Bolivia — Evo y Alvaro, Robespierre y el Conde de Mirabeau

Jorge-Landivar-Roca‘Lo com­pa­ran con Sta­lin’, dijo a Álvaro Gar­cía Linera una perio­dista de la revista argen­tina ‘La Fogata’. Éste res­pon­dió: ‘Yo me veo como uno de los últi­mos ‘Jaco­bi­nos’ de la Revo­lu­ción Fran­cesa y veo a Evo como Robes­pie­rre’. Segu­ra­mente el vice­pre­si­dente boli­viano intenta iden­ti­fi­carse con Honoré Gabriel Riqueti más cono­cido como el Conde de Mira­beau. Basa­dos en este cri­te­rio, ana­li­ce­mos la tras­cen­den­cia polí­tica que implica la respuesta.

Los ‘Jaco­bi­nos’, era una orga­ni­za­ción radi­cal fun­dada como una Socie­dad de Ami­gos de la Cons­ti­tu­yente que con­dujo la vida polí­tica de Fran­cia durante la Revo­lu­ción Fran­cesa. Sus miem­bros eran dipu­tados de la Asam­blea Cons­ti­tu­yente. Su ape­la­tivo deriva del lugar donde regu­lar­mente se reunían, un anti­guo monas­te­rio de los mon­jes jaco­bi­nos (dominicos).

Mira­beau y Robes­pie­rre, líde­res revo­lu­cio­na­rios, no tar­da­ron en hacerse miem­bros de esta aso­cia­ción cuya influen­cia tenía alcance nacio­nal. Su enorme poder polí­tico pro­ve­nía de la estruc­tura creada por nume­ro­sos gru­pos afi­lia­dos y de la habi­li­dad de sus diri­gen­tes para mani­pu­lar a la opi­nión pública. El apo­geo de su poder coin­ci­dió con la for­ma­ción de la Asam­blea de Repre­sen­tan­tes que no desa­rro­llaba nin­guna acción que no hubiera sido pre­via­mente apro­bada por esta orga­ni­za­ción. Los Jaco­bi­nos exi­gie­ron la eje­cu­ción del Rey, eli­mi­na­ron a los ‘Giron­di­nos’, un sec­tor mode­rado, y envia­ron a la gui­llo­tina a miles de sus adversarios.

Maxi­mi­lien de Robes­pie­rre, a quien se semeja el pre­si­dente Mora­les, según Gar­cía Linera, fue uno de los líde­res más impor­tante de la Revo­lu­ción Fran­cesa, gobernó de facto durante el periodo en que los revo­lu­cio­na­rios con­so­li­da­ron su poder. Durante este tiempo, los sec­to­res extre­mis­tas toma­ron el con­trol del grupo y haciendo uso de su auto­ri­dad impu­sie­ron en el país una etapa deno­mi­nada como ‘El Terror’, al repri­mir toda opo­si­ción con una vio­len­cia impla­ca­ble. Robes­pie­rre fue pos­te­rior­mente gui­llo­ti­nado y con su caída los Jaco­bi­nos per­die­ron su poder y la Con­ven­ción los declaró ilegales.

Por su parte, El Conde de Mira­beau, fue un revo­lu­cio­na­rio que pese a su ori­gen aris­to­crá­tico llegó a la pre­si­den­cia de la Asam­blea Nacio­nal y a jefe de los Jaco­bi­nos. Murió a poco tiempo de ser ele­gido. Gozó de pres­ti­gio inte­lec­tual con la publi­ca­ción de varias obras entre ellas Essai sur le des­po­tisme (Ensayo sobre el des­po­tismo). Intentó con­cer­tar la recon­ci­lia­ción entre la corte reac­cio­na­ria de Luis XVI con las fuer­zas de la Revo­lu­ción, cuyo radi­ca­lismo iba en aumento. Pro­pi­ció la crea­ción de una mili­cia de ciu­da­da­nos de la cual sur­gió luego la Guar­dia Nacio­nal. Se des­tacó por su cinismo, por su amo­ra­li­dad como ejer­ci­cio vital por exce­len­cia y por su ardiente oratoria.

Inte­lec­tual y locuaz como Mira­beua, al vice­pre­si­dente Gar­cía Linera se lo des­cribe como el acom­pa­ñante más influ­yente y radi­cal del entorno de Evo Mora­les; es el diri­gente que marca la línea dura, con­cibe y con­trola el con­te­nido marxista-indigenista de la acción guber­na­men­tal, enca­mi­nado siem­pre a ins­tru­men­tar un Estado tota­li­ta­rio. Una acti­vi­dad que des­pliega con sigilo, simu­lando una ima­gen de gran con­cer­ta­dor, impla­ca­ble sin embargo, a tiempo de impo­ner su criterio.

Lo que al pare­cer el vice­pre­si­dente olvida, es como se fue­ron devo­rando entre sí los diri­gen­tes de aque­lla revo­lu­ción. Por­que de haber refle­xio­nado sobre aque­llas suer­tes juga­das con la gui­llo­tina, a modo de per­ma­nente adver­ten­cia, segu­ra­mente habría con­cluido que en polí­tica las gam­be­tas arte­ras y extre­mis­tas sue­len ter­mi­nar engu­llendo a sus pro­pios protagonistas.

Autor: Jorge Landívar Roca

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