Venezuela — De cuando perdió a Rosalinda

Teodulo Lopez MelendezMuy pocas horas el señor Chá­vez nos per­mi­tió a colom­bia­nos y vene­zo­la­nos la ale­gría por la libe­ra­ción de Clara Rojas y Con­suelo Gon­zá­lez. En un dis­curso abso­lu­ta­mente vio­la­to­rio del Dere­cho Inter­na­cio­nal reco­no­ció como fuer­zas beli­ge­ran­tes a la FARC y al ELN, por encima del único que tiene dere­cho a dar ese paso que no es otro que el Estado colom­biano, con­di­cionó las rela­cio­nes colombo-venezolanas a esa deci­sión y, vio­lando la sobe­ra­nía colom­biana, pro­ce­dió des­ca­ra­da­mente a inter­ve­nir en los asun­tos inter­nos del vecino país, agre­gando un lla­mado al mundo para que dero­guen el esta­tus de terro­ris­tas que con jus­ti­cia le han colo­cado a los auto­res de innu­me­ra­bles crímenes.

El estado men­tal del pre­si­dente vene­zo­lano debe haber sido influen­ciado por la misiva que las FARC le envia­ron con el minis­tro Rodrí­guez Cha­pín. En su deli­rio ahora cree tener den­tro de Colom­bia a un ejér­cito a su dis­po­si­ción, a uno que sueña unido a las Fuer­zas Arma­das de Vene­zuela com­ba­tiendo al ejér­cito regu­lar colom­biano e impo­niendo en el país vecino un régi­men “revo­lu­cio­na­rio” como el que con­ti­núa pre­ten­diendo esta­ble­cer aquí.

La res­puesta de Colom­bia ha sido pru­dente, enu­me­rando ape­nas las razo­nes por las que las FARC y el ELN sí deben ser con­si­de­ra­dos terro­ris­tas, pero la aper­tura de una ofi­cina de alguna de las dos orga­ni­za­cio­nes en Cara­cas –ya el otor­ga­miento del esta­tus for­mal de beli­ge­rante– va a ter­mi­nar con la pacien­cia diplo­má­tica de Colom­bia. No nos pode­mos ais­lar de la posi­bi­li­dad de una rup­tura de rela­cio­nes diplo­má­ti­cas y si los hechos van más allá de lo actual –cam­pa­men­tos de las FARC en Vene­zuela y asis­ten­cia de todo tipo, según lo refiere la prensa inter­na­cio­nal– no pode­mos des­car­tar un con­flicto bélico de gran­des pro­por­cio­nes, uno que exce­de­ría a una con­fron­ta­ción armada entre ambos paí­ses para invo­lu­crar a toda la región y, sin duda, la inter­ven­ción norteamericana.

Lo que Chá­vez ha hecho en su men­saje anual ha sido un ver­da­dero acto de terro­rismo inter­na­cio­nal. Aun­que hay que aña­dir de inme­diato que ha dina­mi­tado –para uti­li­zar una de las expre­sio­nes que le endilgó al pre­si­dente Uribe– todas las posi­bi­li­da­des inter­nas de paz en Vene­zuela. Al mismo tiempo que con­fir­maba sus rela­cio­nes estre­chas y sus sim­pa­tías con la gue­rri­lla colom­biana, pri­vi­le­gián­do­las por encima del Estado colom­biano, ha dejado claro que sigue siendo el mismo, que todos sus ges­tos hacia una rec­ti­fi­ca­ción son fal­sos, que es un con­su­mado actor para fin­gir humil­dad y que cuando recibe alguna “oferta ten­ta­dora”, como la que apa­ren­te­mente ha reci­bido de las FARC, se vuelve a con­ver­tir en el lobo que piso­tea todo enten­di­miento y deja en ridículo a quie­nes inge­nua­mente hablan de recon­ci­lia­ción y demás monsergas.

Chá­vez ha demos­trado de manera meri­diana que lo único que le intere­saba de la fallida reforma cons­ti­tu­cio­nal era su reelec­ción inme­diata. A ella vuelve a refe­rirse, sin nin­gún cri­te­rio jurí­dico, al hablar de un refe­rén­dum revo­ca­to­rio con­vo­cado por él mismo con­tra él mismo, con la pre­gunta agre­gada sobre si se acepta su reelec­ción por siem­pre. Ha hablado de “cosas menu­das” para cali­fi­car a las nece­si­da­des de la gente, como el des­abas­te­ci­miento, la inuti­li­dad de la buro­cra­cia, la inse­gu­ri­dad y la infla­ción. Son menu­den­cias, qué duda cabe, frente a sus ape­ti­tos de poder eterno.

Este men­saje del pre­si­dente ante la Asam­blea Nacio­nal sumisa, genu­flexa y ver­gon­zosa, mues­tra un des­va­río de extremo peli­gro. Los vene­zo­la­nos deben saber que esta­mos –al igual que ayer y ante­ayer– ante una situa­ción de extrema emer­gen­cia, delante a un com­bate peli­groso y lleno de esco­llos. De allí que reclamé –y reclamo– el silen­cio en que entró la opo­si­ción, la acti­tud pen­deja de dejarse qui­tar la ini­cia­tiva polí­tica des­pués de la vic­to­ria del 2D y la inefi­ca­cia de sus diri­gen­tes. Debe­mos pre­pa­rar­nos para las elec­cio­nes regio­na­les pre­sen­tando los mejo­res can­di­da­tos, pero teniendo pre­sente el enfren­ta­miento dia­rio a que nos somete el des­va­río men­tal del pre­si­dente. Pro­puse hasta el can­san­cio que se debía mar­char con­tra la Asam­blea Nacio­nal, sin obte­ner res­puesta a no ser del silen­cio. Quedó sí, otra vez, la opo­si­ción pin­tada en la pared por inepta, sin ini­cia­tiva, sin voz. No se puede limi­tar la lucha a pre­pa­rar la lista de can­di­da­tos a gober­na­do­res y alcal­des, es nece­sa­rio estar pre­pa­ra­dos para lo peor, para las manio­bras más igno­mi­nio­sas, para las locu­ras con­ver­ti­das en texto legal y reto­mar la lucha en todos sus aspec­tos, por­que la falta total de escrú­pu­los y el irres­peto abso­luto a toda forma de con­vi­ven­cia va a ser la norma. Como esa, insó­lito pro­ce­di­miento, de diri­girse al Nun­cio Apos­tó­lico para lan­zarle que tiene en su sede diplo­má­tica a un delin­cuente, nada menos que el diri­gente estu­dian­til Nixon Moreno con quien parece diver­tirse ver­tiendo todo su odio. A los únicos que res­peta es a los gue­rri­lle­ros de las FARC. En cual­quier momento le dice a Sar­kozy que es con­di­ción para el man­te­ni­miento de rela­cio­nes con Fran­cia la entrega de Car­los Ilich Ramírez.

El plano inter­na­cio­nal pre­senta ele­men­tos de extremo peli­gro. Cual­quier paso en la mate­ria­li­za­ción de las increí­bles pala­bras de Chá­vez en torno a las FARC y al ELN nos va a meter en un terri­to­rio donde nadie conoce resul­ta­dos. Chá­vez parece deci­dido a invo­lu­crar­nos en un con­flicto bélico que excede a Colom­bia para pasar a ser un pro­ceso des­truc­tivo de toda la región andina. De él no sal­dría bien librado, pero su cons­ti­tu­ción men­tal parece lle­varlo a vivir situa­cio­nes lími­tes, como en el caso del supuesto refe­rén­dum revo­ca­to­rio donde ha adver­tido que se juega a Rosa­linda, expre­sión tomada de una popu­lar can­ción vene­zo­lana. Lo que no se ha dado cuenta es que ya se la jugó y que es cues­tión de tiempo que la pierda, por­que nadie sen­sato lo deja de ver ya como un peli­gro, como una ano­ma­lía, como un apos­ta­dor com­pul­sivo e insano.

Autor: Teódulo López Meléndez

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Un comentario en “Venezuela — De cuando perdió a Rosalinda”  

  1. 1 Blanca Briceno

    Sr. Teò­dulo Lòpez Melén­dez,
    pare­ciera que una de las inno­va­cio­nes de este toda­vìa no arran­cado siglo xxi sea la de la socie­dad civil que deja los trium­bi­ra­tos poli­ti­que­ros detràs y empieza a con­ce­bir en toda su exten­siòn semàn­tica, onto­lò­gica y de poder de con­vo­ca­to­ria la pala­bra Poli­tica, per­mi­tiendo asì el fene­cer de la poli­te­que­rìa. Desde lejos pare­ciera que Te Ro Bo vivie­ran sus mejo­res momen­tos en el per­ma­nente para ellos spa chv-hez-cista. No encuen­tro otra manera de enten­der y hay que tomar cons­cien­cia de todas estas mise­rias. Trans­ge­ne­ra­cio­na­li­dad, reno­va­ciòn, inno­va­ciòn, trans­pa­ren­cia y sobre todo actua­li­dad sean qui­zàs bue­nos ingre­dien­tes en una receta que no sòlo nos tieene que poder sacar de un con­flicto bèlico con Colom­bia sino de todos los pro­to­co­los anexos y cone­xos con Iràn, Siria, Rusia, Bie­lo­ru­sia.
    El Esp^ritu Santo nos ilu­mine para empren­der un nuevo camino porqe eéste nos sigue lle­vando a la muerte.
    Blanca Briceno

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