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La máquina totalitaria
La Nación con la firma de su redactor Juan Pablo Morales, publicó un reportaje a la “nueva generación de piqueteros kirchneristas”. Toda una definición.
“Son mis pollos” habría dicho D’Elía, y se jactaron de ser sus herederos cual luciendo un blasón. De lo que no cabe duda es que como buenos y aventajados discípulos de aquel, se han mostrado eficientes en las protestas callejeras violentas, como la ocupación y destrozo del Ministerio de Desarrollo Social de La Plata en el 2007. De acuerdo a la nota se entiende que también fueron los que comandaron las hordas de provocadores, que atropellaron a quienes pacíficamente se manifestaban en la calle a favor del campo, durante el conflicto agropecuario.
Sin autocrítica y exhibiendo un total autoritarismo lindando con la prepotencia, quieren desterrar a todo lo que consideren enemigo. Aquí ya tenemos la marca registrada de ideología kirchnerista, que han sabido incorporar a su estructura mental. Es la descalificación del adversario y si es posible su aniquilamiento, métodos propios de estos agrupamientos radicalizados e intemperantes.
Transitan todos los lugares de la intolerancia ideológica pero por otro lado se ven como parte de la “discusión” de un modelo.
De lo que no deben quedarnos dudas, y así lo hacen saber con total soberbia es que tienen poder para ocupar espacios y liderar procesos, ya que dicen estar más fuertes que nunca.
Esto es uno de los perjuicios que acarrea la ausencia de una oposición política racional al oficialismo. La carencia de dirigentes políticos con prestigio que lideren un cambio, da lugar a que nucleamientos extremos e intolerantes ocupen su espacio llevando a cabo políticas de enfrentamiento y disolución.
Estamos en la actualidad en presencia de dos tipos de sociedades: una intenta destruir a la otra a través del ejercicio de la violencia, librando una lucha de clases y justificándose por medio de aquella. Tal vez no luchen contra lo que ellos consideran la “clase dominante” por reivindicaciones, sino por el poder mismo como dignos pichones K.
Es sorprendente la ceguera conceptual que les hace justificar el fraude y la mentira kirchnerista impuesta a cifras y estadísticas económicas. ¿Qué densidad ideológica hay que cargar para sustentar tal falseamiento?, y creerlo. La premisa es ocultar a la gente todo aquello que pueda poner en duda la capacidad del régimen.
La esencia de una democracia consiste en el funcionamiento político de la sociedad libre de revanchas y odios de clase, de una política carente de “animus iniuriandi” sin que esto signifique un anodino escenario con ausencia de conflictos y disensos. Pero son necesarios los discursos articulados y debates con altura conceptual, lo que no se consigue a través de la pelea callejera y la prepotencia.
¿Cómo es posible en este siglo XXI suponer quebrar la infraestructura de una sociedad capitalista y creer que el progreso se ha hecho por el lado malo, a través de la explotación por parte de una oligarquía “démodé”?.
El discurso de estos movimientos resulta fuera de lugar en un mundo globalizado de interdependencia económica y universalidad técnica. Pretenden la ilógica aventura de eliminar el capitalismo privado y el mercado, y rehabilitar el estatismo y la planificación olvidando el fracaso de esas políticas. No parecen vivir en este mundo donde la ciencia y la tecnología según Habermas, se han convertido en las fuerzas productivas principales. Prosiguen con el discurso de la explotación capitalista por parte de una oligarquía que ya ha dejado de existir hace mucho tiempo. Estamos transitando la era del conocimiento y por lo tanto los desposeidos de las ciudades no son explotados, porque la sociedad ya no vive a costa del trabajo de estos. El conocimiento y la tecnología son fuente de valor económico. Habermas agrega con relación al remanido discurso de la explotación de los países en desarrollo, que aquella tampoco es crucial para el desarrollo económico.
Estos fundamentalistas creen en el imposible regreso a las políticas del pasado y desconocen que la historia no se repite por completo, por lo que debemos aprender de las malas experiencias anteriores. Pero como ellos no han aprendido, vuelven recurrentemente sobre los errores del pasado. Son funcionales a la máquina totalitaria, para lo cual se entregan sin reservas a la persona del líder demagógico hábil.
Autor: Jorge Omar Alonso
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2 Comentarios en “La máquina totalitaria”
Porfavor espere...




















Sr. Alonso: El gobierno es una versión corregida y aumentada del que nos dejara el bañero Duhalde ya que se copio del caserolazo expontaneo del 20 de Diciembre cuando saco su aparato del conourbano y se lamentaron 35 muertos. Estos que hoy rompen todo y salen a reclamar, lo que ni ellos saben de que se trata. Solo para conmocionar una sociedad adormecida, no son los que trabajan los que a cualquier hora del dia salen como locos, estan bien conducidos y organizados, con lavado de cerebro incluido. ¡ que nos espera !… ¿ un futuro incierto ? o nos acostumbraremos a la violencia cotidiana. Cordialmente Matilde.
Creo que todos estos funcionales a la ideologia de nuestro presidente Nestor Kirchner, y no crean que me equivoco por que no digo Cristina, por ya nadie duda quien es el que tiene el mango de la sarten, y si quedaba alguna duda, el ex ministro de economía Randozo, se encargó de disiparlas, al decir que convenía algo con Cristina y que al día siguiente ya tenía otra opinión contraria, es decir que consultaba con su marido y este objetaba y la hacia cambiar de parecer.
Decia que estos funcionales al gobierno creo que cuando reciben el lavado del adoctrinamiento comunista, en cierta forma le extirpan una parte del cerebro, por eso no pueden tener unas visión de la realidad y todo lo que haga, bien o mal, quien representa su idiología, estará para ellos bien, aún cuando los propios principios que dicen defender, la clase trabajadora, los pobres, el pueblo sean saqueados, todo tiene su justificativo, aunque no exista ninguno