158ª Aniversario de la muerte
del General Don José de San Martín

San Mar­tin, en el bronce y en la gloria

“Su estilo de vida heroica resalta en la sen­ci­llez de sus líneas. Fue lo que debía ser; pero él no supo bien quien era. Ignoró su pro­pia gran­deza y su cate­go­ría. No es una his­to­ria, sino una “Vida”. Su esta­tua no puede decir lo que fue; el escul­tor es impo­tente; un hom­bre a caba­llo como otros hom­bres a caba­llo. Su signo no podrá mate­ria­li­zarse jamás en pie­dra, már­mol ni bronce, por­que es invi­si­ble e impal­pa­ble; es un signo del espí­ritu; como si hubiera pasado por él un relám­pago de Dios”.

(Octa­vio R. Ama­deo. “Doce Argen­ti­nos”. 1945)

Ante la inmi­nente recor­da­ción de un nuevo aniver­sa­rio de la muerte del Gene­ral Don José de San Mar­tín he de tri­bu­tar reve­ren­cia a la efi­gie del gran capi­tán, la glo­ria más pura de nues­tra his­to­ria. La exis­ten­cia de este genio moral es indes­truc­ti­ble, eter­ni­zada, inago­ta­ble y equi­li­brada lec­ción de patriotismo.

San Mar­tín repre­senta para todos los argen­ti­nos una eterna e inven­ci­ble aspi­ra­ción de liber­tad. Puso su brazo al ser­vi­cio de la patria para for­ta­le­cerla en la empresa de la inde­pen­den­cia, ya con­se­guida pero no ase­gu­rada. Todo fue en él gene­roso y desin­te­re­sado esfuerzo y no se mez­cló ni en el más pequeño egoísmo o ambi­ción per­so­nal en la pureza de su glo­ria. En el encuen­tro con Boli­var dio el ejem­plo más con­mo­ve­dor de renun­cia­miento. Cuanto más se medita, con el paso de los años, más fuer­te­mente emo­ciona el gesto que le lleva al ale­ja­miento. Hay una gran­deza sobre­co­ge­dora en esta inte­gri­dad de su pureza que ya se nos apa­rece como sobre­hu­mana. Esa misma for­ta­leza moral es la que le impide mez­clarse a las luchas fra­ti­ci­das de la patria.

No per­te­ne­cía el Liber­ta­dor a gru­pos, no se sen­tía cau­di­llo de masa o de par­tido. Quiso una Argen­tina y una Amé­rica libres y nada más que eso, y no aspiró a domi­nar a los argen­ti­nos des­pués de haber­los liber­tado de sus tirá­ni­cos opresores.

Este José de San Mar­tín, lleno de vir­tu­des ciu­da­da­nas, nació para la inmor­ta­li­dad el 17 de agosto de 1850. Su ame­ri­ca­nismo no era anti­es­pa­ño­lismo, sino amor a la san­gre que corría por sus venas.

Ejem­plo moral

Entre las dis­tin­tas face­tas de la vida omi­tiré sus accio­nes mili­ta­res para ocu­parme, en parte, de su per­fil humano. Fue sobrio y tuvo acti­tu­des de recha­zos y renun­cia­mien­tos. Donó al Estado parte de sus suel­dos, no aceptó ascen­sos y des­tinó gra­ti­fi­ca­cio­nes, con­de­co­ra­cio­nes y com­pen­sa­cio­nes a enti­da­des de bien público.

Su estado de salud no era bueno, sin embargo alcanzó un límite de edad –setenta y dos años– con­si­de­ra­ble­mente mayor que el nivel medio de vida de enton­ces. Salvo algu­nas bre­ves inte­rrup­cio­nes prestó ser­vi­cio mili­tar durante treinta y dos años. De acuerdo a corres­pon­den­cias ofi­cia­les y pri­va­das surge que solía tener asi­dua­mente vómi­tos de san­gre y dolo­res reu­má­ti­cos, úlcera de estó­mago atri­bui­bles por la ten­sión cons­tante y su sen­tido de res­pon­sa­bi­li­dad. Para paliar los dolo­res reu­má­ti­cos debió ir con fre­cuen­cia a los baños ter­ma­les de Men­doza, Chile y Europa.

Durante su exi­lio, desde 1824 hasta su muerte, 17 de agosto de 1850, en Europa bus­caba la zona más apro­piada para que no lo afecte el invierno. En 1830 enfermó de cólera y die­ci­siete años des­pués sus ojos sufrie­ron de cata­ra­tas, y ante la pers­pec­tiva de que­dar ciego se sumer­gió en un gran desasosiego.

Vivió por espa­cio de catorce años en una casa de campo en Grand-Bourg y más tarde se tras­ladó a Boulogne-sur-Mer. En el correr de las horas del día se dis­traía en el cul­tivo de su huerta o en su mesa de car­pin­tero.

Los ulti­mos dias

Deseaba morir en Bue­nos Aires pero sus dolen­cias y casi ciego le impi­die­ron regre­sar a su patria. Ante su impo­ten­cia dictó su tes­ta­mento y en una de las cláu­su­las había inser­tado lo siguiente: “Prohíbo el que se me haga nin­gún género de fune­ral y desde el lugar en que falle­ciere se me con­du­cirá direc­ta­mente hasta el cemen­te­rio, sin nin­gún acom­pa­ña­miento, pero sí desea­ría el que mi cora­zón fuese depo­si­tado en el de Bue­nos Aires”.

En 1849 con­trae nue­va­mente el cólera agra­ván­dole su gas­tri­tis cró­nica aca­rreán­dole gra­ves com­pli­ca­cio­nes. Al año siguiente, pre­ci­sa­mente el 6 de agosto pidió se lo hiciera pasear por la zona pero al retor­nar a su casa no pudo des­cen­der del coche por sus pro­pios medios siendo lle­vado en bra­zos hasta su alcoba depo­si­tán­dolo en la cama.

De allí no se levantó más hasta el día de su falle­ci­miento. Como avi­zo­rando que su vida se estaba apa­gando llamó a su hija Mer­ce­dita –como acos­tum­braba lla­marla– le dijo dis­po­nién­dola para el funesto desen­lace: “C’est l’orange qui mène au port” (Es la tor­menta que lleva al puerto).

Al día siguiente, casi ago­ni­zante, se le sumi­nis­tró cuan­tio­sos fár­ma­cos para ali­viarle los dolo­res sin pro­du­cir pér­dida de con­cien­cia y, como así, sedan­tes con el objeto de redu­cirle la ten­sión ner­viosa e indu­cirle el sueño; medi­ca­men­tos que le resultó con­tra­pro­du­cente. Al cos­tado de su lecho de enfermo se reunie­ron fami­lia­res y ami­gos, más el cien­tí­fico que lo asis­tía. La noche trans­cu­rrió tranquila.

El 17 pidió se lo levan­tara y lo con­du­je­ran hasta la habi­ta­ción de su hija. Allí se sentó para escu­char la lec­tura de los dia­rios del día, almorzó y dor­mitó un poco al lado de su hija. Apro­xi­ma­da­mente a las dos de la tarde se le des­en­ca­denó gas­tral­gias, úlcera pép­tica y hemo­rra­gia diges­tiva. A ello se incre­mentó con un estado tem­blo­roso y frío que envol­vió todo su cuerpo. Lo acos­ta­ron en la cama de su hija y con voz tra­bada pro­nun­ció estas pala­bras: “Mer­ce­des, ésta es la fatiga de la muerte”. Con­cluida esta frase des­pués de una leve agi­ta­ción tem­blo­rosa expiró a causa de un aneu­risma que para­lizó el corazón.

Las agu­jas del reloj de pared mar­ca­ban las tres de la tarde.

Valioso tes­ti­mo­nio

El pen­sa­dor argen­tino, polí­tico y pres­ti­gioso ora­dor y autor de nume­ro­sos libros Félix Frías, estando en París resol­vió visi­tar a su amigo José de San Mar­tín en su resi­den­cia de Boulogne-sur-Mer quien, entre otras cosas, dejó el siguiente relato: “…En la mañana del 18 tuve la dolo­rosa satis­fac­ción de con­tem­plar los res­tos ilu­mi­na­dos de este hom­bre, cuya vida estará escrita en pági­nas tan bri­llan­tes de la his­to­ria ame­ri­cana. Su ros­tro con­ser­vaba los ras­gos pro­nun­cia­dos de su carác­ter severo y res­pe­ta­ble. Un cru­ci­fijo estaba colo­cado sobre su pecho, otro en una mesa entre dos velas que ardían al lado del lecho de la muerte. Un reloj de cua­dro negro, colo­cado en la pared, mar­caba las horas con un sonido lúgu­bre, como el de las cam­pa­nas de la ago­nía, y este reloj se paró aque­lla noche a las tres, hora en que había expi­rado el Gene­ral San Mar­tín. ¡Sin­gu­lar coin­ci­den­cia! El reloj de bol­si­llo del mismo Gene­ral se detuvo tam­bién en aque­lla última hora de su existencia”.

Al día siguiente, 19, al tiempo de colo­car en el fére­tro los res­tos mor­ta­les del ilus­tre difunto, la caja de la guar­dia nacio­nal reso­naba casual­mente en el frente de la casa mor­tuo­ria… El 20, a las seis de la mañana, el carro fúne­bre reci­bió el fére­tro y fue acom­pa­ñado en su trán­sito silen­cioso por un modesto cor­tejo. Cua­tro faro­les cubier­tos de cres­pón negro ador­na­ban encen­di­dos los ángu­los supe­rio­res del carro. Seis hom­bres ves­ti­dos con capo­tes del mismo color, mar­cha­ban de ambos lados. Detrás iban el Señor Bal­carce, lle­vando a su dere­cha al Señor Dart­hez, anti­guo amigo del Gene­ral, y a la izquierda al Señor Rosa­les, Encar­gado de Nego­cios de Chile. Mar­cha­ban en seguida Don José Gue­rrico, un joven de Bue­nos Aires hijo de su her­mano Don Manuel, el Doc­tor Gérard y el Señor Seguier, veci­nos ambos de Bou­logne. El acom­pa­ña­miento era humilde y pro­pio de la alta modes­tia, tan digna com­pa­ñera de las cali­da­des mora­les y de los títu­los glo­rio­sos de aquel hom­bre emi­nente. El carro fúne­bre se detuvo en la Igle­sia de San Nico­lás. Allí reza­ron algu­nos sacer­do­tes las ora­cio­nes reli­gio­sas a favor del alma del difunto… Des­pués de esta cere­mo­nia el con­voy fúne­bre con­ti­nuó hasta la cate­dral, vasto edi­fi­cio que se cons­truye en la parte de la ciu­dad lla­mada alta. En una de las bóve­das de la capi­lla, aca­bada ya, fue depo­si­tado el cadá­ver que acom­pa­ñá­ba­mos. Allí des­can­sará… Fiel siem­pre a sus hábi­tos modes­tos, había él mismo mani­fes­tado la volun­tad de que su entie­rro se hiciera sin pompa ni osten­ta­ción alguna, y así se ha hecho”.

El Gene­ral José de San Mar­tín no es sólo el “Padre de la Patria” si no tam­bién el “Héroe de la Liber­tad americana”.

Autor: Andrés Mendieta

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14 Comentarios en “158ª Aniversario de la muerte
del General Don José de San Martín”  

  1. 1 AXEL

    gra­sias por cudar nues­tra tiera fuyiste muy baliente sos mi idolo es una las­tima q faye­siste yo y mi fami­lia te que­res pero soy el q mas te quiero

    __________grasias_______por___cuidar___nuestra____tiera____axel

  2. 2 marcelikno sierra solá

    ORGU­LLO­SOS ME SIENTO, AL SABER QUE EN AQUE­LLA CASA HUMILDE
    PERO HIS­TÓ­RICA DE YATASTO, CASA DE MIS ANTEPASADOS,LOS GOMEZ
    RIN­CÓN, PRO­PIE­TA­RIOS DE AQUE­LLA HER­MOSA ESTAN­CIA YATASTO, DUR­MIÓ EL GRAN CAPI­TAN DN. JOSE DE SAN MAR­TIN, QUE CON­JUN­TA­MEN
    TE CON BEL­GRANO Y GUE­MES DESIDIAN SOBRE LA FUTURA LIBER­TAD DE
    NUES­TRA QUE­RIDA Y AMADA PATRIA ARGEN­TINA, ALLÍ SE ABRA­ZA­RON
    CON BEL­GRANO AL MANDO DEL EJER­CITO DE NORTE, DÁN­DOLE AL GRAL.
    MAR­TIN MIGUEL DE GUE­MES LA GRAN RES­PON­SA­BI­LI­DAD DE CUI­DAR LA
    FRON­TERA NORTE DE PAIS Y COM­BA­TIR AL ENEMIGO HASTA SU ANI­QUI–
    LACIÓN PARA PODER DAR LA LIBER­TAD A NUES­TRA PATRIA.-

    VIVA POR SIEM­PRE EL GRAN CAPI­TÁN, LIBER­TA­DOR DE AMÉRICA.-

    MAR­CE­LINO SIE­RRA SOLÁ.-

  3. 3 ModestaFernandez de Lastra

    Una vez más Andrés Medieta nos ilus­tra , de manera impecable,sobre los hom­bres que for­ja­ron nues­tra Patria. En este año, que _gracias _ a ntos. gober­nan­tes
    hemos pasado fies­tas como el 25 de Mayo y 9 de Julio, embar­ga­dos de una pro­funda tris­teza, a causa de ver a nues­tro pue­blo divido por un lado y v la fan­to­chada ofi­cial por otro, artícu­los como este donde se mues­tra todo el valer del Gral. Sn Mar­tín nos dá ánimos . Feli­cito a la Sra. Susana Sechi por los colum­nis­tas invi­ta­dos. A mi comprovinciano,Andrés Men­dieta, lo animo a segruir firme. La uni­dad hace la fuerza. ¡Viva la Patria! ¡Vivan nues­ros pró­ce­res, SAN MAR­TíN, GÜE­MES, BEL­GRANO…!! Recor­dé­mos­los en nues­tro dia­rio vivir.-

  4. 4 Atilio

    Gra­cias San Mar­tin por el modelo de vida que nos dejaste. Ojalá pudie­ra­mos en estas horas tan doi­fi­ci­les para nues­tro país, encon­trar hom­bres como tú, para que nos lle­ven a buen puerto.
    San Mar­tin, Grande entre los gran­des, ver­da­dero Padre de la Patria, Dios te corona junto a su hijo Jesús.

  5. 5 Fernando Lema

    Aprendí a hon­rar su nom­bre en mi pri­mera infan­cia, cuando en las escue­las de la Patria pro­mi­so­ria se ense­ñaba y se apren­día; cuando las maes­tras eran valo­ra­das y res­pe­ta­das, por­que eran quie­nes for­ma­ban los futu­ros hom­bres y muje­res de esta tie­rra gau­cha. En sin­te­sis, eran los docen­tes, quie­nes sem­bra­ban las semi­llas del cono­ci­miento en Nación que era tie­rra de opor­tu­ni­da­des y futuro.
    Hoy, al con­me­mo­rar un nuevo aniver­sa­rio del falle­ci­mi­neto del Liber­ta­dor, TODOS los hom­bres de armas debe­mos reco­no­cer que aun la tarea por él comen­zada no está ter­mi­nada, y hasta tanto ello se mate­ria­lice, esta­re­mos en deuda con EL; con la socie­dad argen­tina en gene­ral, y con las per­so­nas de bien en par­ti­cu­lar, siendo estas últi­mas las ver­da­de­ras des­ti­na­ta­rias de nues­tro esfuer­zos y des­ve­los. Sólo así podre­mos mirar a los demás a los ojos y sen­tir­nos dignos.

    Ojalá algún día poda­mos ser here­de­ros de su inma­cu­lada gran­deza. Viva la Patria!

  6. 6 atilio tesei

    Lo agrego tal como lo recibí.- La fuente es suma­mente con­fia­ble. Vale la pena veri­fi­carlo. Si es cierto, las cosas estan mas gra­ves de lo que creemos.

    NO SE PUDO HOME­NA­JEAR AL PADRE DE LA PATRIA

    NEU­QUÉN (AN).- Les gri­ta­ron “ase­si­nos”, les pre­gun­ta­ron por el des­a­pa­re­cido Julio López, los cues­tio­na­ron por la dic­ta­dura y por la gue­rra de Mal­vi­nas, les mos­tra­ron los pechos y arro­ja­ron bol­sas de basura: unas 400 muje­res toma­ron ayer el cen­tro de la capi­tal para incre­par cara a cara a efec­ti­vos del Ejér­cito que iban a par­ti­ci­par de la con­me­mo­ra­ción del 158 aniver­sa­rio de la muerte del gene­ral José de San Mar­tín, que final­mente quedó sus­pen­dido por­que ellas lo impidieron.

    Ocu­rrió a pocos minu­tos de cul­mi­nar uno de los talle­res del encuen­tro nacio­nal de muje­res, en inme­dia­cio­nes de la Escuela de Música y a pocos metros del monu­mento al pró­cer, donde el muni­ci­pio y la Aso­cia­ción San­mar­ti­niana de Neu­quén habían orga­ni­zado el homenaje.

    Justo cuando el acto ofi­cial iba a ini­ciarse, el grupo de muje­res avanzó sobre la expla­nada del monumento.

    Había cerca de un cen­te­nar de efec­ti­vos del Ejér­cito for­ma­dos sobre la ave­nida, dis­pues­tos a des­fi­lar, y ya sona­ban los pri­me­ros acor­des de una banda militar.

    El grupo de muje­res, can­tando con­sig­nas con­tra la dic­ta­dura, con fil­ma­do­ras en la mano, megá­fo­nos, y car­te­les a favor del aborto, se apostó a los sal­tos en las dos manos de la ave­nida, a la altura del muni­ci­pio, mien­tras otras rodea­ron al locu­tor ofi­cial: sus pala­bras que­da­ron opa­ca­das por las con­sig­nas que exi­gían la sus­pen­sión del acto.

    Tam­bién reivin­di­ca­ban la figura del docente ase­si­nado por la poli­cía pro­vin­cial Car­los Fuen­tealba, al “com­pa­ñero López, que no se sabe dónde está”, y había otros can­tos neta­mente direc­cio­na­das a los jui­cios que se siguen con­tra inte­gran­tes de la última dic­ta­dura, que a par­tir del miér­co­les pró­ximo ten­drán su capí­tulo local cuando se comience a juz­gar a mili­ta­res que ope­ra­ron en la región: “Cómo a los nazis les va a pasar, a donde vayan los ire­mos a bus­car”, dijeron.

    En medio del gri­te­río, el Coman­dante de la VI Bri­gada de Mon­taña, Her­nán Prieto Ale­mandi, trató de salu­dar a la tropa, pero no logró des­mo­ti­var a las mani­fes­tan­tes. De hecho habló fran­queado por dece­nas de ellas que gri­ta­ban a su lado a favor de la anti­con­cep­ción y el dere­cho a poder ele­gir legal­mente abor­tar si es lo que quieren.

    A pocos metros, per­ma­ne­cía el resto de los jefes mili­ta­res, que nunca per­die­ron la com­pos­tura, pero que mira­ban ató­ni­tos la irrup­ción ines­pe­rada de las femi­nis­tas. Tam­bién estuvo la dipu­tada nacio­nal Ali­cia Come­lli (MPN) y el desig­nado vocal del TSJ, Gui­lle rmo Labate.

    Roberto Ghi­glione, de la Aso­cia­ción San­mar­ti­niana de Neu­quén tomó el micró­fono. Quiso dar su dis­curso, pero su acti­tud con­tem­po­ri­za­dora no dio resul­ta­dos. Luego dijo que “la figura de San Mar­tín no mere­cía una reac­ción así de irrespetuosa”.

    A su vez, el pre­si­dente del Con­cejo Deli­be­rante, Nés­tor Bur­gos, cali­ficó de “ver­gon­zosa” la mani­fes­ta­ción de las muje­res. “Creo que es una acti­tud des­ubi­cada e incom­pren­si­ble, de irres­peto al máximo pró­cer de la Nación : es el liber­ta­dor de Amé­rica, no es el gobierno ni el Ejér­cito. Equi­vo­ca­ron el lugar”.

    El acto ter­minó con el grupo de femi­nis­tas cami­nando detrás de los efec­ti­vos del Ejér­cito, que toma­ron por la ave­nida Argen­tina , cuando reci­bie­ron la orden de sus­pen­der el homenaje.

  7. 7 Eduardo Palacios Molina

    Reanima y for­ta­lece esta sem­blanza humana del gene­ral don José de San Mar­tín. Habla de un espí­ritu selecto con sen­si­bli­dad a las gran­des vir­tu­des y que sabe exal­tar esos valo­res como los fun­sa­men­ta­les de la per­so­na­li­dad del prócer.Muy acer­tado el hallar un parrafo en el libro de Octa­vio Ama­deo, que lo tengo titu­lado como “Vidas Argen­ti­nas”, que sabe al igual que Men­dieta sacar lo espí­ri­tual y lo grande de cada uno de nues­tros pró­ce­res.
    Aus­te­ri­dad, humil­dad, obe­dien­cia carac­te­rís­ti­cas que ilu­mi­nan nues­tro pre­sente y que son refle­jos de una for­ma­ción inte­rior hecha en el sacri­fico, en la pobreza y en la per­se­ve­ran­cia. Todo ello una ver­da­dera sín­te­sis de una vida que está con­te­nida en el Maes­tro que nos formó y dejó todas estas ense­ñan­zas en los San­tos Evan­ge­lios. La glo­ria de San Mar­tín es haberle ganado la bata­lla al mundo y demos­trar que era mucho más impor­tante vivir de acuerdo
    a aque­llas mile­na­rias ense­ñan­zas. Su vida fue un des­te­llo
    divino que nos señala la gran­deza que supo hacer el
    Señor. Esa es la Ver­da­dera Libertad.

  8. 8 Patricia

    Hay Patria mía! Si tan sólo algu­nos (en espe­cial gober­nan­tes) dedi­ca­ran unos minu­tos a leer la his­to­ria de este hom­bre hono­ra­ble, justo y patriota por sobre todas las cosas, y toma­ran el ejem­plo de lo que fué su vida, hoy quizá todo sería diferente!

  9. 9 Matilde del Carmen Masats

    Sr. Andres Men­dieta: Impe­ca­ble reseña his­to­rica de un grande como el Gene­ral Don José de San Mar­tín, humilde por con­vic­ción y enfermo por su patria. Su vida nos dejo una inmensa can­ti­dad de maxi­mas, que hoy son apli­ca­bles en todo momento. Gra­cias por su tra­bajo y feli­ci­ta­cio­nes por esta mag­ni­fica pagina.

  10. 10 Elisa Gómez

    Somos docen­tes argen­ti­nas, bus­cando un per­fil de todos los aspec­tos del ver­da­dero Padre de la Patria, para tra­ba­jar con un grupo de alum­nos, encon­tra­mos esta página que mues­tra toda la esen­cia de la mag­na­ni­mi­dad de este hom­bre que luchò por sus idea­les y no aspirò sòlo a la liber­tad de su pue­blo sino a la uni­dad de todos los pue­blos ame­ri­ca­nos por­que sòlo asì se garan­ti­za­rìa una ver­da­dera inde­pen­den­cia. Ser Liber­ta­dor y no con­quis­ta­dor lo ubica en un pri­mer lugar den­tro de nues­tros prò­ce­res.
    Elisa Gòmez — Est­her Leguizamòn

  11. 11 CANDELA

    ESTOY ESTU­DIANDO DE VOZ Y TODO LO QUE ICISTE SOS MI IDOLO

  12. 12 Julio de Ituzaingo

    Extra­or­di­na­ria sem­blanza moral del hom­bre, con­ver­tido en héroe y Pró­cer de nues­tra Patria y de Amé­rica toda.
    Gra­cias Don Andrés Men­dieta por ilus­trar­nos. Ojala sirva de ejem­plo a los mise­ra­bles que hoy gobier­nan nues­tra sufrida Patria Argentina.

    No quiero ter­mi­nar mi comen­ta­rio sin antes poner énfa­sis en el uso de las pala­bras de algu­nos comen­ta­ris­tas de quie­nes intuyo la buena inten­ción, pero que es nece­sa­rio acla­rar. Nues­tro Pró­cer; El Gene­ral San Mar­tín, jamás podrá ser un ídolo, pala­bra que iden­ti­fica a las figu­ras de falsa dei­dad y sí será por siem­pre un Héroe, Pala­bra que iden­ti­fica al Varón ilus­tre de emi­nente esfuerzo.

    Aten­ta­mente.
    Julio de Ituzaingo

  13. 13 SONIA

    ESTOI HACIENDO UN TRA­BAJO PARA EL COLE ESPERO QE DESDE ALLA ARRIBA ME ILU­MI­NES BEZOZ

  14. 14 alan

    muy bueno me esta ayu­dando con los estu­dios muchas grasias

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