Reciclaje de la teoría de los juguetes bélicos

Jose BenegasUn impuesto, más una regu­la­ción impo­si­tiva pue­den ser sufi­cien­tes para dejar fuera del “blanco” a una per­sona. La méta­fí­sica fis­ca­lista ni siquiera con­si­dera esta cues­tión. El “negro” para esta meta­fí­sica es con­se­cuen­cia de la mala con­ducta de algu­nos que no quie­ren cum­plir con las obli­ga­cio­nes con “nues­tro estado”. La solu­ción enton­ces es que­brar esa resis­ten­cia, sin nin­guna preo­cu­pa­ción garan­tista en este caso.

Nin­gún avance de “nues­tro estado” tiene vuelta atrás. Las regu­la­cio­nes tími­das se con­vier­ten en regu­la­cionse tota­les. Un Gui­llermo Moreno es sufi­ciente para que cual­quier arbi­tra­rie­dad se con­vierta en dogma legal con un breve pro­ceso de acos­tum­bra­miento. Nada es más per­ma­nente que un impuesto tran­si­to­rio. Esta es la pre­misa dos de este post: La iner­cia lleva al aumento del con­trol de la vida pri­vada y al enca­re­ci­miento de estar den­tro del sistema.

La ter­cera pre­misa es que la mayo­ría de las per­so­nas, lle­gado un punto que noso­tros hemos pasado hace rato, pue­den esca­par del sis­tema de forma par­cial. Alguna cuenta no la decla­ran, alguna regla se la pasan por algún lugar de su anato­mía y todo está bien. El Banco Mun­dial demos­tró que si los argen­ti­nos paga­ran todos los impues­tos el 98% de sus ingre­sos irían a parar al estado. Algo impo­si­ble de lograr, el sis­tema se sos­tiene en la hipo­cre­sía gene­ral. Que como lo he dicho muchas veces es el único ingre­diente que lo hace soportable.

La cuarta pre­misa es que hay gente que no tiene la capa­ci­dad siquiera de estar den­tro del “blanco” de forma par­cial. Eso que los socia­lis­tas atri­bu­yen a la mal­dad del mer­cado y no es otra cosa que la con­se­cuen­cia directa de la estu­pi­dez de su amado estado: Los barrios mar­gi­na­les, el negro fis­cal y legal abso­luto. El estado ni siquiera está “pre­sente”, como ellos dicen, en esos lugares.

Des­pués queda la quinta y enorme pre­misa: El estado mora­lista que decide con­tro­lar lo que la gente ingiere tiene la bri­llante idea de prohi­bir las dro­gas. Con o sin impues­tos, decla­ra­das o no decla­ra­das, ese mer­cado está por deci­sión polí­tica, ni siquiera por le iner­cia men­cio­nada, fuera del sis­tema. Está en el negro fis­cal abso­luto, igual que la gente más pobre.

Creo que la cone­xión es clara ¿no? Carrió cree que “el paco” es la con­se­cuen­cia de la mal­dad de los inten­den­tes del con­ur­bano, pero en reali­dad esa mal­dad, en todo caso, y com­pli­ci­dad no es otra cosa que la con­se­cuen­cia de la com­bi­na­ción entre el estado omni­pre­sente y el estado mora­lista. A la baja ren­ta­bi­li­dad, a cier­tos nive­les, de estar den­tro, se le suma una alta ren­ta­bi­li­dad de estar fuera. Señora Carrió, el paco es el hijo no reco­no­cido de su forma de “amor a la humanidad”

Pero acá viene el gran final a toda orquesta. Los bra­si­le­ros creen que la vio­len­cia en Bra­sil no es pro­ducto de todo esto sino de los video­jue­gos.

Fuente: No me parece

Autor: José Benegas

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Un comentario en “Reciclaje de la teoría de los juguetes bélicos”  

  1. 1 nelson troy

    Los buro­cra­tas siem­pre nos quie­ren sal­var, pero nos colo­can sal­va­vi­das de plomo.

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