El rol de la oposición

Alejandro-SangenisLa pala­bra opo­si­ción deriva del latín oppo­si­tio, y hace refe­ren­cia a la acción o efecto de opo­nerse. Opo­si­ción, en polí­tica, en su acep­ción más común, es la fuerza, en los cuer­pos legis­la­ti­vos, que es con­tra­ria a los actos del gobierno u ofi­cia­lismo que por lo gene­ral repre­senta el anta­go­nismo al par­tido gober­nante. Es decir que en los sis­te­mas demo­crá­ti­cos bási­ca­mente “opo­si­ción” es un tipo de “con­ducta” o de “com­por­ta­miento” polí­tico, cuya for­ma­li­za­ción en las ins­ti­tu­cio­nes y en los sis­te­mas polí­ti­cos ha tenido lugar junto al desa­rro­llo del par­la­men­ta­rismo y de los par­ti­dos políticos.

En las demo­cra­cias frá­gi­les por su falta de trans­pa­ren­cia ins­ti­tu­cio­nal, inequi­dad, hege­mo­nía, auto­ri­ta­rismo y sobre todo por la debi­li­dad de los par­ti­dos polí­ti­cos surge otra forma de opo­si­ción que tras­cien­den al par­la­mento, movi­mien­tos polí­ti­cos y socia­les que se opo­nen a las demo­cra­cias de carac­te­rís­ti­cas “bana­ne­ras” y for­ma­les que en el fondo no cons­ti­tu­yen ni un atisbo de demo­cra­cia real a pesar de estar mon­ta­das en el sufra­gio popular.

En la actua­li­dad esta­mos viviendo una etapa demo­crá­tica, total­mente anta­gó­nica a nues­tra pro­pia Cons­ti­tu­ción Nacio­nal, la que nos impone un sis­tema repre­sen­ta­tivo repu­bli­cano y fede­ral.
El hiper­pre­si­den­cia­lismo y la hiper­tro­fia de los pode­res eje­cu­ti­vos es un mal endé­mico en nues­tro país. Hoy esto se ve agra­vado por la dis­po­ni­bi­li­dad de ingen­tes sumas de dine­ros públi­cos que posee el Estado, ya que se esta viviendo uno de los ciclos eco­nó­mi­cos mas favo­ra­ble de la his­to­ria argentina.

No es fede­ral: las pro­vin­cias depen­den apro­xi­ma­da­mente en un 70% del tesoro nacio­nal, al no haber ley de copar­ti­ci­pa­ción fede­ral. La inci­den­cia de los fon­dos nacio­na­les en nues­tra pro­vin­cia esta apro­xi­ma­da­mente en el 75%.

No es repu­bli­cano: los pode­res legis­la­ti­vos y judi­cia­les, depen­den eco­nó­mi­ca­mente de la volun­tad omní­moda del poder eje­cu­tivo. En Tucu­mán esta situa­ción se ve agra­vada por­que el vice­go­ber­na­dor cons­ti­tu­cio­nal­mente es el pre­si­dente de la legis­la­tura. Es decir el com­pa­ñero de for­mula del gober­na­dor no sola­mente maneja el pre­su­puesto legis­la­tivo, sino la agenda par­la­men­ta­ria, la inte­gra­ción de las comi­sio­nes y la desig­na­ción de los fun­cio­na­rios y emplea­dos legis­la­ti­vos sean de carrera o de blo­ques polí­ti­cos. Como el poema de Héc­tor Gagliardi: “si vos no te por­tas bien, le digo a los reyes magos que te dejen sin regalo y te que­das sin el tren”

No es repre­sen­ta­tiva: según datos sumi­nis­tra­dos por CIPEC en la actua­li­dad, uno de cada tres votan­tes, lo hace de forma con­di­cio­nada, por el clien­te­lismo, asis­ten­cia­lismo y manio­bras coer­ci­ti­vas y pre­ven­da­rias por parte del ofi­cia­lismo gober­nante. La media en las regio­nes más pobres NOA y NEA, es casi de dos ciu­da­da­nos cada tres, que votan en forma obli­gada. No eli­jen, son trans­por­ta­dos, sobor­na­dos u obli­ga­dos a votar por el can­di­dato oficial.

Esto nos obliga a refor­mu­lar el con­cepto de cir­cuns­cri­bir la opo­si­ción sola­mente al poder legis­la­tivo. La inequi­dad en tiem­pos de vacas gor­das, cuando aumenta la bre­cha entre ricos y pobres y la trans­fe­ren­cia de la renta es casi del 60% en manos del 20% más pudiente, corres­pon­dién­dole sola­mente el 4% al seg­mento que repre­senta el 10% mas pobre.

El rol de la opo­si­ción legis­la­tiva es prin­ci­pal­mente de con­tro­lar los actos de gobierno, tarea que ante el ocul­ta­miento de cifras, de actos admi­nis­tra­ti­vos y la apa­ri­ción de ins­ti­tu­tos para­le­los para bur­lar los con­tro­les públi­cos como son los fon­dos fidu­cia­rios en manos del estado, se hace bas­tante difí­cil, si a eso le suma­mos la abru­ma­dora suma de legis­la­do­res ofi­cia­lis­tas y la “boro­co­ti­za­cion” de gran parte de la oposición.

Una infla­ción entre el 20% y el 25%, y el cons­tante aumento de las tari­fas de los ser­vi­cios públi­cos, gene­ran un clima de vul­ne­ra­bi­li­dad social que impone la urgente con­ver­gen­cia de los movi­mien­tos socia­les y polí­ti­cos no coop­ta­dos por parte del ofi­cia­lismo en una estra­te­gia común que tras­ciende a las ins­ti­tu­cio­nes y obvia­mente requiere una gran par­ti­ci­pa­ción ciu­da­dana, con res­peto, tole­ran­cia en el disenso y fir­meza en el con­senso para recu­pe­rar nues­tro sis­tema repu­bli­cano repre­sen­ta­tivo fede­ral y sobre todo evi­tar este pro­ceso de con­cen­tra­ción de las rique­zas y el saqueo de nues­tros recur­sos naturales.

Es intere­sante trans­cri­bir par­cial­mente los con­cep­tos de Gui­llermo Las­cano Quin­tana, sobre la opo­si­ción polí­tica, ver­ti­dos recien­te­mente en “El Club Del Pro­greso”.
“Muchos argen­ti­nos se que­jan de la ausen­cia de opo­si­ción polí­tica al gobierno o cri­ti­can a los opo­si­to­res por no cons­ti­tuirse en ver­da­de­ros cen­so­res de las accio­nes guber­na­men­ta­les o seña­lan la falta de cues­tio­na­mien­tos o la ausen­cia de pro­pues­tas alternativas”<7i>. Esta queja merece ser ana­li­zada con cuidado.

En pri­mer lugar la “ausen­cia” de opo­si­ción bene­fi­cia al gobierno; a cual­quiera, pero, en espe­cial a éste que con sus men­ti­ras, pré­di­cas dema­gó­gi­cas y auto­ri­ta­rismo, uti­liza el argu­mento de falta de opo­si­ción, como arma para afir­mar que sus polí­ti­cas no gene­ran reac­ción y son, en con­se­cuen­cia, correc­tas o jus­tas o admi­ti­das por todos. En con­se­cuen­cia, no es bueno, para quie­nes no pien­san como el gobierno o se opo­nen a sus accio­nes, seña­lar que no hay con­trin­can­tes capa­ces de cues­tio­nar lo que se hace o se deja de hacer. Si se insiste con la can­ti­nela de que no hay opo­si­ción o que ella no hace nada, se le está haciendo el juego al gobierno.

En segundo lugar la opo­si­ción no es, ni tiene que ser, un blo­que uni­forme de per­so­nas o ins­ti­tu­cio­nes, que cri­ti­que uná­ni­me­mente lo que haga el gobierno. Son opo­si­to­res los que están en desacuerdo con todo o con parte de la acción guber­na­men­tal. En tér­mi­nos numé­ri­cos son opo­si­to­res todos los que no vota­ron por el par­tido del gobierno, en las últi­mas elec­cio­nes (Incluyo en el par­tido del gobierno a quie­nes apa­ren­ta­ron ser opo­si­to­res cuando en reali­dad no lo eran). Eso es un número muy grande de ciu­da­da­nos al que puede sumár­sele el de aque­llos que no vota­ron o vota­ron en blanco. Son muchos millo­nes de personas.

En ter­cer lugar, la crí­tica que estoy ana­li­zando, parece cen­trarse, si se admite lo afir­mado en el párrafo pre­ce­dente, en los diri­gen­tes de par­ti­dos polí­ti­cos dis­tin­tos de los que res­pon­den o sus­ten­tan al gobierno y no en las per­so­nas opositoras.

Esos diri­gen­tes, tie­nen todas las taras de los argen­ti­nos, por­que los repre­sen­tan; son sus refe­ren­tes; han sido ele­gi­dos o tole­ra­dos por afi­lia­dos que son como ellos: super­fi­cia­les, pla­ñi­de­ros, poco tra­ba­ja­do­res, ami­gos de la retó­rica y del éxito perio­dís­tico, con las mis­mas mañas de quie­nes gobier­nan, que quie­ren ser popu­la­res aún a costa de sus con­vic­cio­nes, que en muchos casos no son tan fir­mes como debe­rían ser si fue­ran auténticas.

A esos seño­res y seño­ras, sus crí­ti­cos les piden o exi­gen, ade­más, ges­tio­nes o con­duc­tas impo­si­bles, a saber y a título de ejem­plo: que con­tro­len y cues­tio­nen los gas­tos del gobierno, que ana­li­cen todos la infor­ma­ción que sumi­nis­tra el gobierno y la cues­tio­nen o reba­tan, si corres­ponde, que ofrez­can pla­nes alter­na­ti­vos en mate­ria eco­nó­mica, social, cul­tu­ral, de vivienda u obra pública, que ofrez­can alter­na­ti­vas en mate­ria edu­ca­tiva, de salud pública, que ana­li­cen y cues­tio­nen, la polí­tica mone­ta­ria o la exte­rior, etc.. Pero ade­más les exi­gen que atien­dan a sus nece­si­da­des per­so­na­les, que les con­si­gan un sub­si­dio, o una exen­ción impo­si­tiva, o un puesto público, pavi­men­tos para sus ciu­da­des, cloa­cas para sus vecin­da­rios, etc.

Con esas exi­gen­cias y habida cuenta de las carac­te­rís­ti­cas de los “opo­si­to­res” el resul­tado es el pre­vi­si­ble: el gobierno no tiene quien sea su alter­na­tiva. Si ade­más, los diri­gen­tes “opo­si­to­res” pre­ten­den ofre­cer lo mismo que el gobierno, es decir, dema­go­gia, los diri­gen­tes “opo­si­to­res”, no son tales.

Este pano­rama dra­má­tico, puede ser rever­tido, aun­que no a corto plazo, si se cum­plen, a mi jui­cio, algu­nas premisas.

Hay que admi­tir que los argen­ti­nos somos como somos y que no nos pare­ce­mos ni a los japo­ne­ses, ni a los ale­ma­nes, ni a los espa­ño­les, irlan­de­ses o chi­le­nos y que tene­mos lo que nos mere­ce­mos, por nues­tra pro­pia con­ducta y no por desig­nios de otros.
Tam­bién tene­mos que con­ven­cer­nos que la des­truc­ción de tan­tos años no la vamos a repo­ner en pocos y sin esfuer­zos. Esos esfuer­zos, que deben ser hechos por aque­llos que menos con­ta­mi­na­dos estén y por los pocos incon­ta­mi­na­dos, deben estar ende­re­za­dos al largo plazo.

Si esto es así, lo que hay que hacer es com­pro­me­terse al irres­tricto res­peto de la Cons­ti­tu­ción y las leyes, bre­gando por que los legis­la­do­res cum­plan con sus fun­cio­nes, los emplea­dos públi­cos admi­nis­tren nues­tros impues­tos legal­mente, que los poli­cías con­tro­len el delito y los jue­ces apli­quen la ley. Si eso sucede y se nos garan­tiza, como marca la Cons­ti­tu­ción, la liber­tad polí­tica, el ejer­ci­cio de nues­tras indus­trias y ofi­cios, la pro­pie­dad de nues­tros bie­nes, el debido pro­ceso, la liber­tad de ense­ñar y apren­der, quie­nes inte­gran la Argen­tina Invi­si­ble, la que de aque­llos que tra­ba­jan, pagan impues­tos, res­pe­tan la ley y las nor­mas de con­vi­ven­cia, se ocu­pan de los nece­si­ta­dos, edu­can correc­ta­mente a sus hijos, debe­rán hacer un esfuerzo adi­cio­nal: el de ense­ñar sus cos­tum­bres a los demás. Esta no es una tarea de corto plazo, ni es sen­ci­lla, ni brin­dará hono­res a quie­nes al empren­dan, pero es la única capaz de con­vo­car a quie­nes aún tie­nen espe­ranza, con­ven­cer a los dubi­ta­ti­vos y barrer con los canallas.”

¿Gober­nando desde la Opo­si­ción? …o cró­nica de una muerte anunciada

La hege­mo­nía del “cesa­rismo” con­yu­gal hoy parece no tener lími­tes ni escrú­pu­los algu­nos.
Evi­den­te­mente, Kris­tina no es tan pre­si­denta ni Nés­tor tam­poco es tan ex pre­si­dente. Acá no hay nin­gún doble comando, como sur­gie­ron de algu­nas voces de “pejo­tismo” disi­dente. Esta­mos ante la pre­sen­cia iné­dita en que un ex pre­si­dente, sigue siendo pre­si­dente, a pesar de no ser pre­si­dente y no reves­tir la banda ni la inves­ti­dura presidencial.

Puerto Madero o Puerto Grosso, obra faraó­nica ini­ciada por el denos­tado ex inten­dente de la ciu­dad de Bue­nos Aires Car­los Grosso, se ha con­ver­tido en el tem­plo donde con­cu­rren feli­gre­ses, acó­li­tos y besa­ma­nos del poder kir­ch­ne­rista. Empre­sa­rios, sin­di­ca­lis­tas, diri­gen­tes pero­nis­tas, socia­lis­tas y radi­ca­les “boro­co­ti­za­dos”, pique­te­ros “domes­ti­ca­dos” por el calor de la sala­man­dra ofi­cial, ex revo­lu­cio­na­rios y hasta algu­nos nos­tál­gi­cos trans­ver­sa­les se han con­ver­tido en los mora­do­res, de una de las áreas mas eli­tis­tas del país donde el metro cua­drado no baja de 6 mil dólares.

Hasta la reor­ga­ni­za­ción del par­tido jus­ti­cia­lista y la crea­ción de un jus­ti­cia­lismo ampli­fi­cado muy simi­lar al PRI meji­cano, se diseño arqui­tec­tó­ni­ca­mente a la vera del Río de la Plata. Esto demues­tra que la Casa Rosada se ha con­ver­tido en un sim­ple anexo de las ofi­ci­nas del no tan ex pre­si­dente.
Los opo­si­to­res que tie­nen la obli­ga­ción de gober­nar casos como el de Macri, Bin­ner, Fabiana Ríos, gober­na­do­res e inten­den­tes a pesar de ser ungi­dos por votos opo­si­to­res al gobierno Kir­ch­ne­rista, pare­cen que están con­de­na­dos y obli­ga­dos sola­mente a “ges­tio­nar”. Es tan per­versa la depen­den­cia que tie­nen con las arcas del estado nacio­nal que tie­nen que con­ver­tirse de golpe en nova­tos equi­li­bris­tas para poder afron­tar los pro­ble­mas de los esta­dos que con­du­cen. Es decir que viven en un estado de liber­tad con­di­cio­nal, con pri­sión pre­ven­tiva y que auto­ri­da­des elec­ti­vas ema­na­das de los votos de la opo­si­ción, se ven obli­ga­dos a un trans­for­mismo polí­tico para no irri­tar al dueño de la bille­tera del estado, que es el Poder Eje­cu­tivo Nacio­nal. Bille­tera mata galán.

El mismo Scioli en la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires se ha trans­for­mado en un Gober­na­dor rehén de las arcai­cas estruc­tu­ras “pejo­tis­tas”. Ade­más de tener que sopor­tar los emba­tes de la nueva “lechi­gada” del PJ que son sus alia­dos de las mas disí­mi­les pro­ce­den­cias, y sub­si­dia­dos por el pre­su­puesto nacional.

Esta meto­do­lo­gía se aplica de forma simi­lar al mundo empre­sa­rial. Parece ser que el apo­tegma de esclavo o enemigo, ha logrado silen­ciar hasta los más pode­roso gru­pos eco­nó­mi­cos.
Ni que hablar de los com­pa­ñe­ros sin­di­ca­lis­tas .Siem­pre rugen como leo­nes y la mayo­ría ter­mi­nan siendo más bue­nos que “Las­sie”, pre­vio for­ta­le­ci­miento de sus arcas. Pri­mero la caja, luego la fami­lia y des­pués el sin­di­cato, parece ser una de las nue­vas ver­da­des de los mucha­chos peronistas.

La opo­si­ción cual­quiera sea el rol ins­ti­tu­cio­nal o no, que ocupe no puede pecar de inge­nui­dad. No se puede espe­rar nada de la sober­bia y el auto­ri­ta­rismo gober­nante Estos per­so­na­jes son cie­gos y sor­dos a la reali­dad. .Viven de la fic­ción y lo que es peor cons­tru­yen fic­cio­nes coti­dia­nas, se las creen, las inter­na­li­zan y las pro­fe­ti­zan mon­ta­dos en la publi­ci­dad estatal.

Por lo tanto los opo­si­to­res que fue­ron ele­gi­dos para gober­nar, tie­nen que hacerlo y no ceder a las pre­sio­nes ni a las acti­tu­des coer­ci­ti­vas de del ofi­cia­lismo. Su silen­cio, su acti­tud de equi­li­bris­tas, los lleva inexo­ra­ble­mente a la cró­nica de una muerte anun­ciada La salud de la repú­blica y la de ellos pro­pia esta corre­la­cio­nada con la tem­plaza y valen­tía no sola­mente de resis­tir, sino de denun­ciar y difun­dir todo tipo de meto­do­lo­gía incom­pa­ti­ble con un sis­tema demo­crá­tico. Deben com­pren­der que fue­ron ele­gi­dos para ges­tio­nar y admi­nis­trar de una manera dis­tinta a las prác­ti­cas del oficialismo.

Ha lle­gado la hora del dia­logo y del debate

El desa­fío de la opo­si­ción hoy con­siste con­ver­ger en disen­sos y con­sen­sos para tra­tar de res­ta­ble­cer la Repú­blica, hoy sepul­tada por el hege­mo­nismo y el supe­rá­vit fis­cal, que dota al estado nacio­nal de ingen­tes sumas dine­ra­rias que le per­mite la coop­ta­ción de las fuer­zas polí­ti­cas, movi­mien­tos socia­les, indus­tria­les, empre­sa­rios y a las más diver­sas expre­sio­nes de la socie­dad argen­tina.
Sin una ley de copar­ti­ci­pa­ción fede­ral es impo­si­ble doble­gar a un estado que pone de rodi­llas con los dine­ros del pue­blo a las instituciones.

No le fal­tan razo­nes a Nata­lio Botana, cuando expresa: “la opo­si­ción no puede sola­mente seguir desem­pe­ñando el papel de la pro­testa y la denun­cia. Debe enun­ciar tam­bién las bases de una futura gober­na­bi­li­dad hoy cap­tu­rada – y no sin razón – por la supre­ma­cía ofi­cia­lista. La opo­si­ción que no sabe recrear las bases futu­ras del gobierno no es opo­si­ción polí­tica: es, en un terreno donde cir­cu­lan “cajas” y “vali­jas”, una nece­sa­ria opo­si­ción moral aun­que renga de una pata. El reclamo de la socie­dad para con­ju­gar en una fór­mula efec­tiva la moral y el gobierno no debe caer pues en saco roto”.

La res­pon­sa­bi­li­dad de la polí­tica y tam­bién de la ciu­da­da­nía es encon­trar las for­mas, el camino, el “como”, y sobre todo tener un diag­nós­tico de situa­ción real con­tra quién se está luchando.
Estos temas serán por mi parte tra­ta­dos en forma deta­llada en un pró­ximo artículo.
La tarea es urgente por­que esta­mos ante una polí­tica de muy corto plazo por parte de quie­nes gobier­nan, espe­cial­mente el Estado Nacio­nal. No se vis­lum­bran bue­nos tiem­pos en el futuro de la Nación Argentina.

Más de una vez, pienso que esta­mos ante un modelo per­verso de exclu­sión, diri­gido por el pro­pio estado para arro­di­llar al pue­blo argen­tino. Cuál es la forma más indigna de arro­di­llar a un indi­vi­duo si no es sumer­girlo en el pan­tano de la igno­ran­cia. A mayor igno­ran­cia, mayor clien­te­lismo, y obvia­mente mayor can­ti­dad de votos cau­ti­vos y clien­te­la­res
La acti­tud pasiva de espe­rar que se pre­ci­pi­ten los acon­te­ci­mien­tos y espe­rar los tiem­pos de cri­sis es la forma más rotunda de negar una alter­na­tiva y una alternancia.

Los roles, los tiem­pos, las obli­ga­cio­nes, los debe­res, las pro­pues­tas y sobre todo recrear ámbi­tos de cre­di­bi­li­dad en la socie­dad es el desa­fió mas difí­cil que tene­mos los opo­si­to­res a futuro.

Ha lle­gado la hora del dia­logo y del debate. La patria siem­pre esta primero.

Fuente: Periodismo de Verdad

Autor: Dr. Alejandro C. Sangenis

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2 Comentarios en “El rol de la oposición”  

  1. 1 alba cuozzo

    Dr.Sangenis..me agradó des­cu­brirlo en este medio…su nota es elo­cuente y acertada…he leído en los medios sus opi­nio­nes y corro­bo­rado su opo­si­ción a las injus­ti­cias y a la des­fa­ca­tez de algu­nos ¿“Políticos”?…de turno…Por ello deseo soli­ci­tarle que siga en la lucha apun­tando en mejo­rar eco­nó­mi­ca­mente la vida de muchos ciu­da­da­nos Tucumanos…que se daba­ten en la desesperación…aunque no lo crea.Cordiales salu­dos alba cuozzo

  2. 2 analia

    esto es muy exagerado

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