Ante otra crisis

Señora Direc­tora:

Los argen­ti­nos esta­mos asis­tiendo a una cri­sis polí­tica, eco­nó­mica, ins­ti­tu­cio­nal y social, de carac­te­rís­ti­cas iné­di­tas. El trans­ver­sa­lismo que no fue y el Frente para la Vic­to­ria, que está muy cerca de la deba­cle pro­ducto de sus pro­pios erro­res, están pró­xi­mos a la autodestrucción.

Los gobier­nos nacio­na­les de las últi­mas déca­das han sido inca­pa­ces de lograr que la Argen­tina ocupe el lugar que merece en el mundo. Adic­tos al poder y a pro­yec­tos per­so­na­les han con­ver­tido a un país rico y con muchas posi­bi­li­da­des en una repu­bli­queta bana­nera con polí­ti­cos cada vez más cer­ca­nos a una lamen­ta­ble pobreza cul­tu­ral, inte­lec­tual, ética y cada vez mas leja­nos de lo que es un estadista.

Si revi­sa­mos los últi­mos cinco años no halla­mos en la his­to­ria nada com­pa­ra­ble al dis­pa­rate engen­drado por un grupo de suje­tos que han per­dido toda cohe­ren­cia, obje­ti­vi­dad, sen­tido común, humil­dad y decen­cia, que lejos de que­rer gober­nar para todos los argen­ti­nos han gober­nado por y para ellos y sus amigos.

Si la jus­ti­cia ado­le­cía de fallas en su fun­cio­na­miento, han logrado para­li­zarla en su correcto ope­rar. Se atri­bu­yen el nom­bra­miento de una nueva Corte Suprema de Jus­ti­cia inde­pen­diente, pero omi­ten tener en cuenta, por ejem­plo, que uno de sus miem­bros omi­tió decla­rar bie­nes de su patri­mo­nio al fisco, lo que fue cata­lo­gado como un error de su contador.

Al con­greso, que ya era un órgano des­pres­ti­giado, logra­ron anu­larlo total­mente hasta que por esas cosas del des­tino el vice­pre­si­dente Julio Cobos declaró que su voto no era posi­tivo, con lo cual amor­ti­guó esa lamen­ta­ble situación.

Las fuer­zas de segu­ri­dad, que tam­bién habían per­dido toda cre­di­bi­li­dad, ahora direc­ta­mente han sido reem­pla­za­das por fuer­zas de cho­que que res­pon­den a un gobierno que se cree dueño de los pen­sa­mien­tos, del INDEC, de los índi­ces de la pobreza, de la infla­ción y de todo lo que le parezca de uti­li­dad a sus oscu­ros pro­pó­si­tos. Para ello han uti­li­zado suje­tos que, en el pasado, inten­ta­ron derro­car gobier­nos demo­crá­ti­cos por medio de las armas. Abun­dan esta clase de indi­vi­duos en el gobierno, hoy demó­cra­tas reci­cla­dos que en cada situa­ción mues­tran su hila­cha anti­de­mo­crá­tica. Aún, si mira­mos en deta­lle las elec­cio­nes pasa­das no será difí­cil encon­trar serias irre­gu­la­ri­da­des que fue­ron encu­bier­tas con fal­sos prin­ci­pios repu­bli­ca­nos y demo­crá­ti­cos que sí se res­pe­tan en cual­quier demo­cra­cia seria.

Muchos de los actua­les fun­cio­na­rios del gobierno fue­ron echa­dos de la Plaza de Mayo en 1973 por el Gene­ral Juan Domingo Perón.

Treinta cinco años des­pués y con el mismo estilo recu­pe­ra­ron la Plaza a gol­pes, bajo la tutela de mar­gi­na­les de la peor calaña.

¿Qué podía­mos espe­rar de estos hom­bres que inten­ta­ron derro­car un gobierno demo­crá­tico alen­ta­dos por Rusia y Cuba?

Anu­lada la inde­pen­den­cia de los pode­res esta­ble­cida por la Cons­ti­tu­ción, inten­ta­ron impo­ner reten­cio­nes a las expor­ta­cio­nes para man­te­ner una caja con la cual some­ter a inten­den­tes y gober­na­do­res, sin siquiera paliar la indig­ni­dad de los que menos tie­nen y para quie­nes la dis­tri­bu­ción de la riqueza ha dis­mi­nuido en favor de los que más tienen.

La edu­ca­ción a tra­ves de un gran plan anun­ciado por este gobierno, mejor dicho la anal­fa­be­ti­za­ción, ha sido pre­pa­rada para lograr man­te­ner a millo­nes de argen­ti­nos igno­ran­tes, en pobreza extrema e inde­fen­sos para enfren­tar desde esa posi­ción de infe­rio­ri­dad, verse some­ti­dos a las situa­cio­nes más inhumanas.

Mediante impro­pe­rios de una y de otros, con exhi­bi­cio­nes en las ves­ti­men­tas y acce­so­rios de mal gusto, inten­tan demos­trar que han lle­gado a lo máximo en su gobierno, sin per­ci­bir que por esos medios solo exhi­ben su pobreza espi­ri­tual e intelectual.

La eco­no­mía está en su peor momento, nadie inver­tirá ni un dólar en la Argen­tina, no solo no habrá inver­sio­nes sino que si pue­den saca­rán los dóla­res que tie­nen en un país que no ofrece garan­tías, segu­ri­dad jurí­dica y donde la corrup­ción ha tre­pado a lími­tes inima­gi­na­bles sumando ahora los crí­me­nes mafio­sos que preanun­cian la par­ti­ci­pa­ción de car­te­les de la droga.

Para des­gra­cia de los Argen­ti­nos y sobre todo de los más pobres, la Argen­tina entrará, en breve lapso, en una cri­sis descomunal.

Quie­nes mane­jan los hilos del poder sufri­rán la pér­dida del poder y de su Plaza, y habrán logrado que millo­nes de seres huma­nos sufran otra tra­ge­dia nacional.

Segu­ra­mente estos suje­tos atri­bui­rán la culpa a la prensa, la igle­sia, la dere­cha, los mili­ta­res gol­pis­tas, los Esta­dos Uni­dos, a las cor­po­ra­cio­nes que se quie­ren apo­de­rar de las tie­rras argen­ti­nas y cuanto dis­pa­rate se les pueda ocu­rrir, sin que a cri­te­rio de una jus­ti­cia ver­da­dera pue­dan elu­dir la res­pon­sa­bi­li­dad que recaerá sobre estos hom­bres y muje­res, que se cre­ye­ron due­ños de todo y no supie­ron ni qui­sie­ron gober­nar para todos.

En su sober­bia inten­ta­ron per­pe­tuarse para adue­ñarse del país. Ruego y es mi espe­ranza que Dios y la patria se lo demanden.

Autor: Alejandro Olmedo Zumarán.

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


No hay comentarios en “Ante otra crisis”  

Deje un comentario