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Rabia en Argentina
Las señales que no sabemos o no queremos ver.
Según el espíritu de cada persona tendiente a creer o no en que algunos hechos están relacionados íntimamente con sucesos mayores, los cuales reflejan en una menor escala a los de mayor envergadura o viceversa, se producirían como una especie de señales de advertencia.
Si bien muchas de esas señales se producen como consecuencia del obrar humano, las cuales son seguidas atentamente por los críticos a los fines de interpretar y estimar una posible reacción o finalidad, están las que se producen ajenas a la voluntad humana.
En nuestro país desde que los Kirchner llegaron al poder dieron señales claras que convirtieron en realidades, el retorno al pasado y a la división de los argentinos; el odio, la soberbia, la impunidad de sus lacayos, la inseguridad jurídica, la mentira, como una forma de hacer política.
La caduca forma que caracterizó los años del terrorismo setentista se trasladó a la venganza actualizada contra quienes lo combatieron, pero muchas señales que estos terroristas llamados “jóvenes idealistas” sólo pretendían la toma del poder para un beneficio propio y lejos del patriotismo.
Muchos recordarán que los fabulosos para la época U$A 60.000.000 dólares obtenidos por los “Montoneros” por el secuestro de los hermanos Born, no fueron volcados a la lucha sino que sufrieron destino similar al de los recientes fondos de Santa Cruz.
Estos hechos son señales del verdadero objetivo de quienes decían y dicen luchar por el bienestar del pueblo.
Los fallidos actos oficiales de Cristina Kirchner intentando reunir al menos la misma cantidad de gente que iba a los del campo, tuvieron luctuosas señales que los marcaron como los verdaderos intereses del gobierno: nefastos.
La algarabía impropia de los Diputados enmarcada en un festival casi futbolístico con papelitos incluidos al darle media sanción a la 125, fue una señal aterradora sobre quienes nos representan y legislan, la cual debe haber tocado a más de un Senador que advirtiéndola no quiso ser cómplice de la infamia.
Tal vez el Vicepresidente Cobos la percibió o concluyó como análisis, pero por lo que fuere tuvo la virtud de ver que era una señal del pueblo que esperaba su correspondencia en su voto.
El gobierno kirchnerista reaccionó con una rabia tal que en vez de buscar la conciliación como es su obligación se empeñó en la venganza, expulsa funcionarios que no le son afines y llega al ridículo de retirar los stands oficiales en la Sociedad Rural, ridiculez que el obsecuente gobernador Scioli se apresuró a imitar.
Los medios de comunicación del país alertan entre maravillosos anuncios del gobierno una triste noticia, que después de treinta años la rabia volvió a la Argentina y cobra víctimas.
No nos sorprende.
¿Señal, coincidencia o consecuencia?
Desde 1983 no se registran casos de rabia en humanos (diario “La Capital”, 23/07/08)
Autor: Dario
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