Amores y Odios

Francisco BenardNo hace mucho escribí un articulo titu­lado “El dia­blo anda suelto”. Nadie puede negar que esto es asi y en estos tiem­pos aún más de lo que cree­mos. Cami­nado por las calles de la Ciu­dad de Bue­nos Aires lo advierto con bas­tante faci­li­dad. La cara o la “mirada” según otros es el reflejo “del alma” de eso que no se ve, como a Dios que no vemos por supuesto. A Dios lo des­cu­bri­mos en nues­tro pró­jimo. A algu­nos les ha lle­vado años des­cu­brirlo en su ver­da­dera mag­ni­tud y esplen­dora admi­ra­ción y entrega a El fuente de toda razon y jus­ti­cia. Caras “enju­tas”, “caras sufri­das” que no esbo­zan nin­guna son­risa. Triste no? Que per­die­ron en reali­dad o que no tie­nen? Per­die­ron en reali­dad el “amor” que trans­forma todo en espe­ranza y vida.

Los amo­res y los odios a veces con­vi­ven en uno mismo. El dia­blo siem­pre esta al ace­cho de que cai­ga­mos en su trampa o no es ver­dad? Casi siem­pre el dia­blo viene ves­tido con el mejor ropaje.Debemos ser ple­na­mente con­cien­tes de ello,tenerlo ple­na­mente presente.

Cami­nado el otro dia por la Ave­nida Santa Fe advertí la pre­sen­cia de un señor posi­ble­mente con su nie­tita de solo tres añi­tos que bien podría haber sido Cris­tina Viola o una niña des­a­pa­re­cida durante el Gobierno Mili­tar — casi lo mismo no?- que dife­ren­cia podría exis­tir ? Nin­guna por cierto. Solo son víc­ti­mas de enfren­ta­mien­tos horribles.Ahora, com­prendo por­que en reali­dad y con muy buen cri­te­rio el Dr. Nes­tor Kir­ch­ner se refi­rio a los niñi­tos Qui­ño­nes en una carta diri­gida al Pre­si­dente Fidel Cas­tro ” Y que tie­nen que ver estos niñi­tos en una his­to­ria de gran­des? Muy cierto por supuesto. Todos estos niñi­tos nada tie­nen que ver. Solo el odio podría en reali­dad dis­tor­sio­nar un con­cepto que le resulta claro al Dr. Kir­ch­ner y que yo com­partí, por cuanto conozco a la fami­lia Qui­ño­nes y me puse a su disposición.

Quie­nes me cono­cen saben como visua­lizo los dere­chos huma­nos, no es ver­dad? Mi enfo­que es pri­ma­ria­mente desde una visión teo­ló­gica y jurí­dica — no politica-, por cuanto frente a Dios somos todos iguales.He par­ti­ci­pado en un home­naje a las “mon­jas fran­ce­sas” y dos madres de Plaza de Mayo. Com­prendo su dolor. He llo­rado frente a sus tum­bas y tam­bién les he lle­vado flo­res. Hay que actuar con “gran­deza y humil­dad” y frente a muer­tes injus­tas no cabe otra todos reac­cio­ne­mos como debe­ría­mos hacer. Como diría la Dra. Argi­bay Molina: ” Debe pri­mar una vision juri­dica” y no una visión poli­tica y/o sen­ti­mien­tos par­ti­cu­la­res imbuí­dos por la pro­pia his­to­ria personal.

La paci­fi­ca­cion nacio­nal lle­gara cuando comen­ce­mos a amar al enemigo que nos odia” Es ello posi­ble? Yo creo que si y mucho de ello depende y es posi­ble de lograr cuando actue­mos con gran­deza y ade­mas cuando lo haga­mos en un marco de “lega­li­dad cons­ti­tu­cio­nal” por­que el Pream­bulo de la Carta Magna sos­tiene que la paci­fi­ca­cion nacio­nal es un dere­cho y no un regalo que nos hacen los fun­cio­na­rios de turno.

Autor: Francisco Bénard
Periodista

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Un comentario en “Amores y Odios”  

  1. 1 Eduardo Palacios Molina

    Don Pan­cho:

    Creo que Ud. tiene todas las con­di­cio­nes para ayu­dar a que la paci­fi­ca­ción se realice en nues­tro
    pais. Su nota así lo define.Los ren­co­res no pro­vie­nen de quie­nes en estos momen­tos son per­se­gui­dos, encar­ce­la­dos, tor­tu­ra­dos moral y psi­qui­ca­mente, y con­du­ci­dos a la muerte por el sufri­miento que esto le pro­duce a ellos y a sus familiares.Desde el adve­ni­miento del gobierno de Alfon­sín, 1983, esta­mos viviendo el retorno a la lucha de la decada del 70. No hemos podido salir
    de ese pasado en la que el pro­pio gobierno nos induce a entrar. Hace más de un cuarto de siglo que vivi­mos oyendo calum­nias, inju­rias, y cam­pa­ñas de odio con­tra las FF.AA y las Fuer­zas de Segu­ri­dad. Se sigue con el deseo de encar­ce­lar a civi­les que par­ti­ci­pa­ron en el gobierno mili­tar de 1976/83. Se sigue juz­gando a ofi­cia­les dis­tin­gui­dos de las FF.AA. con jui­cios men­ti­ro­sos.
    Los per­se­gui­dos no son los que odian, sino los per­se­gui­do­res. ¿ Como lle­gar a la paci­fi­ca­ción cuando una mino­ría enca­ra­mada en el poder empuja al enfren­ta­miento con­tra la socie­dad a un grupo de fora­ji­dos y mani­pu­lando jue­ces entre­ga­dos al pre­va­ri­cato?. No soy abo­gado, pero aquí en nues­tros pais no rige nin­gun orden jurí­dico, sino el que impone la omni­po­ten­cia de los que per­die­ron la gue­rra que ellos decla­ra­ron y que hoy ocu­pan el Estado. Y no es por este camino como vamos a encon­trar la paci­fi­ca­ción de los espí­ri­tus, para alen­tar una con­vi­ven­cia res­pe­tuosa. Asi no se des­te­rrará el odio, por­que el odio nos llega desde el poder polí­tico.
    Exce­lente refle­xión la del escri­tor y ana­lista . Gra­cias por obli­garme a decir más de lo mismo y per­dón a quién tenga la pacien­cia de leer esta opinión.

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