Una voz …en el teléfono

Cristina Kirchner - Telefono

“Nunca te pedi­mos nada. Ésta es la pri­mera vez. Pablo, nece­si­ta­mos tu voto.” La que habla es la Pre­si­denta. El que escu­cha es el sena­dor por Río Negro, Pablo Verani, un radi­cal K. El legis­la­dor elige las pala­bras: “Ya tomé una deci­sión. El pro­yecto, así como está, no lo puedo votar. Ten­dría­mos que haber hablado antes”. Cris­tina Fer­nán­dez insiste. Sin éxito, dice “por favor”. La jefa de Estado está impa­ciente por el desen­lace aún incierto que ten­drá la vota­ción de las reten­cio­nes móvi­les en el Senado. Y se ocupa desde ayer de pre­sio­nar per­so­nal­mente a los sena­do­res que con­si­dera “persuasibles”.

El voto rio­ne­grino no es uno más. Los dipu­tados de esa pro­vin­cia fue­ron cla­ves para rever­tir el resul­tado en la Cámara baja: Julio Arriaga y Lorena Rossi, del Frente para la Vic­to­ria, y el radi­cal K Hugo “Cacho” Cue­vas, cam­bia­ron su voto en la madru­gada del sábado 5 de julio, y garan­ti­za­ron la media san­ción de la ley. En el Gobierno están con­ven­ci­dos de que podrán lle­var a Verani por el camino de sus coterráneos.

El ope­ra­tivo tenaza comenzó el lunes. El jefe de la ban­cada ofi­cia­lista, el tam­bién rio­ne­grino Miguel Ángel Pichetto, con­vocó a Verani a su des­pa­cho y fue directo al grano: “Pablo, ¿qué vas a hacer?”. El ex gober­na­dor le res­pon­dió que él había dejado clara su posi­ción: “La reso­lu­ción 125 es con­fis­ca­to­ria e incons­ti­tu­cio­nal”. Pichetto le dijo que estaba en juego la moneda de cam­bio que habían reci­bido los tres dipu­tados: la pro­mesa de una rebaja de 5% en los dere­chos a la expor­ta­ción de las peras y man­za­nas del Alto Valle. Verani dijo “no”.

Fuente: Critica.com

Autor: Damián Glanz

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Un comentario en “Una voz …en el teléfono”  

  1. 1 Raquel y Horacio

    Es una pul­seada: o los KK o la dig­ni­dad. No hay alter­na­tiva. La pri­mera opción es inde­fen­di­ble. Es pre­fe­ri­ble que­dar en la calle pero con las con­vic­cio­nes intac­tas. Estos KK no tie­nen moral, escrú­pu­los ni con­vic­cio­nes. Que nadie se haga ilu­sio­nes de que si se arro­di­lla se sal­vará. Lo deca­pi­ta­rán igual. Es la his­to­ria de Nico­lás Maquia­velo, el cor­te­sano fiel y obse­cuente que, por ser­vir a sus amos negán­dose a sí mismo, ter­minó degra­dado, des­po­jado de su honra y sus bie­nes y en la cár­cel. Así sur­gió el famoso libro “El Prín­cipe”: como con­se­cuen­cia del resen­ti­miento de Maquia­velo por haber come­tido el error de haberse por­tado bien y haber sido mal pagado. En él está la radio­gra­fía de la mayo­ría de los polí­ti­cos de todos los tiem­pos. Los KK son copias autén­ti­cas del temi­ble pro­ta­go­nista del libro de Maquiavelo.

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