Cárcel del Horror

Comi­sion per­ma­nente de home­naje a poli­cias de rosa­rio ase­si­na­dos por orga­ni­za­cio­nes terroristas

Hoy Ren­di­mos Hono­res a los Caí­dos en Cum­pli­miento del Deber en el mes de Agosto.

Coro­nel ARGEN­TINO DEL VALLE LARRABURE.

19 de Agosto de 1975.

Dios guarde su Alma.

Relato de un poli­cía del Bata­llón Guar­dia de Infan­te­ría de la Uni­dad Regio­nal II– Rosario.

… acu­di­mos junto a otras uni­da­des a la Cor­tada Bari­lo­che, en la esquina fun­cio­naba un pequeño nego­cio el cual era parte de una casa de fami­lia donde se decía que fun­cio­naba una “cár­cel del pue­blo” en la cual había estado secues­trado el Tte. Coro­nel Larra­bure, cuyo cadá­ver había apa­re­cido en un estado terri­ble e irreconocible.

Cuando ingresé al domi­ci­lio ya se encon­traba per­so­nal revi­sando el lugar, pero jamás ima­giné que iba a ver lo que sería un recuerdo imbo­rra­ble, en la habi­ta­ción que era a todas luces la des­ti­nada a los niños se obser­vaba una cuna de donde se secues­tra­ron explo­si­vos que esta­ban debajo del dimi­nuto col­chón, a un cos­tado un pla­card al cual se le reti­raba el piso en forma hori­zon­tal, el cual per­mi­tía el acceso a un pozo de peque­ñas dimen­sio­nes donde había un catre y un balde para las nece­si­da­des fisio­ló­gi­cas del cau­tivo. Este pozo era húmedo, sofo­cante, la tie­rra por pare­des y techo con ese color rojizo que obser­va­mos cuando están colo­cando cañe­rías en la calle, con un poco en par­tes, lo que pare­cía ser un mal revo­que. El aspecto era tan lúgu­bre que a pesar de mi curio­si­dad no pude per­ma­ne­cer más de unos segun­dos en tan sobre­co­ge­dor y espan­toso lugar, pensé en el pobre que había estado allí y no pude evi­tar un esca­lo­frío que aún siento cuando recuerdo ese pozo. Era evi­dente que quie­nes habían tenido en ese lugar a una per­sona no podían ser seres huma­nos sino bes­tias sin con­cien­cia, debo con­fe­sar que en ese ins­tante tenía sen­ti­mien­tos con­fu­sos como una inmensa pena, tris­teza, angus­tia y un odio intenso hacia esos ani­ma­les que inclu­sive no res­pe­ta­ban la segu­ri­dad de sus pro­pios peque­ños hijos a los cua­les usa­ban de escudo …”

… en otra habi­ta­ción había una vieja hela­dera donde los ase­si­nos habían puesto el cuerpo del mili­tar des­pués de eje­cu­tarlo fríamente…”

… los veci­nos decían que el matri­mo­nio que allí vivía con sus niños eran per­so­nas suma­mente amables…”

Hoy Kir­ch­ner los llama “jóve­nes idealistas.

Héc­tor Orlando San­tana, Comi­sa­rio Inspector(RE), Pre­si­dente.

Hugo Hum­berto Gar­ga­re­lla, Sub­co­mi­sa­rio (RE) Víc­tima, Vice­pre­si­dente.

Angel Dio­ni­sio Sena­tore, Sub­ofi­cial Mayor (RE), Secretario.

Fuente: Gentileza Darío

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


Un comentario en “Cárcel del Horror”  

  1. 1 Fernando Lema

    Calla­da­mente pido a Dios que no me aban­done a una locura que seria humi­llante…, quiero morir de pie como el que­bra­cho que al caer hace un ruido que es un ala­rido que estre­mece al monte. Quiero morir de pie, invo­cando a Dios en mi fami­lia, a la Patria en mi Ejér­cito y a mi pue­blo no con­ta­mi­nado… Dios mise­ri­cor­dioso, te pido humil­de­mente esta gra­cia, pro­tege mi espí­ritu para que mi vida pueda cesar como la serena llama de una vela que se extin­gue”.
    “… Hoy me siento con­vul­sio­nado, angus­tiado, una pro­funda pena oprime mi pecho. Y me siento suma­mente ten­sio­nado, ner­vioso. Mi mente se agita y parece per­ci­bir no se que con­junto de sen­sa­cio­nes extra­sen­so­ria­les, y me invade una deses­pe­rante gana de llo­rar o de gri­tar, de patear el tabi­que de mi celda mien­tras los ojos vigi­lan­tes del joven de la capu­cha siguen inqui­si­do­res mi movi­miento ner­vioso en esa rato­nera… En mi medi­ta­ción creo haber com­pren­dido que el estado de paro­xismo es pro­du­cido por un hecho irre­ver­si­ble. Siento qui­zás la laxi­tud de haber cap­tado un men­saje de des­pe­dida, de un ser muy que­rido. ¿Habrá sido de mi esposa, de mi madre pobre, de mis hijos, de mis her­ma­nos?
    Sor­pre­si­va­mente sentí voces de mi hija y salí en su bús­queda y me encon­tré con tres hom­bres y una mujer joven que hablaba en una habi­ta­ción. Les vì sus caras y la con­trac­ción de sus meji­llas páli­das, supongo ante la pre­sen­cia de un hom­bre que tie­nen cau­tivo y los encuen­tra des­ar­ma­dos. Lamen­ta­ble­mente, mi estado de alu­ci­na­ción y mi cuerpo que­bran­tado no me ayu­dan en la gresca que hubo. Sè que rompì un vidrio, pero fuí des­va­ne­cido y cuando des­perté estaba mania­tado de pies y manos en el camastro…”

    ASI ESCRI­BIA EL CNL ARGEN­TINO DEL VALLE LARRA­BURE. DESDE ESE DIA, SUS SECUES­TRA­DO­RES, jóve­nes idea­lis­tas– NO LE PER­MI­TIE­RON SEGUIR ESCRIBIENDO.

    FER­NANDO LEMA

Deje un comentario