Bolivia — Kosovo y los tiranos

Centa Reck“El acto de desobe­dien­cia, como acto de liber­tad, es el comienzo de la razón“
Erich Pinchas

Frie­de­rich Engels escri­bió: ¿No es el movi­miento libre una parte de la vida? ¿Qué es toda enfer­me­dad sino vida inhi­bida en su liber­tad? Un médico per­pe­tuo sería una enfer­me­dad en la que ni siquiera se ten­dría la pers­pec­tiva de morir sino de vivir. Aun­que muera la vida, la muerte no debe vivir. ¿No tiene el espí­ritu más dere­cho que el cuerpo? Aun­que esto último se ha inter­pre­tado con fre­cuen­cia en el sen­tido de que a los espí­ri­tus de libre movi­miento les es nocivo el movi­miento cor­po­ral y, por ello, hay que pri­var­les de él. La cen­sura parte de que la enfer­me­dad es el estado nor­mal o de que el estado nor­mal, la liber­tad, es una enfer­me­dad.
Pues bien, toda­vía tene­mos “médi­cos”- gober­nan­tes– que con­si­de­ran la liber­tad como una enfer­me­dad y el libre movi­miento como lo más nocivo, situa­ción que ha lle­vado a las aira­das reac­cio­nes que han mani­fes­tado los tira­nos del siglo XXI, que se han mos­trado tre­men­da­mente preo­cu­pa­dos ante la decla­ra­ción de inde­pen­den­cia de Kosovo, pues para los dic­ta­do­res la liber­tad debe ser tomada como la peste negra, pues temen que sus efec­tos libe­ra­do­res se con­ta­gien rápidamente.

El pre­si­dente vene­zo­lano, Hugo Chá­vez, reac­cionó sub­ra­yando que Kosovo es “terri­to­rio” de Ser­bia por lo que cri­ticó a la ONU por “pres­tarse al juego de Esta­dos Unidos”.

Chá­vez, y Cho­quehuanca en Boli­via, no reco­no­cie­ron la inde­pen­den­cia de Kosovo. “Pro­tes­ta­mos”, dijo Chá­vez, y Cho­quehuanca puso sus espe­ran­zas en que la ONU vete el prin­ci­pio eman­ci­pa­to­rios Kosovés.

Chá­vez sos­tuvo que tam­bién en su país hay algu­nos sec­to­res, prin­ci­pal­mente opo­si­to­res a su Gobierno, que qui­sie­ran divi­dir a Vene­zuela y Evo Mora­les en Boli­via hizo lo pro­pio rela­cio­nando a Kosovo con Santa Cruz de la Sie­rra. Ambos man­da­ta­rios mos­tra­ron así su temor a que la pobla­ción pueda reve­larse con­tra sus accio­nes tota­li­ta­rias pri­ván­do­los así de tener entre sus manos el manejo de los terri­to­rios que para ellos no son otra cosa que eso: tie­rras bal­días, tie­rras a ser ocu­pa­das, con­quis­ta­das, usa­das a su arbitrio.

Chá­vez chi­lló: “¡Tam­bién eso es lo que quie­ren hacer en Boli­via!”, aler­tando que lo suce­dido en Kosovo “puede ser el comienzo de no sé cuan­tas guerras”.

Pero Engels dijo algo que nos puede dar una idea del pro­blema de estos hom­bres de Estado: “Con­si­de­ráis que es un des­po­tismo cor­tar el pelo a un hom­bre libre con­tra su volun­tad, y la cen­sura corta dia­ria­mente la carne de los indi­vi­duos espi­ri­tua­les y sólo deja pasar por sanos a cuer­pos sin cora­zón ni reac­ción, a los cuer­pos devotos.»

Los tira­nos no saben de liber­tad, el some­ti­miento y el domi­nio se cons­ti­tu­yen en su herra­mienta prin­ci­pal de domi­na­ción, por lo que entran en alerta roja cuando des­cu­bren que los pue­blos pue­den rebe­larse y exi­gir su libe­ra­ción. Kosovo ha hecho sal­tar a los coyo­tes que quie­ren mar­car su terri­to­rio en el mundo y que desean seguir tira­ni­zando a los pue­blos en pleno siglo XXI.

Frie­de­rich Engels dijo tam­bién: “Cuando sea posi­ble hablar de liber­tad, el Estado como tal dejará de exis­tir”. Por lo tanto des­con­fie­mos de los tira­nos que exi­gen más estado, pues esto implica menos libertad.

Autor: Centa Reck

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