Torpezas en el bazar

Mario BaquelaUn reciente acto de tor­peza polí­tica de los pen­sa­do­res del gobierno que orien­tan el accio­nar de la Pre­si­denta Argen­tina ha pro­du­cido nue­vos des­tro­zos en el ya tra­ji­nado bazar polí­tico que ha ins­tau­rado la “Matriz K” (1) en la Argen­tina. La repre­sen­tante de este esquema y tam­bién de todos los argen­ti­nos – incluso de aque­llos que no vota­ron para dejarla ejer­cer tan pro­mi­nente empleo – acaba de mal­tra­tar a su “invi­tado de honor” y pro­puesto socio, señor Obiang Nguema Mba­sogo, des­ta­cado dic­ta­dor, cri­mi­nal y des­a­pa­re­ce­dor líder de Gui­nea Ecua­to­rial, una des­afor­tu­nada repú­blica del con­ti­nente afri­cano que, con­tras­tante y curio­sa­mente, es la ter­cera pro­duc­tora de hidro­car­bu­ros del África Subsahariana.

Apos­tro­fán­dolo en su débil flanco de vio­la­dor de los dere­chos de sus com­pa­trio­tas y para no dejar de “posar para la foto” de su auto adju­di­cado lide­razgo en la lucha huma­ni­ta­ria, Cris­tina Kir­ch­ner des­te­jió así con un solo gesto rebelde la paciente, gro­sera e inquie­tante madeja que dis­ci­pli­na­da­mente ela­bora el super­mi­nis­tro de Pla­ni­fi­ca­ción Fede­ral Julio De Vido por orden de su jefe, Don Nés­tor Kir­ch­ner, quien a su vez juega al TEG con el boli­va­riano Hugo Chá­vez y se aje­trea en la cons­truc­ción de su cor­po­ra­ción de nego­cios y el movi­miento pero­nista único que cui­dará al país en el futuro.

Como no saben de fron­te­ras polí­ti­cas ni demues­tran mayor preo­cu­pa­ción por la ética, la pla­ni­fi­cada nece­si­dad de habi­li­tar a sus recien­tes y prós­pe­ros empre­sa­rios del ramo como Eske­nazi y el súbito petro­lero Cris­tó­bal López en el juego de pri­mer nivel de los hidro­car­bu­ros en el mundo los lleva a com­por­tarse como una barra brava de auto­ri­ta­rios y due­ños del patri­mo­nio común, asu­miendo sus deci­sio­nes y su des­tino en una peli­grosa regre­sión hacia ante­ce­den­tes de la his­to­ria que muchos ciu­da­da­nos en el mundo han supe­rado para arri­bar a la con­di­ción democrática.

Hay otros ejem­plos del gro­tesco diplo­má­tico y eco­nó­mico “de nego­cios” que se está prac­ti­cando, que no se pre­tende enu­me­rar aquí. Sólo parece nece­sa­rio recor­dar que la his­to­ria de la Teo­ría Polí­tica o de la Cien­cia Polí­tica en la civi­li­za­ción de Occi­dente, regis­tra ante­ce­den­tes desde el anti­guo siglo V de nues­tra era, pero cobra enti­dad y valor tan­gi­ble a par­tir del siglo XVII cuando, ini­ciando la etapa del Con­trac­tua­lismo, Tho­mas Hob­bes com­prende que la natu­ra­leza del hom­bre, su “estado de natu­ra­leza”, requiere un Levia­tán, un poder supe­rior que ponga fin al con­flicto per­ma­nente, la bru­ta­li­dad y la bar­ba­rie, para enca­mi­nar a los indi­vi­duos hacia un estado de con­vi­ven­cia social y tole­ran­cia civi­li­zada. El avance de la secu­la­ri­za­ción y las ideas de la Ilus­tra­ción lle­va­ron gra­dual­mente a pen­sa­do­res como John Locke, Jean Jac­ques Rous­seau y con­tem­po­rá­nea­mente a John Rawles y Jur­gen Huber­mas, a mode­lar en forma teó­rica una nueva forma de con­vi­ven­cia que parte del estado ini­cial natu­ral del hom­bre, car­gado de nega­ti­vi­dad y vio­len­cia sin valo­res, y arriba a la for­ma­li­za­ción de un pacto de con­vi­ven­cia para lograr la sumi­sión de los ciu­da­da­nos a una volun­tad gene­ral y desem­bo­car en un estado de socie­dad en el que la demo­cra­cia apa­rece como el sis­tema menos imper­fecto para domes­ti­car nues­tra indo­ma­ble ten­den­cia auto­des­truc­tiva, aética y care­ciente de moral. Aboga Huber­mas por “con­di­cio­nes de diá­logo que exclu­yan la vio­len­cia, igual­dad en la infor­ma­ción para lograr acuer­dos ecuá­ni­mes y serie­dad en el desa­rro­llo de estas accio­nes, para no des­vir­tuar los con­sen­sos que pro­te­jen a la civi­li­za­ción” en los tér­mi­nos del Contrato.

No es del caso esta­ble­cer aquí una lec­ción sino des­ta­car que muchos de nues­tros polí­ti­cos, que han leído sobre estos temas fun­da­cio­na­les pero han acce­dido al poder con otros obje­ti­vos, se desen­tien­den de la teo­ría y se emba­ru­llan ideo­ló­gi­ca­mente con prag­ma­tis­mos segu­ra­mente muy redi­tua­bles en lo eco­nó­mico, pero que no tien­den al estado de bie­nes­tar común reque­rido a gri­tos en este siglo XXI de la bar­ba­rie extendida.(2) Fun­cio­na­rios de cali­dad cor­te­sana y de escru­pu­lo­si­dad micros­có­pica se mez­clan con líde­res cons­truc­to­res de poder par­ti­cu­lar en des­me­dro de la socie­dad y a costa de los bie­nes públi­cos, con manio­bras de la men­cio­nada Matriz que des­di­bu­jan los con­tor­nos de la lega­li­dad y el buen desem­peño de la fun­ción pública.

El Con­trato Social obliga al gobierno en el poder a cum­plir sus come­ti­dos sin ava­sa­llar a la con­tra­parte, la ciu­da­da­nía, que es el único fun­da­mento que sos­tiene su misión de dedi­carse por entero al bie­nes­tar gene­ral, el res­peto por los indi­vi­duos, la inex­cu­sa­ble apli­ca­ción de las leyes tal como están for­mu­la­das y la pro­tec­ción de los indi­vi­duos y sus bie­nes espi­ri­tua­les y mate­ria­les, más allá de las ambi­cio­nes que el abso­lu­tismo sin freno les pro­duce, por lo gene­ral, a todos los gober­nan­tes en la Argentina.

La difusa y a menudo des­aco­mo­dada ima­gen eje­cu­tiva de la Pri­mera Magis­trada es el pro­ducto de su depen­den­cia inne­ga­ble y evi­dente, pese a la res­trin­gida infor­ma­ción pública, de un esquema de uti­li­za­ción del poder “de biblia y cale­fón”, donde se entre­mez­clan sinuo­si­da­des de prin­ci­pios y estra­te­gias, los dere­chos tor­ci­dos para los huma­nos según su ten­den­cia, la ambi­ción más mine­ral y los ver­ti­gi­no­sos gro­tes­cos polí­ti­cos, tal vez los más sin­gu­la­res que ha vivido el país en las últi­mas déca­das, si se hace un dolo­roso y rápido repaso de la ges­tión de la ante­rior man­da­ta­ria que nos ins­taló el popu­lismo jus­ti­cia­lista, y su trá­gica e inter­mi­na­ble secuela.

El “hués­ped de honor” afri­cano y petro­lero se fue ofen­dido. Man­da­ta­rios de todo el mundo rece­lan a su vez de alguna visita con des­trato y, en gene­ral, pre­fie­ren invi­tar a pasear a la dama en su pro­pio terreno, curio­sos por la oferta empre­sa­rial implí­cita, mien­tras los habi­tan­tes del país de los argen­ti­nos espe­ra­mos por alguna posi­ción cohe­rente que surja de algún bene­fi­cia­rio de las lis­tas elec­cio­na­rias dife­ren­tes, que no haya pro­bado aún cómo es la impo­nente impu­ni­dad del poder acu­mu­lado sin tro­pie­zos y pre­visto sin límites.

Es nece­sa­rio un esfuerzo ético para no caer en la fácil odio­si­dad argen­tina y en el desen­canto sin espe­ranza, por lo cual es de espe­rar una reac­ción demo­crá­tica que ponga lími­tes repu­bli­ca­nos a esta manera de gober­nar y que pro­por­cione cali­dad ciu­da­dana a las gene­ra­cio­nes de argen­ti­nos sumi­das en el des­con­cierto y la caren­cia de opor­tu­ni­da­des en este país que parece el simu­la­cro de un bazar maltratado.

Refe­ren­cias: (1) “Hablen con Julio” de Diego Cabot y Fran­cisco Oli­vera – Sudamericana/2007

(2)“El retorno a la bar­ba­rie en el siglo XXI” de Thé­rése Del­pech – El Ateneo/2006

Autor: Mario Baquela

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2 Comentarios en “Torpezas en el bazar”  

  1. 1 roberto

    Don Mario,

    He que­dado admi­rado por su pro­fundo aná­li­sis de las tene­brosa situa­ción en la que esta­mos inmer­sos gra­cias a la igno­ran­cia, sober­bia, y caren­cia de repa­ros mor­les y éticos evi­den­cia­dos tanto por los des­go­ber­nan­tes como por quie­nes los sos­tie­nen con su voto y sus influencias.

    No se trata sola­mente de los des­ce­re­bra­dos por el paco, los vaga­bun­dos alcohó­li­cos, y los ladron­zue­los de baja estofa. Más debe preo­cu­par­nos el hecho de la pre­sen­cia, entre el coro de adu­lo­nes y ser­vi­les, de indi­vi­duos como el ele­gante señor Lavagna, a quien dos millo­nes de per­so­nas vota­ron con­ven­ci­das que era el can­di­dato más pota­ble ante tanto des­ver­gon­zado latro­ci­nio. Todo este desas­tre ha sido fomen­tado por secua­ces bien paga­dos de la prensa y el espec­táculo — A Dos Che­ques, Kla­rín Mag­netto, Tine­lli, Hadad y todos los crá­pu­las que lo siguen — tanto como por los “hom­bres de empresa”, como el sin­ver­güenza José igna­cio de Men­di­gu­ren y el resto de los crá­pu­las que inte­gran la Unión indus­trial Argen­tina. Si a toda esta esco­ria agre­ga­mos los Ver­bitsky, Kun­kel, Bet­tini, Taiana, Bonasso y el resto de los ase­si­nos terro­ris­tas, sin olvi­dar a los resen­ti­dos tipo Diana Conti, los opor­tu­nis­tas tipo Díaz Ban­ca­lari, y los eter­nos vivi­do­res del Estado como los Rog­gio, Macri y demás tra­fi­can­tes de lici­ta­cio­nes poco cla­ras, recién enton­ces podrá com­pren­derse la razón por la que hemos lle­gado al nivel de inmunda corrup­ción en la que esta­mos sumergidos.

    La estu­pi­dez, la igno­ran­cia y el des­pre­cio por la ver­dad, la decen­cia y la jus­ti­cia que evi­den­cia la gran masa de los argen­ti­nos es la cul­pa­ble.
    Dios, que es justo, nos con­du­cirá al rena­ci­miento. Pero los cana­llas paga­rán su deuda.

  2. 2 Mariela

    Es un ver­da­dero des­pro­pò­sito acu­sar a alguien nada menos que de vio­lar dere­chos huma­nos en el pre­ciso momento en que le estoy fir­mando un tra­tado con fines eco­nò­mi­cos, es como pelear con alguien acu­sàn­dolo de que me ha pegado, humi­llado, mal­tra­tado y que le ha pegado a mi madre el dìa de la madre pero des­puès agre­gar que no me importa nada de todo eso, que vaya­mos todos a comer jun­tos a alguna can­tina para divi­dir­nos plata entre noso­tros … parece un chiste. Es algo tan serio como la polì­tica exte­rior de la Naciòn tomado en chiste … Luis Marìa Drago volvè que te perdonamos !!

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