El diálogo menos deseado…

No es pro­ba­ble que haya muchos en Boli­via que se mues­tren par­ti­da­rios del actual diá­logo para resol­ver pro­ble­mas, para acer­car posi­cio­nes, para evi­tar con­flic­tos. Se sos­pe­cha que se pro­cura, sim­ple­mente, de ocul­tar oscu­ros desig­nios. Tam­bién hay otros que publi­can su adhe­sión a un diá­logo, para demos­trar que ellos no serán los que lo rom­pan, aun­que el inter­lo­cu­tor sea intran­si­gente y que, con sus deman­das, haga impo­si­ble tra­tar temas con sen­sa­tez y hones­ti­dad. Los que advier­ten esto ultimo, cier­ta­mente des­con­fían y ven en un diá­logo de esta natu­ra­leza, no sólo una pér­dida de tiempo, sino de una manio­bra dis­trac­tiva para seguir atro­pe­llando con clara con­ducta antidemocrática.

Cier­ta­mente, todos esta­mos intri­ga­dos con el con­te­nido, el sig­ni­fi­cado y las pers­pec­ti­vas del pre­ten­dido diá­logo en Boli­via. Parece tarea impo­si­ble escla­re­cer los pro­pó­si­tos ocul­tos. Esto se enreda cada vez más. Y son muchos los que con­tri­bu­yen a esta gran con­fu­sión, entre ellos las con­vo­ca­to­rias exter­nas al diá­logo en Boli­via, sin  saber qué es lo que se debe dilu­ci­dar. Este es el caso de los que apro­ba­ron la Decla­ra­ción de la Moneda que leyó la señora Bache­let, Pre­si­denta de Chile, y de las cons­tan­tes exal­ta­cio­nes vacías al valor de reunirse y dis­cu­tir los problemas.

Pero, tam­poco son pocos –quizá tam­bién en el extran­jero– inclu­yendo a popu­lis­tas, diri­gen­tes regio­na­les y opo­si­to­res, que creen que el diá­logo de Cocha­bamba sea ahora el camino para resol­ver las agu­das dife­ren­cias entre popu­lis­tas y demó­cra­tas. El diá­logo, se sabe, está blo­queado por la intransigencia.

Las dife­ren­cias nacen, esen­cial­mente, en el docu­mento del Movi­miento al Socia­lismo, adop­tado en el cuar­tel mili­tar de La Glo­rieta, y que pre­tende se apruebe como cons­ti­tu­ción polí­tica del estado, la que, en ver­dad, repre­senta el pro­pó­sito de con­ver­tir a Boli­via en un estado anacró­nico, seudo socia­lista, con ins­ti­tu­cio­nes del ya des­a­pa­re­cido inca­rio, con una defor­ma­ción de la jus­ti­cia que se pon­dría al ser­vi­cio del ofi­cia­lismo, con ins­ti­tu­cio­nes, como el par­la­mento, divi­di­das en su repre­sen­ta­ción con  elec­tos y desig­na­dos, con la par­ce­la­ción entre habi­tan­tes de las ciu­da­des y los del campo, con des­co­no­ci­miento de las auto­no­mías adop­ta­das por voto popu­lar en cua­tro depar­ta­men­tos; Impo­si­ble dia­logo por la pre­ten­sión del popu­lismo de inven­tar un impo­si­ble régi­men auto­nó­mico para tres doce­nas de comu­ni­da­des, algu­nas con menos de un cen­te­nar de inte­gran­tes, para opo­ner a las auto­no­mías  depar­ta­men­ta­les; en fin, por­que el popu­lismo pro­cura con­ven­cer que es buena una cons­ti­tu­ción que en el futuro se modi­fi­que por sim­ple mayo­ría en el par­la­mento. Por último –aun­que hay más– en una demos­tra­ción de un arre­ba­tado culto a la per­so­na­li­dad, se intenta esta­ble­cer la reelec­ción inde­fi­nida del actual pre­si­dente, esto, por supuesto, con la influen­cia del chavismo.

El ofi­cia­lismo insiste en que el diá­logo sólo debe ser­vir para incor­po­rar los regi­me­nes auto­nó­mi­cos depar­ta­men­ta­les en su cons­ti­tu­ción. Se empe­cina en no dia­lo­gar y corre­gir las incon­gruen­cias, eli­mi­nar los aten­ta­dos a la ins­ti­tu­cio­na­li­dad repu­bli­cana, pre­ser­vando la demo­cra­cia repre­sen­ta­tiva y, sobre todo, la Boli­via libre. No como nación sub­yu­gada al popu­lismo que dirige Hugo Chávez.

El dia­logo, si se cie­rra a todo lo que con­cierne a los boli­via­nos, si se insiste en exclu­sio­nes racis­tas y en con­sa­grar facul­ta­des dic­ta­to­ria­les, será –ya lo es– el menos deseado. No parece que así prosperará.

Autor: Marcelo Ostria Trigo

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2 Comentarios en “El diálogo menos deseado…”  

  1. 1 Rolando

    Con el diago o sin dia­logo se tiene que darse en cam­bio en este pais que tanto esperamos

  2. 2 Horacio Villegas

    Con diá­logo o sin diá­logo, a las bue­nas o a las malas, a pata­das y a puñe­tes, con refe­rendo o sin refe­rendo, vamos a apro­bar la cons­ti­tu­ción comu­nista deL MAS y cuba­ni­zar Boli­via. Esta es la con­signa de idio­tas, dog­má­ti­cos e igno­ran­tes, que ladran desde el pala­cio de la “inmo­ra­li­dad” y hasta de las cloa­cas del rio Choqueiapu.

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