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España — “El Nazi”
Dice Arzalluz que la Democracia española es “de baja calidad”. Lo asegura así quien fue apodado el nazi, quien ha dirigido con mano férrea (no precisamente democrática) la política de las provincias vascongadas durante más de veinte años. No hay más que mirar a la cara al ex político para darse cuenta de la enorme carga de resentimiento que le embarga.
Arzalluz habla siempre como aquel que no ha ido al excusado desde hace varios días, lo hace con la mala leche en el rostro porque su querida Patria Vasca no sale a flote. Y lo peor para él es que sabe perfectamente que su sueño patrio jamás verá la luz en la España constitucional. Somos demasiados los españoles que deseamos una España unida dentro del marco europeo para que semejante engendro político llegara a suceder.
Pero ahora corren tiempos inicuos donde una enorme potencia mundial como Rusia afirma reconocer el estatus separatista de regiones díscolas como Osetia, por citar un ejemplo, regiones que aprovechan las medias tintas de la política europea para sacar pecho y tirar de fábulas históricas donde encontrar un poco de aire fresco en sus intentos solitarios. Arzalluz, que estaba más callado que un muerto, ve esto y dice, esta es la mía, y ahora sale con palabras indignas con aquello de que “los etarras no son cobardes”. Yo le digo a Arzalluz que le suelte esta estupidez a las familias de los asesinados por la banda terrorista, a ver cómo reaccionan.
Arzalluz, desde su atalaya nacionalista, arenga a sus tropas, “a sus chicos revoltosos”, les anima a la acción, afirma que “podría haber sido uno de ellos” y que cuenta con amigos de su quinta que han pertenecido a ETA. De esas palabras se deriva un sentimentalismo nacionalista de quien ya no cuenta con esperanza alguna de conseguir su Estado Vasco. Arzalluz en este sentido está condenado, como lo están tantos otros políticos de las Vascongadas, que se morirán dentro de la España unida, que dejarán de existir, cuando le llegue el día a cada uno de ellos, dentro de la gran España que les da de comer con sus presupuestos.
Qué sería de muchos políticos vascos (y no tan vascos) si la teta de España no les permitiera vivir tan bien, tan a cuerpo de rey. Qué sería de esos políticos profesionales temerosos del mundo exterior que se arropan en la política y de donde no se les puede sacar ni a gorrazos.
Arzalluz arremete aprovechando uno de sus últimos reconocimientos públicos, esta vez con el de ser, según El Mundo, uno de los protagonistas de la historia democrática española. Yo añado que lamentablemente. Vale.
Antonio Florido Lozano
Autor: Antonio Florido
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