- May 2012
- April 2012
- March 2012
- February 2012
- January 2012
- December 2011
- November 2011
- October 2011
- September 2011
- August 2011
- July 2011
- June 2011
- May 2011
- April 2011
- March 2011
- December 2010
- June 2010
- May 2010
- April 2010
- March 2010
- February 2010
- January 2010
- December 2009
- November 2009
- October 2009
- September 2009
- August 2009
- July 2009
- June 2009
- May 2009
- April 2009
- March 2009
- February 2009
- January 2009
- December 2008
- November 2008
- October 2008
- September 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- December 2007
- November 2007
- October 2007
- September 2007
- August 2007
- July 2007
- June 2007
- May 2007
- April 2007
- March 2007
- February 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
Torpezas en el bazar
Un reciente acto de torpeza política de los pensadores del gobierno que orientan el accionar de la Presidenta Argentina ha producido nuevos destrozos en el ya trajinado bazar político que ha instaurado la “Matriz K” (1) en la Argentina. La representante de este esquema y también de todos los argentinos – incluso de aquellos que no votaron para dejarla ejercer tan prominente empleo – acaba de maltratar a su “invitado de honor” y propuesto socio, señor Obiang Nguema Mbasogo, destacado dictador, criminal y desaparecedor líder de Guinea Ecuatorial, una desafortunada república del continente africano que, contrastante y curiosamente, es la tercera productora de hidrocarburos del África Subsahariana.
Apostrofándolo en su débil flanco de violador de los derechos de sus compatriotas y para no dejar de “posar para la foto” de su auto adjudicado liderazgo en la lucha humanitaria, Cristina Kirchner destejió así con un solo gesto rebelde la paciente, grosera e inquietante madeja que disciplinadamente elabora el superministro de Planificación Federal Julio De Vido por orden de su jefe, Don Néstor Kirchner, quien a su vez juega al TEG con el bolivariano Hugo Chávez y se ajetrea en la construcción de su corporación de negocios y el movimiento peronista único que cuidará al país en el futuro.
Como no saben de fronteras políticas ni demuestran mayor preocupación por la ética, la planificada necesidad de habilitar a sus recientes y prósperos empresarios del ramo como Eskenazi y el súbito petrolero Cristóbal López en el juego de primer nivel de los hidrocarburos en el mundo los lleva a comportarse como una barra brava de autoritarios y dueños del patrimonio común, asumiendo sus decisiones y su destino en una peligrosa regresión hacia antecedentes de la historia que muchos ciudadanos en el mundo han superado para arribar a la condición democrática.
Hay otros ejemplos del grotesco diplomático y económico “de negocios” que se está practicando, que no se pretende enumerar aquí. Sólo parece necesario recordar que la historia de la Teoría Política o de la Ciencia Política en la civilización de Occidente, registra antecedentes desde el antiguo siglo V de nuestra era, pero cobra entidad y valor tangible a partir del siglo XVII cuando, iniciando la etapa del Contractualismo, Thomas Hobbes comprende que la naturaleza del hombre, su “estado de naturaleza”, requiere un Leviatán, un poder superior que ponga fin al conflicto permanente, la brutalidad y la barbarie, para encaminar a los individuos hacia un estado de convivencia social y tolerancia civilizada. El avance de la secularización y las ideas de la Ilustración llevaron gradualmente a pensadores como John Locke, Jean Jacques Rousseau y contemporáneamente a John Rawles y Jurgen Hubermas, a modelar en forma teórica una nueva forma de convivencia que parte del estado inicial natural del hombre, cargado de negatividad y violencia sin valores, y arriba a la formalización de un pacto de convivencia para lograr la sumisión de los ciudadanos a una voluntad general y desembocar en un estado de sociedad en el que la democracia aparece como el sistema menos imperfecto para domesticar nuestra indomable tendencia autodestructiva, aética y careciente de moral. Aboga Hubermas por “condiciones de diálogo que excluyan la violencia, igualdad en la información para lograr acuerdos ecuánimes y seriedad en el desarrollo de estas acciones, para no desvirtuar los consensos que protejen a la civilización” en los términos del Contrato.
No es del caso establecer aquí una lección sino destacar que muchos de nuestros políticos, que han leído sobre estos temas fundacionales pero han accedido al poder con otros objetivos, se desentienden de la teoría y se embarullan ideológicamente con pragmatismos seguramente muy redituables en lo económico, pero que no tienden al estado de bienestar común requerido a gritos en este siglo XXI de la barbarie extendida.(2) Funcionarios de calidad cortesana y de escrupulosidad microscópica se mezclan con líderes constructores de poder particular en desmedro de la sociedad y a costa de los bienes públicos, con maniobras de la mencionada Matriz que desdibujan los contornos de la legalidad y el buen desempeño de la función pública.
El Contrato Social obliga al gobierno en el poder a cumplir sus cometidos sin avasallar a la contraparte, la ciudadanía, que es el único fundamento que sostiene su misión de dedicarse por entero al bienestar general, el respeto por los individuos, la inexcusable aplicación de las leyes tal como están formuladas y la protección de los individuos y sus bienes espirituales y materiales, más allá de las ambiciones que el absolutismo sin freno les produce, por lo general, a todos los gobernantes en la Argentina.
La difusa y a menudo desacomodada imagen ejecutiva de la Primera Magistrada es el producto de su dependencia innegable y evidente, pese a la restringida información pública, de un esquema de utilización del poder “de biblia y calefón”, donde se entremezclan sinuosidades de principios y estrategias, los derechos torcidos para los humanos según su tendencia, la ambición más mineral y los vertiginosos grotescos políticos, tal vez los más singulares que ha vivido el país en las últimas décadas, si se hace un doloroso y rápido repaso de la gestión de la anterior mandataria que nos instaló el populismo justicialista, y su trágica e interminable secuela.
El “huésped de honor” africano y petrolero se fue ofendido. Mandatarios de todo el mundo recelan a su vez de alguna visita con destrato y, en general, prefieren invitar a pasear a la dama en su propio terreno, curiosos por la oferta empresarial implícita, mientras los habitantes del país de los argentinos esperamos por alguna posición coherente que surja de algún beneficiario de las listas eleccionarias diferentes, que no haya probado aún cómo es la imponente impunidad del poder acumulado sin tropiezos y previsto sin límites.
Es necesario un esfuerzo ético para no caer en la fácil odiosidad argentina y en el desencanto sin esperanza, por lo cual es de esperar una reacción democrática que ponga límites republicanos a esta manera de gobernar y que proporcione calidad ciudadana a las generaciones de argentinos sumidas en el desconcierto y la carencia de oportunidades en este país que parece el simulacro de un bazar maltratado.
Referencias: (1) “Hablen con Julio” de Diego Cabot y Francisco Olivera – Sudamericana/2007
(2)“El retorno a la barbarie en el siglo XXI” de Thérése Delpech – El Ateneo/2006
Autor: Mario Baquela
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
2 Comentarios en “Torpezas en el bazar”
Porfavor espere...


















Don Mario,
He quedado admirado por su profundo análisis de las tenebrosa situación en la que estamos inmersos gracias a la ignorancia, soberbia, y carencia de reparos morles y éticos evidenciados tanto por los desgobernantes como por quienes los sostienen con su voto y sus influencias.
No se trata solamente de los descerebrados por el paco, los vagabundos alcohólicos, y los ladronzuelos de baja estofa. Más debe preocuparnos el hecho de la presencia, entre el coro de adulones y serviles, de individuos como el elegante señor Lavagna, a quien dos millones de personas votaron convencidas que era el candidato más potable ante tanto desvergonzado latrocinio. Todo este desastre ha sido fomentado por secuaces bien pagados de la prensa y el espectáculo — A Dos Cheques, Klarín Magnetto, Tinelli, Hadad y todos los crápulas que lo siguen — tanto como por los “hombres de empresa”, como el sinvergüenza José ignacio de Mendiguren y el resto de los crápulas que integran la Unión industrial Argentina. Si a toda esta escoria agregamos los Verbitsky, Kunkel, Bettini, Taiana, Bonasso y el resto de los asesinos terroristas, sin olvidar a los resentidos tipo Diana Conti, los oportunistas tipo Díaz Bancalari, y los eternos vividores del Estado como los Roggio, Macri y demás traficantes de licitaciones poco claras, recién entonces podrá comprenderse la razón por la que hemos llegado al nivel de inmunda corrupción en la que estamos sumergidos.
La estupidez, la ignorancia y el desprecio por la verdad, la decencia y la justicia que evidencia la gran masa de los argentinos es la culpable.
Dios, que es justo, nos conducirá al renacimiento. Pero los canallas pagarán su deuda.
Es un verdadero despropòsito acusar a alguien nada menos que de violar derechos humanos en el preciso momento en que le estoy firmando un tratado con fines econòmicos, es como pelear con alguien acusàndolo de que me ha pegado, humillado, maltratado y que le ha pegado a mi madre el dìa de la madre pero despuès agregar que no me importa nada de todo eso, que vayamos todos a comer juntos a alguna cantina para dividirnos plata entre nosotros … parece un chiste. Es algo tan serio como la polìtica exterior de la Naciòn tomado en chiste … Luis Marìa Drago volvè que te perdonamos !!