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Entrevista a un Negociador (Emilio Figueredo)
Emilio Figueredo Planchart siguió la maratónica jornada del Grupo de Río el viernes sin despegarse del televisor. Su experiencia como coordinador de los diálogos entre la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar y el Gobierno colombiano en Venezuela en 1991, y su amplia trayectoria como estudioso y mediador en procesos de negociación y buenos oficios no le fueron suficientes para intuir el cierre de la reunión: el abrazo entre los mandatarios Álvaro Uribe, Rafael Correa, Hugo Chávez y Daniel Ortega.
Toma distancia y asegura que los pronósticos corren el riesgo de ser absorbidos por la vorágine del intercambio entre los países andinos. Sin embargo, se arriesga a proponer una explicación para el cuadro geopolítico que se articuló en América Latina esta semana: los países de la región están ejerciendo presiones diplomáticas concretas para subsanar las desconfianzas entre Bogotá y Quito, y promover el canje humanitario con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
–Esta semana fueron ultimados dos líderes del secretariado de las FARC, Uribe y Correa llevaron los discursos al extremo y el Gobierno colombiano restituyó la normalidad de las relaciones con Chávez y Ortega. ¿Hacia dónde marchan las gestiones por el intercambio humanitario a partir de ahora?
–Esta semana, América Latina logró restablecer las bases fundamentales que abren posibilidades reales para un diálogo en Colombia. A pesar del tenor de los discursos presidenciales en el Grupo de Río, que fueron más incendiarios que los escuchados en la Organización de los Estados Americanos, el acuerdo final revela que hubo una negociación diplomática importante, que involucró a los actores más pesados de la política regional como Brasil y México.
–¿Quiénes salieron fortalecidos y quiénes debilitados tras los acontecimientos de esta semana?
–Creo que el Presidente colombiano fue quien salió mejor librado de la batalla, porque más allá del tono de sus palabras no cedió en ninguno de los aspectos que han sido pilares en su política: reconoció que fue un error violar la soberanía de Ecuador, pero defendió la política de seguridad democrática y descartó nuevamente la posibilidad de despejar territorios. Correa se dejó llevar por la indignación y en ciertos momentos, quizás por su inmadurez política, se enredó en su propia retórica. El caso de Venezuela es aún más elocuente: Chávez aprovechó el Grupo de Río para salirse del conflicto con Colombia, sin tener que dar explicaciones por la movilización de tropas en la frontera o los insultos contra Uribe. La decisión de Ortega de romper relaciones con la Casa de Nariño no tuvo asidero, y sin embargo logró que el mandatario colombiano reiterara el compromiso de esperar el fallo de un tribunal de arbitraje para definir la soberanía sobre San Andrés y las demás islas.
–¿Esta reconfiguración del panorama regional es favorable para que avance la iniciativa de un grupo de países amigos de Colombia?
–No estaría tan seguro de eso. Dudo que Uribe vaya a permitir que más actores internacionales se involucren en el manejo de las relaciones con las FARC y considero inviable la posibilidad de que despeje los municipios de Florida y Pradera, como lo exige la guerrilla. Considero que es más factible la intervención de un tercer país, que se preste como escenario para albergar conversaciones entre las FARC y representantes de la Casa de Nariño, tal como se hizo con Venezuela hace 17 años. Una muestra de ello es que el gran operador de la reconciliación entre los andinos fue Brasil. ¿Por qué no pedirle a Cuba o a México que presten su territorio como un punto de encuentro?
–Pero Cuba ha sido muy discreta en las declaraciones sobre las gestiones con las FARC. –Recientemente, el propio Fidel Castro dijo que él era amigo de gobiernos de izquierda y derecha. ¿Cuál es el único mandato conservador en la región?, Colombia.
Pero si el Gobierno cubano ha servido de garante en los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional, extiendan las conversaciones y llévenlas a Cuba. La Habana puede ser un factor de estabilización en esta discusión: tiene influencia sobre Chávez, aunque evidentemente no está alineada con Venezuela en este tema.
–La OEA podría servir como plataforma para impulsar la formación de un grupo de amigos de Colombia. –Esa era la idea de Chávez, pero el líder de ese grupo iba a ser él. No creo que se llegue tan lejos tan rápido. En realidad a Uribe le conviene que le coloquen unos cascos azules en la frontera, así evitaría los roces con Ecuador y Venezuela bajo la figura de una misión de paz. El mismo Correa lo reconoció esta semana. ¿Por qué las FARC buscan el despeje?, porque la extensión y ubicación del territorio que están pidiendo les permitiría reconstituir la estructura interna del movimiento, y superar el aislamiento e incomunicación entre los frentes. Todo esto les permitiría reubicar a sus fuerzas. Una salida viable sería establecer un criterio intermedio entre las exigencias de las FARC y las de Uribe.
Además, creo que la guerrilla ya no está en condiciones de exigir tantas prebendas.
–¿La intervención de la comunidad internacional no es una garantía de peso para considerar la posibilidad de concederle a las FARC desmilitarización de territorio?
–Uribe no va a permitir que Colombia repita la experiencia del Caguán.
–¿Cómo afecta a las gestiones por el canje la aparición de nuevas pruebas de vida?
–Las evidencias de supervivencia no llegaron por casualidad. Hay un doble juego: por una parte, Chávez está ratificando frente a la comunidad internacional que sigue siendo el interlocutor más cercano a las FARC. La guerrilla, entretanto, rescata la vigencia del mandatario venezolano y reitera su voluntad de intercambiar secuestrados por beneficios.
–¿En qué estado se encuentran las relaciones entre Colombia y Venezuela ahora?
–Cuando se intentan construir condiciones para retomar la confianza y dialogar, cualquier paso en falso puede traer consecuencias más graves que las iniciales.
Colombia y Venezuela no se necesitan por afinidades históricas, sino por realidades geográficas y políticas patentes. El futuro del comercio mundial está en el Pacífico. No tiene sentido pelear con el país que nos ofrece la puerta de salida a los mercados de Asia, aunque los precios del petróleo sean altos.
Aparentemente, en lo inmediato veremos mucho comercio y unas relaciones bilaterales revigorizadas.
Entrevista concedida al diario El Nacional 9/3/2008
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Un comentario en “Entrevista a un Negociador (Emilio Figueredo)”
Porfavor espere...


















Ciertamente, mucho comercio se vera en el futuro. Especialmente en la venta de ” Secuestrados”, algunos NO tanto. 6 personas, a 300 millones de dolares, Es un buen negocio.