Uruguay — Un país dirigido por idiotas

Felix-Obes-FleurquinHabía pen­sado escri­bir sobre la tozu­dez muni­ci­pal que cobra impues­tos de más, que no recoge la basura y que per­siste en cobrar esta­cio­na­miento tari­fado en el Cen­tro de Mon­te­vi­deo ani­qui­lado por Arana y Auto­par­que. El cen­tro de una ciu­dad ya cableado de tele­fo­nía, de elec­tri­ci­dad, con cone­xión de agua, de cable, pero vacío por­que la inefi­cien­cia ha lar­gado a la gente fuera de Montevideo.

Había pen­sado escri­bir lo fácil que sería para una admi­nis­tra­ción que no fuera rema­ta­da­mente estú­pida como ésta, bajar la con­tri­bu­ción en el Cen­tro, bajar todos los impues­tos para que la gente vol­viera de Cane­lo­nes a Mon­te­vi­deo, pero casi no vale la pena por­que en un país con una clase diri­gente y polí­tica lela como la de éste, es tirar pól­vora en chimangos.

Había pen­sado escri­bir sobre los jubi­la­dos, a los que se los relega a un gheto y no se los deja tra­ba­jar por una mecá­nica idiota que no es patri­mo­nio de esta admi­nis­tra­ción sino de todas, por­que los fren­tis­tas de hoy son hijos nues­tros, hijos de batllis­tas y blan­cos poten­cia­dos en la imbe­ci­li­dad natu­ral de la clase polí­tica de Uruguay.

Estos jubi­la­dos jóve­nes y acti­vos –jóve­nes de cabeza y espí­ritu, reti­ra­dos y cobrando una misé­rrima parte de NUES­TRO dinero apor­tado para man­te­ner a las mafias para­si­ta­rias del BPS– quie­ren seguir acti­vos pero por un acto de estu­pi­dez, se los relega.

Ima­gi­nate. Un día, el cere­bro fosi­li­zado del fun­cio­na­rio uru­guayo tiene un lap­sus de inte­li­gen­cia, una laguna de luci­dez, un alto en su camino hacia la idio­tez total… y piensa.

Ya les esta­mos pagando a los jubi­la­dos una torta de millo­nes de dóla­res para que no hagan nada; o para que hagan mucho, pero en negro. Y de ese nego­cio en negro, el Estado no cobra nada. ¿Cuán­tos hay así? Dece­nas de miles –o más– en un país viejo.

Estos jubi­la­dos, en un país no regido por el imbé­cil crio­llo, en un país sin Adeom y otras por­que­rías fas­cis­tas, podrían salir a tra­ba­jar en blanco, apor­tar de nuevo mien­tras cobran lo que era suyo desde siem­pre… y pagarle al Estado defi­ciente apor­tes… dece­nas de miles de apor­tes por uni­per­so­na­les o una nueva cate­go­ría de, diga­mos, “retra­ba­ja­dor”. ¡Uauuuuu! Una torta de guita para cobrar y miles, dece­nas de miles de per­so­nas vie­jas en un país viejo, en donde no hay más jóve­nes de relevo por­que se fue­ron, como mi Vir­gi­nia, apor­tando, pagando, creando pues­tos de tra­bajo, consumiendo.

¿Es tan difí­cil de entender?

RECI­CLAR ZONAS Y CATE­GO­RÍAS MUERTAS

Se trata de eso: el Cen­tro, ya vacío, nece­sita ser reci­clado para hacer un reflujo hacia él, para que los que se fue­ron vuel­van a una zona que tiene todos los ser­vi­cios… para nadie.

Y con los vete­ra­nos, lo mismo. En lugar de pagar­les una mise­ria para que estén dán­dole de comer a las palo­mas, dejar­los tra­ba­jar de nuevo, sin qui­tar­les su jubi­la­ción. ¿No es razo­na­ble? ¿Se nece­sita decir algo tan obvio para que los mio­pes men­ta­les del Estado lo entiendan?

A una amiga de 60 años le ofre­cie­ron un tra­bajo de 10.000 pesos, pero no lo puede tomar por­que pierde su jubi­la­ción. ¿No sería mejor dejarla tra­ba­jar, seguirle pagando su jubi­la­ción y cobrarle nue­vos apor­tes por su nuevo trabajo?

Con esto, este país esta­ría reci­clando una can­ti­dad de gente con capa­ci­dad de crear con­sumo e impues­tos, apor­tes y ganan­cias para todos, apro­ve­chando que la mayo­ría del país es de mi edad y no de las de mis hijos y los tuyos, que están apor­tando en otros países.

No son más imbé­ci­les por­que no tie­nen más tiempo, es eso.

Iba a escri­bir de eso, de todo eso, pero no, escribo esta semana sobre mi hija menor, Leti­cia, madre de Maia, que a sus 21 años pelea junto a mí, el lujo de seguir bata­llando en Uru­guay con­tra la imbe­ci­li­dad nacio­nal; y tra­baja más que yo y cría y educa a su hija, espe­rando, como yo, que la clase diri­gente de un país de idio­tas que renie­gan de la ener­gía nuclear por un miedo de sal­va­jes incul­tos, de lum­pen igno­ran­tes, de ambien­ta­lis­tas retar­da­dos, de un país de pará­si­tos que, pese a todo, hemos de sal­var de su medio­cri­dad. Por un país que merece ser algo mucho mejor de lo que todos estos par­ti­dos afri­ca­nos de hoy pro­me­ten; por un país para ella, para su hija y para todos los que segui­mos peleando acá.

Escribo esto para Leti­cia Obes, mi hija, la que sigue peleando para que un día lle­gue en que nos demos cuenta que hemos estado dor­mi­dos. Y, estando dor­mi­dos, nos han esta­fado. Y a los que han hecho eso, los borre­mos de la faz de la Tie­rra, en un soplido de estos vien­tos del Sur que lim­pian el aire de ineptos.

Sopla el viento del Sur con esa fuerza que Wil­son lla­maba con cariño “el viento nues­tro de cada día” y los borra, los escupe fuera del mapa, los entie­rra. Y ente­rra­dos, esos mal­di­tos pará­si­tos dejan de hacer daño y el país que debe ser, nace y se hace enorme, un puerto libre al Sur, libe­rado de toda negli­gen­cia. Es posible.

Autor: Félix Obes Fleurquin

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2 Comentarios en “Uruguay — Un país dirigido por idiotas”  

  1. 1 Tito en el Caribe

    Sr Felix. No es exclu­sivo de Uru­guay, un gobierno imbé­cil. Creo que las aguas del Rio de La Plata, traen algún ger­men de con­ta­mi­na­cion, ya que en Argen­tina ocu­rre exac­ta­mente lo mismo…

  2. 2 E

    Me parece que la idio­tez no es exclu­siva ya de nin­gun pue­blo, Nacion o gobierno sino q es patri­mo­nio de la humanidad

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