allí depo­si­tado. Cul­tura ciu­da­dana, que le llaman.

  3. 3 Matilde del Carmen Masats

    Esti­mado amigo Omar Alonso: Que tiem­pos aque­llos, mis abue­los lle­ga­ron a Argen­tina en 1884, cuando yo con­taba con 5 años me lle­va­ban en ese mismo tren a la casa de unos Anda­lu­ces, que via­ja­ron desde España en el mismo Barco. Mi abue­lita pre­pa­raba una valija de cuero marron pequeña y colo­caba en la misma una toa­lla un jabón y algún abrigo. El tren que Ud. hace men­ción tenia faro­les de bronce lus­tra­dos y ade­mas vidrios esme­ri­la­dos con her­mo­sas flo­res, baños con­for­ta­bles, asien­tos de cuero apoya cabe­zas de hilo, el res­tau­rante con­taba con man­te­les y sevi­lle­tas y la vaji­lla era per­fecta. Mi abue­lito de traje y cor­bata y mi abuela con tapado y zapa­tos lus­tra­dos no nue­vos, mi atuendo un tapa­dito, som­bre­rito guan­tes y bufanda. Qui­tarse todo al subir al tren por la cale­fac­ción que con­taba el mismo. Todo una paque­te­ría, des­pues de la toma del poder de Perón, se les otor­gaba via­jes gra­tis, donde se des­truian los asien­tos, los cor­ta­ban y rom­pian todo a su paso. Todo tiempo pasado fué mejor o es parte de la edu­ca­ción de esa epoca el ” savoir vivre “. No se si tiene cono­ci­miento que por ese enton­ces en la Comi­sa­ria de La Tablada en Ave­lla­neda estaba a cargo el Comi­sa­rio Miguel Angel Tis­sone era per­sona de la amis­tad de mi esposo Enri­que, al cual lo visi­taba con fre­cue­cia. Apro­ve­cho para salu­darlo con mi mayor estima, Feli­ces Fies­tas como así a su dig­ni­sima fami­lia sus ami­gos Matilde del Car­men y Enri­que Amable.

  4. 4 Tito en el Caribe

    Que tiem­pos aque­llos, En mis años de estu­dio tam­bien via­jaba en los tre­nes “Lar­gos” como les decian, a Cor­doba. Cama­ro­tes bien aten­di­dos, come­dor, con vaji­llas y cubier­tos en plata 25%, y losa inglesa, Bar, ser­vico de enfer­me­ria a bordo,barberos y pelu­que­ros. un lujo todo eso, hasta cine tenia el “Estre­lla de Plata”, vago­nes lim­pios y lujo­sos, ape­sar de tra­tarse del gene­ral Bel­grano, La ceni­cienta de los ferro­ca­rri­les. Pero nosos­tros como bue­nos inte­li­gen­tes des­trui­mos todo eso.

  5. 5 pendorcho

    En enero de 2003, pude via­jar en Pull­man a MDQ, los bago­nes los habían pin­tado y esta­ban a nuevo… Bueno no exa­ge­rando (tam­poco nunca mas fue lo que era antes)… La cosa, es que por lo menos estaba todo lim­pio, recién pin­tado, y el Aire acon­di­cio­nado fun­cio­naba… (que mas se puede pedir por estos lares, en los tiem­pos que corren)… Ni bien la for­ma­ción entró en la zona del Gran Bs​.As., cada vez que pasaba cerca de una Villa mise­ris era ata­cado por una llu­via de pie­dras… cuando llegó a des­tino, el vagón en el cual via­jaba, tenía casi la mitad de los vidrios blin­da­dos rotos, a una nena de unos 10 años, le abrie­ron el cra­neo de una pedrada, lo que hizo que el tren parara en Dolo­res, para que la lle­ven a un Hos­pi­tal.… Entre otras cosas, Por­que la Poli­cía Ferro­via­ria no tra­baja como antes?.…

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