Cautivos: ¡A pagar!

Una de mis nie­tas, con ese temor reve­ren­cial que me tie­nen, me dice: “Mira, Her­mó­ge­nes, la ‘alter­na­tiva correcta’ para la defi­ni­ción del gobierno mili­tar en este ensayo de la PSU”. En mi fami­lia, por supuesto, sabe­mos las res­pues­tas a esa pre­gunta: a) Gobierno que salvó a Chile; b) Gobierno que recons­truyó la eco­no­mía; c) Gobierno que legó una demo­cra­cia esta­ble; d) Todas las ante­rio­res. Natu­ral­mente, la más correcta es d). Pero en los ensa­yos de la PSU, la alter­na­tiva “ofi­cial” correcta es “Gobierno que atro­pe­lló los dere­chos huma­nos”. Y para la pre­gunta sobre el Tran­san­tiago es algo así como: “Plan que mejoró la loco­mo­ción colectiva”.

¿Es que esta­mos en una dic­ta­dura a secas? No. Pero sí esta­mos cau­ti­vos de una “grams­ciana”. Me explico. La Cons­ti­tu­ción garan­tiza la liber­tad edu­ca­cio­nal, pero no la hay. Pues el minis­te­rio fija “con­te­ni­dos míni­mos” a la ense­ñanza, que no son míni­mos, por­que no se los alcanza a ense­ñar en un año lec­tivo. Así es que no hay liber­tad para edu­car. Claro, uno podría decir “yo enseño lo que me da la gana”, pero en ese caso no reci­bi­ría sub­si­dio edu­ca­cio­nal. Y si dijera “no nece­sito sub­si­dio”, sus alum­nos no sabrían las res­pues­tas “ofi­cia­les correc­tas” para la PSU, basa­das en los “con­te­ni­dos míni­mos”. Enton­ces no obten­drían buen pun­taje y que­da­rían fuera de su uni­ver­si­dad ele­gida. Encima, per­de­rían el dere­cho a aporte fis­cal indi­recto para la edu­ca­ción superior.

Enton­ces, se debe apren­der y con­tes­tar en la PSU lo que la dic­ta­dura quiere que se aprenda y conteste.

Y cuando esa nieta mía sea mayor y arros­tre las pena­li­da­des del Tran­san­tiago, a lo mejor hasta creerá que es bueno, por­que así se lo incul­ca­ron los “con­te­ni­dos míni­mos” y por­que, ade­más, por su edad, no cono­ció el sis­tema ante­rior. Éste tras­la­daba a la gente en menos tiempo, cir­cu­laba más cerca de donde que­rían par­tir y lle­gar las per­so­nas, y dejaba exce­den­tes por 63 millo­nes de dóla­res al año. Nadie men­cio­naba en las encues­tas a la loco­mo­ción como un pro­blema. Todo eso, en lugar del sis­tema actual con lar­gas cami­na­tas y tras­bor­dos, cuyas pér­di­das suman más de 50 millo­nes de dóla­res men­sua­les y que las encues­tas reve­lan como un grave pro­blema colectivo.

¿Entien­des ahora lo que es la “dic­ta­dura gramsciana”?

Y otra cosa: incluso aun­que seas ya mayor, tú tam­bién eres cau­tivo de ella. Te lo pruebo: el Gobierno te dice que ha dis­mi­nuido la pobreza a 13,7 por ciento, y se afirma en la encuesta Casen 2006. Pero no te dice que usó datos de 1987, anti­guos, que “le con­vie­nen”. El eco­no­mista Felipe Larraín ha hecho el recálculo de la pobreza con los datos más actua­les, los de la V Encuesta de Pre­su­pues­tos Fami­lia­res 1996–97 y, según ellos, el índice de pobreza es de 29 por ciento. Ése es el real. Pero el que se repite en todas par­tes es el “ofi­cial”, el “tru­cho”. Recién el Ins­ti­tuto Liber­tad y Desa­rro­llo (tra­bajo de Joa­quín Lavín y Rodrigo Cas­tro) ha reve­lado que en los últi­mos 19 meses el índice de pobreza subió 3,1 pun­tos, debido a la infla­ción de los ali­men­tos. Pero, según el Gobierno, la pobreza bajó otros 2,3 pun­tos en el último año. Ésta es la infor­ma­ción “ofi­cial”, la que tú debes creer.

Así es que, pobre cau­tivo, a tra­ba­jar más, para finan­ciar el Tran­san­tiago. Por­que te comu­nico una última mala nueva: ese “dos por ciento cons­ti­tu­cio­nal” de que hablan, ¡no existe! Es un invento chi­leno para que el Gobierno pueda gas­tar más allá de sus ingre­sos. Enton­ces, ¡mano al bol­si­llo, y a pagar por el más insigne dis­pa­rate de la Concertación!

Fuente: El Mercurio (Chile)

Autor: Hermógenes Pérez de Arce

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Un comentario en “Cautivos: ¡A pagar!”  

  1. 1 Margarita Araya

    Her­mó­ge­nes:
    Exce­lente artículo, por des­gra­cia la mayo­ría de los pro­fe­so­res que ejer­cen y los que están for­mando en las Uni­ver­si­da­des e Ins­ti­tu­tos pro­fe­sio­na­les, les lavan el cere­bro con una his­to­ria ter­gi­ver­sada de lo que fue el des­go­bierno de Allende y des­vir­túan todo lo bueno del Gobierno de don Augusto Pino­chet, el que gra­cias a él tene­mos aún una eco­no­mía envi­dia­ble que here­da­ron estos pata­nes que ahora están gober­nando, y son tan cara de fie­rro que se adju­di­can ellos lo que hizo el gobierno mili­tar. Es por eso que nues­tros jóve­nes poco o nada saben de la ver­da­dera His­to­ria de Chile.
    Da pena que no haya otro Pino­chet en Chile ni en nin­gún otro país de Amé­rica. Nece­si­ta­mos Orden, Paz y Justicia.

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