Cuba — Niños eternos

Somos niños eter­nos a quie­nes siem­pre nos dicen lo que debe­mos hacer en cada caso. Nues­tros pasos deben ser dic­ta­dos por alguien que nos dirija y no sal­dre­mos jamás de esta etapa. Per­te­ne­ce­mos a un ente supe­rior: el Estado. Así son las cosas en Cuba.

Acaba de pasar sobre noso­tros el hura­cán Gus­tav y hemos sido feli­ci­ta­dos por por­tar­nos bien.  Si bien no se regis­tra­ron víc­ti­mas mor­ta­les en el terri­to­rio nacio­nal, una amiga me dice que debe dar ganas de morirse per­der lo poco que la mayo­ría de los dam­ni­fi­ca­dos posee.

Del cielo, trans­por­ta­dos en esos ánge­les de hie­rro lla­ma­dos heli­cóp­te­ros, bajan los perio­dis­tas ofi­cia­les con sus cáma­ras para reco­ger tes­ti­mo­nios del paso de Gus­tav y, sin falta,  mos­trar la adhe­sión de las víc­ti­mas al   gobierno y a sus dirigentes.

Los repor­ta­jes de tele­vi­sión de las zonas afec­ta­das mos­tra­ron cien­tos de casas des­trui­das en la pro­vin­cia de Pinar del Río y la Isla de la Juven­tud, ante­rior­mente deno­mi­nada Isla de Pinos. A las cla­ras,  se obser­vaba que las mora­das sinies­tra­das eran cons­truc­cio­nes de madera bas­tante frá­gi­les. Junto a ellas, las casas con los techos de placa,  de cemento y cabi­llas de acero, pare­des de blo­ques de hor­mi­gón resis­tie­ron los emba­tes del huracán.

Resulta que en esas zonas rura­les abun­dan las casas cons­trui­das con mate­ria­les poco resis­ten­tes. Al mirar las vis­tas aéreas del repor­taje, se hacía evi­dente la dife­ren­cia entre las edificaciones.

Al final del repor­taje, indu­da­ble­mente un men­saje de sim­pa­tía y apoyo a la Revo­lu­ción paten­ti­zado por los pobla­do­res de las zonas sir­vió de cie­rre al mate­rial audio­vi­sual. La pro­pa­ganda ofi­cial no deja pasar la oca­sión para reafir­mar la omni­pre­sen­cia del Estado en las vidas y la suerte de los pobla­do­res. Todos depen­den de las gra­cias del Estado. Sin su con­curso nada será posi­ble, decla­ran ante las cáma­ras, a voz en cue­llo y casi hasta el paro­xismo del llanto los damnificados.

Uno de los défi­cits prin­ci­pa­les que afec­tan a la pobla­ción cubana es el de la vivienda. De las vivien­das exis­ten­tes, el total en mal  o defi­ciente estado cons­truc­tivo alcanza en cier­tas  ciu­da­des y pobla­dos, cifras mucho más altas que el 50 % del fondo habitacional.

En una morada es muy nor­mal que con­vi­van más de dos gene­ra­cio­nes de fami­lia­res con todas las con­se­cuen­cias nega­ti­vas que eso aca­rrea. Cuando una fami­lia pierde su vivienda por razo­nes acci­den­ta­les resulta como si un explo­sivo deto­nara en medio del núcleo fami­liar. La impo­ten­cia ante la falta de recur­sos pro­pios para recons­truir una casa des­truida hace más difí­cil aún la vida de sus mora­do­res. El tras­lado a un alber­gue colec­tivo, la adap­ta­ción a la pro­mis­cui­dad, la pér­dida de la inti­mi­dad fami­liar, todo eso con­tri­buye a des­equi­li­brar aún más la exis­ten­cia de los damnificados.

Los sinies­tra­dos debe­rán espe­rar por los recur­sos o la vivienda que el Estado les otor­gue. Mien­tras, sufri­rán las tris­tes con­se­cuen­cias del desas­tre con calma y con­fianza en que serán aten­di­dos, pero ¿cuándo?

Fuente: www.cubanet.org

Autor: Lucas Garve

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2 Comentarios en “Cuba — Niños eternos”  

  1. 2 SORAYA

    MUY TRISTE.
    MUCHAS VECES EN EL TRANS­CURSO DE MI VIDA ME PUESTO A MEDI­TAR A CERCA DE LA PASI­VI­DAD DEL CUBANO.
    SE Q’ LA REPRE­SION ES LA CAUSA, PERO CREO Q’ HAY MAS. ALGO NOS HAN DADO DE COMER Q’ NOS PUSIE­RON ASI DE INDO­LEN­TES. HACE UN TIEMPO TUVE LA OPOR­TU­NI­DAD DE REUNIRME CON MIS AMI­GOS DEL BACHI­LLE­RATO. ALGO ME LLAMO MUCHO LA ANTEN­CION.
    LOGRA­MOS REUNIR­NOS UNOS 20. TODOS TENIA­MOS DOLEN­CIAS. Y MUCHAS GRA­VES MAS DE 10 TENIA­MOS TUMO­RES. UNOS OPE­RA­DOS OTROS ESPE­RANDO, YO ME PRE­GUN­TABA Q’ NOS HICIE­RON CON Q’ NOS ALI­MEN­TA­RON. Q’ PASO???????? CON ESTA GENE­RA­CION DE ESCUE­LAS AL CAMPO, Y EN EL CAMPO. CASI TODOS MIS COM­PA­ÑE­ROS DE CLA­SES ESTA­MOS ENFER­MOS UNOS CUAN­TOS YA NO ESTAN. Y EN ESE ENTON­CES EL PRO­ME­DIO DE EDAD ERA 45 AÑOS. NO ERA JUSTO PARA MI HABER DES­CU­BIERTO ESTA TRISTE VER­DAD, TODOS NOS PUSI­MOS SERIOS, Y A PEN­SAR. QUE NOS PASO?
    PUES NO SE, A VECES PIENSO Q’ NOS ALI­MEN­TA­BA­MOS CON ALGO ESPE­CIAL , LO CUAL NOS ENFERMO A LA MAYO­RIA, Y SI TAL­VEZ NOS DABAN ALGO PARA SOPOR­TAR EL ATRO­PE­LLO Y TENER AL PUE­BLO COMO LOS CAR­NE­ROS Q’ SIEM­PRE HEMOS SIDO.EN LATI­NOA­ME­RICA NO EXISTE UN PUE­BLO COMO CUBA, SOPOR­TANDO 50 AÑOS DE HAM­BRE, MISE­RIA, CON PAU­PE­RRI­MAS CON­DI­CIO­NES DE VIDA Y LO UNICO Q’ HACE­MOS ES IRNOS, DEJAR CUBA, PARA DES­PUES NO SER NUNCA FELI­CES EN EL EXI­LIO. NO HAY SER HUMANO Q’ PUEDA DEJAR ESAS PAL­ME­RAS Y LUEGO SER FELIZ.
    ALGUIEN TIENE RES­PUESTA?
    PUES LA REPRE­SION NO CREO Q’ LIMITE A NIN­GUN PUE­BLO A TIRARSE A LAS CALLES, POR Q’ SOMOS LOS UNICOS?

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