Raúl Castro — La Sombra del Poder (I) — “El Guerrillero”

Pedro-CorzoEL COLUM­NISTA INVI­TADO DE HOY: PEDRO CORZO

El pri­mero de hoy, que fuera ayer el Segundo Secre­ta­rio del Par­tido, Vice­pre­si­dente del Con­sejo de Estado y del Con­sejo de Minis­tros y minis­tro de la Defensa, le dijo en Ciu­dad México a Miguel Sán­chez, “El Coreano”, quien entrenó a muchos de los expe­di­cio­na­rios del Granma, “así que vamos a tener como ins­truc­tor a un inva­sor yanqui“[1]. Pro­ba­ble­mente “EL Coreano”, igno­raba que el recluta her­mano del líder había escrito un artículo con­tra Esta­dos Uni­dos por lo de la gue­rra de Corea. Si Fidel Cas­tro, como dicen muchos, se arropó en el mar­xismo para jus­ti­fi­car su incon­men­su­ra­ble ambi­ción de poder, Raúl Cas­tro sí creía en el mar­xismo y estuvo aso­ciado con el comu­nismo aún antes del triunfo de la Revolución.

Raúl siem­pre estuvo pró­ximo a su her­mano, su par­ti­ci­pa­ción en el ata­que al Cuar­tel Mon­cada o la expe­di­ción del Granma no fue­ron cir­cuns­tan­cia­les, eran una cons­tante en él. Refiere José Pardo Llada[2], en su libro “Fidel de los Jesui­tas al Mon­cada” que Raúl, a quien des­cribe como un indi­vi­duo silen­cioso, hosco y con un aire de des­con­fiar de todo, siem­pre acom­pa­ñaba a Fidel en las visi­tas que éste le hacía en las ofi­ci­nas del Par­tido del Pue­blo Cubano, “Orto­doxo”, en la época en que se postuló para repre­sen­tante de la Repú­blica. Apunta que el pri­mer ele­mento por el cual se puede aso­ciar al her­mano mayor con los comu­nis­tas fue por el viaje de Raúl a Che­cos­lo­va­quia, 1953, para par­ti­ci­par en un Con­greso Mun­dial de Juven­tu­des. Fue el Cuarto Fes­ti­val Mun­dial de la Juven­tud y los Estu­dian­tes, que eran espec­tácu­los mon­ta­dos por orga­ni­za­cio­nes sub­si­dia­das por el Krem­lin. Des­pués de su estan­cia en Che­cos­lo­va­quia visitó varios paí­ses socia­lis­tas, entre ellos Ruma­nía, tam­bién viajó a Austria.

Cierto es que Raúl Cas­tro expresó, hace unos pocos años, que creía que era posi­ble nor­ma­li­zar las rela­cio­nes con Esta­dos Uni­dos mien­tras Cas­tro viviese y por ello cabe pre­gun­tarse, ¿habrá cam­biado, será en ver­dad el hom­bre prag­má­tico que nos están ven­diendo? Recien­te­mente, des­pués de asu­mir el puesto de mando, reiteró la oferta aun­que en los mismo rigo­res que en el pasado.

Algu­nos comen­tan que es com­pa­sivo y fami­liar, un tipo tan sen­si­ble que hasta lloró cuando con­denó a muerte a un com­pa­ñero de armas. Hay que tener pre­sente que en el lejano 1956 en una corte mar­cial en México[3], toda­vía se estaba entre­nando y ya prac­ti­caba como ayu­dante de ver­dugo, pidió para un com­pa­ñero de armas, Calixto Mora­les Her­nán­dez, la pena de muerte por­que éste se negaba a prac­ti­car ejer­ci­cios por dolen­cias que no había con­fe­sado. En esta oca­sión, qui­zás la pri­mera, la inter­ven­ción de Fidel a favor de Calixto Mora­les sem­bró la semi­lla de la muy difun­dida idea de un her­mano refle­xivo y justo y de otro duro y des­pia­dado, papel que en estos 48 años ambos han inter­pre­tado indistintamente.

Durante el pro­ceso insu­rrec­cio­nal Raúl Cas­tro fue un eje­cu­tor des­pia­dado. Refiere el coro­nel Ramón Bar­quín que cuando pasó al Frente Norte, con­troló el ban­do­le­rismo de la zona a san­gre y fuego. Afirma que los que no acep­ta­ron su mando fue­ron fusi­la­dos y delin­cuen­tes como Raúl Menén­dez Toma­se­vich, Deme­trio Mon­tseny Vaca, Luís Toto y los her­ma­nos Pan­cho y Mel­quía­des Gon­zá­lez fue­ron redi­mi­dos al acep­tar el comando de Raúl[4]. Esto es tam­bién comen­tado por Car­los Fran­qui en su libro, Cuba, La Revo­lu­ción: ¿Mito o Reali­dad? , en el que señala que Raúl cum­plía las órde­nes de su her­mano de con­tro­lar la zona y a los irre­gu­la­res que allí ope­ra­ban, a como diera lugar.

Tal vez este Cas­tro sea tan gene­roso que hasta lle­gue a implan­tar en Cuba un pos-totalitarismo al estilo chino, dónde hay un poco más de comida y posi­bi­li­da­des de inver­sión, sin que la gente tenga que preo­cu­parse por hacer uso de los dere­chos ciu­da­da­nos a los que no tiene acceso por­que no exis­ten. Tal parece que este per­so­naje orga­ni­zado y metó­dico, tra­ba­ja­dor incan­sa­ble, va a sal­var a Cuba del caos que ha gene­rado su her­mano, caos en el que al pare­cer algu­nos ana­lis­tas con­si­de­ran que el her­mano del coman­dante en cama, segundo al mando de todo, nada tiene que ver.

La perio­dista Lis­sette Bustamante[5], que por varios años cubrió muchas de las acti­vi­da­des del gober­nante cubano y de su her­mano Raúl, con­si­dera que son dos per­so­na­li­da­des bien dife­ren­tes y que el Minis­tro aparte de sen­tir un gran res­peto por su her­mano, tam­bién le teme, afirma que es afa­ble y cor­dial aun­que cuando tiene que ser duro no repara en nada. Por otra parte es de la opi­nión que Fidel mani­pula a Raúl, y pone como ejem­plo el pro­ceso con­tra el gene­ral Arnaldo Ochoa en el que la actua­ción del ministro-fiscal estuvo repleta de con­tra­dic­cio­nes e incoherencias.

Raúl Cas­tro, como se dice en Esta­dos Uni­dos, tiene los cré­di­tos sufi­cien­tes para ser Jefe de Estado y Gobierno de un régi­men tota­li­ta­rio. Atacó el Cuar­tel Mon­cada, par­ti­cipó en la expe­di­ción del Granma y comandó el Segundo Frente Orien­tal “Frank País” y como si fuera poco, fue uno de los pri­me­ros en orga­ni­zar secues­tros de avio­nes en pleno vuelo por­que ordenó pla­giar dos avio­nes DC-3 cuba­nos para incor­po­rar­los a la Fuerza Aérea Rebelde, que radi­caba en la Sie­rra Cris­tal. En 1996 como minis­tro de Defensa auto­rizó el derribo de dos avio­ne­tas civi­les de Her­ma­nos al Res­cate en aguas inter­na­cio­na­les con el saldo de cua­tro per­so­nas muertas.

Hay que apun­tar que este gran orga­ni­za­dor que según algu­nos tiene sen­tido de fami­lia, sim­pá­tico y bona­chón, eje­cutó dece­nas de per­so­nas antes del triunfo de la insu­rrec­ción y des­pués del pri­mero de enero, según resul­ta­dos par­cia­les de inves­ti­ga­cio­nes rea­li­za­das por el doc­tor Armando Lago[6], Raúl Cas­tro, es res­pon­sa­ble de 550 eje­cu­cio­nes sola­mente en 1959 año de la toma de poder por parte de los her­ma­nos Cas­tro. En San­tiago de Cuba, durante los pri­me­ros días de enero ordenó la eje­cu­ción de 278 par­ti­da­rios del gobierno de Ful­gen­cio Batista y de miem­bros de la Fuerza Armada de la República.

Dariel “Benigno” Alarcón[7], cono­ció a Raúl Cas­tro en la Sie­rra Maes­tra refiere que era un hom­bre dis­tante, muy severo y que siem­pre tuvo pési­mas rela­cio­nes con Ramiro Val­dés, agrega que se le atri­bu­yen a Raúl actos de gue­rra que no refle­jan la reali­dad por­que no fue un hom­bre que com­ba­tió junto a la tropa como fue el caso de Val­dés. Refiere que en una oca­sión Fidel Cas­tro le envió un men­saje a Raúl de que cesa­ran los fusi­la­mien­tos, que habían que­jas de la mucha san­gre que estaba derra­mando y que escu­chó por boca de Fidel cuando se lo comen­taba a Celia Sán­chez la res­puesta de Raúl: “Fidel no te preo­cu­pes no correrá mas san­gre, de ahora en ade­lante ahorcó a los enemigos”.

Tal vez una de las per­so­nas que con más pro­pie­dad puede hablar de este per­so­naje es Lucas Morán Arce. Este ofi­cial escri­bió en su libro “La Revo­lu­ción Cubana. Una ver­sión Rebelde” que Raúl es el autó­crata por exce­len­cia y des­con­fiado por natu­ra­leza, cuenta que es un tra­ba­ja­dor incan­sa­ble, buen orga­ni­za­dor, que solo se rodea de incon­di­cio­na­les y que sería come­ter sui­ci­dio dis­cu­tir sus órde­nes; que su lema era cum­plir las órde­nes sin dis­cu­tir­las. Escribe, “el Segundo Frente Orien­tal era un pequeño estado tota­li­ta­rio en el cual la dis­ci­plina se fun­daba en el terri­ble drama de la muerte por fusilamiento“[8].Otros que lo cono­cie­ron dicen que Raúl Cas­tro tiene más de poli­cía que de soldado.

Otro ofi­cial que estuvo en el Segundo Frente Orien­tal que coman­daba Raúl Cas­tro fue el capi­tán Car­los Cas­ti­lla Mas, cuyo her­mano Belar­mino Cas­ti­lla era coman­dante y uno de los hom­bres mas pró­xi­mos a Raúl. Refiere el entre­vis­tado que el jefe del Frente era un hom­bre muy tra­ba­ja­dor y dis­ci­pli­nado, reitera las dotes de orga­ni­za­ción que le carac­te­ri­za­ban al extremo que en el área del Segundo Frente se habían creado talle­res de con­fec­ción, cons­truido cami­nos y hasta dis­fru­ta­ban de una espe­cie de ser­vi­cio de trans­porte para tras­la­darse de un lugar a otro. Sobre las rela­cio­nes del actual jefe de gobierno de Cuba con la tropa que coman­daba, cuenta que era res­pe­tuosa y equi­li­brada y que nunca pre­sen­ció abu­sos por parte del alto ofi­cial y que aun­que escu­chó de fusi­la­mien­tos en el área, no pre­sen­ció ninguno.

Cas­ti­lla con­si­dera que Raúl Cas­tro no es un hom­bre dis­puesto a correr ries­gos. Refiere que esta­ban com­ba­tiendo para tomar el poblado de Alto Songo cuando vie­ron que unos avio­nes del ejer­cito venían a apo­yar a los mili­ta­res del régi­men y reci­bie­ron la infor­ma­ción de que tam­bién se apro­xi­ma­ban tro­pas de refuer­zos, apunta que ante esta situa­ción Raúl deci­dió reti­rarse del área en el jeep que con­du­cía en com­pa­ñía de “Papito Ser­guera”, pero que el resto de las fuer­zas rebelde con­ti­nuo luchando.

Agus­tín Alles Sobe­rón [9], perio­dis­tas de la revista Bohe­mia y el pri­mero en subir a las mon­ta­ñas orien­ta­les para entre­vis­tar a Cas­tro y los insur­gen­tes, señala que Raúl Cas­tro era un hom­bre cruel. Dice que tenía muchas seme­jan­zas con Ernesto Gue­vara y dife­ría mucho del carác­ter y sim­pa­tía de Camilo Cien­fue­gos. Recuerda Alles Sobe­rón que cuando el pro­ceso con­tra Huber Matos, el coman­dante Cien­fue­gos le dijo que Raúl que­ría que fusi­la­ran a Matos por­que éste ata­caba a los comu­nis­tas y que todos los que fue­sen enemi­gos de esa ideo­lo­gía eran con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios, enemi­gos de la Revo­lu­ción y que por eso debía morir.

El coman­dante Huber Matos comenta en su libro “Como llegó la Noche“[10], que junto a Raúl Cas­tro comandó al triunfo insu­rrec­cio­nal la pro­vin­cia de Oriente y que éste, aun­que fin­gía cola­bo­rar, entor­pe­ció sus acti­vi­da­des en mas de una oca­sión. Apunta que docu­men­tos de su columna fue­ron sus­traí­dos por hom­bres de Raúl y que el actual jefe de Estado le dijo cuando empe­za­ron los jui­cios con­tra miem­bros del anti­guo régi­men: “Mira Huber, esto de los jui­cios es una cues­tión que quiero mane­jar per­so­nal­mente y tu inter­ven­ción no es nece­sa­ria. Se pro­ce­derá con justicia”

Apunta que aten­diendo a su rela­ción con Camilo Cien­fue­gos, éste le había invi­tado a encon­trarse en el cuar­tel mili­tar de Colum­bia, sede del estado mayor de las Fuer­zas Arma­das de Cuba, y pudo escu­char una fuerte dis­cu­sión entre tres coman­dan­tes emble­má­ti­cos de la Revo­lu­ción. Ernesto Gue­vara, Raúl Cas­tro y Cien­fue­gos. Este último decía que los fusi­la­mien­tos tenían que cesar a lo que Gue­vara y Raúl se opo­nían. En la dis­cu­sión Camilo Cien­fue­gos pro­puso licen­ciar a todos los mili­ta­res del ejér­cito de la Repú­blica y poner­los a tra­ba­jar en el minis­te­rio de Obras Públi­cas para evi­tar que cons­pi­ra­sen, tanto Gue­vara como Raúl se opu­sie­ron gri­tán­do­les que no, que lo que hacía falta era que cons­pi­ra­sen para fusi­lar­los a todos.

De Raúl, tam­bién escribe el coro­nel Ramón Bar­quín en su libro “Las Luchas Gue­rri­lle­ras en Cuba”. Afirma quien fuera jefe de la Cons­pi­ra­ción de los Puros con­tra el régi­men de Ful­gen­cio Batista, que el fla­mante jefe de gobierno de Cuba fue el pri­mero en ins­truir a sus subal­ter­nos de la nece­si­dad de crear un ser­vi­cio de inte­li­gen­cia, aún antes del triunfo de la insurrección.

Sigue escri­biendo Lucas Morán Arce, que el 22 de junio de 1958, Raúl Cas­tro ordenó que detu­vie­ran a todos los ciu­da­da­nos esta­dou­ni­den­ses que resi­dían o tran­si­ta­ban por los alre­de­do­res del Segundo Frente Orien­tal. El 28 se puso en eje­cu­ción la orden, fue­ron dete­ni­das 51 per­so­nas, 49 esta­dou­ni­den­ses y dos cana­dien­ses, el cón­sul de San­tiago de Cuba, Park Wollam, tuvo que via­jar a la zona para pac­tar la libe­ra­ción de los secues­tra­dos. Según el autor, Fidel Cas­tro no estaba al tanto de esa ope­ra­ción, pero supone que Raúl Cas­tro lo había con­sul­tado con Ernesto “Che” Gue­vara, por lo que le escri­bió a su her­mano “noso­tros no prac­ti­ca­mos el sis­tema de rehe­nes por justa que sea nues­tra indig­na­ción con­tra las acti­tu­des polí­ti­cas de cual­quier gobierno”.[11]

Apa­ren­te­mente la ante­rior no ha sido la única dife­ren­cia entre los her­ma­nos Cas­tro. Aun­que la leal­tad de Raúl a Fidel es mas que evi­dente, el coman­dante Huber Matos cuenta en su libro “Como llegó la Noche“[12] que pre­sen­ció junto a otros altos ofi­cia­les de la Revo­lu­ción, la forma abu­siva y veja­to­ria con que Fidel trató a Raúl Cas­tro, recuerda que lo humi­lló y ofen­dió de pala­bras y que cuando Raúl trató de defen­derse lo atacó con mas fuer­zas todavía.

Morán Arce pone en duda la habi­li­dad de Raúl como jefe gue­rri­llero, des­cribe en su libro que los pri­me­ros ata­ques que comandó fue­ron un desas­tre, que las incur­sio­nes con­tra los cuar­te­les de Sole­dad e Imìas fue­ron un fra­caso y que los rebel­des gas­ta­ron las pocas muni­cio­nes que tenían.

Sobre este asunto, que tiene a sim­ple vista una par­ti­cu­lar impor­tan­cia, refiere el ya men­cio­nado coro­nel Ramón Bar­quín, que junto a la Orden Mili­tar # 30 en la que se dis­po­nían los pla­gios de nor­te­ame­ri­ca­nos y cana­dien­ses, Raúl Cas­tro emi­tió un comu­ni­cado titu­lado “Mani­fiesto a la Juven­tud del Mundo” en el que acu­saba a Esta­dos Uni­dos de todos los pro­ble­mas de Cuba. Este docu­mento lo remi­tió al Par­tido Socia­lista Popu­lar y no a otras ins­tan­cias públi­cas o polí­ti­cas del país[13]. Entre los secues­tra­dos había infan­tes de marina con licen­cia y los gue­rri­lle­ros pene­tra­ron en la Moa Bay Mining Com­pany y secues­tra­ron a diez inge­nie­ros esta­dou­ni­den­ses. El botín adi­cio­nal, con­ti­nua Bar­quín, incluyó camio­nes, jeeps, plan­tas de radio y eléc­tri­cas y equi­pos médicos.

[1] Miguel Sán­chez com­ba­tió en la Gue­rra de Corea en el ejér­cito de Esta­dos Uni­dos. Le dio este tes­ti­mo­nio al autor durante una entre­vista para pro­du­cir el docu­men­tal “Gue­vara, Anato­mía de un Mito”.

[2] José Pardo Llada, en su momento el comen­ta­rista radial más escu­chado de Cuba. Fue uno de los lide­res del Par­tido Ortodoxo

[3] El Nuevo Herald. 8–6-06

[4] Coro­nel Ramón Barquín.Las Luchas Gue­rri­lle­ras en Cuba.pp512-513

[5] Lis­sete Bus­ta­mente, fue perio­dista de la Tele­vi­sión Nacio­nal Cubana. Entrevista.9–26-06

[6] Autor del manu­cristo, El Costo Humano de la Revo­lu­ción Social. Vice­pre­si­dente de Archivo Cuba

[7] Dariel “Benigno” Alar­cón. Com­ba­tió con Gue­vara en el Congo y Boli­via. Entre­vista con­ce­dida al autor.

[8] La Revo­lu­ción Cubana. Una ver­sión rebelde.pp 259.Lucas Moran Arce

[9] Entre­vista del autor con Agus­tín Alles Sobe­ron para un docu­men­tal sobre Camilo Cienfuegos.

[10] Coman­dante Huber Matos.Como llego la noche.pp301

[11] La Revo­lu­ción Cubana.Una ver­sión rebelde.pp.255.Lucas Moran Arce.

[12] HUber Matos . Obra citada..pp318

[13] Las Luchas Gue­rri­lle­ras en Cuba.Segundo Tomo. pp./638.Ramón Barquín

Autor: Pedro Corzo

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


2 Comentarios en “Raúl Castro — La Sombra del Poder (I) — “El Guerrillero””  

  1. 1 Elba G.Virgilio

    Creo que Fidel siem­pre fue comu­nista.
    En la pagina Holo­causto del gobierno de Ucra­nis hay fotos de un Fidel muy joven como apren­diz de tac­ti­cas de com­bate.
    Es una terri­ble pagina de una cru­deza increible.que mues­tra en toda su cruel­dad al gobierno comunista.

  2. 2 Blanca Briceno

    Lo feli­cito.
    Esta es una de las accio­nes de no vio­len­cia que tene­mos que con­ti­nuar a ejr­ci­tar: des­man­te­lar­los, expo­ner­los como lo que son, “ase­si­nos des­nu­dos”.
    Espero con­siga mucha difu­siòn este impor­tante tra­bajo, segu­ra­mente por mi parte asì serà.
    gra­cias a ud y a LHP por el coraje de publi­carla.
    Blanca Briceno

Deje un comentario