Una mano fuerte esta presente

Los cami­nos ines­cru­ta­bles de la Providencia

Leopoldo-Silva-OrtizLa cohe­ren­cia del pen­sa­miento no es una vir­tud pero debiera serlo, se nutre de la fidelidad.

En esta página desde su ori­gen, las opi­nio­nes han sido crí­ti­cas; esto no, aque­llo tam­poco, por­que sub­ya­cía una con­vic­ción, expre­sa­mente escrita en muchos artículos.

La vida es solo un camino a reco­rrer, una pequeña repre­sen­ta­ción de la his­to­ria. En el camino no se pro­yec­tan y cons­tru­yen for­mi­da­bles y orde­na­das ciu­da­des para aban­do­nar­las al día siguiente, con­ti­nuar la mar­cha y dejar­les el muerto de man­te­ner­las a los que vie­nen que no pidie­ron fan­tás­ti­cos Mau­so­leos o Pirá­mi­des para guar­dar huesos.

Esta infor­ma­ción casi per­dida que no fue motivo de comen­ta­rios y posi­ble­mente muchos igno­ren, es la prueba irre­fu­ta­ble de como se abren los ines­cru­ta­bles cami­nos de la Pro­vi­den­cia, casua­li­dad le lla­man los agnós­ti­cos, la his­to­ria no la cons­truye el azar sino los hom­bres que por lo gene­ral sin creerlo y sin saberlo actúan en un ins­tante como herra­mien­tas de una volun­tad supe­rior. No es negar el libre albe­drío, cada uno hace aque­llo que decide hacer, como de cos­tum­bre igno­rando o desen­ten­dién­dose en accio­nes que se juz­gan irre­le­van­tes, de las con­se­cuen­cias. Se dice que nada ocu­rre por­que si y es cierto.

Hay cie­gos que no ven y necios que nie­gan la evi­den­cia, no son bue­nos con­se­je­ros ni ana­lis­tas.
Hoy podrán refle­xio­nar sobre la cues­tión los invo­lu­cra­dos y sus jefes de blo­que, al mejor caza­dor se le escapa la lie­bre. ¿Por qué ocu­rrió? Pre­ten­der atri­buir inten­cio­na­li­da­des es pro­pio de los que bus­can cul­pa­bles para que no los miren.

Los cami­nos de la Pro­vi­den­cia son ines­cru­ta­bles, le cuesta acep­tarlo al moderno hombre-dios que todo lo sabe, todo lo toca y pre­tende modi­fi­carlo, ya se verá el ver­da­dero sen­tido que ocu­rra en esta direc­ción y no en otra.

El caso de la vota­ción es pun­tual, pero en lo que va del año se repi­ten en forma casi coti­diana, hechos que se vuel­ven en con­tra de sus auto­res, des­nu­dando men­ti­ras ante­rio­res que per­ma­ne­cían semiocul­tas, anun­cios deli­ran­tes que se caen solos por la mag­ni­tud de la fala­cia. Giras, visi­tas, dis­cur­sos, todo en lugar sumar ter­mina res­tando. Exce­den sin dudas toda posi­bi­li­dad de atri­buirlo a casua­li­da­des o huma­nos errores.

Una frac­ción de segundo es el tiempo que deter­mina un acci­dente y la muerte, a con­di­ción que muchos otros estén sin saberlo, en el lugar y el momento ade­cuado, por una cadena de libres deci­sio­nes per­so­na­les. Vale para pen­sar y reflexionar.

Pre­ten­diendo ser cohe­rente, tra­tare de apar­tarme de nues­tra reali­dad por unos días, no me gusta lo que pasa ni lo que se pro­yecta, llá­mese mar­cha fede­ral o tol­de­rías, me des­agra­dan las dis­cu­sio­nes bizan­ti­nas y las ilu­sio­nes volun­ta­ris­tas; qui­zás por absurdo que me parezca, sean uno de los cami­nos, no se puede ir con­tra la his­to­ria.
Sólo pido que Dios nos ilu­mine a todos, por­que se juega lo poco que nos queda.

Fuente: Los puntos sobre las íes

Autor: Leopoldo Silva Ortiz

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Un comentario en “Una mano fuerte esta presente”  

  1. 1 carlos murno

    Dice un viejo dicho“El hom­bre propone,Dios dis­pone”, afe­rrado al mismo, todos pro­po­ne­mos, mas no dis­po­ne­mos, y si pre­ten­de­mos hacerlo, en mas de una opor­tu­ni­dad cae­mos en grue­sos erro​res​.Es menes­ter por cierto ejer­cer la humil­dad, ver al que está a nues­tro lado
    con la fé de que él es nues­tro igual y tiene nues­tros mismo dere­chos, esa es la sim­ple cues­tión, claro, prac­ti­carla no es moneda corriente.Hemos apren­dido y el men­saje de Atila, piso­tear cadá­ve­res, cuan­tos mas son, mejor serán los logros y menor la repartija.-Nadie nos lleva al cal­va­rio, somos noso­tros los supre­mos impul­so­res hacia él, maso­quis­tas de pri­mera línea, nos con­for­ma­mos con miga­jas pues no sabe­mos hor­near nues­tro pro­pio pan.-
    De resul­tas de ello, el mundo cre­ció sobre la base del pre­ten­dido poder, sin dar­nos cuenta que la vida es efí­mera y que todo se iguala cuando
    quién nos debe lle­var, toca a nues­tra puerta.-
    Car­los Murno

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