Necesaria unidad para contrarrestar la agresión de las Farc y sus compinches.

Resulta inaudito que mientras por un lado los medios de comunicación publican todos los días preocupantes alcances acerca de los audaces métodos de diplomacia paralela de las Farc, materializadas en la cuasi – concreción de un siniestro complot contra Colombia y la institucionalidad, los politiqueros de siempre, las altas cortes y los resentidos de oficio, apoyados por la estulticia de los medios de comunicación ansiosos de galardones del gremio, centran su atención en la rapiña electorera.

Con sobrada razón decía el general Fernando Landazábal Reyes, que en Colombia se sacrifica la patria para salvar el egoísmo. Parece que además de ineptos César Gaviria y Rafael Pardo Rueda, son  tránsfugas. A Gaviria se le olvida que el país llegó al caos en que lo recibió Uribe, porque los mandatarios anteriores al actual Presidente de Colombia, incluido Gaviria, fueron incapaces de concebir una estrategia integral y una decisión política para encarar el problema y comenzar a resolverlo.

Y a Pardo Rueda se le olvida que con el colapso del partido Liberal, el se quedó sin colectividad y que como cualquier oportunista politiquero se declaró uribista, para pelechar la imagen del presidente y hacerse pasar como senador de la U. Luego le volteó la espalda al Presidente Uribe y como los perros rabiosos, mordió la mano al amo que le dio comida cuando mas la necesitaba.

Y ambos se les olvida que por su debilidad de carácter compartida, Pablo Escobar no solo cogobernó desde el antro de cinco estrellas llamado dizque la cárcel de la Catedral, sino que después con la evidente venia del presidente Gaviria y su incapaz ministro de Defensa, los bandidos que encabezaba Carlos Castaño, se unieron al Bloque de Búsqueda para abatir al capo que se había mofado de Colombia, de la institucionalidad, y de las leyes vigentes.

En ese sentido Gaviria Trujillo y Pardo Rueda se parecen a las Farc: Solo ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Odian a Uribe y la envidia de observarlo grande, triunfante y reconocido por el pueblo colombiano, los corroe por dentro. Quieren verlo no solo fuera del Palacio de Nariño, sino empapelado por jueces y magistrados que se preocupan mas por coparticipar en política facciosa, que por depurar las instancias judiciales, descongestionar los atafagados despachos  y procesar a todos los bandidos con ruana y sin ella, que coadyuvan a las Farc. Se nota en ellos mas afán mediático y politiquero, que deseo de hacer cumplir las leyes.

Naturalmente que Chávez, Correa, Ortega, la dictadura cubana, Evo Morales, Lula, Teodora Bolívar y los demás personajes de cuello blanco complotados contra Uribe y contra Colombia, deben estar felices, de ver que el enemigo de clase se carcome solito.

Los dos demagogos mencionados están en las nebulosas, por andar inmersos en su egocentrismo. Son el reflejo del legado en componendas que en su momento hicieron López Michelsen, Turbay Ayala, la casa Gómez, los Lleras y los demás  responsables del acumulado caos. Mientras tanto, quienes pretenden suplantarlos de las mieles del poder que tanto han disfrutado y siguen disfrutando, les mueven el piso y los están sacando en contubernio con los comunistas internos y externos, y ellos parecen no darse por aludidos.

Pero para entrar en el campo de las soluciones, no solo hay que sacar bandera blanca y recibir con dignidad las críticas como planteó el vicepresidente Santos. Es hora de hacer un consenso nacional contra el terrorismo y el Plan Estratégico de las Farc y sus compinches. Es hora que el Congreso de la República se reúna en pleno a evaluar el curso a seguir frente a la innegable agresión encabezada por Chávez, pues aunque los medios de comunicación la minimizan sin mencionar al lenguaraz mandatario vecino, la verdad es que el complot sigue vivito y coleando,

También es hora que las altas cortes en lugar de estar pensando y al parecer actuando para tumbar al Presidente Uribe, dediquen esfuerzos a hacer su trabajo y a pensar en la estrategia jurídica para que todos los conjurados internacionales que aparecen en los computadores de Reyes, se sienten ante las  cortes internacionales a responder por apoyar a los terroristas. Eso claro está, si es que de verdad quieren a Colombia, y si no es que detrás de toda ese despliegue mediático no está la mano oscura de los petrodólares chapistas.

Si las preocupantes revelaciones diarias de los tentáculos de las Farc en el exterior, los complicados enlaces de los vinculados con la farcpolítica, los nexos de Lula con las Farc y las demás revelaciones de los computadores de Reyes, no causan agite intelectual y político, quiere decir que el Congreso, las Cortes, los Ministros, los gobernadores, etc, etc, y las universidades de Colombia, viven de espaldas a la realidad nacional.

Chávez está preparando una agresión armada contra Colombia y solo espera  tener la certeza de quien ganará las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, para tomar la decisión definitiva, pues sabe a ciencia cierta que si pierden los republicanos, el podrá atacar, sin que Obama apoye a Colombia. Al mismo tiempo, las Farc con todos sus compinches siguen empeñadas en el desarrollo de su plan estratégico.

Para eso cuentan con la disciplina sólida y la organización del Partido Comunista, el único que con paciencia ha construido bases humanas y redes de apoyo, y por que no decirlo, el único que tiene objetivos políticos claros, pues está ligado con las Farc y orienta sus baterías hacia la imposición de una dictadura totalitaria en Colombia, similar a la cubana. Entretanto, los liberales y conservadores, están agarrados como perros y gatos por la rapiña del poder, por las ferias de contratos, por los cargos donde se manejan nombramientos y altas cuotas del erario público, y por el deporte nacional de la envidia materializado en el ferviente deseo de tumbar al presidente de turno.

De contera, las dos colectividades sin norte definido, están encabezadas por quienes han llevado el país al caos, y en lugar de buscar soluciones a los problemas, buscan problemas a las soluciones. Por esas y otra razones, es que insistimos en la necesidad  de un pacto nacional o de un acuerdo sobre lo fundamental, como decía Alvaro Gómez.

Pero no un pacto concebido como una componenda entre los mismos de siempre que se creen los dueños del país, ni una solución con base en las arcaicas ideas de los camaradas, que llegan a los cargos públicos y ni siquiera cambian el lenguaje agresivo y mecánico de todos los comunistas del mundo. Debe ser un pacto para  enrumbar los cursos de acción en la guerra contra las Farc y la estrategia de disuasión internacional a Chávez y sus compinches.

Al mismo tiempo un plan de desarrollo integral en los órdenes nacional, regional y local, para abrir caminos hacia la integración de Colombia en la ruta del desarrollo armónico en los campos social y económico, pero no con la línea castrista que pretende implantar Chávez, ni con la dirección de quienes nos han mal gobernado, porque seguiríamos en las mismas.

Es hora de iniciar un cambio radical de estructuras anquilosadas, que debe partir de las universidades, donde están los cerebros mejor entrenados del país, pero debe ser dirigido por los integrantes de las tres ramas del poder público. Es hora de entrar a solucionar y armonizar en nombre de la unidad de Colombia, del destino común del país, de la siembra de la integración y no de la desmembración, pues los enemigos del país encabezados por Hugo Chávez están dedicados a desarrollar un plan siniestro, que muchos compatriotas o no quieren ver o le escurren el bulto, con ofensas y descalificaciones contra quien advierte la realidad de los alcances de esta agresión, tan real como la innegable presencia de Raúl Reyes en Ecuador con la venia del presidente Correa.

Autor: Coronel Luis Aberto Villamarín Pulido

Analista de asuntos estratégicos

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Un comentario en “Necesaria unidad para contrarrestar la agresión de las Farc y sus compinches.”  

  1. 1 carlosrg

    Nadie que esté en sus plenos cabales puede negar que existe un plan y un consenso para desprestigiar a Uribe porque es la piedra en el zapato que no deja caminar el proyecto comunista en América Latina.

    Lo que ignoran, o quisieran olvidar, los complotadores es que es el pueblo colombiano en su casi totalidad quien se opone a semejante exabrupto de enlistar a Colombia en ideologías caducas y probadamente fracasadas.

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