Chávez no es Venezuela

Las cuen­tas de este régi­men segui­rán siendo “abs­tru­sas” hasta que fina­lice la “revo­lu­ción”, sin que la “opo­si­ción” se haya preo­cu­pado mucho por deve­lar­las, cons­ti­tu­yendo otro de sus des­cui­dos. Los via­jes de Chá­vez no sabe­mos cuánto le cues­tan real­mente al estado vene­zo­lano, ni tam­poco cuánto gasta en ellos.

El último guarda carac­te­rís­ti­cas excep­cio­na­les con las adqui­si­cio­nes y acuer­dos con los rusos. Cuánto real­mente habrá gas­tado, en prin­ci­pio se dijo que US$ 30.000 millo­nes, casi el equi­va­lente a nues­tras reser­vas inter­na­cio­na­les, ver­sión que fue des­men­tida, cuando segu­ra­mente le reco­men­da­ron al pre­si­dente enmen­dara su grave error; la can­ti­dad era muy grande en esta opor­tu­ni­dad, para “dige­rirse” de una sola vez.

Luego ter­minó baján­dose los pan­ta­lo­nes y entre­gán­dole vida y cora­zón a los rusos a nom­bre de Vene­zuela. Ya los “pro­vee­do­res” de Chá­vez deben irse dando cuenta que en este país en algún momento habrá cam­bios demo­crá­ti­cos, y ten­drán que acla­rar cuen­tas con gente que si repre­sente intere­ses nacionales.

El fin de Chá­vez sigue siendo tra­tar de impo­ner la con­fron­ta­ción entre los vene­zo­la­nos, ven­diendo su ver­sión anti­yan­qui, seña­lando de “malos” a sus detrac­to­res y a sus adic­tos de “bue­nos”. Esa estig­ma­ti­za­ción pudo haberle dado bue­nos resul­ta­dos al prin­ci­pio con con­se­cuen­cias nefas­tas para la nación, y en el ámbito inter­na­cio­nal pare­ciera que vive un mundo pre­vio al “Pacto de Var­so­via”. Putin, tam­bién parece pro­clive a estas incli­na­cio­nes some­tido a sus recuer­dos por la URRS. Hay atis­bos de una nueva “Gue­rra Fría”, siendo un juego peli­groso donde Vene­zuela no tiene nin­gún pito que tocar. Chá­vez cada vez que viaja le pasa por encima a los man­da­tos cons­ti­tu­cio­na­les, igual que lo hace en el orden interno. Las com­pras con­su­ma­das aparte de no pare­cer estar rigu­ro­sa­mente regis­tra­das, obe­de­cen a reac­cio­nes emo­cio­na­les del jefe de Estado, sin que reciba siquiera la ase­so­ría de espe­cia­lis­tas mili­ta­res o civi­les. Pre­va­lece una orgía extrema en todos los dic­ta­mi­nes admi­nis­tra­ti­vos, y al final se impone lo que decida Chá­vez. En esta opor­tu­ni­dad ten­die­ron a la correc­ción, viendo el des­caro mayúsculo de lo que sig­ni­fica una adqui­si­ción de tal mag­ni­tud, de la misma manera per­ci­bió lo que repre­sen­ta­ría la oferta de nues­tro terri­to­rio para esta­ble­cer bases mili­ta­res rusas. Sería acep­tar un nuevo colo­nia­lismo para quien habla de “liber­tad” y exte­rio­riza sus desave­nen­cias con los EUA, el impe­rio del “mal”. Final­mente, some­terse a los desig­nios de alguien no per­te­nece a la idio­sin­cra­sia vene­zo­lana, sin entrar en dis­qui­si­cio­nes, cono­ciendo que Vene­zuela inva­ria­ble­mente es un socio de Nor­te­amé­rica y no le ha ido del todo mal. Esos enamo­ra­mien­tos con Putin, China, Irán y otras nacio­nes de credo dis­tinto al nues­tro, resulta pere­grino para todos. Nada refrac­ta­ria sino obso­leta es la visión de Chá­vez, cono­ciendo sus pla­nes ambi­guos, “renun­ciando” a la FARC y pro­mo­viendo una revo­lu­ción sin cau­ces ni sen­tido por Latinoamérica.

Mien­tras, Vene­zuela sigue en su ruta de dete­rioro, y en el mejor de los esce­na­rios vamos direc­tos a la quie­bra; entre­tanto Chá­vez hos­tiga, esti­mu­lando la divi­sión del pue­blo, por supuesto con menos éxito que en opor­tu­ni­da­des ante­rio­res, siendo su deca­den­cia y des­gaste osten­si­ble. Sin men­saje, sin exhor­tos nue­vos se pre­senta ante sus corre­li­gio­na­rios con pro­me­sas de corto alcance y frá­gi­les. Pos­te­rior­mente todo queda al des­cu­bierto. “La opo­si­ción”, el movi­miento estu­dian­til y la disi­den­cia en gene­ral no deben des­apro­ve­char estos yerros con­ti­nuos. Ni seguir per­mi­tiendo su mani­queísmo, donde sólo sus par­ti­da­rios son los chi­cos bue­nos de la partida.

Con una opo­si­ción seria y en per­ma­nente denun­cia tanto en lo interno como en lo externo, pudie­ran alcan­zarse avan­ces sig­ni­fi­ca­ti­vos. Haciendo las denun­cias ince­san­tes y sóli­da­mente sus­ten­ta­das. Son tiem­pos de lucha resis­tida y de aler­tar a esos socios sablis­tas de Chá­vez en el exte­rior, sobre el ver­da­dero sen­tir del pue­blo vene­zo­lano, quien lle­gado el ins­tante sólo reco­no­cerá los com­pro­mi­sos lícitos.

Fuente: www.2001.com.ve

Autor: Francisco Alarcón

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2 Comentarios en “Chávez no es Venezuela”  

  1. 1 Tito en el Caribe

    Sr, F. Alar­con. Tiene razón Cha­vez NO es Vene­zuela, pero a los Vene­zo­la­nos les esta qui­tando La repú­blica, sus dere­chos y su moneda y las gober­na­cio­nes, ante la inmi­nente per­dida de las pró­xima elecciones(en esto ha vivido cha­vez), Saco entre las 26 leyes de con­tra­bando, la trans­for­ma­ción de las pro­vin­cias, admi­nis­tra­das por gober­na­cio­nes, en regio­nes Mili­ta­res. Los coman­dan­tes de estas regio­nes reem­pla­za­ran a los Gober­na­do­res. Intenta impo­ner el True­que, ale­jando a la pobla­ción del acceso al la moneda de curso legal, a cam­bio de bonos. Eso lo hizo Cipriano Cas­tro. Mien­tras la opo­si­cion y sus prin­ci­pa­les ope­ra­do­res, se mas­tur­ba­ron durante 10 años, espe­cu­lando con eso “La opo­si­cion”, ahora Cha­vez les gana la par­tida infrin­giendo seve­ras lesio­nes a la socie­dad, divi­diendo y some­tiendo los mas débi­les. Piso­teando leyes y Cons­ti­tu­ción con la com­pli­ci­dad del “Tri­bu­nal Supremo de Jus­ti­cia”, “La Asam­blea Nacio­nal” en pleno roja rojita, a causa de los erro­res de ” LA OPOSICION”…Ya esta pró­xima la des­truc­ción de La Repú­blica, luego serán todos quie­nes no estén, o no se some­tan al régimen…Ya no hay tiempo para refle­xio­nes, es hora de actuar, ¿habrán bolas para eso ?. “Cobarde socie­dad, la que per­mite que la escla­vi­cen” (S-B).. Segun se ve el com­por­ta­miento de la socie­dad Vene­zo­lana, podria­mos apli­car eso de..: “LAS SOCIE­DA­DES, TIE­NEN LOS GOBIER­NOS QUE NERECEN”…

  2. 2 Carlota

    Sr. Fran­cisco: es así, ni Cha­vez es Vene­zuela, ni Argen­tina son los Kir­ch­ner, ni Cuba es Fidel Cas­tro, etc, etc. Podría­mos seguir con esta lista de los que se creen due­ños del suelo que los vió nacer, pero que nada, nada, han hecho por el. Nada mas que apro­piarse de un poder, para usarlo y degra­darlo a su antojo. Los paí­ses somos los habi­tan­tes que en ellos vivi­mos, sufri­mos, tra­ba­ja­mos, para final­mente morir fie­les a ellos, a nues­tras idio­sin­cra­cias y a nues­tro amor por la Patria que nos per­te­ne­ció mien­tras estu­vi­mos en la Tie­rra, nues­tra Patria grande.

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