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Distribución de la riqueza
Sra. Directora :
Ese es el capcioso slogan discursivo utilizado por populistas y demagogos. Un mensaje subliminal destinado a pobres, indigentes o con resentimientos sociales, que asocian al que lo emite como el único que puede quitar a los que tienen para dárselos a ellos. Mito tan antiguo como la civilización, es la ficción de Robin Hood. La dádiva directa del salvador –que no los sacará nunca de pobres porque los necesita siempre en esa condición para consolidar su poder– ciñe el lazo de la dependencia. Es inmoral. La distribución “genuina y equitativa” es la que genera toda sociedad creando riqueza. Es la decantación natural de una economía racional en el marco de normas legales que aseguren su reinversión en el medio que las produce, sin desvíos hacia fines deshonestos o concentración en pocas manos.
El mantenimiento sostenido del sistema genuino al que se alude, permite que en algún momento se alcance lo más próximo al ideal de salir de la pobreza o indigencia, con ingresos producto del trabajo digno de cada uno. Hasta que ello se logre, el Estado mediante acciones transparentes y en manos de organismo oficiales y no de personas o grupos, debe brindar el apoyo necesario a quienes lo necesitan. Esto es sana moral. Ello sólo es posible en el marco de la seguridad jurídica que surge del funcionamiento a pleno y autónomo de las instituciones de la República, y no de manipulación de conciencias.
Autor: Emilio Zuccalá
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Un comentario en “Distribución de la riqueza”
Porfavor espere...


















Que comiencen con los dineros del Calafate y repartan un poco ellos ya que son los más ricos del país. De donde hicieron en tan poco tiempo ese capital. Haz lo que yo digo y no lo que yo hago.