En bolivia los demonios andan sueltos

Según Max Weber, que introdujo el concepto de la ética en el análisis del comportamiento político, se debe establecer una relación racional entre la ética reflexiva y la ética de la responsabilidad. La ética reflexiva se refiere a los principios que guían la conciencia y el comportamiento (moral) de los políticos. La ética de la responsabilidad está guiada por los resultados y las normas que rigen su accionar.

Desde este punto de vista, el error político, sea por vulneración de los principios o de las leyes, siempre tendrá consecuencias que sobrepasan el ámbito individual y afectan a todo, o gran parte de, un colectivo social determinado.

A partir de estos conceptos, nos vemos obligados a reconocer que el error político de PODEMOS al aprobar sin modificaciones la ley del Referéndum Revocatorio en el Senado, ha “soltado los demonios” en el espacio político nacional, empezando a sentirse ya y de manera alarmante un incremento de los factores de la confrontación, luego de la ratificación del presidente y los prefectos de Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz.

Si antes del Revocatorio creíamos que, además de ser inconstitucional y antidemocrático, éste no iba a traer ninguna solución a la crisis, después de él hemos visto que se ha profundizado la contradicción entre el gobierno del MAS y las regiones que apostaron a la autonomía con su voto mayoritario.

Los demonios que andan sueltos no son otra cosa que el de la sordera del presidente para atender las demandas regionales por el IDH y las regalías, el de su insensibilidad ante las muertes de los mineros en Caihuasi o los dramáticos reclamos de los discapacitados por el bono que él les prometió y el de su irresponsabilidad al admitir que las leyes pueden ser violadas cuando le conviene y declarar que los medios de comunicación son sus enemigos. Ha quedado claro que fue a raíz de esta convocatoria al “vale todo” que se produjeron las brutales agresiones de la policía y los masistas del Plan Tres Mil a los indefensos discapacitados y trabajadores de la prensa de Santa Cruz.

Este escenario de violencia ha sido exacerbado por el gobierno, al sentirse fuerte después de conocidos los resultados del Revocatorio (que para la ratificación del presidente fueron inflados por el fraude electoral), e insistir en la aprobación de los referéndums dirimitorio y aprobatorio de su Constitución chuta, sea por decretos o leyes inconstitucionales como está acostumbrado a hacerlo.

El clima de guerra que estamos viviendo tiende a empeorar, en caso de no frenarse al demonio de la militarización, que viene encorchetado con el de las amenazas de los movimientos sociales de cercar Santa Cruz, si el CONALDE continúa con sus medidas de presión por la devolución del IDH y el reconocimiento de los estatutos autonómicos.

Sin embargo, el pueblo boliviano debe saber que ni la prepotencia de este gobierno autoritario y soberbio, cuyo propósito es imponernos una hegemonía indígena excluyente, (profundizando el centralismo y la corrupción del viejo sistema), ni las amenazas del masismo podrán detener la decisión de las fuerzas sociales y políticas de los departamentos que quieren autonomía, de resistir valientemente como lo están haciendo hoy, hasta lograr la creación de un nuevo Estado: productivo, igualitario y autonómico, para erradicar la pobreza, buscando la unidad en la diversidad, en paz y libertad.

Como esta decisión no tiene retroceso, más vale que el gobierno recapacite, amarre sus demonios sueltos y busque el diálogo, antes que sea demasiado tarde.//

Autor: Joaquín Monasterio Pinckert

Magíster en Salud Pública

Diplomado en Gobernabilidad y Gerencia Política

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