- May 2012
- April 2012
- March 2012
- February 2012
- January 2012
- December 2011
- November 2011
- October 2011
- September 2011
- August 2011
- July 2011
- June 2011
- May 2011
- April 2011
- March 2011
- December 2010
- June 2010
- May 2010
- April 2010
- March 2010
- February 2010
- January 2010
- December 2009
- November 2009
- October 2009
- September 2009
- August 2009
- July 2009
- June 2009
- May 2009
- April 2009
- March 2009
- February 2009
- January 2009
- December 2008
- November 2008
- October 2008
- September 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- December 2007
- November 2007
- October 2007
- September 2007
- August 2007
- July 2007
- June 2007
- May 2007
- April 2007
- March 2007
- February 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
Tal vez Mauricio Macri no nos caiga simpático.
En una oportunidad lo salude cuando terminaba un partido de tenis y no contestó mi saludo. Conducta sorprendente para una persona pública y seguramente educada. Eso marcó en mi nuestra posible futura relación.
Sin embargo las primeras acciones de su gobierno, en mi opinión, han sido más que alentadoras.
Tomemos la primera medida, considerada por muchos injusta: el aumento del impuesto al Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL). Pongamos nuestra mano derecha sobre el corazón, ¿se puede sostener que es injusto pagar por un departamento de 100.000 dólares 55 pesos por bimestre mientras por un auto de $ 80.000 se abonan 500 pesos por bimestre?
Justo es reconocer que algunos se sentirán perjudicados y adherimos a que sean atendidos sus legítimos y bien fundados reclamos.
Observemos la otra cara de la moneda, si el ganador de la segunda vuelta en las elecciones porteñas, hubiera sido el hoy ex ministro de educación, es probable que los ciudadanos porteños no hubiésemos sufrido un incremento del ABL, ya que el Jefe de Gobierno contaría con el apoyo del gobierno nacional y su ilimitada caja, cada vez más grande, preparada para comprar gobernadores, intendentes, legisladores, punteros y muchos etcéteras mas.
El ingeniero Macri se atrevió además a enfrentar a los sindicatos y gremios interviniendo ObSBA, designando interventor a Jorge Rey a quien le impidió el ingreso el antiguo presidente de la obra social de los municipales porteños, al tiempo que uno de los principales y eterno ¿sindicalista? se manifestó en contra de la intervención a viva voz en la Plaza de Mayo el viernes pasado, mediante actitudes de un barra brava.
Acto seguido Macri despidió 2300 contratados en el último tramo de la gestión anterior y se comprometió a hacer una auditoria de todos los puestos municipales, con el objeto de descubrir la tarea que se desempeña en cada uno, y así eliminar a los denominados “ñoquis” durante su gestión. Anunció también la revisión de contratos y licitaciones en los que supuestamente hubo clientelismo o sobreprecios para beneficiar a algún amigo.
Hace días conocimos un fallo de la justicia, en donde quienes protagonizaron 39 cortes provocando daños y perjuicios a los ciudadanos porteños, se declararon culpables, siendo condenados a una probation que consistió en realizar tareas humanitarias como pintar escuelas y cumplir otros servicios para la comunidad.
Es pertinente señalar que todo esto habla de un cambio en nuestra ciudad que seguramente, si otro hubiera sido el jefe del gobierno, no hubiera ocurrido.
Los desengaños y decepciones que hemos sufrido los argentinos hacen difícil o casi imposible creer en promesas provenientes de los políticos. No obstante lo cual creo que Mauricio Macri merece un crédito y hay que apoyarlo dándole tiempo.
Si estos sindicalistas y gremialistas cortan rutas, hacen paros, no recogen la basura u operan en contra del cumplimiento de otras funciones del gobierno de la ciudad, tenemos que tener claro en quien hacer caer la responsabilidad de tales perjuicios. Evitemos equivocarnos al asignar responsabilidades: la culpa es de los cabecillas de esos sindicatos y gremios, no de Macri ni del gobierno de la Ciudad.
¿Hay alguna razón valedera para qué los ciudadanos mantengamos con nuestros impuestos a miles de ñoquis que no trabajan?
¿Por qué en vez de quejarnos por el aumento del ABL, no nos quejamos por los infames y regresivos impuestos como el del cheque o el del valor agregado, IVA, que tanto los que más tienen como los que menos tienen pagan en un claro abuso?
¿Queremos un país gobernado por quienes permiten cortes de rutas, obstrucción de calles y que apañe a quienes no trabajan y cobran sueldos pagados con dinero de los contribuyentes?
¿Queremos un Estado que pague por cinco horas de ¿trabajo? cifras equivalentes con las que en la actividad privada se retribuyen ocho horas de labor?
¿Queremos un país donde un grupo de inmorales y delincuentes pueda pararlo cada vez que perciben que están a punto de perder sus prebendas y privilegios?
Yo creo que no, por el contrario, estoy seguro que todos deseamos un país con un Estado eficiente, dónde los impuestos vuelvan a los contribuyentes y no se usen para comprar voluntades, en el que los trabajadores puedan elegir su obra social y no se la impongan unos vivos que poco y nada han hecho por los servicios que ellos mismos necesitan. Un Estado que proteja a quienes circulamos por las rutas y calles del país y no a quienes producen los desmanes, que la dignidad de quienes trabajan para el Estado los motive a ser eficientes e idóneos, no ñoquis.
Quién hoy está ofreciéndonos estos cambios es el actual Jefe de Gobierno y para lograrlo necesita nuestro apoyo, el de toda la ciudadanía.
Estamos ante la oportunidad de tener una ciudad como la queremos todos los habitantes de bien, como un primer paso para llegar a ser un país en serio. Corremos el riesgo de vernos defraudados, pero ¿cual sería otra alternativa?: seguir diciendo que somos un país en serio, manifestación que nadie cree, ni siquiera quienes crearon el eslogan.
Estimo que no debemos mantenernos al márgen. La oportunidad que se nos presenta de participar, opinar y controlar a quienes como Macri y Gabriela Micheti se proponen como algo realmente nuevo en el triste presente nacional, no debe ser desaprovechada.
Autor: Alejandro Olmedo Zumarán
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
Un comentario en “Tal vez Mauricio Macri no nos caiga simpático.”
Porfavor espere...


















ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON VOS ALEJANDRO EN QUE MACRI DESPUES DE TANTO TRANSFUGA QUE HA GOBERNADO ESTE PAIS SIENTE PRECEDENTE EN PARAR A LOS BRIBONES DE LOS SINDICALISTAS Y PERMITA QUE TRABAJE AQUEL QUE LO MERECE, O SEA EL QUE CUMPLE.
ESTOY A FAVOR DE LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES PARA TODOS PERO CON ESFUERZO Y NO CON REGALIAS.
POR ESO APOYO AMPLIAMENTE A MAURICIO QUE SE ANIMO Y NO TRANSO DE ENTRADA CON LA MAFIA.