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Carta abierta a los argentinos …

… de la Ciudad y del Campo que bregan por edificar y a los que no saben cómo construir una Nación justa por solidaria con la Verdad.
El día 2 de Agosto de los corrientes, siendo las 0200 a. m. pudimos saber que fue masacrada una familia completa. La sociedad entera, seguramente tomada a una de tantas muletillas inspiradas desde los medios de comunicación (“Con los chicos no”), motivada por esa forma de evasión a que le arrojan, cayó en otra fantasía. Por creer en lo fantástico se vuelve a la desazón. Una desazón más que es consecuencia de piedras que aparecen en el camino y se patean para adelante. Patear piedras hacia delante fue construyendo esta realidad sin Ley, sin un orden de la razón (anomia).
El gobierno del desorden se ha apoderado del Estado para destruir el necesario elemental Orden que la convivencia demanda.
Aunque resulte contradictoria verborrea debe decirse que “desde hace tiempo la anarquía ha tomado nuestras ciudades”. Ciudades ciertamente afligidas por un sinnúmero de cuestiones que hacen al derecho natural de llegar a convivir en ellas. Permanecer con vida es ya una posibilidad que da la suerte. Las calles son el azar de sobrevivir en ambiente extraño, no reconocido familiarmente. Nos han desemparentado, nos han quitado el derecho a mirarnos como semejantes. Se ha subvertido el sentido de la vida porque están matando aquello que enseña el sentido común que alguna vez nos rigiera: “el hombre es social cuando es solidario”. En contrario, ingresaron una dialéctica que ha hecho asumir “culpas que no son”. He aquí lo pestilente de nuestra realidad.
Los derechos humanos no son obra y gracia de una legislación. La letra es posterior a lo humano.
La letra esta sujeta al sujeto que la escribió y, a la vez, sujeta a la interpretación del sujeto que debe pronunciarse. La interpretación, al imprimirse el acto, siempre estará expuesta al concepto de universalidad del bien o no, en el presupuesto responsable (humano): el que ejecuta.
Los DEBERES también SON HUMANOS y quienes los cumplan lo harán porque los llevan impresos en el alma. Si no lo cumplieran e hicieran cumplir será por debilidad moral.
Cuando el alma de una Nación está severamente afligida deben,- quienes ocupen el Poder Público-, necesariamente retrotraerse al motivo de la crisis y a la inspiración del problema. De no hacerlo habrán aportado “responsablemente” a la confrontación. La animación de la cosa espiritual pasará a la contundencia de lo físico que ya, una de las facciones, viene manifestando organizadamente desde lo ideológico y, desordenadamente, desde esta apariencia disasociada de los hechos criminales (llamados comunes) vistos aquí y allá. Todo esto desconcierta a justas y pacíficas personas y les arroja a la opción de defenderse o morir. Por lo tanto, la sistemática destrucción de las Institutciones, matándolas a la razón de existir que tienen (como la Policial, en este caso), contribuyó inteligentemente con “esta tendenciosa política de inseguridad” para que incautos caigan en la trampa ideológica que el enemigo sin DIOS y sin Patria quiere: esclavizarnos al pecado de omisión.
Se ha eliminado una familia. El acto asesino fue consumado, entre otros, por una persona con antecedentes criminales, en libertad, que aún tenía muchos años pendientes por delante para purgar sus culpas. ¿ Quienes actuaron legalizando la libertad de ese criminal ?. ¿ Qué penas se les dará ?. La “muerte política” que se aplica a las autoridades que como estas no han cumplido con su deber, existe ya desde el mismo momento en que son nombrados. Asumen gobernados por intereses de grupos ideológicamente comprometidos en la destrucción del Pueblo Argentino.
Solo a DIOS temer.
Autor: Eduardo Jorge Rodrigo
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