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¿Se cierra el Liceo Naval?
Señora Directora:

Esta es la pregunta que nos hacemos muchos de los padres de los chicos y chicas que estudian en este prestigioso Instituto de enseñanza secundaria con orientación naval. El Liceo Naval Almirante Brown, además de poseer un excelente cuerpo de profesores, que acredita su alto nivel educativo, contaba hasta hace pocos meses, con las instalaciones apropiadas para desarrollar todas las actividades específicas de la currícula.
Sin embargo, una serie de acontecimientos nos hacen dudar que los alumnos puedan concluir sus estudios y, más aún, si nuevas camadas de adolescentes ingresarán al colegio dándole continuidad.
Nuestros inconvenientes comenzaron en 2004, cuando un Decreto Presidencial ordenó el traspaso del predio que ocupaba el Liceo (parte de la antigua Escuela de Mecánica) al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para construir el Museo de la Memoria.
La incertidumbre de los padres por la continuidad de los estudios de sus hijos fue aplacada por la promesa del Presidente Kirchner en cuanto a que se construiría un nuevo edificio para el Liceo, y que el traslado se realizaría una vez que las nuevas instalaciones estuvieran finalizadas. Recién en 2007, un convenio firmado por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Telerman) y el Jefe de Estado Mayor de la Armada (Alte. Godoy) preveía los fondos para la construcción por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en mínima compensación por el predio recibido.
En septiembre de 2007 y con la obra sin empezar, el Liceo fue desalojado en medio del ciclo lectivo y trasladado a un antiguo centro recreativo de la Armada, lo que fue un severo golpe al rendimiento escolar y a la estabilidad emocional de nuestros hijos, niños de 12 a 17 años. Una vez más los padres confiamos en nuestras autoridades y soportamos la precariedad de las instalaciones por ser transitorias, pero los fondos para la construcción no llegaron nunca. El convenio fue ratificado por la Armada y el Ministerio de Defensa el pasado mes de julio. Sin embargo el Ingº. Macri no ha hecho lo mismo y la construcción se encuentra absolutamente paralizada a la espera de que se libere el dinero comprometido para financiarla.
El edificio que aloja hoy a los estudiantes no permite el adecuado desenvolvimiento de sus tareas. También han debido restringirse las plazas que ocupan los estudiantes que duermen en el Instituto a sólo el veinte por ciento de los que ingresen.
Las autoridades del Gobierno de la Ciudad, visitadas por un grupo de padres de alumnos realizaron promesas que no se cumplieron. La realidad es que nuestros hijos no reciben la educación que nos fue prometida; y la obra (paralizada) se resume a unos pilotes que apenas sobresalen del terreno.
Ante esta situación los padres de los alumnos del Liceo Naval, nos preguntamos cuál es la verdadera intención de las autoridades del GCBA, ya que la indiferencia e inacción de los funcionarios responsables, además de no respetar el compromiso presidencial, llevan inexorablemente a la desarticulación del funcionamiento del Liceo, y obligará a cerrar un Instituto que ha demostrado a lo largo de más de 60 años formar a jóvenes civiles exitosos en sus profesiones, imbuidos además de un profundo conocimiento de las cuestiones del mar.
Esperamos realmente que ello no ocurra y que nuestros hijos, junto a muchos otros estudiantes de hoy y de mañana, puedan seguir recibiendo la educación que nuestra juventud merece y que hizo grande una vez a nuestra Nación.
Autor: Roberto Daniel Ottobre
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7 Comentarios en “¿Se cierra el Liceo Naval?”
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2. LA VOCACIÓN POR LA CARRERA DE LAS ARMAS.
La palabra VOCACIÓN viene de la voz latina “vocatio” cuyas dos primeras acepciones explican la inspiración con que predestina la Providencia para un papel determinado y la llamada al sacerdocio o a la vida religiosa. Tienen ambas un sentido teologal lo cual le asigna al concepto un sentido espiritual como si una voz superior apelara a la
intimidad de nuestra alma o de nuestra conciencia. Por extensión esta palabra indica una aptitud especial para una carrera o profesión, una tensión espiritual hacia una dis¬ciplina científica o artística que nos atrae y» a veces, nos subyuga. La vocación se experimenta en la juventud y, a veces, como a Pablo de Tarso —Saulo, Apóstol de los gen¬tiles—, en la plenitud. Conocido es el episodio de su con¬versión instantánea en el camino de Damasco. Ante la voz que le reprochaba su conducta, surge perentoria y avasa¬llante la vocación que lo convertiría en la figura más extra¬ordinaria del cristianismo, después de haber perseguido la iglesia de Dios. AGUSTIN DE TACASTE (Ciudad de Numidia, hoy Argelia) señala una opción vocacional diferente. Tuvo una juventud azarosa y, en cierto modo, negativa por sus vicios y faltas. En cierta ocasión, cuando llegaba al máximo su depresión por la vida concupiscente que lleva¬ba, suplicó a Dios que lo apartase de aquella senda de per¬dición. Fue entonces cuando oyó una voz inefable que le decía: TOLLE, LEGE (toma, lee). Esto fue considerado por Agustín como una revelación. Tornó a su casa, tomó en sus manos las Epístolas de San Pablo y encontró, en la página que abriera al azar, el camino y el destino que lo erigieran después en Obispo de Hipona y egregio doctor de la Iglesia.
La vocación por las armas, por la carrera militar, sur¬ge como consecuencia de un espontáneo y auténtico amor a la milicia que se experimenta normalmente en la juven¬tud cuando los conocimientos históricos adquiridos en el ciclo medio nos hacen conocer los hechos militares que nos dieron libertad, independencia y señalaron los lindes sobe¬ranos de la República. Contribuye a afirmar dicho amor, fundamento del sentir vocacional, el conocimiento, espe¬cialmente biográfico, de personalidades indiscutibles de nuestra historia. Puede despertar, afirmar una vocación vacilante o acrecentar una pasión definida, el conocimiento del ascetismo y visión de San Martín, el virtuosismo y magnanimidad de Belgrano, la pericia y probidad de Paz y la previsión y eficacia de Roca. También pueden influir en el sentido expuesto el estudio de la capacidad de Alejan¬dro de Macedonia, la pericia de Aníbal de Cartago, la as¬tucia de Escipión el Africano, la combatividad de Car¬los XII0 de Suecia, el talento de Federico 11° el Grande, la grandeza de Napoleón Bonaparte, el metodismo docente de Lyautey y la experiencia de Moltke. .. Con la visión y la conciencia de la vida y obra de los grandes capitanes de la historia muchos pueden hallar “el camino de Damas¬co” de su propia existencia para encauzar por él una pa¬sión inequívoca.
En nuestra vida militar hemos conocido a muchos hom¬bres que no pudieron ingresar al Colegio Militar o que vieron en sus aulas frustrada su vocación juvenil. Sin em¬bargo siguieron amando con nostalgia la carrera y fre¬cuentando la amistad de los compañeros de promoción. Es que la vocación, cuando es honda y pura, por su autenti¬cidad compromete para siempre la evidencia de la razón con la anuencia del corazón.
3. EL ESPÍRITU MILITAR ARGENTINO Y SU HERENCIA HISPÁNICA.
El espíritu militar es una tensión sentimental y cons¬ciente por el ejercicio constante de las virtudes militares y comunes que integran toda personalidad castrense. Es el ánimo o soplo que adviene con la consagración vocacional al servicio de las armas del que optó por este sacerdocio por el virtuosismo que lo caracteriza y por el objeto a que se aplica. Influyen en la militancia el amor a las glorias pretéritas; una inclinación virtual por la docencia que re¬clama y una fe, entusiasta y animosa, por participar institucionalmente en la defensa patrimonial y soberana de los valores nativos. Completan estas razones, voliciones y sentimientos, una predisposición personal hacia el orden y la disciplina y un anhelo, hondo y fervoroso, por aprender y enseñar. sirviendo a la Patria en una institución donde el deber, 1a virtud y el darse en cuerpo y alma constituyen la causa, la razón y el objeto de la consagración, El espíritu militar, como hemos señalado, supone la vivencia de virtudes específicas. Estas se integran con las que son propias cíe un hombre de bien, más las que son inherentes a la profesión. El BIEN —al decir de Alexis Carrol3— es aquello que es conforme con las tendencias esenciales de la naturaleza humana y, por ello, también acordes con los principios que rigen la conducta del hom¬bre en su paso por la vida. El MAL Es la antítesis, lo contra¬rio a esas tendencias y, por lo tanto, merece, a veces, la sanción de las leyes de los hombres y, siempre, la repulsa de Dios. El bien común, que ha de prevalecer sobre el egoís¬mo que supone el “bien personal”, es la esencia doctrinal de los preceptos divinos que para el católico militante pres¬criben el DECÁLOGO, El CREDO Y los EVANGELIOS. Las vir¬tudes teologales —fe, esperanza y caridad— dan contenido y sentido a la existencia para que la conducta virtuosa ob¬tenga, al cabo, la eterna recompensa.
El espíritu militar tiene vigencia en la “Patria” —tie¬rra del padre o de los progenitores— con las unidades rea¬listas y nativas en la época de la Colonia, regidas por las Ordenanzas. Expresa Vigón2: “Nuestras viejas Ordenan¬zas son un exquisito producto del siglo XVIII y un reflejo fiel de las luces de la “Ilustración”… Suelen llamarse de Carlos III0 (1716–1788). Recogieron la doctrina española del espíritu militar para constituir una regla de disciplina, una norma de conducta y un tratado de meditación de su¬bidísimo valor”. El espíritu guerrero, propio del pueblo español, que vitalizó las falanges de Aníbal de Cartago y dio gloria y lustre a las armas de la Madre Patria en todos los tiempos, se institucionalizó en dichas Ordenanzas. An¬tonio Vallecillo las estudia y explica en su enjundiosa obra intitulada “Comentarios de las Ordenanzas militares”, in¬formándonos sobre su causa, razón y sentido. Su conoci¬miento nos interesa por cuanto con ellas se educó San Mar¬tín y fueron la fuente de consulta de los jefes y oficiales patriotas en las guerras de la Independencia. Para dar una idea de su espíritu marcial basta conocer de las “Ordenes Generales para Oficiales”, Artículo I, apartado 3, que dice textualmente: “Los Oficiales tendrán siempre presen¬te que el único medio para hacerse acreedores al concepto y estimación de sus Jefes y de merecer nuestra gracia, es el cumplir exactamente con las obligaciones de su grado, el acreditar mucho amor al servicio, honrada ambición y constante deseo de ser empleados en las ocasiones de ma¬yor riesgo y fatiga, para dar a conocer su valor, talento y constancia”. Expresaban asimismo, para el Alférez de Infantería que “la reputación de su espíritu y honor, la opinión de su conducta y el concepto de su buena crianza habían de ser los objetos a que debiera mirar siempre”.
Dichas Ordenanzas formaron parte del legado hispá¬nico que conceptualmente fue reconocido y ensalzado por el gobierno argentino, en el apartado 3° del Decreto del 4 de octubre de 1917, firmado por el Presidente de la Na¬ción don Hipólito Yrigoyen, al declarar feriado al día 12 de Octubre, instituyéndolo como Día de la Raza: “Que la España descubridora y conquistadora volcó sobre el Con¬tinente enigmático y magnífico, el valor de sus guerreros, el denuedo de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, las labores de sus menestrales y, con la aleación de todos estos factores, obró el milagro de conquistar para la civilización la inmensa heredad en la que hoy florecen las naciones a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal que debemos afirmar y mantener con jubiloso reconocimiento”…
El ESPÍRITU MILITAR ARGENTINO Tiene su origen en las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 en las cuales las tropas nativas luchan valerosamente al lado de las españolas, des¬tacándose en grado heroico el Cuerpo de “Patricios”. Di¬cho espíritu se va forjando y acreciendo, con perfiles genuinos, en los campos de batalla de las guerras de la Independencia, la Expedición al Paraguay, las luchas por la Organización Nacional, la guerra de la Triple Alianza y las campañas contra el indio en el Desierto y en el Chaco.
Hay un espíritu militar personal y un espíritu militar de cuerpo o unidad que es común a todos sus integrantes de soldado a general. El espíritu colectivo es la suma del sentir individual que se acrecienta por la vigencia de las leyes psicológicas que rigen inexorablemente a las multi¬tudes y, en mayor grado, cuando son orgánicas y disci¬plinadas.
Ese espíritu en el cuerpo o unidad es como un fluido agudo, imperceptible y circundante, que a todos compro¬mete y enfervoriza con solidaria unción. Es el que impele, sostiene y ampara las convicciones, los sentimientos y las voliciones para crear, realizar y hacer realizar, con fe, amor, entusiasmo y exactitud las obligaciones y deberes del servicio orientados por un inequívoco ideal de perfec¬ción ético y funcional.
1 Alexis Carrel: “La conducta en la vida”.
2 Jorge Vigón: tlIíay un espíritu militar de vidaíf.
Bibliografía: EMILIO BOLON VARELA– GRAL. DE BRIGADA (RE)
Compilador: Salvador Rametta
Estimado Sr. Roberto Daniel Ottobre:
creo que va siendo ya la hora de darse cuenta de que nada es lo que algunos pensaban. Le aconsejo que lea algo de Gramsci.
Es cierto que las autoridades gubernamentales no han cumplido. Ni les interesa. A muchos de ellos les dicen : “celular”, porque para empezar a hablar hay que “poner el 15″.
Pero también es cierto que las autoridades navales miran para el costado.
Han recibido para su conducción un patrimonio cultural de 60 años. La Historia los recordará como aquellos que no supieron defenderla y conservarla.
Además, separaron de la Dirección del Liceo, a un Oficial Superior Combatiente de Malvinas, 1o. de su promoción, y además (cosa poco frecuente) ex-alumno del Liceo. Respetado y admirado por padres y alumnos. ¿ y porqué ?
Como ex-alumno, promocion XXXIII, quisiera hacer solo dos consideraciones al respecto.
1) El liceo naval del que tengo los mejores recuerdos por experiencias que solo un ex-alumno puede comprender, no se parece en nada al liceo que ocupaba el anterior predio,el cual visite cuando mi hijo mayor estuvo en edad de ingresar. Demas esta decir que el actual emplazamiento no me merece una linea siquiera.
2) Son las autoridades navales las ùnicas responsables por la degradacion de la insitucion que en 1980 era el modelo en latinoamerica y hoy es solo un mal colegio caro.
En conclusion, yo creo que el liceo aunque volviera, seguramente, al predio anterior, nunca recuperara el prestigio que supo tener y eso nada tiene que ver con las “politicas” de turno.
Rio Santiago!!, como extraño hasta los más tediosos quehaceres!!! sin dudas volvería a ponerme un birrete bien clavado para cumplir con una penosa imaginaria madrugadora de iinvierno, me contentaria con un rapido conteo de aseo en las duchas frias, me alegraria volver a reprobar al chancho!! Si mi yo pasado, si mi yo niño me escuchará foribundo me derribaría para yo tan solo decirle que extraño mi pasado, ya lejano; donde no sé cómo ni se cúando lo malo dió paso a lo bueno.
Fidustus aus mare et patrie!
Hace rato (quizas porque tengo 65 años y pasé muchas cosas) no derramaba una lágrima. hoy 27.07.09, al enterarme del cirre del liceo naval .varias brotaron de mis ojos. algunas de nostalgia y tristeza y otras de rabia y encono.Yo no terminé el v año, pero el tiempo que transcurri alli, formaron en alguna forma mi caracter para el resto de mi vida. Que Dios ayude a nuestra Patria, a superar estas situaciones.y aparezcan gobernantes sabios y prudentes y desaparezcan aquellos innobles e ineptos. carlos a juarez (promicion 11º)
hoy 27.04.11 sebastian calatayud hijo de nora que cose todo el dia y gran parte del dinero que ahorra vuelve al liceo naval;hijo tambien de francisco veterano de malvinas, el mismo que guarda con orgullo tierra de nuestro archipielago junto a las fotos de de sus compañeros de armas,con orgullo cantaban el himno nacional argentino y observaban con lagrimas a sebi desfilar luciendo su uniforme impecable y su nombramiento como guardia de honor,solamente yo lo puedo contar porque estube alli.si puede una familia que vive el dia a dia,dia adia de trabajo, dia a dia de recuerdos de contiendas militares que todavia dan congoja de solo verlas,puede el poder ejecutivo de nuestro pais darles a estos estudiantes mejores condiciones edilicias