Cuba — Los Castro no son los únicos culpables

Pedro CorzoTodo parece indi­car que nos avo­ca­mos a un nuevo periodo cono nación por­que la posi­ble desa­pa­ri­ción de Fidel Cas­tro del esce­na­rio polí­tico cubano, mas allá de nues­tras valo­ra­cio­nes como ciu­da­da­nos, cie­rra una etapa y genera nue­vas expec­ta­ti­vas que con el tiempo o abrup­ta­mente, resul­ta­ran en suce­sos que afec­ta­ran nues­tras existencias.

Por años hemos cul­pado con sobrada razón a los Cas­tro y su cama­ri­lla de esbi­rros por todo lo que hemos pade­cido como pue­blo, le hemos atri­buido la res­pon­sa­bi­li­dad de los muer­tos, pre­sos, veja­cio­nes, abu­sos sin nom­bres y exilio.

No tengo dudas de que son los res­pon­sa­ble pero tam­bién me per­cato que una casa no se cons­truye ni se des­truye, como ha sido el caso cubano, solo con capa­ta­ces, tiene que haber obre­ros, apren­di­ces, esos que aprie­tan gati­llos y gri­lle­tes, que gri­tan y gol­pean en los míti­nes de repu­dio y escri­ben y can­tan ver­sos a los tirano.

Es dolo­roso pero real. Algo latía mal en un sec­tor de nues­tro Pue­blo para ser tan con­fia­dos y com­prar las pro­me­sas de un mundo de mara­vi­llas “con gri­tos de pare­dón y elec­cio­nes para que, si Fidel es comu­nista que me pon­gan en la lista, ata­ca­ban la igle­sia que habían visi­tado unos días antes, ente­rra­ban un perió­dico o que­ma­ban una revista”, algo andaba mal cuando nume­ro­sas per­so­nas paci­fi­cas y tran­qui­las se con­ver­tían en ver­du­gos y odia­do­res de ofi­cio de la noche a la mañana por­que un Ras­pu­tín cari­be­ños en actos de hip­no­sis colec­tiva les sedu­cía y con­ver­tía en vam­pi­ros que los mismo actua­ban de noche que de día.

El cas­trismo, ese es su ver­da­dero horror, con­vir­tió la enfer­me­dad de unos pocos en mal de muchos por­que forjó La cri­sis de valo­res que el pue­blo cubano padece en la actua­li­dad, lo que sin dudas es la con­se­cuen­cia más nefasta de la dic­ta­dura. El opor­tu­nismo, la men­tira, el hacer de la vida dia­ria una prác­tica car­na­va­lesca y de la simu­la­ción una cien­cia para vivir mejor o sim­ple­mente sobre­vi­vir, ha corroído varios de los fun­da­men­tos más sóli­dos de nues­tra sociedad.

Cerrar los ojos ante la angus­tia del vecino, ser cóm­plice en silen­cio o en activo, repu­diar al que hace lo que uno desea rea­li­zar para reco­ger las miga­jas que aquel pierde, es un juego cri­mi­nal que degrada a quien lo prac­tica. Una per­sona que vio­lenta la dig­ni­dad de otra no está defen­diendo una causa sino sus intereses.

Sin dudas que el envi­le­ci­miento es potes­ta­tivo de quien lo eje­cuta. El acto de repu­dio, el abu­cheo, la gol­piza, el hos­ti­ga­miento son accio­nes volun­ta­rias que prac­tica el sujeto activo por su con­ve­nien­cia y no por convicciones.

La falta de decoro ha con­ta­mi­nado vasta y pro­fun­da­mente la nación. Innu­me­ra­bles fami­lias se sepa­ra­ron por la polí­tica y no pocas lle­ga­ron a odiarse por igual motivo. El fana­tismo pri­mero y la cró­nica mise­ria des­pués, saca­ron a relu­cir lo más mise­ra­ble de muchas personas.

La cri­sis es rai­gal y se com­prueba con una fre­cuen­cia deses­pe­rante. El ansia de con­sumo pro­du­cido por una per­sis­tente y aguda esca­sez va más allá de la satis­fac­ción de una nece­si­dad. No pocas per­so­nas soli­ci­tan a fami­lia­res en el extran­jero artícu­los que estos des­co­no­cen por­que los pre­cios muchas veces supe­ran el pre­su­puesto domestico.

Miles de los que via­jan a Cuba ven­den la capa­ci­dad de sus vali­jas, haciendo buena zafra, con aque­llos que no con­fían en las agen­cias de envíos. Estar fuera de Cuba no es para estas per­so­nas una con­di­ción que les per­mite denun­ciar la reali­dad de la isla sino un estado que le posi­bi­lita ayu­dar a su fami­lia o sim­ple­mente satis­fa­cer sus caprichos.

Supues­tos exi­lia­dos, algu­nos aco­gi­dos a legis­la­cio­nes de carác­ter polí­ti­cos se invo­lu­cran en acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas en las que fun­cio­na­rios de la dic­ta­dura dicen la última pala­bra. Agen­cias de viaje, ges­to­res de visas, ofi­ci­nas que remi­ten dinero a Cuba, en fin nego­cios líci­tos pero que solo pue­den desa­rro­llarse si cuen­tan con el res­paldo y el reco­no­ci­miento de la mafia de La Habana.

En Cuba, el cam­pe­sino aco­sado, las más de las veces corriendo ries­gos de ir a pri­sión ven­den sus cose­chas a pre­cios fuera del alcance de quien vive de un sala­rio. El obrero ajus­tado a un sueldo deses­pera ante la mise­ria y se ve obli­gado en oca­sio­nes a tomar lo que no le per­te­nece. El mer­cado negro es quien oferta los mejo­res pro­duc­tos a pre­cios ver­da­de­ra­mente prohibitivos.

Eva­dir el tra­bajo es para muchos una acción polí­tica de bajo riesgo pero para no pocos es la sim­ple fuga de un com­pro­miso con la socie­dad en que vive, y de ahí a la vagan­cia no hay fron­tera perceptible.

La estafa, la venta frau­du­lenta y la pros­ti­tu­ción se están esca­pando del sub­mundo al que per­te­ne­cen y son accio­nes de los “vivos” en un uni­verso que cada día se hace más cruel e inso­li­da­rio. La norma, para muchos, es tomar la ruta más breve y fácil a cual­quier parte sin impor­tar lo que haya que dar a cambio.

Sin dudas, nunca es sufi­ciente repe­tirlo, el régi­men tota­li­ta­rio es el prin­ci­pal cul­pa­ble de esta corro­sión moral que ame­naza toda la nación. Desde el pri­mer día inoculó el odio y ofi­cia­lizó la ven­ganza. Acabó con la riqueza de los ricos para dis­tri­buir mejor la mise­ria. Siem­pre, no hoy, el extran­jero fue pri­mer ciu­da­dano en la isla del Doc­tor Cas­tro. En los inicios el pri­vi­le­gio se sus­tento en la polí­tica, hoy en los dóla­res, o en ambos atributos.

Una nomen­cla­tura guber­na­men­tal ha dis­fru­tado sin inte­rrup­ción no solo del poder sino de todas las rique­zas que de este se deri­van. Se ins­ti­tuyó una aris­to­cra­cia artís­tica, depor­tiva e inte­lec­tual en la que se

con­ju­gan apa­ren­te­mente cua­li­da­des nota­bles siem­pre supe­di­ta­das a supues­tas o reales con­vic­cio­nes polí­ti­cas. Las Fuer­zas Arma­das ren­dían tri­buto a un ejér­cito y nación extran­jera. El movi­miento obrero mutó a empresa del estado. La dela­ción se ins­ti­tu­cio­na­lizó. En fin, la repú­blica mutó a coto pri­vado de un hábil mayo­ral gra­cias a la mal­dad, envi­le­ci­miento, com­pli­ci­dad e inge­nui­dad cul­posa de unos y a pesar del valor, la entrega y desin­te­rés de otros.

Cuba como nación esta en peli­gro y los Cas­tros no son los únicos cul­pa­bles, creo que todos, unos mas que otros, hemos apor­tado desde un grano de arena a una mon­taña de cana­lla­das al nau­fra­gio del país por eso es que esta­mos obli­ga­dos a bus­car fór­mu­las que ayu­den al sanea­miento del ciu­da­dano y a la res­tau­ra­ción del tejido social.

No debe­mos escon­der la cabeza en la arena por­que los peli­gros que enfrenta el país son los más serios en toda nues­tra his­to­ria. Somos los res­pon­sa­bles de nues­tro pasado y debe­ría­mos ser los garan­tes del futuro.

Durante toda la Repú­blica, inclu­yendo la Tota­li­ta­ria, fac­to­res extran­je­ros han jugado un impor­tante rol en nues­tros asun­tos inter­nos pero si mira­mos con dete­ni­miento los pro­ce­sos de mayor pre­sen­cia forá­nea en nues­tros asun­tos inter­nos ha sido el pro­pio lide­razgo isleño el que ha impul­sado en alguna medida la inge­ren­cia o la abierta inter­ven­ción forastera

Evi­den­te­mente que en estos tiem­pos de glo­ba­li­za­ción más de un fac­tor extran­jero que­rrá influir o par­ti­ci­par en los asun­tos de la isla pero es a los cuba­nos a quie­nes les corres­pon­den con la vir­tud domes­tica del inol­vi­da­ble Már­quez Ster­ling con­te­ner la inge­ren­cia extranjera.

Tengo la con­vic­ción de que en las dos ori­llas hay quie­nes miran con avi­dez la ban­dera de las barras y las estre­llas en busca de la esta­bi­li­dad que con­si­de­ran que los cuba­nos no esta­mos aptos para ins­ti­tuir, tam­bién creo que hay otros que anhe­lan un cam­bio para entrar a bolsa sin fondo en la nueva repú­blica, no fal­tan los que solo se preo­cu­pan por su pro­yecto per­so­nal y le sabe a hiel lo que no le pro­duzca bene­fi­cios direc­tos, pero tam­bién tengo la con­vic­ción mas pro­funda que en las dos ori­llas hay cien­tos de miles dis­pues­tos a hon­rar su gen­ti­li­cio y que una vez mas o por pri­mera vez se entre­ga­ran con un gozo inmenso al ser­vi­cio de su tierra.

La expe­rien­cia ha sido cruel, trau­má­tica en extremo. La recu­pe­ra­ción será dolo­rosa y lenta pero sin lugar a dudas lo logra­re­mos si nos con­ven­ce­mos que hay que exor­ci­zar el Cas­tro que todos tene­mos den­tro y que nunca mas debe­mos hacer deja­ción de nues­tros dere­chos por bello que can­ten las sire­nas que nos acechen.

Autor: Pedro Corzo

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5 Comentarios en “Cuba — Los Castro no son los únicos culpables”  

  1. 1 Frank

    Esti­mado amigo, aun­que soy espa­ñol, vivo en estas tie­rras ame­ri­ca­nas desde hace muchos años, y Cuba me duele, me duele por que me consta la nobleza de su pue­blo, me duele por­que he con­vi­vido con Cuba­nos a los que quiero fra­ter­nal­mente, y me dule por la injus­ti­cia, la cruel­dad y la escla­vi­tud en que viven.
    Tiene usted toda la razan al repar­tir cul­pas, en Vene­zuela pasa lo mismo, un Pre­si­dente habla soez­mente y le aplau­den, los chu­pa­me­dias, genu­fle­xus y demas cana­llas que rodean siem­pre a los mal­va­dos, son los res­pon­sa­bles de que esta mal­dad se extienda y tome poder, basta ver a un pre­si­dente ala­bar a los terro­ris­tas y escu­char los aplau­sos de sus segui­do­res.….
    Sin embargo, tengo la abso­luta segu­ri­dad que los Cuba­nos son una gran pue­blo, si en Cuba hay gente, como los cuba­nos que yo he cono­cido, enton­ces Cuba sur­gira, y lo hara como un Fenix, reno­vada y fuerte.

    Salu­dos.

  2. 2 Angel

    Es cierto, todo el pue­blo es cul­pa­ble por com­pli­ci­dad. Si hay gente a ven­derse como agen­tes de la poli­cia poli­tica ya esta todo dicho.
    No muy lejos tene­mos perio­dis­tas fel­pu­dos que ala­ban a kir­ch­ner y a la reina, miles de radi­ca­les con­ver­ti­dos en K, empre­saios k, sin­di­ca­lis­tas k, ami­go­tes ex-menem ahora k.
    El pais lo forma la gente y es la gente que tenemos.

  3. 3 PEDRO PUEBLO NUEVO

    Es cierto que hay muchos culpables,los que se que­da­ron ple­gan­dose al sis­tema e inclu­ya­mos los que salie­ron huyendo y fue­ron a bus­car otro mundo,sin dete­nerse a pen­sar que solo desde aden­tro se puede cam­biar el sis­tema.
    Marti,Maceo y otros pro­ce­res de la patria cubana ‚mar­cha­ron al extran­jero …pero regre­sa­ron a luchar por su país y sus con­vic­cio­nes.
    Feo verdad…ni los que se que­da­ron …ni los que se fueron…ni los que nos quedamos…ni los que nos fui­mos.
    Creo que no pode­mos caer en lo mismo que Fidel y sus mas alle­ga­dos colaboradores,es decir pen­sar que todos tene­mos que pen­sar igual.
    Cuan­tos ale­ma­nes siguie­ron a Hitler..cuantos fana­ti­cos se han sui­ci­dado junto con su fami­las bajo las doc­tri­nas de sec­tas religiosas.¿Por que ?pues por que el hom­bre anda bus­cando cambios,en China,Cuba ‚EEUU,Indonesia,Israel,Africa,etc y se afe­rra a aque­lla doc­trina que mas le llega por la via de un buen verbo y yna buena oratoria…y no lo subestimemos..Fidel es Lider..tiene una gran sico­lo­gia para guiar masas..como la tuvo Hitler por ejemplo…el pri­mero para exter­mi­nar su país..el segundo para exter­mi­nar el mundo entero junto con los pobres judíos.
    El momento no es de bus­car culpables,todos hemos sido cul­pa­bles ‚los que nos fui­mos los que nos quedamos,los EEUU con su “blo­queo” que solo sir­vio de excusa a Fidel para abri­gar sus fra­ca­sos eco­no­mi­cos y poli­ti­cos y ente­rrar mas al pueblo,como tra­tando que: “dejando de dar comida a tigre del circo ‚ver si se comia al doma­dor”.
    Mas que todo eso,es el momen­tos de unir­nos todos,los que estan y los que no estan y todos los que quie­ran ayu­dar­nos ‚para vol­ver a cons­truir “UNA CUBA BELLA”.
    Pedro P Nuevo

  4. 4 Jose Antonio Buergo

    ES UNA REALI­DAD QUE,AL TRIUNFO DE LA REVO­LU­CION EL 95/100 DE LOS CUBA­NOS FES­TE­JA­RON LA MISMA.Y HOY ESTOS MIS­MOS CUBA­NOS SE ENCUEN­TRAN EN EL EXTRAN­JERO VIVIENDO LIBRE­MENTE Y CON COMO­DI­DA­DES QUE NUNCA DIS­FRU­TA­RON CUANDO SEGUN ALGUNOS,CUBA REIA Y CAN­TABA.
    EN MI OPI­NION PERSONAL,LOS VER­DA­DE­ROS CUL­PA­BLES QUE TEN­GA­MOS A FIDEL CAS­TRO EN EL PODER FUE,FULGENCIO BATISTA,QUIEN CON GORPE DE ESTADO EL 10 DE MARZO,SACO A CAR­LOS PRIO SOCA­RRAS.
    OTRO PRIN­CI­PAL CUL­PA­BLE FUE,EL GOBIERNO DE LOS ESTA­DOS UNIDOS,QUIENES EN CARTA AL EMBA­JA­DOR DE ESTE PAIS EN LA HABANA,REMITIO CARTA AL SENOR EMBA­JA­DOR DAN­DOLE EN EL COMU­NI­CADO 72 HORAS A BAS­TISTA PARA SALIR DE CUBA.
    POR TANTO:FIDEL CASTRO,ES HIJO DE FUL­GEN­CIO BATISTA (ESTE COMU­NISTA QUE E.P.D),Y NIETO DE LOS ESTA­DOS UNI­DOS.
    LA LIBER­TAD DE CUBA,NO SE CON­QUISTA CON EL FILO DE LA LENGUA,CON BLA,BLA,BLA EN LAS RADIOS DE MIAMI Y PERIO­DI­QUI­TOS QUE SOLO INFOR­MAN LAS NOTI­CIAS QUE RECO­PI­LAN DE LOS DIA­RIOS DURANTE LA SEMANA,PERO ESTO LOS MAN­TIE­NEN SIN SUDAR CAMI­SAS Y VES­TI­DIS EN FACTORIAS…POBRE ESTA­DOS UNIDOS,SI EN EL INS­TANTE DE LA VICTORIA,PRETENDE QUE,NUESTRO SUELO PATRIO SEA UNA ESTRE­LLA MAS DE LA BAN­DERA AME­RI­CANA.
    QUE­RE­MOS UNA CUBA LIBRE Y DEMOCRATICA,SIN DOMI­NIOS EXTRANJEROS.UNA CUBA NACIO­NA­LISTA EN VERDAD,Y ESTO SI SE PUEDE.

  1. 1 Otros culpables « Estancia Cubana


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