Los negocios privados de NK

Ven­dió a 120 dóla­res lo que com­pró a 2,50. En la esfera pública puede fallar, pero para los nego­cios pri­va­dos sigue siendo una luz. Nés­tor Kir­ch­ner ven­dió parte de los terre­nos que había com­prado en 2006 a $ 7,50 en El Cala­fate, la villa turís­tica en la que se recluye el matri­mo­nio pre­si­den­cial cada vez que huye de Bue­nos Aires. Es decir que, en menos de dos años, obtuvo una ganan­cia equi­va­lente a 48 veces el capi­tal invertido.

Según le ase­gu­ra­ron a Crí­tica de la Argen­tina fuen­tes del rubro inmo­bi­lia­rio en la Pata­go­nia, la ope­ra­ción por la que Kir­ch­ner trans­fi­rió un pre­dio de 15 mil metros cua­dra­dos le per­mi­tió al jefe del Par­tido Jus­ti­cia­lista que­darse con un monto de un millón 800 mil dóla­res. En la ciu­dad que es puerta de entrada al Gla­ciar Perito Moreno no fal­tan hipó­te­sis acerca de los com­pra­do­res de esa hec­tá­rea y media que lleva el sello K.

Kir­ch­ner está haciendo un gran nego­cio. Saca más de 100 dóla­res por lo que com­pró a 2,50 ”, le dijo a este dia­rio el ex can­di­dato a inten­dente radi­cal de El Cala­fate, Álvaro de Lama­drid. Las tie­rras que Kir­ch­ner ven­dió están ubi­ca­das en la zona del aero­puerto viejo, que fue inau­gu­rado por el san­ta­cru­ceño y el ex pre­si­dente Car­los Menem en los 90 y que hoy ape­nas ofi­cia de puerta de entrada a la ciudad.

El pri­mer caba­llero ya había admi­tido que ése era su modus ope­randi en su decla­ra­ción jurada de 2006, cuando regis­tró la venta de un terreno de 6 mil metros cua­dra­dos –que había adqui­rido por cen­ta­vos– a nada menos que $ 1.644.570. En aque­lla opor­tu­ni­dad, su pase mágico le hizo ganar treinta y seis veces lo que había gas­tado. Ahora, de acuerdo a tres fuen­tes influ­yen­tes en la polí­tica y los nego­cios san­ta­cru­ce­ños con­sul­ta­dos­por este dia­rio, Kir­ch­ner vol­vió a superarse en su olfato para hacer nego­cios con casi nada.

La pre­gunta que queda flo­tando –y que puede ser motivo de nue­vas denun­cias– es por qué el muni­ci­pio de El Cala­fate nece­sita de la inter­me­dia­ción del matri­mo­nio pre­si­den­cial y de otros fun­cio­na­rios kir­ch­ne­ris­tas para comer­cia­li­zar esas tierras.

Según reveló Jorge Lanata en 2006, los K se han con­ver­tido en lati­fun­dis­tas y hoy son due­ños entre los dos de al menos unas 180 hec­tá­reas en El Cala­fate. Cris­tina Fer­nán­dez de Kir­ch­ner com­pró 10 mil metros cua­dra­dos en octu­bre de 2004, 44.106 en febrero de 2005 y 87.041 en abril de 2006. El Pre­si­dente, en tanto, adqui­rió 10 mil metros cua­dra­dos en marzo de 2006 y 18.258 metros cua­dra­dos más un mes y medio des­pués. No fue­ron los únicos que com­pra­ron durante la ges­tión del inten­dente K Nés­tor Mén­dez. Casi la tota­li­dad de la fami­lia pin­güina encon­tró su parcela.

En febrero pasado, el radi­cal Lama­drid pre­sentó una denun­cia penal con­tra los Kir­ch­ner por “abuso de auto­ri­dad, incum­pli­miento de los debe­res de fun­cio­na­rio público, nego­cios incom­pa­ti­bles con el ejer­ci­cio de la fun­ción pública, trá­fico de influen­cias en con­curso real con el posi­ble delito de defrau­da­ción a la admi­nis­tra­ción pública”.

A fines de 2006, la pareja gober­nante con­si­deró que ya no le alcan­zaba con seguir ter­ce­ri­zando sus nego­cios a tra­vés de la firma Nego­cios Inmo­bi­lia­rios S.A., en la que el amigo de la fami­lia Osvaldo “Bochi” San­fe­lice figura aso­ciado con Máximo Car­los Kir­ch­ner, el hijo mayor del matri­mo­nio. Por eso, Nés­tor, Cris­tina y Máximo crea­ron la inmo­bi­lia­ria Los Sau­ces, que tomaba el nom­bre de su resi­den­cia de El Cala­fate. Des­pués vino el empren­di­miento del hotel bou­ti­que que explo­tan junto al Hotel Panamericano.

Hace quince días entró en la Muni­ci­pa­li­dad de El Cala­fate un pro­yecto para cons­truir un super­mer­cado en la zona del aero­puerto viejo de la ciu­dad. La infor­ma­ción fue con­fir­mada a Crí­tica de la Argen­tina por fuen­tes de la comuna que pidie­ron estricta reserva para evi­tar repre­sa­lias. En la ciu­dad, se ase­gura que el empren­di­miento es el resul­tado del enten­di­miento de Kir­ch­ner con el grupo chi­leno Cen­co­sud para ins­ta­lar un super­mer­cado Vea en la villa turís­tica. Poco antes de aban­do­nar la pre­si­den­cia, Kir­ch­ner se reunió en su des­pa­cho con el titu­lar del hol­ding tras­an­dino, Horst Paul­mann. Fue el 18 de octu­bre de 2007. Del encuen­tro tam­bién par­ti­cipó el secre­ta­rio de Comer­cio Inte­rior, Gui­llermo Moreno. Ese día, Paul­mann le comu­nicó al san­ta­cru­ceño que Cen­co­sud cons­trui­ría 60 loca­les y cines y que ins­ta­la­ría un super­mer­cado Plaza Vea en el pago chico del matri­mo­nio K.

Una semana des­pués, tras el triunfo de Daniel Peralta en las elec­cio­nes pro­vin­cia­les, el ex gober­na­dor Car­los San­cho le mandó a decir –con iro­nía– al can­di­dato radi­cal Eduardo Costa, dueño del super­mer­cado Hiper­Tehuel­che, que el kir­ch­ne­rismo iba a lle­var a Cen­co­sud a la pro­vin­cia y le iba a dar a Costa una ofi­cina para que tra­baje ahí.

Los terre­nos donde los cala­fa­te­ños espe­ran que se ins­tale el nuevo super­mer­cado están en la zona que había adqui­rido –y reven­dido– el matri­mo­nio K. Pre­ci­sa­mente se trata de un área que ya tiene garan­ti­zada una exten­sión de la red ener­gé­tica muni­ci­pal en una ciu­dad donde el sumi­nis­tro es escaso e intermitente.

Fuente: Criticadigital.com

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