Venezuela — Reconciliación entre quienes

Francisco-AlarconPara que haya una recon­ci­lia­ción en Vene­zuela tiene que exis­tir la buena volun­tad de quien se arroga el poder. Acer­cán­dose a todos los sec­to­res de la pobla­ción sin dis­cri­mi­na­cio­nes. Ins­ti­tu­cio­nes que van desde la Igle­sia hasta los seg­men­tes empre­sa­ria­les repre­sen­ta­dos por Fede­cá­ma­ras y Fede­naga. ¿Será posi­ble esto en Vene­zuela cuando el modelo eco­nó­mico polí­tico del régi­men es anta­gó­nico a la mayo­ría de su pobla­ción? He aquí la gran disquisición.

El ejem­plo más reciente lo tene­mos con la chu­cuta ley de amnis­tía, pro­mul­gada el 31 de diciem­bre por Chá­vez ¿a quie­nes bene­fi­cia? Toda­vía en diez años el gobierno “socia­lista” de Chá­vez no ha dado una mues­tra de media­ción, de que­rer recom­po­ner el país, con­tra­ria­mente su talante es la con­fron­ta­ción y deca­den­cia. Pero por qué Chá­vez actual­mente quiere apa­ren­tar cierta mag­na­ni­mi­dad y cam­bia a algu­nos de sus minis­tros, pues por que está deses­pe­rado, no sabe que hacer ante tan­tos fra­ca­sos. El des­per­di­ció todos los terre­nos que tran­sitó, su eco­no­mía se tam­ba­lea y en cual­quier momento se pre­sume un des­plome sin pre­vio aviso. Soy de quie­nes opi­nan que la diás­pora en el ofi­cia­lismo es inde­te­ni­ble, ni repar­tiendo cajas de moro­co­tas en la plaza Bolí­var logra­rán contenerla.

Nadie es socio de per­de­do­res ni mucho menos cóm­plice de ellos. Ahora la gente abrió lo ojos para no pen­sar en los ofre­ci­mien­tos cor­to­pla­ce­ros esbo­za­dos por Chá­vez en mate­ria eco­nó­mica y social, donde antes muchos se hicie­ron ricos. No hay inge­nio que levante este gobierno, lo erro­res serán cada vez mayo­res y los equí­vo­cos serán más visi­bles que los Brit­ney Spears.

El pasivo de Hugo Chá­vez es rocam­bo­lesco, quién paga tanto derro­che, la posi­ble quie­bra de Pdvsa y la caída del sis­tema ban­ca­rio puede ocu­rrir, cues­tión que viene entre­vién­dose desde hace tiempo, y sin embargo se sos­tiene con bonos que en un momento deter­mi­nado pudie­ran ser petar­dos. Vene­zuela es toda un caos, colap­sada desde su infra­es­truc­tura física hasta el sumi­nis­tro de ali­men­tos, medi­ci­nas y ser­vi­cios, con­trol de la segu­ri­dad. Las calles se lle­na­ron de carros sin saber cómo hicie­ron sus pro­pie­ta­rios para com­prar­los en una mas­ca­rada de pedantería.

El impe­rio de la delin­cuen­cia es supe­rior a los orga­nis­mos de pro­tec­ción y pre­ven­ción del Estado y está mejor armado, de esta manera lo per­ci­bi­mos los ciu­da­da­nos, y lo pre­sen­cia­mos a dia­rio en las calles. No hay quien los detenga, con­tra­ria­mente pare­ciera exis­tir una coyunda régimen-delincuencia que no les per­mite com­ba­tirla y su cre­ci­miento es cada vez superior.

Los hos­pi­ta­les per­ma­ne­cen lle­nos de heri­dos pro­ducto del hampa y la mor­gue aba­rro­tada de muer­tos. Por moti­vos fúti­les matan a cual­quiera en este país. Juz­gase a veces cómo una com­pe­ten­cia de tiros donde los blan­cos son los ciu­da­da­nos. Para bus­car una recon­ci­lia­ción con Chá­vez ten­dría que ser mediante un acuerdo “mila­groso”, y quie­nes lo intu­yan deben expo­nerlo, será muy difí­cil que sus mis­mos pro­sé­li­tos pue­dan seguir sobrellevándole.

Él podrá con­ser­var por un tiempo más a sus “ser­vi­do­res” y secua­ces, pero cual­quier inten­ción guber­na­men­tal o “patrió­tica” se disipó. El pue­blo sabe que Chá­vez le odia, si con tan­tos dóla­res en casi diez años pro­ve­nien­tes del petró­leo no les ayudó, viendo apa­re­cer una “clase” de vivi­do­res y de opor­tu­nis­tas que pron­ta­mente se enri­que­cie­ron bajo la som­bra de su “revo­lu­ción”, bur­lán­dose de ese pue­blo hambriento.

Los segui­do­res que le que­dan, más miedo le tie­nen a él que a la disi­den­cia dis­puesta a reci­bir­los, con él, ya no hay reen­cuen­tros ni recon­si­de­ra­cio­nes, con él, no podrán dis­fru­tar lo que habían ima­gi­nado, y los izquier­dis­tas de los años sesenta saben que están per­di­dos desde hace tiempo hacién­dole de séquito. La publi­ci­dad no tapará esos yerros de fondo con far­fu­lla­das de sus minis­tros, quie­nes toda­vía aca­ri­cian esa for­mula. La diás­pora en el ofi­cia­lismo es una reali­dad y su per­ma­nen­cia es una inve­ro­si­mi­li­tud. Espe­rar rec­ti­fi­ca­cio­nes y recuen­tros con Chá­vez en la pre­si­den­cia es como espe­rar pro­di­gios por designios

Publi­ca­cio­nes Fran­cisco Alarcón

Autor: Francisco Alarcón

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


Un comentario en “Venezuela — Reconciliación entre quienes”  

  1. 1 venezolana

    estre nadie, el prin­ci­pal pro­mo­tor es el loco que esta en el poder

Deje un comentario