España — Ahora sí son ETA

Jose-Luis-Rodriguez-ZapateroEl pre­si­dente huye de las víc­ti­mas como el gato huye del agua. Algún día ten­drá que expli­car­nos a qué se debe esa acti­tud cobarde, medio­cre y ruin. Él sabe en con­cien­cia que no ha actuado acorde a lo que repre­senta, de igual forma que no lo han hecho muchos otros de cuan­tos están a su lado por inte­rés y provecho.

No es casua­li­dad que la Fis­ca­lía se des­haga de los infor­mes cuando se está cele­brando el Con­greso de las Víc­ti­mas del Terro­rismo. ANV y Par­tido Comu­nista de las Tie­rras Vas­cas son ETA. Lo sabía la ciu­da­da­nía al com­pleto. Al pare­cer solo duda­ban el des­acre­di­tado ‘poli­ti­juez’ y su ‘señor’. A muchos nos da miedo ver­les jun­tos; entre Rodrí­guez y el ‘juez estre­lla’ son capa­ces de dejar a Mon­tes­quieu en cal­zo­nes, ridi­cu­li­zando al Estado de Dere­cho. Cada vez se entiende menos que se des­apro­ve­che a Fer­nando Grande-Marlaska y se per­mita a Gar­zón meterse en todos char­cos para salpicar.

No hace mucho decía­mos que Bata­suna era ETA; PCTV es ETA y ANV tam­bién es ETA. Todos for­man parte del entra­mado aber­tzale que amarga desde hace años los des­ti­nos del País Vasco y de su ciu­da­da­nía. Y en esa amar­gura cola­bora el reco­ge­dor de nueces.

Hay que sin­ce­rarse en polí­tica y si se pre­gun­tara a la ciu­da­da­nía por la opi­nión que le merece el PNV, buena parte de ella diría que no está muy ale­jada de ETA; es más, es al par­tido que más le con­viene que siga exis­tiendo ETA. Sin la ‘ser­piente’ no serían nada ni nadie los nacio­na­lis­tas, ver­da­dero cán­cer de la España de las autonomías.

Hace ape­nas un año, el ‘poli­ti­juez’ enten­día, más o menos con las mis­mas prue­bas que tiene ahora, que el mundo aber­tzale era una cosa y otra bien dis­tin­tas todas estas for­ma­cio­nes que chu­pan rueda de los ingre­sos eta­rras. Recor­de­mos que muchos de esos ingre­sos pro­ce­den de las ins­ti­tu­cio­nes, donde lle­ga­ron gra­cias a la inope­ran­cia de Gar­zón, Conde-Pumpido, Rodrí­guez, entre otros, así como de quie­nes igno­ra­ron la reali­dad, por­que en ese momento con­ve­nía y ETA man­daba en el pro­ceso. Bien claro lo expone Buesa: Gar­zón tiene buena parte de culpa de la resu­rrec­ción de ETA, por hacer caso a las con­sig­nas de Rodrí­guez. Muchos pen­sa­mos que la inde­pen­den­cia de algu­nos viaja aco­bar­dada en la alforja de atrás de la Fábula de Esopo.

Se impo­nía la nece­si­dad de la nego­cia­ción, en el momento en que ETA y PSOE esta­ban enca­ma­dos. Hoy todos se ponen rojos y la ciu­da­da­nía se mofa de las con­sig­nas ‘zapa­te­ri­les’ de enton­ces. Por cierto, adje­tivo no exis­tente para la RAE toda­vía y que empieza a uti­li­zarse, cada vez más, para defi­nir cuanto supone ruin­dad, medio­cri­dad y desprecio.

¿Quién se creía que nada tenían que ver Bata­suna y ANV? El juez estre­lla viene a reco­no­cer en sus infor­mes que ANV depende de Bata­suna. Otro dato: Marije Fullaondo cobra del Par­tido Comu­nista de las Tie­rras Vas­cas y Acción Nacio­na­lista Vasca jus­ti­fica cuen­tas ante Marije. Tam­bién la alcal­desa de Her­nani (¡casi impo­si­ble de escri­bir ese ape­llido kilo­mé­trico!) alaba cons­tan­te­mente a ANV y a ETA, hasta el punto de pedir el aplauso para ETA. Claro que, pues­tos a pedir, dos meses antes lo hubiera podido pedido para Rodrí­guez Zapa­tero, sin que se notara demasiado.

Fuente: Diario Liberal

Autor: Jesús Salamanca Alonso analista político y profesor

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Un comentario en “España — Ahora sí son ETA”  

  1. 1 Pedro

    Hay veces en las que uno no sale de su asom­bro al leer cosas como las que se dicen en el artículo del señor Sala­manca. No voy ha hacer jui­cios de valor, ni emplearé cali­fi­ca­tivo alguno, para mos­trar mi desacuerdo, solo un par de hechos que el autor del escrito es impo­si­ble que des­co­nozca. ¡Que amne­sia tan grande se denota en el! Ese juez “estre­lla” ha metido en la car­cel a más eta­rras que nin­gun otro, incluido el señor Grande Mar­lasca. Por otro lado, una cosa es lo que se sabe, y otra poder demos­trarlo con prue­bas, cuando se trata de algo que han de dilu­ci­darse en los juz­ga­dos, para que en su ape­la­ción, el tri­bu­nal cons­ti­tu­cio­nal no de la razón a los terro­ris­tas.
    Si así fuese, ¿quien sal­dría ganando? Pien­selo señor Salamanca.

    Un saludo afec­tuoso Pedro

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