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Crímenes de lesa Ciudad
Hemos leído con mezcla de asombro, estupor y asco, los “hallazgos” de la nueva gestión de La Ciudad de Buenos Aires en materia de ñoquis e irracionalidad administrativa. Lo de asombro y estupor podemos quitarlo y quedarnos solo con el asco, ya que nadie desconoce el funcionamiento del amiguismo y clientelismo político en la República Argentina, y la mochila que representa sobre los hombros de la cuidadanía, pero resulta igualmente harto saludable que los mismos salgan a la luz con toda crudeza. No soy vecino de la Ciudad, pero el cuadro se repite en cada provincia y en cada municipio. Resultaría interesante mensurar los costos de esta fiesta de largas décadas y como natural consecuencia lo que podría reducirse en impuestos necesarios para financiarla con el correlativo incremento en la calidad de vida de la población que los soporta.
Ahora bien. Hemos escuchado hasta el hartazgo que se ha llegado al fin de la impunidad en todos los ordenes. Los funcionarios y empleados truchos fueron designados por alguien, con nombre, apellido y sello. Las funciones y tareas inventadas, nacieron de igual manera. Podremos los habitantes de este bendito país conocer esos nombres, apellidos y cargos???,
Resultaría muy interesante saber quien fue el autor intelectual y el ejecutor de, por ejemplo, el oneroso chiste de $ 8.000.- mensuales consistente en designar un “vocero” entre el Ministerio de Educción y la Legislatura. Y como ese, tantísimos otros, a lo largo y a lo ancho del país.
En el plano que corresponda, merecen un condigno castigo estos criminales de lesa Ciudad.
Autor: Gustavo Oscar Colla
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