Brasil — Dos hechos insólitos

Lula Da Silva-Fidel Castro-CubaLa semana pasada fue seña­lada por dos hechos insó­li­tos. El pri­mer de ellos, la visita relám­pago del pre­si­dente Lula a Cuba, donde fue a besar las manos (y los pies) del dic­ta­dor comu­nista, el ase­sino en jefe Fidel Cas­tro. Allá, ade­más de recor­dar los tiem­pos leja­nos cuando jun­tos fun­da­ron el Foro de Sao Paulo, fue­ron fir­ma­dos innu­me­ra­bles acuer­dos y la dona­ción de US$ 1 mil millo­nes para la cons­truc­ción de carre­te­ras, incre­mento del turismo en empren­di­mien­tos hote­le­ros, pro­duc­ción de medi­ca­men­tos y vacu­nas, e impor­ta­ción de ali­men­tos. Ya en el pasado año, Petro­brás vol­vió a inver­tir en Boli­via – a pesar de todo pre­jui­cio y sumi­sión que ha sufrido Bra­sil – y más una vez des­lizó por los dedos de la Nación US$ 1 mil millo­nes para ayu­dar el desa­rro­llo del país del coca­lero pre­si­dente Morales.

Mirando el tamaño de estas cifras se habrá de pen­sar que Bra­sil es un país rico – y lo es, aun­que el con­trol de esas rique­zas este en las manos codi­cio­sas del Estado -, que nues­tras carre­te­ras son ver­da­de­ros tapi­ces, que nues­tros hos­pi­ta­les públi­cos son mode­los en cali­dad de aten­ción y que todas las nece­si­da­des más fun­da­men­ta­les de los bra­si­le­ños son satis­fe­chas como en los paí­ses de Pri­mer Mundo.

Ocu­rre que, con el fin de la escan­da­losa CPMF (Con­tri­bu­ción Tem­po­ra­ria de Movi­miento Finan­ciero), que en el 2007 ha recau­dado R$ 40 mil millo­nes, el Gobierno pronto colgó todos acuer­dos de reajuste sala­rial hechos con los Fun­cio­na­rios Públi­cos y Mili­ta­res, ade­más de llo­ri­quear que la supre­sión de ese dinero habría de per­ju­di­car los “pro­gra­mas socia­les” hechos a tra­vés de las famo­sas Becas.

Sin embargo, recor­de­mos, ¿este impuesto no ha sido creado para darle suporte a la salud en el país? Sí, pero con el paso del tiempo fue siendo des­viado a mil y una dife­ren­tes fina­li­da­des – era la ver­da­dera gallina de los hue­vos de oro, pues no había como ocul­tarlo -, entre ellas las becas, sin hablar de las ONGs (muchas de ellas exis­ten­tes solo de fachada), las Mar­chas Gay, las “ces­tas bási­cas” al MST y simi­la­res, etc.

El Señor da Silva alega, con modo dra­co­niano, que luego del fin de la CPMF va “tener que cor­tar en la carne”, pero en la carne del pue­blo, por­que el con­sumo pala­ciego roza lo faraó­nico, las expen­sas con Tar­je­tas Cor­po­ra­ti­vas de la fami­glia siguen en la casa de los millo­nes – y nadie sabe en que son uti­li­za­dos, pues son cla­si­fi­ca­dos como “segu­ri­dad nacio­nal” – y las dona­cio­nes a dic­ta­du­ras y gobier­nos de izquierda van con­ti­nuar sin que él recuerde en esa hora que la CPMF está haciendo falta.

El otro hecho insó­lito se refiere a la decla­ra­ción del can­ci­ller Celso Amo­rim, a la soli­ci­tud del neo dic­ta­dor Chá­vez para que se retire del rol de terro­ris­tas a las FARC y el ELN. Amo­rim ha dicho que “Bra­sil no hace cla­si­fi­ca­ción de cua­les orga­ni­za­cio­nes son terro­ris­tas y, por eso, no iba deba­tir si las FARC entran en esa cate­go­ría”. Esa fue más una decla­ra­ción disi­mu­lada para “pare­cerse bien en la foto”, tanto con el pre­si­dente Uribe, como con Chá­vez y las FARC por­que eses últi­mos son sus cama­ra­das en el Foro de Sao Paulo (FSP).

Los perió­di­cos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les han inter­pre­tado esa afir­ma­ción como un desacuerdo con la soli­ci­tud de Chá­vez pero todos olvi­dan – unos qui­zás no sepan – que, cuando Uribe hizo la soli­ci­tud a que los paí­ses demó­cra­tas de Lati­noa­mé­rica sus­cri­bie­ran un docu­mento cla­si­fi­cando las FARC y el ELN como terro­ris­tas, Bra­sil – en el pri­mero man­dato de Lula toda­vía – se ha negado for­mal­mente a fir­marlo. Y lo hizo por­que PT, par­tido del gobierno y el pro­pio gobierno, son com­pa­ñe­ros y ami­gos de eses ban­dos terroristas.

Por otro lado, Lula afirmó res­peto de los secues­tra­dos de las FARC: “Es abo­mi­na­ble esa his­to­ria de secues­tros. Creo que el secues­tro no puede ser acep­tado por nin­gún ser humano de jui­cio correcto”. Sin embargo, los que no saben, cuando el empre­sa­rio Abí­lio Diniz, secues­trado por los terro­ris­tas del MIR chi­leno fue libe­rado y los secues­tra­do­res encar­ce­la­dos, ese mismo señor que dice hoy “abo­mi­nar de los secues­tros”, hizo una visita de soli­da­ri­dad, no a la víc­tima ¡Pero si a los secues­tra­do­res! Fue ese mismo señor que ha movido cielo y tie­rra por la no extra­di­ción del “can­ci­ller de las FARC en Bra­sil”, Fran­cisco Cadena Colaz­zos, alias “cura Oli­ve­rio Medina”, y que por eso reci­bió una carta per­so­nal del Coman­dante Raúl Reyes en agra­de­ci­miento por la con­ce­sión del sta­tus de “refu­giado polí­tico”, el 30 de abril de 2007.

Lula es comu­nista y como todos ellos, inter­na­cio­na­lista. Obe­dece a una causa, a las deter­mi­na­cio­nes del par­tido y, en su caso par­ti­cu­lar, al Foro de Sao Paulo y al Movi­miento Comu­nista Inter­na­cio­nal. Poco le importa a él las nece­si­da­des del pue­blo que gobierna de las deli­be­ra­cio­nes del FSP sean en el sen­tido de ayu­dar los paí­ses del blo­que que estén más nece­si­ta­dos. Por eso él fue a Cuba a entre­vis­tarse con Fidel y entre­garle el dinero sudado por los bra­si­le­ños para esti­mu­lar el turismo en la isla cár­cel, mien­tras el cubano a pié no puede fre­cuen­tar los mis­mos hote­les, los mis­mos res­tau­ran­tes, ni los mis­mos hos­pi­ta­les y se muere de esca­sez por ham­bre, por falta de asis­ten­cia medica, de asfi­xia por falta de liber­tad, cuando no ase­si­nado, como recien­te­mente los 25 bal­se­ros que empren­dían una huida de la tira­nía castrista.

Lula “con­dena” los secues­tros de las FARC pero no con­dena el secues­tro de una isla entera por un único tirano viejo, decré­pito, ase­sino de miles de seres huma­nos naci­dos y por nacer, tam­poco con­dena la mise­ria y cruel­dad que sufren los pre­sos polí­ti­cos cuba­nos y la per­se­cu­ción a sus fami­lias. Lula no puede con­de­nar las FARC, ni el deseo insano de Chá­vez por­que es parte de esa misma espe­cie sub humana de bui­tres que se nutren de la des­gra­cia ajena, mien­tras ellos se har­tan y car­ca­jean de las caras de los que ven en él un hom­bre bon­da­doso y mag­ná­nimo. Que nadie se ilu­sione con sus pala­bras; ellas no son más que dema­go­gia de sindicalista.

Autor: Graça Salgueiro

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