Mozart

Jorge Omar AlonsoEl 27 de enero de 1756 nacía en Salz­burgo Wolf­gang Ama­deus Mozart, el más grande com­po­si­tor de música clá­sica de todos los tiem­pos. La edu­ca­ción musi­cal que le impar­tiera su padre Leo­pold que era músico, atrajo al pequeño que se entre­te­nía en el piano. A los tres años de edad apren­dió de memo­ria sen­ci­llas pie­zas para dicho ins­tru­mento, rea­li­zando tam­bién inter­pre­ta­cio­nes en el violín.

A los seis años había reci­bido una invi­ta­ción de María Teresa de Aus­tria para que se tras­la­dase a la corte de Viena en donde inter­pretó con­cier­tos para clavecín.

El ins­tinto musi­cal dominó ense­guida las ideas del mucha­cho, que desde su infan­cia alum­bró al futuro genio musical.

Mozart se encuen­tra entre los mayo­res crea­do­res musi­ca­les de la huma­ni­dad y en él siem­pre se ha des­cu­bierto algo nuevo y dis­tinto a tra­vés de su música. No se trata del per­so­naje idiota que nos hiciera cono­cer Milos For­man en una lamen­ta­ble película.

Era un mag­ní­fico pia­nista y un com­po­si­tor de ideas genia­les y no hace falta recu­rrir a los escri­tos de sus bió­gra­fos. Pode­mos escu­char la sublime sen­ci­llez del motete Ave verum Cor­pus, con su carác­ter noble y doliente. Los quin­te­tos K 515 y 516 de gran alcance espi­ri­tual pero dis­tin­tos cada uno en su temperamento.

Está tam­bién para degus­tar la serie de seis cuar­te­tos para cuer­das dedi­ca­dos a su amigo el com­po­si­tor Joseph Haydn de los que se puede decir que son la cum­bre de la música de cámara.

Sus sin­fo­nías entre las que podría­mos men­cio­nar la archi­co­no­cida número 40 o la número 25 muy expre­siva y opti­mista, por men­cio­nar algunas.

Pero la cima de su crea­ción la pode­mos encon­trar en los con­cier­tos para piano y orquesta, sobre todo los nume­ra­dos desde el 20 al 27, lla­ma­dos Vie­ne­ses entre los que se des­ta­can el 20 y el 24, el pri­mero con su tono solemne y trá­gico y el 24 con un par­ti­cu­lar toque de demo­nismo mozartniano.

Con pala­bras es difí­cil expla­yarse con res­pecto a la música de este genio, solo escu­chán­dolo y exta­sián­dose con sus soni­dos pode­mos tener una idea cabal de su magnificencia.

Esta columna debe­ría tener sonido de fondo para apre­ciar la indes­crip­ti­ble belleza del gran salz­bur­gués de quién se cum­plie­ron 252 años de su natalicio

Autor: Jorge Omar Alonso

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3 Comentarios en “Mozart”  

  1. 1 Ana Amante

    Mag­ní­fico com­po­si­tor.
    Muy mere­cido el cum­plea­ños recor­dado por Alonso

  2. 2 el ingenioso hidalgo

    Muy opor­tuna la recor­da­cion a mi señor Don Ama­deo, que tanta belleza ha dado al mundo.

    Sin duda en el Cielo, sigue creando musica inefa­ble para ser inter­pre­tada por los coros celes­tia­les, diri­gi­dos por su digno colega mi Señor Don Juan Sebastian.

  3. 3 Jorge Edmundo Cuervo

    Sr. Jorge Omar Alonso:
    Podría­mos agre­gar a lo tan bella­mene expre­sado por Ud., res­pecto a los con­cier­tos para piano y orquesta que van del 20 al 27, que el 25 tiene la ori­gi­na­li­dad de desa­rro­llar casi todo su pri­mer movi­miento sobre cua­tro notas que si se escu­chan bien preanun­cian lo que hará Beet­ho­ven con su 5ta sin­fo­nía. Y hay una parte que parece el inicio de la Mar­se­llesa y no hay que olvi­dar que Mozart era un com­po­si­tor muy cono­cido a la época en que R.de Lisle la com­puso. Mozart resi­dió en París (1778 y 1779). En la década del 80 escri­bió sus con­cier­tos y fue­ron muy bien cono­ci­dos por todos los músi­cos y aman­tes de la música. Si es que Ud. no había notado esto (que me parece difí­cil dada su ver­sa­ción) escú­chelo desde esa pers­pec­tiva.
    Cor­dial­mente Jorge Edmundo Cuervo

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