Una economía agonizante

La crisis financiera internacional empieza a notarse en la Argentina, que nota una creciente desaceleración en su economía. Por qué el modelo económico post devaluación comienza a mostrar síntomas de desgaste, y por qué los pronósticos no son nada alentadores para la economía nacional

A pesar de que el Ministro de Economía, Carlos Fernández, haya salido del ostracismo par manifestar que el modelo “está más vigoroso que nunca”, la realidad parece echar por tierra todas las visiones oficiales sobre el estado de la economía de nuestro país. Además, la crisis financiera que está viviendo el mundo hoy en día, no ayuda a la Argentina y hace que los efectos negativos del modelo post devaluación del 2002, empiecen a notarse en la economía diaria.

Desde el gobierno nacional se sigue negando la realidad y no acepta que la Argentina está en un creciente período de desaceleración económica, que está marcado por los índices negativos en cada uno de los rubros de nuestra economía. Uno de ellos es el aumento de 2.804 millones de dólares de la deuda pública argentina durante el primer semestre de este año, y en los últimos 15 meses, la deuda supera ya los 15.000 millones de dólares, que ponen al país al borde del riesgo de sufrir un colapso económico, similar al del año 2001.

El kirchnerismo se encuentra sumergido en una profunda crisis interna, que lo hace alejarse de las cuestiones diarias de los ciudadanos, que no son saber si Julio Cobos es un traidor o no por su voto “no positivo” a las retenciones móviles o si Eduardo Duhalde construye un armado opositor a Kirchner dentro del propio PJ, sino que son la inflación, los aumentos en los servicios básicos y ver como sus sueldos no alcanzan ni para llegar a la tercera semana del mes.

Esta ceguera gubernamental, lo lleva a negar datos de la realidad, como son el aumento de la desocupación que se ha dado en los primeros seis meses del año, como así también el crecimiento de la pobreza y la marginación social, lo que lleva a que se corran rumores de todo tipo sobre posibles estallidos sociales en el país. El que Guillermo Moreno continúe teniendo el control del INDEC y se sigan dibujando las cifras oficiales de la inflación, no ayudan en nada para que la Argentina pueda recuperar el prestigio perdido internacionalmente en los últimos tiempos.

El tipo de cambio que favoreció tanto a la Argentina post-devaluación del año 2002, comienza a mostrar su desgaste que ya puede verse en el ritmo diario de la economía. El gobierno tiene un elevado nivel de subsidios a la energía y el transporte, para mantener bajos los precios del sector, pero que sólo hacen el gasto público se eleve en demasía y ponga en riesgo las arcas nacionales. Los especialistas en economía aventuran que si la situación económica nacional continúa como hasta el momento, con un dólar de 3 pesos, en un año estamos con los niveles de competitividad de finales de la convertibilidad, lo que resultaría fatídico para nuestro país.

Desde la Unión Industrial Argentina aseguran que es difícil continuar exportando a raíz del crecimiento en los costos internos, lo que repercute en un gran pérdida de rentabilidad para la industria, que ve que los costos internos siguen subiendo, pero no así sus ganancias. Desde adentro mismo del gobierno se viene diciendo que la paridad cambiaria está haciendo perder competitividad, pero advierten que ante la intransigencia que viene mostrando el ex presidente Néstor Kirchner, que dicen que es el que verdaderamente dirige los rumbos económicos del país, no se puede hacer nada, ya que no escucha a los especialistas y hace y deshace como quiere.

Los analistas internacionales no dejan de mostrar su preocupación por la situación económica argentina, y lo marcan en cada uno de sus escritos. El prestigioso diario económico de los Estados Unidos, The Wall Street Journal, señaló su inquietud por la economía nacional, al indicar que “la deuda argentina asciende al 55% del PBI y el Gobierno está usando los ingresos extraordinarios de la soja y otras exportaciones para financiar un alza del gasto”, y remarca que nuestro país ha usado los ingresos extraordinarios de los precios récord de las materias primas en años recientes para impulsar el creciente gasto público.

El gobierno nacional destinó los ingresos recibidos por las retenciones al agro a nuevos gastos, lo que implica que al bajar el precio de la soja en el mercado internacional, el Estado nacional tendrá menos recursos y tendrá que buscar en otros lados para dar cuenta de los gastos que supo contraer.  Esta situación es mal vista en el mundo, que ve que la Argentina está entrando en un período de desconcertación, donde no muestra ningún rumbo económico serio, por lo que es imposible pronosticar seriamente lo que puede pasar en nuestro país en el futuro cercano.

A su vez, la Argentina viene pasando por un momento donde se vienen incrementando las importaciones en detrimento de las exportaciones, lo que era considerado por el gobierno como uno de sus caballitos de batalla ante aquellos que atacaban al modelo. La terrible fuga de capitales que viene sufriendo nuestro país en los últimos 12 meses, también sirve para graficar el estado en el que se encuentra nuestra economía, que la acerca más a los niveles del año 2001, que a los niveles de una economía pujante y en crecimiento.

Después de cinco años de constante crecimiento, la economía argentina ha entrado en un proceso de estancamiento, que pone contra la pared al gobierno nacional, que no sabe como salir de la misma y apela a acciones de maquillaje, para intentar tapar una realidad que es inocultable. Que haya un ministro de Economía con muy bajo perfil, que no sale a hablar y exponer las medidas de gobierno, y que cuando habla no dice nada nuevo y trata de explicar lo inexplicable, más que ayudar al gobierno termina por perjudicarlo, y lo hace poco confiable a los ojos del mercado financiero internacional.

Los números de la Argentina en los últimos doce meses, marcan un profundo retroceso que señalan un creamiento en el desempleo, una baja en el superávit fiscal, el tipo de cambio dejó de ser tan competitivo como en el 2002, la inflación es cada vez más creciente, el nivel de subsidios aumenta día a día, el déficit comercial industrial está en un récord histórico, un INDEC totalmente cuestionado en sus métodos de medición, hacen que los pronósticos a corto y mediano plazo sean absolutamente desalentadores para nuestro país.

El ex presidente Eduardo Duhalde le había advertido en el año 1997 a Carlos Menem, que el modelo de la convertibilidad estaba acabado y que había que salir del mismo, pero no fue escuchado. Hoy en día, le advierte al gobierno de la presidenta Cristina Fernández que el modelo se está acabando, y que en caso de no dar vuelta el timón y pegar un cambio en el rumbo económico, un nuevo diciembre del 2001 está a la vuelta de la esquina.

Pese a los esfuerzos del gobierno nacional por intentar disminuir en la sensación de la gente los efectos de la crisis, la sociedad ve como diariamente tiene que luchas contra los efectos de la misma y exigen que el Ejecutivo plantee medidas y acciones que sirvan para una solución concreta al problema y no que lo oculten con medidas inútiles, que no hacen otra cosa que estirar la agonía, más que ofrecer un tratamiento para su curación.

Autor: Agenciacna.com.ar

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2 Comentarios en “Una economía agonizante”  

  1. 1 pedrojuan

    Lo más dramático del caso es que los argentinos estamos desprotegidos contra la sinrazón y la inequidad. Si bien existen mecanismos institucionales de contención estos son inocuos ante la perversidad y el poder. Es increible que hayamos retrocedido a la Edad Media.

  2. 2 Libertad Libertad

    Ojalá que los argentinos reaccionen con firmeza antes de que sea demasiado tarde, poniéndole coto a estos individuos que se mantienen en gran medida gracias a la petrochequera del DICTADOR atrabiliario de Hugo Chávez…
    Ojalá que no lleguen como nación a los extremos en los que está sumida Venezuela, por efectos de la autocracia delirante de este comunista resentido que vive como un ultrapotentado de los de su odiado “imperio” mientras sumerge a la nación venezolana a las más absurdas carencias y represiones de sus libertades ciudadanas, incluyendo la libertad de soñar con un país mejor donde impere la justicia social y el desarrollo económico…
    Dios proteja a la Argentina de los males que el comunismo solapado le ha traído a Venezuela….!!!!

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