¡Viva Isabel Fernández!

La medio­cri­dad, posi­ble­mente, con­siste en estar delante de la gran­deza y no darse cuenta.

Gil­bert K. Ches­ter­ton

Como colo­fón para estos casi ocho meses de “gobierno”, Cris­tina Fer­nán­dez de Kir­ch­ner dio su pri­mera con­fe­ren­cia de prensa. “La pri­mera desde 1999” Cris­tina dixit y no veo por que no creerle. Nor­mal­mente un pre­si­dente uti­liza las con­fe­ren­cias de prensa para dar anun­cios, plan­tear polí­ti­cas de estado, defi­nir futu­ros pro­ba­bles. En esta con­fe­ren­cia de prensa nada de eso sucedió.

Enva­len­to­nada con la medio­cri­dad del perio­dismo pre­sente – dicho en defensa de algu­nos que si cum­pli­rían su papel si los hubie­ran dejado pre­gun­tar y no man­da­dos al final de la lista – se dedicó, sober­bia mediante, a tra­ba­jar de maes­tra ciruela para expli­car lo inex­pli­ca­ble: INDEC, tren bala, Moreno. Sos­layó el con­flicto rural como si este hubiera suce­dido en Bir­ma­nia. De ideas y pro­yec­tos para una Argen­tina futura, de pen­sar para los pró­xi­mos veinte años — tarea que es la que dife­ren­cia a un esta­dista de un logrero polí­tico — nada. Nada de nada por­que Cris­tina Fer­nán­dez de Kir­ch­ner es, exac­ta­mente, lo que dice su libreta matri­mo­nial: es de Kirchner.

Qui­zás esa pre­po­si­ción que apa­ren­te­mente ella rechaza tanto como que le digan pre­si­dente en lugar de pre­si­denta es la que con­di­ciona su actua­ción como gober­nante — aun­que esta solo le alcance para ser gober­nanta — y, por­que no, su vida entera.

Desde diciem­bre último es pre­si­dente, pero desde diciem­bre se ha movido tra­tando de imi­tar a Eva Perón, cre­yendo que lo único res­ca­ta­ble de Evita era el ren­cor y el enfren­ta­miento pero solo le dio la talla para ser un triste pla­gio de Isabel.

Desde diciem­bre ha inau­gu­rado – en actos con pre­ten­sio­nes de tetra, cho­ri­pan y mone­das — todo lo que es fac­ti­ble de ser inau­gu­rado aun­que aun no haya sido ter­mi­nado. Aun­que más no sea un par de cua­dras pavi­men­ta­das en la Matanza alcan­zan para dro­garse de pero­nismo con mul­ti­tu­des mercenarias.

Desde diciem­bre ha via­jado con pre­sun­cio­nes de esta­dista a esos luga­res de fan­ta­sía que des­cu­brió no hace mucho, pero lo que más saben los argen­ti­nos de su actua­ción pública en el extran­jero es su afi­ción por el shop­ping de mar­cas exclusivas.

Desde diciem­bre es pre­si­dente pero cuando más nece­si­taba la Repú­blica que de su magis­tra­tura se escu­cha­ran pala­bras sere­nas que apa­ci­gua­ran los ánimos, mal ase­so­rada, o lo que es peor, mal acom­pa­ñada, salió, ella que había hecho su cam­paña en base a la plu­ra­li­dad y a la unión, a enfren­tar de manera beli­cosa – olvi­dán­dose que era la pre­si­dente de todos los argen­ti­nos — a quie­nes, has­tia­dos de que le metie­ran la mano en el bol­si­llo recla­ma­ban por un tra­ta­miento equitativo.

A par­tir de allí, la Repú­blica ya no supo quien man­daba. Si la que ejer­cía el poder for­mal o el que se ejer­ci­taba en su poder de facto. Lo que sí supie­ron los argen­ti­nos era que a los dos se le había metido en la cabeza que los pique­tes en las rutas eran los “pique­tes de la abun­dan­cia” y que todo el pro­blema era culpa de un “yuyo”, yuyo del que ellos nada sabían, ni siquiera que gran parte de las divi­sas que entra­ban en las arcas de la Repú­blica y con las que mos­tra­ban su mag­ni­fi­cen­cia se debían a ese vege­tal ahora polí­ti­ca­mente inco­rrecto. Fue el momento en que, pobre, la con­ven­cie­ron que era heroico pro­vo­car por la pro­vo­ca­ción en sí, acep­tando que alguien le ven­diera la idea de un Rubi­cón de entre­casa sin decirle que del otro lado no estaba la sober­bia a doble­gar del senado romano sino una parte del país, el inte­rior, que veía des­plo­marse la bonanza eco­nó­mica que el campo le había ofrecido.

De ahí en más, embar­cada por el pre­si­dente de facto en un des­a­fi­nado con­cierto de men­ti­ras, de vio­len­cias estú­pi­das, bra­va­tas ram­plo­nas y ren­co­res pasa­dos de moda, vio como, lenta pero inexo­ra­ble­mente se caían las fan­ta­sías con que le habían lle­nado la cabeza. Y, al igual que Isa­bel, su carác­ter, que qui­zás no sea tan firme como gustó mos­trar, le empezó a jugar malas pasadas.

Es su invo­ca­ción per­ma­nente que ella es resis­tida por ser mujer. Isa­be­lita tam­bién lo decía y era juguete en manos de Lopez Rega. Al igual que Isa­bel, que decía no saber nada de la tri­ple A, la señora pre­si­dente parece des­co­no­cer – por­que ni una pala­bra ha salido de su boca – que un Ernst Röhm del con­ur­bano con sus pato­tas se dedica a correr a garro­ta­zos de la plaza a quie­nes no pien­san igual. Como tam­poco nada se le escu­chó decir cuando “acti­vis­tas” del “gau­lei­ter” Moreno gol­pea­ron a Cynt­hia Pock – es una mujer, señora — y a otros fun­cio­na­rios del INDEC que no acep­ta­ron ple­garse a la men­tira esta­dís­tica del gobierno.

No hay tiempo para que la pre­si­dente empu­jada por su marido se dedi­que a “mal­que­ren­cias de vecina”. Debe­ría saber, si no es que le edi­tan un dia­rio ad hoc, que la situa­ción es más que grave. Debe­ría saberlo o esta­mos frente a alguien que ha hecho de la irres­pon­sa­bi­li­dad su forma de gobierno y que ser maja­dero en la cor­nisa es cri­mi­nal. No hay lugar para el tren bala cuando millo­nes de usua­rios penan – por su como­di­dad y tam­bién por su vida – al via­jar en los tre­nes urba­nos. No hay lugar para echarle la culpa al campo de lo que en reali­dad es solo inep­ti­tud de un matri­mo­nio que creyó que gober­nar era como la man­zana de New­ton y que la infla­ción era un sueño del pasado que jamás vol­ve­ría si se cam­bia­ban los índi­ces que la miden. No hay lugar para seguir pos­ter­gando obras que debían haberse hecho años atrás mien­tras los pobres siguen sin tener edu­ca­ción, ni sani­dad ni gas ni elec­tri­ci­dad y menos que menos, seguridad.

Sería intere­sante que la señora pre­si­dente cam­bie lo más rápido posi­ble, por­que si hay algo que le ate­rra a los argen­ti­nos es pen­sar que en algún momento, abru­mada por las cir­cuns­tan­cias, nos diga: ”¡no me atosigueis!”

Autor: Jose Luis Milia

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6 Comentarios en “¡Viva Isabel Fernández!”  

  1. 1 LILIANA ALBELO

    DESDE AQUI QUIERO PEDIR AYUDA A TODA LA SOCIE­DAD PARA SAL­VAR LA SALUD PUBLICA.
    DESDE LA ASUN­CION DE MACRI LOS HOS­PI­TA­LES PUBLI­COS NO RECI­BEN LOS INSU­MOS MEDI­CA­MEN­TOS YA NO TIE­NEN ANA­LI­SIS YA NO PUE­DEN HACER POR NO CON­TAR CON LOS RADIO­AC­TI­VOS DEN­TRO DE POCO NO PODRAN ATEN­DER EN LAS GUAR­DIAS LAS PER­SO­NAS QUE SUFRAN ACCI­DEN­TES O VAN PODER SER SAL­VA­DAS EL PUE­BLO ES EL UNICO QUE PUEDE PARAR CON ESTS DEMEN­CIA DEBE­MOS SALIR A LA CALLE PARA DEFEN­DER LA SALUD DE TODOS. YO ESTOY EMI­PLE­GICA Y POR ESO SE DE LA TRE­MENDA SITUA­CION QUE ESTA PASANDO SI NOS UNI­MOS VAMOS A LOGRAR PARAR CON ESTO Y TENER NUES­TROS HOS­PI­TA­LES CON PRO­FE­SIO­NA­LES DE PRI­MER NIVEL Y CON HERRA­MIEN­TAS PARA AYU­DAR­NOS MI GRA­TI­TUD ETERNA A QUIEN SE SUME A ESTA LUCHA.

  2. 2 pipino

    Señora Albelo, es muy grave lo que Ud. dice. Natu­ral­mente que todo eso es posi­ble en esta reali­dad lamen­ta­ble. Sin duda la Sra. Susana ya ha remi­tido su pedido a quie­nes tie­nen la obli­ga­cion de aten­derlo.
    No obs­tante tengo una duda: Como Ud. habla de la “asun­cion de Macri” (que tam­poco es nin­gun santo), se refiere a que el “gobierno nacio­nal” no le envia medi­ca­men­tos por que es opo­si­tor poli­tico, o los res­pon­sa­bles son los pro­pios macris­tas?
    Sea cual fuera el res­pon­sa­ble, (lo mas pro­ba­ble es que sean ambos), esta situa­cion debe ser cono­cida y aten­dida de inme­diato.
    Diga­nos como pode­mos hacer para cola­bo­rar.
    Saludos.

  3. 3 pipino

    Rela­cio­nado con la frase que enca­beza esta exce­lente nota. Si Ches­ter­ton viniera ahora a la Argen­tina no corre­ria nin­gun peli­gro de vol­verse medio­cre (aun­que no lo era), por­que lo que es, gran­deza en la Argen­tina no se encuen­tra en nin­gun lado.

  4. 4 Fernando Lema

    Esti­mado Sr. Jose Luis Milia:
    Su nota me ha pare­cido impe­ca­ble, excepto por el deta­lle de mini­mi­zar como“rencores pasa­dos de moda” a la enfer­me­dad que aun hoy corroe los cimien­tos de la Nación. Lejos de ser así, ni están pasa­dos de moda, ni son ren­co­res. La socie­dad argen­tina sufrió el “ata­que sis­te­má­tico” a su pobla­ción y sus ins­ti­tu­cio­nes de unas mili­cias con jerar­quias mili­ta­res, Par­tes de Gue­rra, etc que pre­ten­dían en el monte tucu­mano, ser con­si­de­ra­das por otras nacio­nes con el sta­tus de fuerza beli­ge­rante. Mas aun, el grueso de los más de 22.000 ata­ques fue­ron per­pe­tra­dos durante los gobier­nos cons­ti­tu­cio­na­les de Peron y su señora esposa. La Argen­tina como nación sobe­rana se defen­dió de una agre­sión externa –per­ge­ñada en Cuba– que causó la muerte de miles de inocen­tes mediante el uso de sus ins­ti­tu­cio­nes repu­bli­ca­nas. Las FFAA de la Nación cum­plie­ron un man­dato CONS­TI­TU­CIO­NAL con­tra la sub­ver­sión sin patria, aun a costa de la san­gre de sus pro­pios hom­bres. Le acon­sejo que lea a Gramsci para enten­der de qué se está hablando. Defi­nir a la Gue­rra Anti­sub­ver­siva, mal lla­mada “sucia” por los acó­li­tos ver­bitsk­ya­nos, como “ren­co­res pasa­dos de moda“es caer en la lige­reza de la desidia. Y eso es muy peli­groso, por­que la Gue­rra aun no ha terminado.

  5. 5 Marcelo Elizalde

    Pipino maes­tro, aja­ja­ja­ja­ja­ja­ja­ja­ja­ja­ja­ja­jaja
    aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

  6. 6 JAIMITO

    BUENO ESTI­MA­DOS COMEN­TA­RIS­TAS, NO SE PUEDE NEGAR TAM­POCO QUE TENE­MOS UNA NUEVA KRIS­TINA.
    LA NUEVA KRIS­TINA ESTÁ MÁS DIS­TEN­DIDA, NO SE TOCA TANTO EL PELO, NO AGA­RRA LOS DOS MICRÓ­FO­NOS, LE HA DICHO A UN PERIO­DISTA “¿CÓMO, ES PRO­FE­SOR ATI­LIO?”. SE ESTÁ CON­VIR­TIENDO EN UNA PER­FECTA DES­QUI­CIADA. NO SE SOPORTA MÁS. DE NÚME­ROS NO ENTIENDE NADA, DE MACRO­ECO­NO­MÍA MENOS. SE MANDÓ EL GRAN BOLAZO DE LOS MILES DE MILLO­NES DE INVER­SIO­NES EXTRAN­JE­RAS, CON QUE LOS ECO­NO­MIS­TAS TODA­VÍA SE ESTÁN RIENDO. Y DE YAPA NO SE ARRE­PIENTE DE NADA.
    PERO, POR FAVOR, NO LA COM­PA­REN CON ISA­BE­LITA QUE ERA UNA ENANA POLÍ­TICA, POR­QUE ESTA NO LE LLEGA A LA SUELA DE LOS ZAPA­TOS A ISA­BE­LITA.
    TEN­DRÍA QUE RAJARSE DE UNA BUENA VEZ Y CON­FOR­MARSE CON TODO LO QUE YA ROBA­RON Y DES­TRU­YE­RON QUE ES MUCHÍ­SIMO.
    VÁYANSE MON­TOS IMBANCABLES! ! !.

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