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La vejación judicialera
Señora Directora:
Adjunto más abajo la carta casi desesperada, de un muchacho que sufre vejaciones de todo tipo a instancias de las llamadas “abuelas de plaza de mayo”. Las vejaciones consisten en tener que demostrar que es hijo de su padre y de su madre y hermano de su hermana, por la única razón de que una militante del partido derechohumanista de La Plata, lanzó la imputación de apropiación de menores contra el padre.
La historia, la cuenta el jóven, y tan solo destaco que se está frente a una vejación violatoria de los derechos humanos, alterando hace CINCO AÑOS el pacífico goce de la paz hogareña de la familia Mancuso.
No se puede autoproclamar derechohumanista, quien con aviesa intención política y económica, intenta por todos los medios tergiversar la verdad y someter a toda una familia por tanto tiempo, a la vejación judicialera.
Todos estamos en riesgo, estamos en el peligro de tener que “demostrar” que nuestros hijos son nuestros.¿ Hasta cuando y hasta donde se llegará. ?
21.07.2008 | 01:29 Nelson David Cremades
¿SERÁ JUSTICIA SI LOS DERECHOS HUMANOS Y LA IGUALDAD ANTE LA LEY DEPENDEN DEL PODER AL QUE SE ENFRENTEN…?. Desde 2003 en el juzgado del Dr. Norberto Oyarbide se discute mi identidad biológica a raíz de una insólita denuncia interpuesta por la Sra. Jorgelina Azzarri de Pereyra, titular de la filial La Plata de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, quien acusó a mis padres biológicos de haberse apropiarse ilegalmente de un menor durante el proceso militar (causa nro. 7602/03, caratulada: “Mancuso, Carlos Angel y otra s/supresión del estado civil de un menor (art. 139, inc. 2), sustracción de menores de 10 años (art. 146), falsificación de documentos públicos y falsedad ideológica”). Un examen de ADN realizado por del Cuerpo Médico Forense de la Justicia Nacional con la colaboración PRICAI y la Fundación Favaloro, CONFIRMÓ POR UN PORCENTAJE SUPERIOR AL 99,9999999 % QUE SOY HIJO BIOLÓGICO DE CARLOS ANGEL MANCUSO Y DORA IGNACIA GIMÉNEZ; sin embargo, pese a que había arrojado certeza absoluta con máximo reconocimiento científico-profesional, gracias a “chicanas jurídicas” fue declarado nulo por la Sala II de la Cámara Federal, pretendiéndose ahora (porque es políticamente correcto) extraernos nuevamente sangre para ser analizada en el Banco Nacional de Datos Genéticos, organismo ligado a Abuelas de Plaza de Mayo. El pasado 25 de junio de este año el Dr. Oyarbide, contrariamente a lo que venía requiriendo la querella, ordena que se recree el examen anulado a fin de que se compare nuevamente mi ADN con mis padres “biológicos” excluyéndose en esta oportunidad a la querellante. Esto confirmará lo que ya todos sabíamos desde los primeros meses del 2004 cuando el Cuerpo Médico Forense elevó el resultado. Qué habrá pasado para que ahora la querella se autoexcluya y el magistrado cambie radicalmente la terminología pasando de señalar a mis padres como “presuntos apropiadores” a referirse a ellos con el término “sus padres”. La respuesta es sencilla, a principios de este año, mi padre se presentó espontáneamente (conf. arts. 73 y 279 del CPPN), y aportó una hipótesis concreta y fundada por la cual si la justicia quiere se podría comprobar que las “supuestas denuncias anónimas” que Abuelas de Plaza de Mayo dice haber recibido, no existirían, sino que se trataría de una “causa armada” que tenía por objeto poner a mis padres en una condición desfavorable ante la justicia de menores de San Martín donde se discutía por aquel momento la guarda de su ahijada, pretendiéndose mostrar a mi padre como un represor además acusado de apropiador de un menor, situación que obviamente lo ponía en una situación de marginación social. Esta sospecha cuenta con el respaldo de abundante documentación agregada a la causa. Casualmente fue la Sra. de Carlotto quien se había involucrado por el año 2003 en aquel expediente del juzgado de menores, donde llegó a presentar una nota suscripta junto a un grupo de legisladores apoyando a los tíos de la menor. Entonces, fue ¿casualidad o causalidad?, ¿habrá tenido algo que ver que el abogado de los tíos de esa niña esté vinculado a la Sra. de Carlotto?. Honestamente yo también había cedido y, resignado a tener que demostrar lo obvio, consentí que se pueda volver a realizar el estudio anulado en 2005 por la Sala II de la Cámara Federal que primero había declarado “abstracta” la objeción de la querella en cuanto requería que el ADN se practique en el BNDG. Fue recién un segundo recurso intentado por Azzarri de Pereyra lo que le permitió cambiar el eje de la discusión y llegar a esta nulidad. Recientemente, y más allá de las marcadas diferencias, aparece el fallo de la Corte Suprema en el caso de los hijos de Ernestina Herrera de Noble dueña del Grupo Clarín, Marcela y Felipe Noble, por el cual se les permitió a estos hermanos realizar el ADN en el Cuerpo Médico Forense. ¿Porqué los Noble pueden negarse a ir al BNDG y a los Mancuso no? ¿Será que para la justicia no todos somos iguales?. También sostuvimos que no puede considerarse perito oficial al BNDG ya que la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo (donde Azzarri de Pereyra ocupa un cargo directivo), integra el consejo asesor de dicho banco para temas relacionados con personas desaparecidas (ver Decreto 700/89 reglamentario de la ley 23.511); pero el Dr. Oyarbide pareció no advertirlo. Nuestra oposición no es un capricho, entendemos que al no existir en la causa la más mínima duda de mi origen, no corresponde la intervención de un Banco Nacional de Datos Genéticos, menos aún cuando ese banco procesa datos de familiares de personas desaparecidas y los archiva para posteriores entrecruzamientos. Hasta la fecha tampoco me han dejado participar como parte en esta causa, incluso he teniendo que apelar esa negativa de la justicia a ser escuchado, cuando es mi identidad la que se ataca en esta causa y mis derechos los que están en juego… evidentemente los derechos humanos están reservados para unos pocos. En el transcurso de estos cinco años se negó el resultado del primer ADN practicado por la justicia, pero de todas formas existió y nadie lo puede desconocer. ¿Si se practica un nuevo estudio que confirma el anterior, quién se hará responsable del daño causado?. Por este motivo son muchas las cosas que están en juego, y ello me lleva al temer que alguien pretenda manipular la situación. ¿No se habrá perdido demasiado tiempo durante estos años, no se habrá perseguido a toda una familia, mis hermanos no habrán sufrido pensando qué pasaba, mis padres no habrán vivido una pesadilla teniendo que soportar la humillación de ser acusados de apropiadores de un niño, porqué no se pudo evitar este abuso de autoridad que tuve que vivir teniendo que probar que mi mamá era la persona que me había parido, la justicia no tenía otros temas verdaderamente importantes en que ocuparse, la querella estuvo realmente buscando a su nieto o habrá respondido a la perversa práctica de “prueba y error” a la que nos tienen acostumbrados las Abuelas de Plaza de Mayo?. Por eso todos debemos conocer las personas que hicieron lo posible para que pronto se vuelva a practicar un nuevo ADN que arrojará el mismo resultado que dio cinco años atrás: “Sra. Jorgelina Azzarri de Pereyra, Dr. Noberto Oyarbide, Sra. Enriqueta Estela Barnes de Carlotto, Dra. Alcira Ríos, Señores Camaristas Dres. Horacio Rolando Cattani, Martín Irurzum, Eduardo Luraschi, la ausente defensa oficial de mis padres, y a todas las Abuelas de Plaza de Mayo”. Ellos son los que deberán responder por el error y la persecución de la que fuimos objeto y que pudo ser evitada. Finalmente, una frase que resume todo: “…si la historia de las penas es una historia de horrores, la historia de los juicios es una historia de errores; y no sólo de errores, sino también de sufrimientos y vejaciones cada vez que en el proceso se ha hecho uso de medidas instructoras directamente aflictivas…” del jurista Luigi Ferrajoli. Carlos Ignacio Mancuso Giménez Atentamente
Autor: Nelson David Cremades
Roberto Julián Gutiérrez
DNI: 27.603.912
Email: robertojuliang@hotmail.com
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3 Comentarios en “La vejación judicialera”
Porfavor espere...




















Abuela trucha, certificados truchos, medicos truchos, jueces truchos, nietos truchos, hijos truchos. LO ÚNICO REAL…….. familias guerrilleras y asesinas. Esta justificación es TRUCHA.
El Papelón de Abuelas de Plaza de Mayo.
LA VERDAD SALIÓ A LA LUZ, EL ADN ERA AUTÉNTICO Y CARLOS IGNACIO MANCUSO GIMÉNEZ ES EFECTIVAMENTE HIJO BIOLÓGICO DE CARLOS Y DORA MANCUSO.
El nieto de Jorgelina Azzarri de Pereyra recuperado hoy por Abuelas, no es Carlos Ignacio Mancuso Giménez, a quien esta Sra. reclamaba hasta el día de hoy en los autos nro. 7602/03, ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal nro. 5, del Dr. Norberto Oyarbide.
Desconocemos cualquier circunstancia acerca de este joven llamado “Federico” debido a que no figura en la referida causa, puede tratarse de una persona que concurrió a Abuelas o al Banco Nacional de Datos Genéticos, pero lo concreto es que no fue comunicado en la causa.
El matrimonio Mancuso hasta la fecha se encuentra imputado de haberse apropiado de su hijo biológico, debido a que el Dr. Oyarbide parece que desconocía esta circunstancia. Carlos Ignacio lógicamente llamó desesperado al juzgado esta mañana al ver las notas que publicaban anoche Clarín y La Nación, donde se insistía en que él podía ser el joven recuperado que se anunciaría hoy, pero como respuesta recibió y de muy mala manera “que debía concurrir a la mesa de entradas del tribunal para recibir información”.
Igual postura adoptó la Sra. de Carlotto y la abuela querellante, quienes ni siquiera tuvieron la delicadeza de avisarle a Nacho que la pesadilla que lo persiguió durante más de cinco años, hoy llegaba a su fin.
Próximamente esta familia además de ser sobreseída, podrá querellar por calumnias e injurias a la Sra. Azzarri de Pereyra y pedir la reparación por los daños y perjuicios que le ocasionó todo ello.
Incluso, hasta la fecha su impugnación a realizarse un nuevo ADN con esta abuela está graciosamente en discusión en la Cámara Federal porteña mientras se anuncia que la querellante ya halló a su nieto.
Una vez más Abuelas de Plaza de Mayo demostró su parte inhumana y se olvidó de pedir disculpas, pero ahora tendrá que suplicarlas de rodillas.
Más adelante tendrán novedades concretas y por fin develaremos circunstancias de la causa que sorprenderán a muchos “derechohumanistas”.
“…si la historia de las penas es una historia de horrores, la historia de los juicios es una historia de errores; y no sólo de errores, sino también de sufrimientos y vejaciones cada vez que en el proceso se ha hecho uso de medidas instructoras directamente aflictivas…” del jurista Luigi Ferrajoli.
De mi parte y de la Flia. Mancuso, les agradecemos a todos los que nos apoyaron y se hicieron eco de nuestra lucha
Roberto Julián Gutiérrez, DNI 27.603.912
Carta abierta a Abuelas de Plaza de Mayo y especialmente dirigida a la Sra. Jorgelina Azzarri de Pereyra.
Quiero expresar en este día tan particular la inmensa alegría que siento, y les puedo asegurar que es tan grande como la vuestra, ya que han recuperado a dos nietos de los tan ansiosamente buscados durante tantos años; y al mismo tiempo mi familia y yo vamos a recuperar la tranquilidad que jamás deberíamos haber perdido. Dios y la providencia quisieron que esta alegría fuese justo el día de mi cumpleaños 59.
A pesar de ser casi sexagenario no entiendo la actitud obsesiva de vuestra parte al aferrarse a un preconcepto para luego, por todos los medios, tratar de transformarlo en una verdad absoluta. Por ello, quisiera realizar ciertas consideraciones y formular algunas preguntas respecto al tema que nos ocupa.
Hasta el día de hoy estábamos discutiendo ante el Juzgado del Dr. Norberto Oyarbide, nada más ni nada menos que el vínculo biológico del hijo que engendramos con mi mujer, el cual venía siendo objetado por Jorgelina Azzarri de Pereyra, quien hasta la fecha alegaba ser su abuela.
Soy una persona de bien, jamás fui cuestionado o requerido por la justicia, hasta que a esta Señora se le ocurrió acusarme de quitarle a su nieto. Jamás forme parte de ningún grupo de “represores” o los denominados “de tareas”, como livianamente se me acusó. Mi desempeño en el Servicio Penitenciario Federal -argumento que pareció suficiente para perseguirme ideológicamente- fue como piloto de esa institución, habiendo solicitado la baja en el año 1979 para ingresar a la empresa Aerolíneas Argentinas, como comandante, y del la cual me retiré en el año 2003 (justamente cuando empezó la campaña mediática injuriante contra mi persona por vuestra parte).
Quisiera saber entonces ¿cuáles fueron los fundamentos y razonamientos valorados para formular una denuncia penal de tal magnitud en mi contra y de mi señora esposa? Salvo las “supuestas denuncias anónimas” de dudosa procedencia que se dijeron haber recibido en “Abuelas”, pero que jamás pudieron ser adjuntadas a la causa y menos aún corroboradas, no encuentro argumento concreto ni siquiera para la más remota sospecha de que Carlos Ignacio pudiera no ser mi hijo.
¿Acaso no les llamó la atención que nos presentáramos de forma espontánea para someternos voluntariamente a un examen de ADN con el fin del rápido esclarecimiento del tema? ¿Ustedes piensan realmente que la sola afirmación de que mi hijo era su nieto, debido a un anónimo, alcanzaba para poner en marcha un proceso penal en mi contra, cuando todos sabemos lo difícil que es acceder a la justicia? ¿Cuál es el razonamiento lógico para pretender extraerle muestras de ADN a nuestro hijo y compararlas directamente con la Sra. Azzarri de Pereyra, y menos aún con todas las demás muestras que se encuentran en el Banco Nacional de Datos Genéticos, si nunca se objeto su filiación,. Menos aún cuando justamente “Abuelas” integra una comisión dentro de ese banco?
En la tan anunciada conferencia de prensa, ¿porqué no se dio a conocer que gracias a Dios la Sra. Azzarri de Pereyra había recuperado a su nieto, pero que el joven Carlos Ignacio Mancuso finalmente no era el tal “Federico”, y por ende que Carlos Ángel Mancuso y Dora Ignacia Giménez no eran apropiadores de nadie sino víctimas de la falsa imputación de esta Señora?.
Será que habrá estado mal asesorada o su dolor fue usado con otros fines, por terceros que ambos conocemos, ya que, mientras me acusaba de apropiarme de mi hijo en el Juzgado Federal nro. 5 del Dr. Oyarbide, a la vez, impulsaba otra investigación en el juzgado del Dr. Jorge Ballesteros, la cual finalmente fue la que ayer permitió identificar a su nieto.
En definitiva, estos cinco años padecidos me han llevado a reflexionar mucho sobre el tema y me he colocado en vuestra vereda, ¿pensé qué habría hecho yo si me quitaran a unos de mis nietos?, seguramente lo buscaría hasta en los confines de la tierra y hasta mi último aliento, pero con la salvedad que lo haría sin violar los derechos que pretendería defender y, principalmente, tendría la humildad de reconocer mis equivocaciones y no me convertiría en lo que detesto.
También pensé cuál sería el modo más propicio para recuperar a todos los nietos que faltan hallar, y que tienen el derecho inalienable de conocer su identidad y la libertad decidir por sí mismos. Entonces se me ocurrió, porqué no presentar en el Congreso un proyecto para que se legisle que todos los ciudadanos argentinos, nacidos en el período de 1976/1983, tengan que realizarse estudios genéticos para luego compararlos con las muestras de desaparecidos que obran en el BNDG. Así logran que su lucha, ahora controvertida justamente por quienes pueden ser sus nietos, sea una ley, con lo que implica ello, no discutiríamos más en la justicia la oportunidad de un ADN compulsivo, un allanamiento para obtener una muestra de cabello o de flujo de una prenda íntima como ocurrió en otros casos de público conocimiento. Yo mismo junto a mi hijo, entre otros, nos comprometemos a suscribir la solicitud de esa ley (esa es la forma más democrática y los tiempos políticos les son actualmente favorables).
Por último, creo que esta idea no puede habérsele escapado a la Asociación Civil “sin fines de lucro” Abuelas de Plaza de Mayo, claro que ello implicaría que en pocos meses, o escasos años, se habrían encontrado a todos los nietos, y ello llevaría aparejado el apagado de las cámaras, de las luces, se acabarían los viajes, los subsidios, las postulaciones, y se verían condenadas a la noble tarea de tener que tejer escarpines.
Buenos Aires, 10 de setiembre de 2008.
Atentamente Carlos Ángel Mancuso.
L.E. nro. 7.869.704