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Grandes dosis de populismo y demagogia
Como una constante propia de su idiosincrasia, Néstor Kirchner impuso una política de confrontación como consolidación de su poder ante la debilidad de origen. No hay que olvidar que en aquella oportunidad se trató de elegir entre lo menos malo. Así llegó a la presidencia aquel oscuro y casi desconocido gobernador de Santa Cruz.
Elaboró una política de iracundia y enfrentamiento con las instituciones tradicionales de la República y dividió el espectro político en amigos-enemigos, esa díada creada por el jurista alemán Carl Schmitt. Como escribió Juan Jose Sebreli, tal vez Kirchner se enteró de que era schmittiano sin saberlo.
El mencionado jurista en su obra “El concepto de lo político” expone que “lo político” como definición conceptual puede obtenerse mediante el descubrimiento de ciertas categorías “específicamente políticas”. Porque este concepto tiene sus propios criterios de evaluación frente a lo moral, lo estético y lo económico. Plantea entonces la cuestión de si hay una diferenciación especial para definirlo.
Es así como nos presenta la definición “amigo-enemigo”. Esta díada representa para lo político “el mismo criterio relativamente autónomo de otras contraposiciones”, como pueden ser el bien y el mal para lo moral. El enemigo político en este sentido no tiene que ser moralmente malo, es simplemente el otro, el extraño y esta contraposición política es la más intensa y extrema de todas.
La profesora de Teoría Política Chantal Mouffe en su obra “En torno a lo político” (Fondo de Cultura Económico) en este tema toma como referente al jurista alemán. Mouffe distingue entre “lo político” como dimensión de antagonismo constitutivo de las sociedades humanas y “la política” como a un conjunto de prácticas que organizan la coexistencia humana dentro del contexto de la conflictividad derivada de lo político. Expone que concebir la política democrática en términos de consenso y reconciliación es erróneo, puesto que no se puede desconocer la dimensión antagónica constitutiva de “lo político”.
La profesora Mouffe acuña el concepto de “agonismo” como forma a través de la cual una vez aceptado el conflicto como legítimo, no se destruye la asociación política. Vale decir no se trata a los oponentes como “enemigos a ser erradicados” ni tener sus demandas como ilegítimas. El “agonismo” dice Mouffe, establece una relación “nosotros-ellos” en la que las partes reconocen la legitimidad de sus oponentes, aunque no se encuentre una solución racional al conflicto.
En el capítulo II de la referida obra hace una crítica al Liberalismo en cuanto a su “negación del carácter inerradicable del antagonismo” y en este aspecto se identifica con Schmitt en cuyo trabajo encuentra el desafío más radical al Liberalismo, para lo cual se remite a “El Concepto de lo Político”.
De todos modos estos enfoques conceptuales nada tienen que ver con el kirchnerato: mezcla de odios, revanchismo, fraude, malignidad y escasa capacidad intelectual con grandes dosis de populismo y demagogia.- grandes dosis de populismo y demagogia.-
Autor: Jorge Omar Alonso
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Un comentario en “Grandes dosis de populismo y demagogia”
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Sr. Jorge Omar Alonso: Sigo sus conceptos por todo medio que puedo y además cada columna suya nos enriquece por su nivel intelectual. Como ciudadana, observo que contamos con cerebros de una magnitud increible y es hora que se aplique ese saber en bien de la patria. No puedo decir lo mismo de los gobernantes ya que fueron son y serán solo oportunistas. En el medio contamos con un ladino como Eduardo Duhalde y un disociador como Nestor Kirchner. Los acompañantes de la trup carecen de dignidad y viven de la patria y no para la patria.” Los que mejor gobiernan son los que menos ruido hacen ” Cordialmente Matilde.