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Darwin tenía razón
Con todo respeto por el cristianismo, del que formo parte por ser católico, sin meterme con el judaísmo y otras creencias por razones estratégicas y con el temor de ser excomulgado por el Santo Padre, que conoce su Oficio (el Santo Oficio o Congregación Para la Doctrina de la Fe, que fue su anterior dignidad) me arriesgo a afirmar, en esta hora de mi existencia en este mundo, que Charles Darwin tuvo razón al enunciar su Teoría de la Evolución de las Especies.
Mi afirmación es que Dios, en realidad, creó en el Principio sólo al mono. Y que haciendo uso de su Infinita Sabiduría, que la realidad no puede desconocer, les dejó a los primates la enorme responsabilidad de originar al hombre. Y así, el Creador no se hizo ni se hará cargo de las calamidades que la especie humana, por más que posea libertad, pensamiento, espiritualidad, razón, inteligencia y ostentación de manifiesta superioridad, desarrolla con infinita crueldad, irresponsabilidad e idiotez.
Dijo Fontanarrosa que “un idiota que se reconoce como tal, es un idiota lúcido”.
Así, pletóricos de lucidez y despreciando a nuestros predecesores genéticos, evolucionamos meteóricamente hacia la hecatombe de nuestro género, el humano. No sé de monos que tengan empresas multinacionales, que hayan clonado a otros animales, que se maten entusiastamente por reinados, gobiernos, territorios, riquezas, envidias y cuernos; que consuman sustancias para hacerse daño intencionalmente, que secuestren, torturen y agredan sexualmente a otros monos, que roben y destruyan reliquias, que construyan campos de exterminio, que desarrollen industrias que dan sustento a miles de familias para fabricar armamentos que eliminan a tantos o más miles de otras familias, que inicien guerras sin dudar un instante en el daño emergente, que arruinen aceleradamente al ámbito natural que con tanto primor, dedicación y detalle, pletórico de la infinita belleza que lo distingue, creó el Señor para los seres vivientes de este único planeta que los contiene y les sirve de campo de pruebas para explosiones nucleares, devastaciones fitogeográficas, hambrunas, discriminaciones de todo tipo, extinción acelerada de las demás especies y explotación permanente de sus congéneres con fines egoístas limitados por una propia corta y generalmente miserable existencia, como lo hacemos los integrantes de la llamada raza humana, con tanta eficacia y denuedo.
Tampoco sé de monos que, habiendo ganado mucho dinero fabricando explosivos utilizados generalmente para matar prójimos y aniquilar recursos planetarios sin razón ni limitaciones, hayan establecido un premio mundial y asignado junto con él grandes sumas de dinero a contados integrantes de su especie que se distinguen por ser distintos al resto de sus congéneres. Sí, creo que los premios de Nobel no dignifican a nuestra condición sino que marcan la excepción que confirma la regla. También así lo hacen unas cuantas decenas de extraños mártires y seres solidarios entre los más de seis mil millones de humanos que estamos desbordando este guijarro que orbita insignificante en el espacio infinito, que sólo puede haber sido creado por un poder infinito como el poder de Dios.
Para redondear, no creo que al Creador se le haya escapado que poner al hombre en la tierra le iba a arruinar la obra, y por eso, humanamente por un fugaz instante de la eternidad, le encajó la responsabilidad a los monos. Y entonces, creo que Darwin descubrió la treta divina.
Yo los invito a detenerse una vez más, como muchos lo hemos hecho, ante las jaulas de los monos, dejando vagar nuestros pensamientos, mirándolos fijamente a los ojos y, tal vez, sospechando la ya insinuada revelación de que muchos de ellos nos engañan, le han tomado el gusto a las tropelías de su evolucionada descendencia y están disimulados primariamente entre nosotros delirando imperios, molestando a nuestros congéneres con intromisiones y amenazas bélicas, comprando secuestradas, haciendo travesuras con sustancias tóxicas, jugando al dadivoso rico en recursos naturales y sumándose en suma, como tantos, a la brillante afirmación evolutiva darwiniana, que se les descubre tan cercana.
Que Dios nos perdone, porque la culpa de todo es de los monos.
Autor: Mario Giordano
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11 Comentarios en “Darwin tenía razón”
Porfavor espere...


















Si… si en este momento de mi existencia yo tambien me arriesgo a afirmar que darwin tenia razon… y si, que Dios nos perdone, pero la culpa, la culpa es de los monos.
muy bueno felicidades!!
Bueno, estoy de acuerdo contigo, igual yo estoy en el mismo análisis, vengo de raíces bien cristianas, pero desde niño me ha sido imposible dejar de preguntarme el porque de las cosas, y en especial, el porque de la existencia del hombre, creo en la evolución, además hasta en el Genesis dice que Dios le ordeno al mar y a la tierra producir especies según su género, que para mi es lo mismo que evolución a partir de un ancestro común, en cuanto al hombre, viene de una mutación genética, lo que no entiendo es porque fue creado para destruir.
Excelente comentario.
No hay “porques” y no hubo ni hay “planes divinos”, simplemente ES y aqui estamos.
Evidentemente el 43 % de los votos a la innombrable, solo se explica si entiende originado en individuos bien darwinianos con escasas diferencias de un chimpance inteligente.
Siguiendo con el razonamiento de Angel, los Kirchner no forman parte de ningun plan, aparecieron como aparece un hongo venenoso.
Yo me atrevo contradecir a DARWIN ‚quiero decir ‚que la vida comenzo mucho antes sobre esta tierra.
siendo el “AGUA” y las bacterias existentes que evolucionaron ,
llegando a la formacion del mono
De ahi en adelante la cruel verdad que estamos viviendo.
Y aqui podemos comenzar a hablar de religion.
¡ QUE DIOS NOS SALVE ¡
Dios creo al mundo!
por lo menos al que pintan en la biblia, pero fuimos nosotros (los Homínidos mas aventajados en este planeta) los que creamos la idea de un dios para responder nuestras interrogantes mas profundas, antes de descubrir el método científico.
Lo siento por a quienes sus limitados cerebros no les permiten entender algo tan evidente.
Saludos,
pd:
si van a insistir en creer en dios, esta bien, es respetable, siempre y cuando claro, se mantengan alejados de la educación y del estado, ya que de esta manera, a nadie le hacen daño
estoy 100% de acerdo contigo darwin nosotros venimos del mono
estoy desacuerdo con darwin por que dios fue que nos creo
Dios creo la vida sobre la Tierra, que evoluciono hasta el hombre.
No hay mayor prueba de la existencia de Dios, que la evolucion.
SHALOM
DIOS CREO Y PERMITE LA EVOLUCION
Es vergonzoso que habiendo tantas pruebas a favor de la evolución, hayan personas que se resistan a aceptarla. Y me refiero específicamente a las sectas protestantes, que no contentas con los robos que llevan a cabo sus pastores, les lavan el cerebro a sus súbditos para que crean al pie de la letra fábulas como las de la Biblia.
Aclaro que el catolicismo no riñe con la evolución. El Concilio Vaticano II la aceptó, y Pierre Teilhard de Chardin, siendo sacerdote y antropólogo, le dio consistencia a esta idea dentro del marco del cristianismo.
Aun así, es claro que las religiones surgieron del miedo del mono a lo desconocido. ¡Pobres ancestros nuestros, que sentían miedo de la tormenta, del fuego, de las fieras, y para conjurarlos se inventaron a los dioses!
martinfierro326@hotmail.com