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Tragando sapos
El país de los argentinos es como una joven y promisoria “top model” que se desplaza trastabillando por la pasarela, ante la curiosidad y la incomprensión del resto de las naciones organizadas como “modelos” de este mundo indefectiblemente globalizado.
Si no alcanza la metáfora, será largo y difícil encontrar una descripción racional que nos justifique ante cualquier espejo y ante la realidad del “afuera”, que nos brinda la misma posibilidad de una mirada introspectiva: esto es debido a las permanentes torpezas de una sociedad que se auto proclama democrática y republicana, arrastrada siempre al fracaso por los dirigentes que genera y por su discapacidad intrínseca y revulsiva.
Tal vez, y en busca de respuestas que algunos buscamos colgados de cierta esperanza en verificar sucesos derivados del sentido común, se pueda acudir, como ejercicio intelectual, a la hipótesis del miedo; aunque, como todo intento argentino, no tenga mucha probabilidad de acierto.
Releyendo a Zygmunt Bauman en “Miedo Líquido” (Ed. Paidós, 2007), vemos que “Miedo es el nombre que damos a nuestra incertidumbre, a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que hay que hacer – a lo que puede y no puede hacerse – para detenerla en seco, o para combatirla, si pararla es algo que está ya más allá de nuestro alcance”. Un miedo que se ha generalizado entre los argentinos en las últimas décadas es el de perder el orden social, del que depende la seguridad de mantener los medios de vida como el empleo y la renta, o la misma supervivencia en los casos de invalidez, madurez o vejez.
Tal vez por eso, y ya en el terreno de lo inexplicable y, por lo tanto, de lo incomprensible, el miedo escapa a la razón e incita a la búsqueda del mal escondido en las realidades concretas del “afuera” demoníaco, al que se acusa como causante de todos los males que nos asuelan. Lo abarcable o inabarcable de este concepto depende de la caja de herramientas disponible, y de las rutinas sociales repetidas hasta el hartazgo en los últimos sesenta años de “argentinidad al palo”, como dicen los Bersuit y practican con entusiasmo literal los violentos que sabemos conseguir, como una constante de nuestra raigambre de sumisión al estado social tolerante de patotas delirantes, rebosantes de violencia indiscriminada e insoportablemente delictiva. Y si la culpa del mal no viene de afuera, pues entonces lo fabricamos adentro.
Desde la epopeya indestructible y repetitiva del movimientismo del 45, el discurso New Age del mayo 68 francés, pasando por la utopía canallesca de un terrorismo comunista latino mal parido que nos maltrató en los setenta, desbordes atroces, autoritarismos de todo signo, centrismo democrático trucho y liberalismo farsesco de remate y enriquecimiento ilícito generalizado, recalando ahora en un deber “progre” de luchar contra todo lo que nos pueda ser de utilidad para el verdadero Progreso, la comunidad argentina viene tragándose todos los sapos que su propia e irredenta ignorancia ciudadana le permite.
La aparición benefactora de miles de intelectuales K firmando proclamas ideológicas insostenibles, apuntala desde su mirada sofista la insensatez de un país hasta el momento enganchado en cuanto delirio político se desata en averiguación de cuál es el país que queremos y cuál es la mejor forma resultante para no encontrar nuca una respuesta simple a tal pregunta iniciática. También simple y bien definida en nuestra Constitución.
No se trata aquí de repetir críticas sobradamente expuestas a los disparates que nos han devorado la mitad del año en un juego delirante de patías éticas, sociales, morales y psíquicas, cuya enumeración se hace difícil retener en detalle. Será útil tomar nota de la pérdida de este tiempo y el pronóstico extendido que nos agobia. Por eso se trata aquí de encontrar razones que la razón no entiende. De lo contrario, la esquizofrenia que nos cae desde la conducción política y desde la triste anemia opositora nos convencerá del milagro de la resurrección de la Bella Princesa Durmiente despertada por un pinchazo del Príncipe. (¿!)
Hay miedo a crecer, a ser nación, a disentir y tolerar lo diferente para construir lo nuevo. Hay obstinación en confrontar dogmáticamente y en apropiarse de la res pública sistemática y autoritariamente para dilapidarla sin beneficio general. El miedo parece ser, en nuestro fondo, el viscoso líquido del que habló Bauman extendiéndose por el mundo global y sus dramas cotidianos.
También estamos líquidos de miedo en el seno de una sociedad que solo reacciona por efecto de los shocks traumáticos de alerta, pero que no acierta a asumirse como mandante de los mandatarios que la maltratan, y se sigue tragando todos los sapos que se les ofrece, por aire, mar y tierra. Porque el país latinoamericano de más sicólogos per cápita y crecimiento sostenido del PBI se asombra constantemente de su propia incapacidad para generar el bien común y no cesa de generar depredadores y de justificarse culpógeno de su “ser” nacional mientras escucha sin espantarse toda clase de mentiras y disparates de maestra ciruela.
“¿Cómo infundir al porvenir un valor inteligible desde un presente que impone la férrea sujeción al corto plazo y la improvisación sin pausa? La comunidad se fragmenta en intereses corporativos, lo particular prepondera sobre lo general, el bien común se convierte en mal de todos y el egoísmo, viejo lobo, puede más que la solidaridad.”
Santiago Kovadloff
“La autoridad no es un sillón, sino un timón; no es un título de nobleza, sino de responsabilidad; no es un bastón, sino una cruz”
San Mateo
“Se puede decir una mentira, pero no se puede hacer una mentira”
Juan Domingo Perón — Citado por Fogwill en su libro “En otro Orden de Cosas” (Mondadori).
Como se ve, yo mismo y al final, me tragué también mi propio sapo.
Autor: Mario Baquela
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Sr Mario Baquela. Muy descriptivo y rico en citas, su articulo. Pero.…..No explica como es que un pais, que se consideraba entre los mas cultos del planeta hace 30 años. Cayo a tan bajos fondos y la mentalidad de la sociedad, se ha disminuido hasta el punto de entregar en manos de VERDADEROS VENDE PATRIA (EL GOBIERNO), las riquezas y expoliación de todo lo explotable. Si Menen vendió casi todo lo material a la vista, estos están vendiendo EL SUBSUELO, hasta el punto de actuar, como agentes de intereses foráneos desde la casa rosada. Si observamos el mapa económico del país, Notaremos que 178, transnacionales están oradando desde Jujuy, hasta Ushuaia el suelo patrio, se estan llevando todo lo de valor. ¿ Por que permitimos esto?. PARA MAS BURLA, LAS EMPRESAS CONSIDERAN QUE LAS ZONAS DE EXPLOTACION ESTAN BAJO SUS DOMINIOS, HASTA PLANTAN SUS BANDERAS VER MAPA.….….…
Excelente articulo pero lo lamentable que contamos con cerebros brillantes a pesar de lo que Ud. relata y como dice Tito, en el año 1944 eramos el 4º lugar del mundo mas educado y culto. Un extranjero debía rendir equivalencias para ejercer la profesión. ¿ QUE PASO ?