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México — El Gobierno que merecemos
Cierto es que a muchos les resulta incomodo y lo niegan, otros lo aceptan, aunque condicionado y pocos lo digieren a la primera, pero al final la terca realidad se impone; sin que valgan alambicadas explicaciones y justificaciones los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Suena cruel, injusto, simplista, pero es la realidad; los inconformes podrán patalear, reclamar, argumentar o usar la negación pura, pero nada modifica la realidad.
La sentencia que afirma que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, resulta válida incluso para las dictaduras y totalitarismos recientes o pasados, como fueron los casos de la Alemania nazi, la Italia fascista, la cruel y megacorrupta URSS, la prolongada dictadura castrista o la indefinible China actual. Esta aseveración adquiere mayor solidez en los casos donde existe un régimen que permite, con las caracteristicas de cada caso, una votación razonablemente libre y manejada no por el estado, sino por un aparato electoral con cierta independencia.
Es por eso que, nos a agrade o no, debemos admitir que la Venezuela de Hugo Chavez en su momento votó mayoritariamente por ese personaje, lo mismo podemos decir de Lula en Brasil, Cristina K en Argentina, Alvaro Uribe en Colombia. Todos son personajes que llegaron por la vía de los votos, razonados o no pero votos, mismos que se cuentan y valen. No se califica la cordura ni la cultura del votante, simplemente la papeleta cruzada se cuenta y quien tiene mas votos gana y se acabó.
En México igual. Desde la ciudadanización del Instituto Federal Electoral, lograda con sangre y grandes esfuerzos, las elecciones son otra cosa, los votos son de ciudadanos de carne y hueso, y no como en las épocas gloriosas del priísmo, cuando las elecciones eran organizadas y calificadas por ellos mismos y las votaciones eran una farsa que se apoyaba en un listado de hipotéticos votantes, algunos vivos, otros muertos. Esas eran nuestras elecciones y así las aceptaba en ese momento la mayoría del pueblo de México.
Actualmente, nos agrade o no, el PRI, de la mano del Gober precioso Marín arrasó en las votaciones del estado de Puebla. Al igual que en la sufrida Oaxaca del impresentable e indefendible “gobernador” Ulises Ruiz. Ahí los ciudadanos votantes borraron del mapa electoral al PAN y al PRD. Nada que alegar, los votos, escasos o abundantes, cuentan y son los únicos que determinan quien gana. Si el abstencionismo es marcado no hay que buscar retorcidas explicaciones. Aceptemos que ese es nuestro pueblo, con su mayor, menor o nula cultura cívica (y juicio también).
En Michoacán acaba de pasar un sexenio de “administración” perredista. Un sexenio donde ciertamente mejoraron algunos aspectos marginales, pero lo grueso, lo que verdaderamente impácta y afecta a la ciudadanía como son los aspectos de Seguridad, Educación, Empleo y Transporte, en eso a mi juicio, el sexenio salió reprobado.
En ese sexenio perredista los habitantes de todos los estratos padecieron bloqueos, marchas, mítines, plantones, “tomas”, agresiones diversas, mas un largo etcétera, y no nada mas en su ciudad, sino también en las carreteras. Cualquier grupo o grupúsculo, con solo ostentarse como filoperredista o de una discutible orientación “de izquierda” tuvo permiso para atropellar o aplastar los derechos de los ciudadanos.
Ahora, ¿Qué va a pasar en Michoacán tras el indiscutible triunfo del PRD? Una muestra la vimos hace unos días. Se confirma, sin sombra de duda, que los dueños de las calles, las oficinas y las carreteras son los intolerantes de siempre. No hay, y lo más triste, no se ve como el actual gobierno perredista pueda o tenga la capacidad y/o voluntad para meter en cintura a estos nocivos especímenes. ¿Que le interesa en realidad al Gobierno perredista de Michoacán?, ¿Será acaso las millonarias pérdidas de los comerciantes del centro histórico? , ¿La negra imagen que se da al turismo? ¿La pérdida de horas-hombre? ¿ El daño que se sigue haciendo a los alumnos cuando sus holgazanes maestros se dedican a rascarse la barriga y otras cosas bloqueando la entrada de instalaciones estatales cada que a su limitado e irritable “líder” y quien lo maneja le pega la gana? Sin temor a equivocarme puedo afirmar que nada de lo anterior le interesa a nuestras autoridades. Ellos están para cuidar los intereses de su grupo, vigilar y grillar para las próximas elecciones del CEN perredista, están para proteger, consolidar y ampliar sus grupos. ¿Cumplir y hacer cumplir la constitución?… ni locos que estuvieran. ¿Y la ciudadanía?, que se joda. Aun así, nunca debemos olvidar el juramento que hacen los gobernantes cuando toman posesión: “Protesto cumplir y hacer cumplir la ley”. Ese es el compromiso que asumen. Y la ley obliga, so pena de cometer un delito, a actuar en ese sentido. Si alguien viola la ley, el gobernante debe aplicar la sanción correspondiente. Y si decide no hacerlo, él es el infractor y deberá ser sancionado. El 15 de febrero, el Periódico Objetivo recoge una declaración del Gobernador Godoy sobre su gobierno y el cumplimiento de la ley: “si alguien flaquea, es ineficiente, irresponsable o corrupto, saldrá de su gabinete. Habrá cero tolerancia a la ineficiencia y a la corrupción”. Solo que no visualizo al C Gobernador aceptando haber incumplido la ley, pues para eso tiene varios servidores, esos que tienen edad para tragarse el anzuelo ideológico, pero con todo y sedal. Como sea, en la democracia el cumplimiento de la ley no es optativo.
Michoacán votó, Godoy ganó, los intolerantes mandan. Nos guste o no el PRD recibió el voto de los michoacanos; cero discusiones.
Conclusión: El voto avaló bloqueos, marchas, paros, huelgas, pintas, agresiones y plantones. Pero por elemental congruencia no hay que indignarse cuando se refieran a “Michoacán, el estado torpe”.
Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas
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Un comentario en “México — El Gobierno que merecemos”
Porfavor espere...


















Felicidades por el articulo, pues aunque me dolio lo de “Michoacan el estado torpe” es la verdad. desde los tiempos del nefasto gral. Cardenas la universidad de San Nicolas de Hidalgo se volvio en un semillero de grillos populistas y demagogos. Las palomas mensajeras como dice la canción, llevan tiempo que solo comunican la problematica situación de Michoacan (no hay que olvidar a los narcos)