No ordena ni dispone, instruye

Decreto.
(Del Lat. decrē­tum).
1. m. Deci­sión de un gober­nante o de una auto­ri­dad, o de un tri­bu­nal o juez, sobre la mate­ria o nego­cio en que ten­gan com­pe­ten­cia. RAE.

A pri­mera vista pare­ciera otra expre­sión de la igno­ran­cia del idioma o de los pro­ce­di­mien­tos. No se saluda ni man­dan men­sa­jes por decreto, estos son en esen­cia la herra­mienta eje­cu­tiva del poder.

El pro­ce­di­miento no es nuevo se lo uti­liza para toda deci­sión que se aparta de la ley y puede gene­rar responsabilidades.

Si el “ins­truido” lo hace y des­co­noce sus obli­ga­cio­nes lega­les o se desen­tiende de las con­se­cuen­cias del acto, auto­má­ti­ca­mente se con­vierte en ÚNICO res­pon­sa­ble, ni la obe­dien­cia debida podrá ale­gar, en cuanto no reci­bió nin­guna orden.

Un pro­ce­der típico de los padri­nos de la mafia, “_Carlo no puede ni quiere enten­der, me ha can­sado, no tiene reme­dio” Los “ins­trui­dos” por el comen­ta­rio, saben que tiene que pare­cer un accidente.

Reser­vas de libre dis­po­ni­bi­li­dad dice, para no que­dar pegada ni por acci­dente, queda tácito que si no las hay, algún pere­jil del Banco Cen­tral las encuen­tre o las dibuje.

No soy enten­dido en eco­no­mía ni me sim­pa­tiza la mate­ria pero se que cuando alguien que se asfi­xia paga con oxí­geno es el último y deses­pe­rado acto para seguir pata­leando otros cinco minutos.

Me llama pode­ro­sa­mente la aten­ción que aún aque­llos que cri­ti­can la medida, no se pri­van de aplau­dirla. Se lle­nan la boca los medios repi­tiendo la satis­fac­ción que ha pro­vo­cado en el exte­rior la deci­sión. No conozco nadie a quien le pagan una deuda inco­bra­ble que llore y se lamente. Pagar es lo correcto, pero pagar para seguir pidiendo es otra cuestión.

2009, año de cam­paña elec­to­ral y ven­ci­mien­tos. El muerto de Aero­lí­neas, actua­li­za­ción de jubi­la­cio­nes, sub­si­dios a Tro­che y moche para que doña Rosa no se queje en la feria y vote en con­tra. El gobierno tocó fondo y sin gene­ro­sos recur­sos no se sos­tiene, a mi enten­der esta claro como el agua.
No saben, no quie­ren, ni pue­den, redu­cir el gasto des­ma­drado, hay que pedir pres­tado. Si hipo­té­ti­ca­mente se caen, no le van a dejar gene­ro­sa­mente a los suce­so­res ni medio cobre en la caja.

Ya se verá cuando lle­gue la oca­sión, dicen que no hay que hacer la tor­ti­lla antes de rom­per los hue­vos. Mi duda es si a alguien le que­dan en estas tie­rras dos enteros.

Miro con serias dudas estos mugro­sos bille­tes que tengo en el bol­si­llo, dos pesos dice uno, diez y veinte los otros. ¿Que dife­ren­cia hay si dije­sen nabos en lugar de pesos, serán como las genui­nas reser­vas, pape­li­tos de colo­res? Nada indica que alguien garan­tice el valor.

Autor: Leopoldo Silva Ortiz

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


Un comentario en “No ordena ni dispone, instruye”  

  1. 1 Raquel y Horacio

    Y no nos olvi­de­mos de todo lo pro­me­tido en sub­si­dios y dádi­vas para los sier­vos “obe­dien­tes” (gober­na­do­res, inten­den­tes, fun­cio­na­rios, legis­la­do­res, etc.), de los nego­cia­dos dia­rios que paga­mos todos, del tren bala, de los tre­nes que­ma­dos (que tam­bién paga­re­mos todos) y del largo etcé­tera que engrosa minuto a minuto la deuda pública y achica segundo a segundo el bol­si­llo de los contribuyentes.

    Con refe­ren­cia al título de la nota: el polé­mico “125” tam­bién era un decreto, que, como debió empe­zar, ter­minó en el con­greso. El com­pro­miso de pago al Club de París es otro ejem­plo de decre­tazo, que debió empe­zar y ter­mi­nar en el Con­greso por­que el Banco Cen­tral es un orga­nismo AUTÓ­NOMO, no un apén­dice del eje­cu­tivo. Según dicen, Redrado se enteró por los medios que la reina K lo había puenteado…

Deje un comentario