Venezuela — Ahora, por el Nobel de Economía

Hugo-ChavezUno quiere dedi­carse a aque­llo que conoce, a comen­tar de libros ―que fue lo que el entra­ña­ble amigo Ricardo me pidió― pero ¡joe!, es que hay cosas que son más fuer­tes que uno, tú.

Leyendo la prensa de los últi­mos días, no puedo dejar de asom­brarme de un deta­llazo que se nos estaba pasando desa­per­ci­bido: El Cha­vismo es real­mente inno­va­dor. Inge­nioso y ocu­rrente, para que lo vamos a seguir negando; la reali­dad se nos impone demo­le­do­ra­mente. Al prin­ci­pio yo pen­saba que estos “revo­lu­cio­na­rios” eran una suerte de demiur­gos, dio­ses que crea­ban cosas de la nada. Como nada había exis­tido antes de ellos, por­que la his­to­ria empezó con ellos, todas esas cosas de dar sub­si­dios, hacer casas, ocu­parse de la salud y la edu­ca­ción, vamos, todas esas cosas que hacen los gobier­nos en todas par­tes del mundo, eran cosas que se les había ocu­rrido a ellos.

Des­pués nos dimos cuenta de que eso era una exa­ge­ra­ción, que lo que en reali­dad son es espe­cia­lis­tas en dis­fra­zar la reali­dad y que su máxima habi­li­dad era la gato­par­diana cos­tum­bre de cam­biar única­mente el nom­bre de las cosas, para que en el fondo todo siguiera igual. Pero más caro, más cos­toso y desde luego más corrupto.

Ahora esta­mos viendo cómo surge y se abre paso su nueva teo­ría eco­nó­mica; como adquiere cuerpo y enti­dad. Hay varios ejem­plos, extra­or­di­na­rios y recien­tes que no puedo dejar de comen­tar, por­que ade­más tocan pun­tos ver­da­de­ra­mente sen­si­bles, que están en el can­de­lero y en el tope del inte­rés del país: la tasa de cam­bio, el des­abas­te­ci­miento y la inflación.

Por ejem­plo, si no se nom­bra el valor del lla­mado “dólar per­muta”, este des­a­pa­rece. Para los que no están ente­ra­dos, el “dólar per­muta” es ese que resulta de ven­der unos bonos, o pape­les, o que se yo, que se com­pran en Vene­zuela, en bolí­va­res, nor­ma­les o fuer­tes, y se ven­den en las bol­sas y a los bol­sas del exte­rior en macha­can­tes y apre­cia­dos dóla­res. Como se trata de una “per­muta” de pape­les, por eso se le llama “dólar per­muta” ¡Joe!, que es bien fácil de enten­der, que hasta yo.

Por eso, no importa que el dólar ofi­cial este a BsF 2,15 y el otro por encima de BsF 6, como no se puede infor­mar ni hablar de eso, la dife­ren­cia des­a­pa­re­cerá por arte de magia. ¡Díganme uste­des, joe, sin mez­quin­dad, que eso no es un des­cu­bri­miento extraordinario!

Otro ejem­plo mara­vi­lloso es lo que están haciendo para enfren­tar la fra­ca­sada polí­tica de con­trol de pre­cios que ha gene­rado des­abas­te­ci­miento. Lo pri­mero, es que este último, el des­abas­te­ci­miento, es “vir­tual”. Que los anaque­les estén vacios, es una mera ilu­sión de los sen­ti­dos; que lo que es real, dicen el Pre­si­dente del Indecu ―y asiente gra­ve­mente el nuevo minis­tro del Minis­te­rio ese que tiene nom­bre de leche, el MILCO― es que hay mayor poder adqui­si­tivo de la pobla­ción y un des­fase entre la oferta y la demanda. Esa es una pero­gru­llada tan ori­gi­nal, como una que le escu­cha­mos una vez a un empre­sa­rio de ali­men­tos que decía que no había des­abas­te­ci­miento, sino esca­sez. ¡Joe, ese sí que botó la placenta!.

Según estos per­so­na­jes ―los del Gobierno, no el empre­sa­rio, que nadie vaya a pen­sar que com­ple­tan a los tres chi­fla­dos― aun cuando no se con­siga carne, leche, azú­car, hue­vos, arroz, aceite, sar­di­nas y medi­ca­men­tos, entre otros, no se trata de des­abas­te­ci­miento, por­que eso no es real, es “virtual”.

Pero la segunda genia­li­dad, con res­pecto a este tema, es que el Gobierno pre­para un enjun­dioso plan anti­in­fla­cio­na­rio, según el cual ―ha tras­cen­dido a la prensa― se van a revi­sar los pre­cios y eli­mi­nar los con­tro­les; eso sí, aumen­tando los pre­cios de los pro­duc­tos que se com­pran en el exte­rior y man­te­niendo fijos los pre­cios de por lo menos 21 ali­men­tos, entre ellos: carne, leche, azú­car, hue­vos, arroz, aceite, sar­di­nas y medi­ca­men­tos, entre otros. A ver. ¿No creen uste­des que ahora si se van a resol­ver los pro­ble­mas de infla­ción y de escasez?

Pero lo último, con res­pecto a eso de la infla­ción y que raya en lo excelso, es haber aumen­tado la dichosa uni­dad tri­bu­ta­ria (UT) ―esa que sirve para fijar los pre­cios de algu­nos ser­vi­cios que presta el Estado, mul­tas, valor de los ces­ta­ti­ckets, pagos de polí­tica habi­ta­cio­nal y pagos de impues­tos― y decir que eso no es inflacionario.

La dipu­tada a la que se le ocu­rrió la genial expli­ca­ción, es la misma a la que se le ocu­rrió eso de que el “dólar per­muta” va a des­a­pa­re­cer por­que se prohíba nom­brarlo. No podía ser casualidad.

Para esta repre­sen­tante del pue­blo, que la UT se ajuste a los nive­les de la “eco­no­mía real”, es decir, al valor de la infla­ción del año pasado, no va a ser infla­cio­na­rio, por­que en reali­dad lo infla­cio­na­rio fue aumen­tar la UT. No, no, no, ¡joe!, que no lo estoy inven­tando yo, que lo dijo la dipu­tada, vamos. “La UT se equi­para a la reali­dad del país y hay que colo­car la misma de acuerdo a lo que arrojó la infla­ción del año ante­rior, por lo tanto no incide direc­ta­mente en la infla­ción”, dijo a la presa sin mover una pes­taña y se quedo imper­té­rrita, como si nada.

Es decir, que cuando a un empre­sa­rio o a un mor­tal común le aumen­ten el valor de una multa, o de los tim­bres fis­ca­les, o cuando un empre­sa­rio tenga que pagar más caro al banco por los ces­ta­ti­ckets que le da a sus tra­ba­ja­do­res, o tenga que pagar más y rete­ner mas a sus emplea­dos para pagar la polí­tica habi­ta­cio­nal, o todos ten­ga­mos que pagar más impues­tos, nada de eso va a impac­tar los cos­tos ni los pre­cios, por­que ―según la dipu­tada― eso es “…un aumento anual, el cual es deter­mi­nado por el Seniat, que tiene esa atribución”

A ver, ¿Qué es lo que no se entiende? ¡Que está en la ley, vamos, y como es algo legal, los aumen­tos que son lega­les, no son infla­cio­na­rios! ¡Que no, que no es cosa de tomár­selo a la ligera, joe! ¡Que esta­mos ante el des­cu­bri­miento más impor­tante que ha parido la cien­cia eco­nó­mica en los últi­mos años!

Es decir, por ejem­plo, ahora que el Gobierno está dis­cu­tiendo como arre­glar el entuerto este del des­abas­te­ci­miento y los pre­cios altos y todas esas cosas, basta con que al Pre­si­dente se le ocu­rra ―y el es muy ocu­rrente, ¡joe!― aumen­tar todos los pre­cios mediante una Ley, de esas Habi­li­tan­tes que él tiene, y la publi­que en la gaceta ofi­cial, para que eso no sea infla­cio­na­rio, por­que será legal y las cosas que son “lega­les”, no son inflacionarias.

A ver, si no estáis de acuerdo en que este des­cu­bri­miento es mere­ce­dor del Nobel, es que sois unos sec­ta­rios sin reme­dio. Claro que será el Nobel de eco­no­mía, por­que el de la paz este año sí que lo tiene seguro con eso de haber pedido que no se cali­fi­que de terro­ris­tas a los ange­li­tos de las FARC. ¡Joe!

Fuente: El Gusanito de Luz

Autor: Fermín Romero de Torres

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