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Venezuela — Reconciliación entre quienes
Para que haya una reconciliación en Venezuela tiene que existir la buena voluntad de quien se arroga el poder. Acercándose a todos los sectores de la población sin discriminaciones. Instituciones que van desde la Iglesia hasta los segmentes empresariales representados por Fedecámaras y Fedenaga. ¿Será posible esto en Venezuela cuando el modelo económico político del régimen es antagónico a la mayoría de su población? He aquí la gran disquisición.
El ejemplo más reciente lo tenemos con la chucuta ley de amnistía, promulgada el 31 de diciembre por Chávez ¿a quienes beneficia? Todavía en diez años el gobierno “socialista” de Chávez no ha dado una muestra de mediación, de querer recomponer el país, contrariamente su talante es la confrontación y decadencia. Pero por qué Chávez actualmente quiere aparentar cierta magnanimidad y cambia a algunos de sus ministros, pues por que está desesperado, no sabe que hacer ante tantos fracasos. El desperdició todos los terrenos que transitó, su economía se tambalea y en cualquier momento se presume un desplome sin previo aviso. Soy de quienes opinan que la diáspora en el oficialismo es indetenible, ni repartiendo cajas de morocotas en la plaza Bolívar lograrán contenerla.
Nadie es socio de perdedores ni mucho menos cómplice de ellos. Ahora la gente abrió lo ojos para no pensar en los ofrecimientos cortoplaceros esbozados por Chávez en materia económica y social, donde antes muchos se hicieron ricos. No hay ingenio que levante este gobierno, lo errores serán cada vez mayores y los equívocos serán más visibles que los Britney Spears.
El pasivo de Hugo Chávez es rocambolesco, quién paga tanto derroche, la posible quiebra de Pdvsa y la caída del sistema bancario puede ocurrir, cuestión que viene entreviéndose desde hace tiempo, y sin embargo se sostiene con bonos que en un momento determinado pudieran ser petardos. Venezuela es toda un caos, colapsada desde su infraestructura física hasta el suministro de alimentos, medicinas y servicios, control de la seguridad. Las calles se llenaron de carros sin saber cómo hicieron sus propietarios para comprarlos en una mascarada de pedantería.
El imperio de la delincuencia es superior a los organismos de protección y prevención del Estado y está mejor armado, de esta manera lo percibimos los ciudadanos, y lo presenciamos a diario en las calles. No hay quien los detenga, contrariamente pareciera existir una coyunda régimen-delincuencia que no les permite combatirla y su crecimiento es cada vez superior.
Los hospitales permanecen llenos de heridos producto del hampa y la morgue abarrotada de muertos. Por motivos fútiles matan a cualquiera en este país. Juzgase a veces cómo una competencia de tiros donde los blancos son los ciudadanos. Para buscar una reconciliación con Chávez tendría que ser mediante un acuerdo “milagroso”, y quienes lo intuyan deben exponerlo, será muy difícil que sus mismos prosélitos puedan seguir sobrellevándole.
Él podrá conservar por un tiempo más a sus “servidores” y secuaces, pero cualquier intención gubernamental o “patriótica” se disipó. El pueblo sabe que Chávez le odia, si con tantos dólares en casi diez años provenientes del petróleo no les ayudó, viendo aparecer una “clase” de vividores y de oportunistas que prontamente se enriquecieron bajo la sombra de su “revolución”, burlándose de ese pueblo hambriento.
Los seguidores que le quedan, más miedo le tienen a él que a la disidencia dispuesta a recibirlos, con él, ya no hay reencuentros ni reconsideraciones, con él, no podrán disfrutar lo que habían imaginado, y los izquierdistas de los años sesenta saben que están perdidos desde hace tiempo haciéndole de séquito. La publicidad no tapará esos yerros de fondo con farfulladas de sus ministros, quienes todavía acarician esa formula. La diáspora en el oficialismo es una realidad y su permanencia es una inverosimilitud. Esperar rectificaciones y recuentros con Chávez en la presidencia es como esperar prodigios por designios
Publicaciones Francisco Alarcón
Autor: Francisco Alarcón
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Un comentario en “Venezuela — Reconciliación entre quienes”
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