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Bolivia — Sobre diálogos, provocaciones y fracasos
La transmisión televisada del diálogo propuesto por los prefectos al Presidente de la República y llevado a cabo durante siete horas ininterrumpidas en el Palacio Quemado, ha sido uno de los acontecimientos políticos más importantes de los últimos tiempos, por la apertura del diálogo en sí y por las directas observaciones que escuchó el Presidente Morales sobre su gestión de gobierno, muy diferente a la que muestra la propaganda oficialista tratando de convencernos de que “Bolivia cambia y Evo cumple”.
El diálogo lo inició el Presidente pretendiendo demostrar que la situación económica del país es próspera, desviando la temática de fondo que los prefectos habían planteado públicamente y fue rechazada por voceros gubernamentales, como el IDH, la constitución ilegal del MAS y los Estatutos Autonómicos.
El debate recién arrancó con la aceptación de la agenda propuesta y el reclamo airado y valiente del prefecto de La Paz por el incumplimiento de promesas electorales del presidente a la región.
Confirmando que es el ideólogo del régimen, el vice presidente García Linera se encargó de refutar los reclamos de José Luís Paredes y las afirmaciones principistas de Mario Cossío y Leopoldo Fernández sobre la legalidad y pertinencia de los temas agendados, en contraposición a la actitud conciliadora de los prefectos de Santa Cruz y Cochabamba y del mismo presidente, que coincidieron en proponer escenarios técnicos para encontrar soluciones al conflicto.
Si el pueblo no se había percatado aún de las verdaderas intenciones de este promotor de la violencia, al día siguiente del encuentro se presentó a una reunión política en el Plan Tres Mil, ensalzando las “bondades” de la constitución del MAS y descalificando al Estatuto Autonómico de Santa Cruz, en franca provocación y divergencia con el presidente, quien había aceptado buscar la compatibilización conceptual entre estos documentos.
A la luz de estos hechos, vemos que actualmente existen dos tendencias pendulares en el gobierno, que reflejan la dualidad de su comportamiento político. Una, representada por García Linera y su entorno congresal-palaciego, que sostiene la línea confrontacional del MAS, y la otra, representada por el propio Presidente quien, a despecho de su inexperiencia en el manejo gubernamental, manifiesta eventualmente una voluntad de diálogo, buscando tal vez garantizar la gobernabilidad del país en constante riesgo y su descenso de popularidad.
Según un politólogo extranjero: “El infierno está lleno de buenas intenciones y las “buenas intenciones” han producido grandes males personales y colectivos. Quizás sea el caso de Bolivia y su presidente, pues seguramente éste posee un sentimiento hacia su pueblo de justicia social y reivindicación histórica de la población indígena,… pero no se puede decir lo mismo de Álvaro García Linera. Él es el encargado de dar contenido a quien no lo tiene……nadie ejemplifica mejor a éste tipo de personajes que quien fuese el maestro de la manipulación,…y la movilización de las masas, Joseph Goebbels, jefe de propaganda del partido nazi y quizás uno de los grandes promotores de la publicidad contemporánea….”: Gonzalo Bustamante (Profesor de Filosofía Política de la Universidad Adolfo Ibáñez, Chile).
Sea válida o no esta opinión, lo cierto es que de la inclinación que prevalezca en el proceso del diálogo iniciado el pasado 7 de enero, es decir de la tendencia interna del gobierno que se imponga, dependerá el éxito o el fracaso de este intento de acercamiento político institucional para superar la crisis del país.
El pueblo boliviano, en actitud sabia y responsable, aguarda el desenlace de este ejercicio democrático con la convicción cada vez mayor, gracias a lo que pudo ver directamente en el diálogo, que por la vía de la intransigencia, de las provocaciones y del doble discurso sólo se llega al fracaso… y éste puede ser el último.
Santa Cruz, enero 12 de 2008
El autor es Magíster en Salud Pública, Diplomado en Gobernabilidad y Gerencia Política
Autor: Joaquín Monasterio Pinckert
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Un comentario en “Bolivia — Sobre diálogos, provocaciones y fracasos”
Porfavor espere...


















Apelando a la benevolencia de ustedes me permito hacer una corrección al texto del artículo, que por involuntaria omisión pasé por alto.
En el 6to. párrafo, última línea se debe incorporar la palabra “frenar” su descenso de popularidad.
En el 7mo. párrafo debe decir: Gonzalo Bustamante Kuschel.
Gracias.