Nuestro Colaborador Oscar Portela De Gira

Se pre­senta el último libro de poe­mas de Oscar Portela

El último libro de poe­mas del vate y pen­sa­dor corren­tino Oscar Por­tela “Cla­ros­curo” será pre­sen­tado en la ciu­dad bra­si­lera de Uru­guaiana y en la vecina pro­vin­cial Paso de los Libres (Corrientes).

El lan­za­miento del poe­ma­rio forma parte del inter­cam­bio cul­tu­ral esta­ble­cido entre las ciu­da­des fron­te­ri­zas, imple­men­tado por la ges­tión del actual inten­dente muni­ci­pal Eduardo Vischi.

Los actos en las dos ciu­da­des están orga­ni­za­dos por la Direc­ción de Cul­tu­ral Muni­ci­pal de Libres a cargo de la Direc­tora de tea­tro Mirta Ber­tone y son coor­di­na­dos por Ramón Blanco, fun­cio­na­rio de Bertone.

El libro fue edi­tado por la Sub­se­cre­ta­ria de Cul­tura de la Pro­vin­cia, en la ges­tión del falle­cido escri­tor Nor­berto Lichinsky, y cuenta con el aus­pi­cio de ese Orga­nismo y la Secre­ta­ria Gene­ral de la Gober­na­ción, ya que el Gobierno Pro­vin­cial hace algu­nos meses otorgó a Por­tela el Pre­mio al Mérito Literario.

La pre­sen­ta­ción en Uru­gua­yana se rea­li­zará el mar­tes 7 de octu­bre. a las 19 horas, en el Salón de Actos de la Secre­ta­ria de Cul­tura, Juven­tud y Depor­tes de la Pre­fei­tura Municipal(Municipalidad). El aná­li­sis de la obra estará a cargo del escri­tor y perio­dista Ricardo Peró Job, quien a su vez es miem­bro de la Aca­de­mia de Letras de la ciu­dad sul-riograndense.

El lan­za­miento en Paso de los Libres el miér­co­les 8 de octu­bre a las 20,30 horas, ten­drá lugar en el Salón de Actos de la Muni­ci­pa­li­dad, refi­rién­dose en la oca­sión a la obra la Pro­fe­sora Marina Pan­nun­zio, quien conoce en pro­fun­di­dad toda la obra de Portela.

Con estas dos pre­sen­ta­cio­nes Por­tela ini­cia una serie de pre­sen­ta­cio­nes y con­fe­ren­cias que está siendo coor­di­nada por el perio­dista y escri­tor Angel Mán­ta­ras Márquez.

Por­tela es autor de varios tex­tos poé­ti­cos entre los que cabe recor­dar: Sen­de­ros en el Bos­que; Los Nue­vos Asi­los; Memo­rial de Corrien­tes; Recep­cio­nes Diur­nas, Cele­bra­cio­nes Noc­tur­nas; Autos de Fe entre otros.

Poeta, pen­sa­dor, ensa­yista, crí­tico de cine, perio­dista en temas polí­ti­cos, letrista de can­cio­nes y admi­nis­tra­dor cul­tu­ral son las face­tas más des­ta­ca­das de esta pro­fi­cuo escritor.

Esquina ( Corrien­tes) seran otros pun­tos algi­dos de la cita con Oscar Portela

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15 Comentarios en “Nuestro Colaborador Oscar Portela De Gira”  

  1. 1 0scar Portela

    KIR­CH­NER EN EL DÍA DE LA LEAL­TAD ES COMO SCHO­KLEN­DER EN EL DE LA MADRE”

    Fuente: DyN

    Chi­che Duhalde par­ti­cipó del fes­tejo del 17 de octu­bre en un acto en la can­cha de Ferro.

    Que Kir­ch­ner fes­teje el Día de la Leal­tad es como si (Ser­gio) Scho­klen­der fes­te­jara el Día de la Madre”, dis­paró la sena­dora Hilda “Chi­che” Duhalde, para com­pa­rar al ex pre­si­dente con el ahora ase­sor de las Madres Plaza de Mayo que fue sen­ten­ciado a pri­sión por ase­si­nar a sus pro­pios padres.

    A par­tir de la asun­ción de Nés­tor Kir­ch­ner –agregó la esposa del ex man­da­ta­rio Eduardo Duhalde-observamos con mucha preo­cu­pa­ción de qué manera se iban come­tiendo deslealtades”.

    Con estas fra­ses, el duhal­dismo inició el fes­tejo de su pro­pio acto del Día de la Leal­tad pero­nista, en el esta­dio cerrado de Ferro­ca­rril Oeste, y tuvo como prin­ci­pal blanco de crí­ti­cas a Nés­tor Kir­ch­ner y a la pre­si­denta Cris­tina Fer­nán­dez, quie­nes rea­li­zan en para­lelo dos actos por el 17 de octu­bre en Paraná y San Miguel.

    El eje del raid duhal­dista, que tuvo como prin­ci­pal ora­dor al dipu­tado nacio­nal Fran­cisco De Nar­váez, no fue la Leal­tad, sino la iden­ti­dad, ya que los dis­cur­sos se cen­tra­ron en enar­bo­lar la ban­dera del “ver­da­dero” justicialismo.

    La señora Pre­si­denta miente cuando dice que no hay infla­ción; cuando dice que en la Argen­tina no hay nar­co­trá­fico. Qué deje de mirar el país con las encues­tas. Hoy en nues­tra pro­vin­cia hay más pobreza”, dijo De Nar­váez, que supo coque­tear con el macrismo.

    Le digo a Nés­tor Kir­ch­ner que si quiere seguir gober­nando el Frente para la Vic­to­ria, que se deje de escon­derse detrás de Cris­tina, Scioli y los inten­den­tes. Que venga, los esta­mos espe­rando”, agregó.

    A noso­tros, los pero­nis­tas, todas esas men­ti­ras nos dan ver­güenza. El pero­nismo no es pelear con la igle­sia, con el campo o con los mili­ta­res. El pero­nismo no divide a los argen­ti­nos. Todas esas men­ti­ras no son pero­nis­tas. Son kir­ch­ne­ris­tas”, gritó frente a una mul­ti­tud, que luego cantó una pecu­liar mar­cha pero­nista con ritmo murguero.

  2. 2 0scar Portela

    Pre­vio a su viaje Oscar Por­tela hizo una excep­ción en su mutismo para refe­rirse una vez más a la reali­dad coti­diana de esta pro­vin­cia y de la Argentina.

    UNA VEZ MAS.

    Oscar Por­tela se pre­para para dic­tar una con­fe­ren­cia sobre su poe­sía y la filo­so­fía en Car­los Paz.
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    OSCAR POR­TELA
    Un poeta atribulado

    Auto­si­len­ciado en su tie­rra natal, este escri­tor corren­tino es más leído en Inter­net y en el exte­rior que aquí. Fue invi­tado por el Muni­ci­pio de Car­los Paz para dic­tar una con­fe­ren­cia sobre poe­sía y filosofía.

    Pre­vio a su viaje hizo una excep­ción en su mutismo para refe­rirse una vez más a la reali­dad coti­diana de esta pro­vin­cia y de la Argen­tina. UNA VEZ MAS. Oscar Por­tela se pre­para para dic­tar una con­fe­ren­cia sobre su poe­sía y la filo­so­fía en Car­los Paz.

    No es nuevo escu­char que Oscar Por­tela se llamó a silen­cio. De hecho, en los últi­mos años, él mismo aclaró que se lo ha silen­ciado, que no exis­ten en Corrien­tes espa­cios de liber­tad polí­tica y cali­dad inte­lec­tual a tra­vés de los cua­les se le per­mita expresarse.

    Es así que una vez más se encie­rra en sí mismo y escribe. “Siento que en los últi­mos meses he escrito más de cinco libros”, es lo pri­mero que cuenta durante una entre­vista en exclusiva.

    Para él ence­rrarse en sus refle­xio­nes y en su escri­tura es tal vez una forma de des­ci­frar el mundo, enten­derlo a tra­vés de su pro­pia lógica, que muchas veces no es la de la gran mayo­ría de sus com­pro­vin­cia­nos, y por supuesto no puede evi­tar preo­cu­parse, hacerse mala san­gre por la coti­dia­nei­dad corren­tina y argentina.

    Su gran con­tacto con el mundo es Inter­net, esta herra­mienta es la que le per­mite rela­cio­narse con cole­gas de otras lati­tu­des y lon­gi­tu­des del mundo, y sobre todo le abre las puer­tas para que su obra pueda ser cono­cida, leída, ana­li­zada y hasta criticada.

    Oscar Por­tela debe ser uno de los pocos poe­tas loca­les cuyos tra­ba­jos, no sólo poé­ti­cos sino tam­bién perio­dís­ti­cos y ensa­yís­ti­cos, son leí­dos e inter­pre­ta­dos con mayor ahínco fuera de su tie­rra natal.

    Fue así, a tra­vés de publi­ca­cio­nes vir­tua­les que resultó invi­tado a dic­tar una con­fe­ren­cia en la ciu­dad de Car­los Paz (Cór­doba) el pró­ximo vier­nes 9 de mayo en el salón audi­to­rio del Muni­ci­pio de dicha villa turística.

    DE TITE­RES Y BUFONES

    Días antes de su diser­ta­ción aceptó sus­pen­der esa cir­cuns­pec­ción auto­im­puesta para refle­xio­nar sobre la reali­dad coti­diana que per­ma­nen­te­mente lo preo­cupa, le quita el sueño. Y por supuesto sus expre­sio­nes fue­ron con­tun­den­tes. No conoce otra forma. Con él todo es “tómalo o déjalo, yo opino esto”.

    Es así que arrancó indig­nado por la “corte de bufo­nes que han tomado el poder y están ejer­ciendo una enorme ven­ganza, en la que impera la vacui­dad, la tri­via­li­dad; lo vemos a nivel nacio­nal y en lo local también.

    Este es un gran país afri­cano y Corrien­tes es un subur­bio más, las pro­vin­cias son sólo potre­ros, son la ima­gen de la tra­ge­dia que esta­mos viviendo en la que el gobierno que tene­mos es sólo la bús­queda de un poder que no es poder, pero creen que poseen el poder de hacer lo que quie­ran, y, para peor, con una socie­dad de mer­ca­de­res en medio de un gran tea­tro de títe­res que entran y salen de escena”.

    Y tomar con­cien­cia de esta reali­dad es lo que des­pierta en él una enorme desa­zón, “por­que me remito per­ma­nen­te­mente a mis escri­tos publi­ca­dos hace más de cinco años, y veo que aque­llo que adver­tía, hoy se cum­ple, son dema­sia­dos años de lucha, seña­lando de alguna forma lo que pasa­ría. Me atri­bu­lan sobre­ma­nera, en par­ti­cu­lar por­que siento que estoy entrando en el ocaso de mi vida y nada cam­bia, la situa­ción empeora”.

    Tal vez esté ciego y no veo la reali­dad que ven otros”, expone con iro­nía para seña­lar la pro­li­fe­ra­ción de nue­vas gene­ra­cio­nes que se dedica a las letras, a la plás­tica, “y pare­ciera que son unos genios, recién empie­zan y son per­fec­tos, son bri­llan­tes. ¿En qué mundo esta­mos si los medios dicen que un chico que recién empieza a escri­bir es prác­ti­ca­mente una eminencia?”

    ¿O tal vez los para­dig­mas han cam­biado tanto que ya no cuen­tan para esta socie­dad el esfuerzo, el tesón, el estu­dio cons­tante, el afán obse­sivo y neu­ró­tico de la perfección?”.

    VOL­VER A LA ERA DE LOS MONOS

    El pasado –según Oscar Por­tela– no ha dejado de trans­cu­rrir, y no cesa de reno­varse a sí mismo desde su ori­gen, “se meta­mor­fo­sea cons­tan­te­mente y rom­per con esto, tal como está ocu­rriendo con los nue­vos “genios”, es vol­ver al homí­nido, a los monos”.

    Sus pala­bras tal vez sue­nen apo­ca­líp­ti­cas pero sólo se jus­ti­fi­can por tra­tarse de su mirada de la reali­dad, y para él –en su visión de poeta y ciu­da­dano del mundo– la socie­dad en su con­junto “está viviendo el más terri­ble de los eclipses,después de 200 años de hiper­ra­cio­na­lismo ahora reina el caos.

    Me preo­cupa que la Argen­tina, en este colapso, siga pres­cin­diendo de sus gran­des pen­sa­do­res y artis­tas, esta­mos inmer­sos en una tra­ge­dia en cons­tante divor­cio entre la pra­xis, la urgen­cia, el aná­li­sis crí­tico y la espe­cu­la­ción, al punto tal que la inte­li­gen­cia ha sido decla­rada prescindible”.

    Dolido, preo­cu­pado por una reali­dad que por momen­tos lo supera, Por­tela se refu­gia en su escri­tura; es en la poé­tica donde encuen­tra el sosiego que lleva a la calma apa­rente, que le per­mite expre­sarse y rom­per con el mutismo público al que se sumerge cada tanto, para vol­ver sobre la reali­dad que le duele.

    Dia­rio El Liber­ta­dor :
    gen­ti­leza de su entre­vis­ta­dora Mariela Mioni

  3. 3 0scar Portela

    Un Diá­logo Esen­cial con Oscar Portela

    Por Ale­jan­dro Petroff

    Un diá­logo desigual con un escri­tor sin igual Poeta, Pen­sa­dor, Pro­vo­ca­dor, Pesi­mista, Pers­pi­caz, Portela.

    Dice que esta­mos vol­viendo al “no te metas” y que desde los inte­lec­tua­les sólo hay silen­cio. Y fulmina:

    La extra­or­di­na­ria cir­cu­la­ción de mi obra se la debo al dueño de un ciber”. Seguirle el tren a veces resulta impo­si­ble. Su cabeza no para. Ni bien se repone uno de alguna refle­xión ya asesta otra demoledora.

    El país y el mundo, la pro­vin­cia, la cul­tura, los jóve­nes, la lite­ra­tura, de todo hace un aná­li­sis que más que invi­tar, incita a pensar.

    Y su estilo ayuda: pro­vo­ca­dor, pesi­mista y pers­pi­caz, pero con el decir exqui­sito de poeta.
    Oscar Por­tela, en un diá­logo desigual con este periodista.

    La charla se per­fila polí­ti­ca­mente inco­rrecta. Y vaya si lo será. Sos­tiene que la reali­dad nacio­nal es ominosa.

    Nos están des­gua­zando sin ante­ce­den­tes en lo eco­nó­mico y terri­to­rial. La polí­tica exte­rior de Kir­ch­ner nos pone en una situa­ción de mar­cia­nos frente al mundo.

    De qué forma vamos a hablar con los socios del MER­CO­SUR?” dic­ta­mina para aler­tar que se pro­paga lo que el escri­tor vene­zo­lano Rafael Rat­tia llamó “dic­ta­dura con­ti­nen­tal de corte populista”.

    Claro que ese avance — ase­gura– se da de forma enmascarada.

    La salida para Por­tela con­siste en apos­tar a una recons­truc­ción de la memo­ria colec­tiva. “Tene­mos una forma mani­quea de mirar el pasado: a la memo­ria se la ha tram­peado y muti­lado” dis­para cuando se le pre­gunta por el “seten­tismo” impe­rante de la mano del kirchnerismo.

    Enton­ces pro­nos­tica: “Vamos hacia el tota­li­ta­rismo. Este pre­si­dente no nece­sita Con­greso. Asis­ti­mos a la muerte de la Repú­blica. Eso va a gene­rar una resis­ten­cia pero nos va a retro­traer a un pasado negro”.

    Más de un pin­güino podría ver en estas pala­bras una influen­cia de Patti, pero el escri­tor de Loreto se refiere a otra cosa. Habla de lo que no muchos están pre­pa­ra­dos para ver por aque­llo de que no hay peor ciego.

    Es cuando la dis­qui­si­ción por­te­liana corta hasta el hueso:

    Ante toda esta situa­ción, desde la escena inte­lec­tual sólo hay silen­cio. Todo el mundo empieza a tener miedo a expo­nerse. Eso es de un sis­tema abso­lu­ta­mente anti­de­mo­crá­tico. Vol­ve­mos al no te metás, pero bajo otro maquillaje.

    Éste es un idiota útil por­que se mete” se piensa hoy. La entrega del tanino y el Pacto Roca-Runciman son cosas peque­ñas com­pa­rado con el entre­guismo de tie­rras y recur­sos natu­ra­les que se está haciendo en este momento” afirma.

    El autor de “La memo­ria de Láque­sis” va más allá y repro­cha que ins­ti­tu­cio­nes que en otros tiem­pos tenían pro­ta­go­nismo hoy ven des­di­bu­jado su rol.

    La Igle­sia per­dió refle­jos para actuar en lo político-social. Sus ser­mo­nes son aba­ni­cos para dar un poco de fresco sobre una reali­dad que quema” sos­tiene para aña­dir algo que a tanto neo­kir­ch­ne­rista le pon­drá los pelos de punta:

    El Ejér­cito tiene una fun­ción social. Nació con la Patria y debe dar­nos un sen­tido de res­guardo y orden. Desde Balsa al actual jefe son per­so­na­jes fun­cio­na­les al esquema de poder de turno”.

    Su tesis des­car­nada por cierto, tal vez sacuda la modo­rra ética del ser argen­tino y su ciclo­ti­mia tan escandalosa.

    Existe una asfi­xia moral abso­luta en todos los nive­les socia­les, un can­san­cio moral que ago­bia”, agrega Por­tela, para ir a otro tema que lo apa­siona y para el que tiene voz auto­ri­zada por haber dedi­cado su vida a ella : La Cultura.

    Hablar de cul­tura en esta situa­ción es vacuo. Nadie pude con­su­mir si des­a­pa­re­cen los obje­ti­vos de la polis que son garan­ti­zar la salud, la segu­ri­dad, la edu­ca­ción y la alimentación.

    Aníbal Ponce decía que cuando el bien cul­tu­ral se vive en cali­dad de pri­vi­le­gio envi­lece más que el oro. ¿Quién puede acce­der a todo eso cuando el ham­bre llama ?” se pregunta.

    Luego sobre­viene un párrafo crí­tico para la actual admi­nis­tra­ción cul­tu­ral de la provincia.

    Hoy día a mi el Estado me dio una esto­cada mor­tal, me inmo­vi­lizó y nin­gu­neó. El actual diseño de polí­ti­cas cul­tu­ra­les no tiene nin­gún tipo de fun­ción para mí.

    Todo lo que se hace son mega espec­tácu­los como en la TV , donde prima lo acús­tico y lo visual por lo cual se ha arra­sado con los espa­cios de ver­da­dero debate y análisis”.

    Y aun­que sus dichos pue­dan inco­mo­dar su rela­ción con Nor­berto Lis­chinsky — ex Sub­se­cre­ta­rio de Cul­tura de la pro­vin­cia — reve­lan que no hay mala inten­ción en una pro­vin­cia donde polí­ti­ca­mente todos sue­len estar mal­quis­ta­dos con sus superiores.

    Por eso explica su pos­tura: “El escri­tor no debe per­te­ne­cer a nin­gún esquema ideo­crá­tico o par­ti­do­crá­tico. Debe tener com­pro­mi­sos civi­les y yo los tengo” remarca.

    Más ade­lante, el ven­da­val Por­tela viene hacia aquí. Lo recibo estoi­ca­mente y, digo más, com­parto su visión:

    El perio­dismo está en crí­sis, ya que debiera ser la escena del debate ideo­ló­gico y de la aper­tura que nos debe­mos desde hace mucho”.

    Llega el momento de hablar de su obra. Pero no por eso la charla decaerá. Ade­lanta que tra­baja en una obra de tea­tro y en un Ensayo Filosófico-Político. Ade­más ya está ter­mi­nado y espera poder entrar en imprenta su deci­mo­cuarto libro de poe­mas, inti­tu­lado “Des­car­nado” o “Sin­fo­nía Infernal”.

    Nunca mi obra cir­culó tanto como en estos dos años. Y no se lo debo a nadie, más que al dueño de un ciber. Hay más de cien pági­nas web que con­tie­nen mi obra”.

    Se refiere a por­ta­les de Por­tu­gal, varias pro­vin­cias de España (Gali­cia, Valen­cia, Madrid), Nueva Orleáns, Vene­zuela, Fran­cia, y el suyo pro­pio, http://www.universoportela.com.a r, entre tan­tos otros.

    Como toda entre­vista, sobre el final habla­mos como quien dice de bue­yes per­di­dos. Pero Oscar y su rabiosa luci­dez tam­poco en este tramo se ausentarán.

    Me dice que hay “miles de jóve­nes en la pro­vin­cia que no quie­ren ver el sol”, y aun­que pueda pare­cer más allá del bien y del mal, se angus­tia por esa reali­dad, que extra­pola a todo el mundo, y dice:

    Los video­ga­mes son la mejor manera de tener escla­vos a escala pla­ne­ta­ria. La gente que los con­sume no inter­ac­túa con la reali­dad. Los jóve­nes son una gene­ra­ción de zom­bis y esta es una forma forma fatal de sometimiento”.

  4. 4 Oscar Portela

    La Argen­tina Camino Del Infierno Por Alberto Robredo

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    La situa­ción argen­tina parece de las más gra­ves, pues no es un Estado que, sub­de­sa­rro­llado, va en vía a su desa­rro­llo, sino que corre en sen­tido inverso, impul­sada por una for­tí­sima siner­gia nega­tiva, nacida de una doble fuente ener­gé­tica: la corrup­ción y la igno­ran­cia asen­ta­das en el cen­tro de su diri­gen­cia polí­tica, empre­sa­rial y sin­di­cal”. Alberto Robredo

    LA ARGEN­TINA CAMINO AL INFIERNO

    escribe Alberto F. Robredo.

    Con la Argen­tina en el colmo de su deca­den­cia, se desató en el mundo una cri­sis inmensa.

    La situa­ción argen­tina parece de las más gra­ves, pues no es un Estado que, sub­de­sa­rro­llado, va en vía a su desa­rro­llo, sino que corre en sen­tido inverso, impul­sada por una for­tí­sima siner­gia nega­tiva, nacida de una doble fuente ener­gé­tica: la corrup­ción y la igno­ran­cia asen­ta­das en el cen­tro de su diri­gen­cia polí­tica, empre­sa­rial y sin­di­cal. Esa for­mi­da­ble siner­gia nega­tiva des­com­pone al país, al Estado, al apa­rato pro­duc­tivo, a la edu­ca­ción, a la repú­blica y a sus habitantes.

    La cri­sis mun­dial es uti­li­zada dia­léc­ti­ca­mente por el gobierno para mos­trar el hun­di­miento argen­tino como su con­se­cuen­cia, lo que es falso. Mas allá de lo que afecte a la Argen­tina el sismo pla­ne­ta­rio, nues­tra deca­den­cia es hija de la igno­ran­cia y de la corrup­ción de nues­tros diri­gen­tes pro­lon­ga­das en el tiempo. Baste un par de ejem­plos actuales.

    Del 6 al 8 de sep­tiem­bre de 2008, la pre­si­denta hizo una visita de Estado al Bra­sil. Su comi­tiva estuvo com­puesta por: a) 3 sena­do­res y 4 dipu­tados nacio­na­les. Nin­guno tenía estu­dios ter­cia­rios; b) 2 gober­na­do­res. De ellos, el de la pro­vin­cia de Bue­nos Aires, la más impor­tante del país, carece de mínima for­ma­ción uni­ver­si­ta­ria; c) 30 fun­cio­na­rios, de los que sólo 9 tenían estu­dios ter­cia­rios, inclui­dos entre los 9 el médico, el jefe de la Casa Mili­tar y la ede­cán pre­si­den­cial. Los res­tan­tes 21 care­cían ¡hasta de una tec­ni­ca­tura!, comen­zando por el pro­pio jefe de Gabi­nete. (Decr. 1427/08). Desde el inicio de la pre­si­den­cia Kir­ch­ner, hace cinco años y medio, des­a­pa­re­cie­ron los con­cur­sos. Los fun­cio­na­rios de planta se nom­bran por 6 meses, que se renue­van una y otra vez, como sello de garan­tía de caren­cia de ido­nei­dad y de ciega subor­di­na­ción para evi­tar reemplazos.

    Rara vez se lici­tan com­pras; se adju­di­can direc­ta­mente. Los sobre­pre­cios, por corrien­tes, ya no son noti­cia. Nés­tor Kir­ch­ner, con fon­dos de la pro­vin­cia de Santa Cruz de más de 1.200 millo­nes de dóla­res, sólo hizo apa­re­cer algo más de 500 millo­nes. ¿Y el resto? ¿Y las ren­tas de más de 1.200 millo­nes colo­ca­dos durante años? Nadie sabe. Nadie sabe, como debie­ran saberse, las varia­cio­nes teni­das mes a mes por las colo­ca­cio­nes ori­gi­na­rias. ¡Ah! Y los poco más de 500 millo­nes apa­re­ci­dos se blan­quea­ron luego de dos años y medio de ejer­cer Nés­tor Kir­ch­ner la Pre­si­den­cia de la Nación. ¿Son los de Santa Cruz? ¿Son del barril sin fondo de la SIDE? ¿Son fon­dos reser­va­dos de la Nación? Si eso vale para Kir­ch­ner con rela­ción a los fon­dos de Santa Cruz, el abismo es inson­da­ble en lo ati­nente a otros nego­cia­dos, y hacia nive­les infe­rio­res y hacia ámbi­tos actuan­tes fuera del poder pero bene­fi­cia­rios de éste.

    La siner­gia nega­tiva de la corrup­ción y la igno­ran­cia lanza al país al infierno como meta. Se impide el cre­ci­miento de la riqueza y la que hay es suc­cio­nada con efecto inevi­ta­ble: el empo­bre­ci­miento gene­ral. La corrup­ción no es sólo eco­nó­mica; esen­cial­mente es polí­tica, por alte­ra­ción inte­gral de la demo­cra­cia y de las for­mas repu­bli­ca­nas. Esta corrup­ción, que por polí­tica es omni­com­pren­siva, tiene por fina­li­dad la per­ma­nen­cia inde­fi­nida y anti­na­tu­ral en el poder y el ejer­ci­cio de éste sin tra­bas cons­ti­tu­cio­na­les. Se pagan “clien­tes” y tam­bién se los importa de paí­ses veci­nos. Así se lle­nan pla­zas y mar­chan enca­pu­cha­dos. Son los atraí­dos por sub­si­dios (Tra­ba­jar, Jefes y Jefas, etc.), que el gobierno com­pro­mete antes de que los extran­je­ros pisen suelo argen­tino. La inva­sión de la mise­ria extran­jera es pagada por los argentinos.

    Como los que man­dan no saben que lo que debe dis­tri­buirse es bie­nes­tar y mejor nivel de vida, y que para dis­tri­buir hay que gene­rar riqueza, suc­cio­nan la que hay y aplas­tan el ali­ciente esen­cial para pro­du­cir más, que es la expec­ta­tiva de uti­li­dad, motor a su vez de rein­ver­sión que genere más riqueza.

    Esa forma de actuar no empezó con los Kir­ch­ner, pero se agu­dizó con ellos, pues la deca­den­cia apa­reja cada vez menos pre­pa­ra­ción en los gober­nan­tes. Salvo excep­cio­nes, de ese modo de ejer­cer la polí­tica par­ti­cipa la opo­si­ción. Cuando se deba­tió la Reso­lu­ción 125 sobre reten­cio­nes a la expor­ta­ción de gra­nos, los gran­des refe­ren­tes opo­si­to­res no cen­tra­ron su dis­curso en la falta de incen­ti­vos para pro­du­cir ni en la con­fis­ca­to­rie­dad sufrida por los pro­duc­to­res, sino en que la suc­ción no era copar­ti­ci­pa­ble. En defi­ni­tiva, lo impor­tante no era el pro­duc­tor y su inte­gri­dad patri­mo­nial, sino quien se que­daba con lo esquil­mado, como con el impuesto al che­que. Si ofi­cia­lismo y opo­si­to­res coin­ci­den en la expo­lia­ción y dis­cre­pan en quien la usu­fruc­túa, es que el sis­tema polí­tico está enfermo.

    Alberto F. Robredo es abo­gado y ex pro­fe­sor de Dere­cho Polí­tico y Teo­ría del Estado en la Facul­tad de Dere­cho de la UBA. Es autor del libro El Estado Agredido .

  5. 5 Oscar Portela

    OSCAR POR­TELA PER­SO­NA­LI­TIES OF THE UNI­VER­SAL ART

    PER­SO­NA­LI­DA­DES DEL ARTE UNIVERSAL

    PER­SO­NA­LI­TIES OF THE UNI­VER­SAL ART

    Vier­nes 12 de Diciem­bre de 2008
    Año I Washing­ton DC, Esta­dos Unidos,

    Oscar Por­tela

    Web­site: http://​www​.uni​ver​so​por​tela​.com​.ar
    Email: portelao@hotmail.com
    Tele­fono: 0378315516913
    Direc­ción Pos­tal: Jujuy 1224. Ter­cer Piso Depar­ta­mento “B”.
    3400 – Corrien­tes — Repú­blica Argen­tina
    Ante­cen­tes: Ver http://​www​.uni​ver​so​por​tela​.com​.ar

    http://​per​so​na​li​da​des​de​lar​teu​ni​ver​sal​.com/​u​n​c​a​t​e​g​o​r​i​z​e​d​/​o​s​c​a​r​-​p​o​r​t​ela

  6. 6 Oscar Portela

    EL PRO­TA­GO­NISTA

    POR ESAS COSAS DEL DESTINO

    POR ROCÍO PÉREZ

    2009-01-19 — Oscar Por­tela es un escri­tor corren­tino que nació en 1950 y hasta lo 12 años vivió en Loreto. Tra­bajó en varios dia­rios, fue el crea­dor revis­tas como Sig­nos, Tiempo y Diag­nós­tico, y obtuvo reco­no­ci­mien­tos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les. Este hom­bre de letras que publicó 12 libros de poe­sías, varios ensa­yos filo­só­fi­cos y polí­ti­cos, y nume­ro­sas crí­ti­cas de cine, actual­mente cola­bora con diver­sos medios tanto argen­ti­nos como extran­je­ros. El poeta, con­si­de­rado una de las voces más impor­tan­tes de la lite­ra­tura argen­tina, afirma que la gente lee solo aque­llos libros que el mer­cado impone.

    ¿Por qué eli­gió la literatura?

    Yo no la elegí como una carrera. Viví hasta los 12 años en el campo y era asmá­tico y no podía hacer nada de lo que hacían los demás chi­cos. No me deja­ban correr ni jugar al fút­bol. No se si es algo casual, o se mez­cla lo cau­sal con lo casual, pero había una enorme biblio­teca en mi casa. Y en esa época en la que no había luz eléc­trica ni nada, la única salida para moti­var la ima­gi­na­ción era la lec­tura, que se con­vir­tió en la columna ver­te­bral de mi vida.

    Tra­bajé en varios medios grá­fi­cos. Comencé en el Dia­rio Corrien­tes y en La Mañana. A los 18 años empecé a tra­ba­jar en El Lito­ral en 1968, donde me hice cargo de la parte de espec­tácu­los. Des­pués cuando se fundó Época me lla­ma­ron para que me hiciera cargo de la parte lite­ra­ria, a la que se le daba muchí­sima impor­tan­cia en esos años.

    Usted publicó nume­ro­sos libros, ¿de dónde sale la ins­pi­ra­ción a la hora de escribir?

    Todos los artis­tas son pro­fun­da­mente neu­ró­ti­cos y escri­ben com­pul­si­va­mente. No se si se trata de ins­pi­ra­ción, se trata más del hecho de que uno no puede res­pi­rar y nece­sita poder hacerlo por algún lado. El pin­tor hace esto a tra­vés del color, el músico mediante el sonido, y el poeta mediante una ima­gen que no es acús­tica ni pic­tó­rica pero es ima­gen al fin, que lleva implí­cito lo acús­tico por­que tiene que vibrar y tener color al mismo tiempo.

    Al poeta muchas veces lo toma por sor­presa una ima­gen mediante la cual comienza a tra­ba­jar. Lo que apa­rece como ins­pi­ra­ción debe ser muy tra­ba­jado, es un 1% de ins­pi­ra­ción, lo demás se debe per­fec­cio­nar muchísimo.

    ¿En qué con­si­dera que con­tri­buye la lite­ra­tura en la vida de una per­sona y de una cultura?

    La lite­ra­tura es la memo­ria de los pue­blos. A tra­vés de ella un pue­blo se narra a sí mismo su his­to­ria. Es lo que ocu­rrió con La Ilíada y La Odi­sea, no sabe­mos si Homero vivió o no, no hay ins­tru­men­tos de cien­cia his­tó­rica que com­prue­ben eso, pero mediante ellas un pue­blo se cuenta a sí mismo su historia.

    Cuando un pue­blo adquiere his­to­ria recién puede comen­zar a cons­truir su iden­ti­dad. Ambas son muy impor­tan­tes, y más aún lo es la posi­bi­li­dad de que pue­dan des­a­pa­re­cer debido a la globalización.

    Cul­tu­ras mile­na­rias ya están per­diendo su iden­ti­dad, y la prueba más evi­dente es Japón que se occi­den­ta­lizó casi por completo.

    Actual­mente se habla de una cri­sis en la lite­ra­tura mun­dial, ¿cuál con­si­dera que es el ori­gen de la misma?
    Hay enorme cri­sis en la lite­ra­tura actual por la falta de lec­tura más que nada. La gente joven cree que escri­bir es sim­ple­mente tomar un lápiz o una compu­tadora y teclear, pero en reali­dad se trata de reescribir.

    Cuando digo esto me refiero a todo lo que uno fue incor­po­rando con la lec­tura, que pasó a ser parte esen­cial de cada per­sona, que vuelve a reci­clarse y se trans­forma en la voz pro­pia. Si no se lleva a cabo este pro­ceso el resul­tado es un híbrido, es algo expe­ri­men­tal, sin valor.

    Tam­bién la cri­sis está dada por todos aque­llos libros que vie­nen pre­di­ge­ri­dos por las gran­des edi­to­ria­les. La gente busca leer lo que viene armado por las empre­sas, por­que vive en la dimen­sión del estrés de la preo­cu­pa­ción coti­diana, sin hori­zon­tes de tiempo. La lec­tura nece­sita un tiempo íntimo, y el hom­bre actual no vive en sí mismo sino alte­rado. Sucede en todos los pla­nos de la vida.

    ¿Inter­net es un obs­táculo que impide que la nueva gene­ra­ción de chi­cos se acer­que a la lectura?

    Inter­net es un aba­nico que puede suplir a cual­quier enci­clo­pe­dia o libro. El chico que quiere saber sobre el Che Gue­vara puede encon­trar infor­ma­ción útil en Inter­net, al igual que el que quiere cono­cer sobre his­to­ria o pin­tura, sólo nece­sita saber buscar.

    La opción de estar 16 horas con los video­jue­gos e igno­rar que son el gran nego­cio mun­dial de las cor­po­ra­cio­nes, y que los jue­gos de gue­rras son copias de las estra­te­gias emplea­das en los ver­da­de­ros con­flic­tos, es una opción que ellos tienen.

    Los chi­cos de hoy se nie­gan a escu­char, no acep­tan el diá­logo y mani­fies­tan un espon­tá­neo alejamiento.

    Antes se bus­caba el con­tacto con la per­sona de mayor edad para encon­trar sabi­du­ría y cono­ci­miento, actual­mente es una pala­bra prohi­bida decir que se tiene más de 40 años, los chi­cos dicen que “están en otra”. Es algo que se va agudizando.

    ¿Es cierto que en la lite­ra­tura no hay nada nuevo, que a lo largo del tiempo sim­ple­mente se reci­clan las ideas de otros escritores?

    No, no es cierto. Se come­te­ría un error al decir, por ejem­plo, que Picasso está repi­tiendo clá­si­cos del siglo XIX solo decon­tru­yendo: no se trata de la misma situa­ción. Sin embargo, sí se puede afir­mar que no se inau­gura nada nuevo sino que se des­truye lo ante­rior por­que eso era ural, para con­ti­nuar haciendo el edi­fi­cio por­que el arte tiene sus lími­tes y cuando se llega al límite hay que recons­truir para que surja algo nuevo.

    El que esfuerza en cons­truir una obra, por más pesi­mista que sea o atroz, siem­pre va innovar.

    En Corrien­tes ¿se está per­diendo tam­bién parte de la cul­tura?
    Hay gran­des vacíos en la cul­tura, y eso va a oca­sio­nar baches aún más gran­des en todos los aspec­tos, espe­cial­mente en la polí­tica. La cul­tura inevi­ta­ble­mente es polí­tica, y no existe polí­tica sin cultura.

    Para noso­tros antes todo era muy difí­cil. Cuando hice Sig­nos, la pri­mera revista de Corrien­tes, era comen­zar desde la nada, y de un pri­mi­ti­vismo abso­luto, com­pa­rada con lo que hay hoy. Sin embargo ahora, muchas déca­das des­pués lo que puedo ver es que no se avanzó en la gráfica.

    Los dia­rios al tener Inter­net evi­tan la nece­si­dad de por ejem­plo tener un buen colum­nista. Esto es un retro­ceso, aun­que sé que mucha gente no va a estar de acuerdo. Corrien­tes no tiene infra­es­truc­tura de ser­vi­cios culturales.

    Por otra parte, Argen­tina vive un momento muy malo desde el punto de vista de la cul­tura. Por supuesto están los que se bene­fi­cian, como los escri­to­res adep­tos al régi­men político.

    En Corrien­tes pasa algo que me llama mucho la aten­ción: los medios se ocu­pan de lo inme­diato, que es lo polí­tico y no de cosas más tras­cen­den­tes que tam­bién tie­nen que ver con la acti­vi­dad polí­tica. La misma nece­sita ser ana­li­zada de lejos para ser enten­dida. Se bana­li­zan dema­siado las cosas.

    ¿Cuál es la opi­nión que tiene de sus obras?

    Estoy satis­fe­cho con algu­nos de los poe­mas de lo muchí­simo que escribí, y con deter­mi­na­dos ensa­yos filo­só­fi­cos y polí­ti­cos. Bor­ges decía que “uno publica para no estar corri­giendo toda su vida”, y real­mente creo que es así por­que sino siem­pre se encuen­tra alguna modi­fi­ca­ción que hacer.

    El drama del escri­tor hoy es publi­car. Hasta el año 1970 había una can­ti­dad de peque­ñas edi­to­ria­les, en las que se tenía que pagar para publi­car. Era gente que lle­vaba los libros a las libre­rías y a los dia­rios. La Argen­tina no tiene indus­tria edi­to­rial, pero sin embargo nues­tro país fue la indus­tria edi­to­rial más pode­rosa de habla his­pana. Nues­tros libros se leían en España y México. Lo mismo ocu­rrió con el cine nacional.

    Hoy lo que se publica debe ser lo que se vende, lo que el mer­cado exige, ensa­yos his­tó­ri­cos y polí­ti­cos muy sim­ples, lo mismo ocu­rre con la poe­sía, y la novela.

    ¿Hoy en día se encuen­tra tra­ba­jando en algún libro?

    Desde que empezó el mes de enero no logré abrir toda­vía la compu­tadora. Deben estar mis cinco correos lle­nos de mensajes.

    Hoy no tengo ganas de escri­bir, estoy sin ins­pi­ra­ción. Y si la tuviera ten­dría que luchar con mi des­gano para poder sen­tarme en la máquina a leer. Es una gran lucha, pasé por tem­po­ra­das en las que tra­ba­jaba durante 16 horas segui­das, y des­pués que­dan los gran­des vacíos como en este momento.

    Tengo cerca de cua­tro libros por publi­car, uno de poe­mas de casi 700 pági­nas. Pero falta lo más impor­tante saber como hacer para publicarlos.

    Foto­gra­fia:

    Uni­verso Portela

    de Por Supuesto.

  7. 7 Oscar Portela

    LA UCRO­NÍA DEL SIS­TEMA REPÚ­BLI­CANO EN ARGENTINA

    a Susana Sechi

    POR OSCAR PORTELA

    Suponga usted “ciu­da­dano” que des­pués de junio la escri­ba­nía gene­ral del Eje­cu­tivo pierda la mayo­ría: ¿que piensa que sucedería?

    Le con­testo: que­da­ría aún más al des­cu­bierto las pre­ca­rie­da­des del sis­tema repre­sen­ta­tivo en manos de la par­ti­do­cra­cia que se ha des­mem­brado abso­lu­ta­mente y nadie ten­dría la legi­ti­mi­dad de con­ver­tirse en soporte del sis­tema repu­bli­cano, que ha dejado en Argen­tina de tener el poder de sos­te­ner algo así como un estado con cierta razo­na­bi­li­dad jurídica.

    Otra vez el la nación enfren­ta­ría el estado de la anar­quía y el caos.

    Quien creen en que qui­tán­dole al eje­cu­tivo una mayo­ría par­la­men­ta­ria Argen­tina encon­tra­ría nue­va­mente “la correcta vía repú­bli­cana”, el pro­greso eco­nó­mico y la equi­dad social, pecan de ingenuidad.

    Y ade­más se hacen res­pon­sa­bles de tra­tar de man­te­ner el sta­tus quo polí­tico con­se­guido durante los vein­ti­cinco años de apa­rente demo­cra­cia, en la cual triunfó siem­pre el cri­te­rio tota­li­ta­rio de uti­li­zar leyes de excep­cio­na­li­dad para mane­jar la cosa pública.

    No cabe la menor duda de que nues­tros tri­bu­nos – y sobre todo los “terus” del periodo kir­ch­ne­rista, supie­ron con­vi­vir con los más ave­za­dos polí­ti­cos argen­ti­nos de las últi­mas décadas:

    Un gobierno mon­to­nero legi­ti­mado por la “demo­kra­cia” que con­vir­tió la defensa de los “dere­chos huma­nos” en la forma más ubi­cua de re-escribir y reapro­piarse de la his­to­ria Argentina.

    Con­vi­vie­ron con esta men­tira en un país colap­sado ins­ti­tu­cio­nal­mente, — y por lo tanto irre­cu­pe­ra­ble desde el punto de vista eco­nó­mico — esta era la meta que se pro­pu­sie­ron los que gobier­nan y sus socios – algu­nos solo por ava­ri­cia de los adve­ne­di­zos de la polí­tica, que entre­ga­ron a sus repre­sen­ta­dos y las autar­quías pro­vin­cia­les en cali­dad de feu­dos y ellos de seño­res – y no de gleba – capa­ces de todas las rapa­ci­da­des posibles.

    El gobierno ha ganado la apuesta por goleada. La Argen­tina ha vuelto a la década del sesenta más débil y desculturalizada.

    Con más exclu­sión – con la defi­ni­tiva muerte de la clase media – y con socios den­tro de la polí­tica inter­na­cio­nal que no pasan de ser los tor­pes momios de una Amé­rica Latina ya muerta : Fidel Cas­tro y Chá­vez Frías, recuer­dos quizá de cuando el gobierno de Cam­pora expor­taba auto­mó­vi­les a la feroz dic­ta­dura castrista.

    Nunca un gobierno en la his­to­ria Argen­tina min­tió tanto he hizo de la men­da­ci­dad un arma para con­ven­cer a sus enemi­gos que no adver­sa­rios: la señora Fer­nán­dez pre­si­denta en Ejer­ci­cio, dijo hace poco que a ella le encan­taba debatir.

    El debate implica moverse en un mundo de ideas y con­cep­tos de los que ella carece y no per­te­nece a sus intere­ses polí­ti­cos y personales.

    Sus minis­tros y los miem­bros de su corte (los D‘Elia, Moyano, Pér­sico, de Petri) y los usua­rios de los super­po­de­res en el “par­la­mento” como Rossi y Pichetto o sus Goe­bels al estilo de Ran­dazzo, Scioli, etc, repi­ten dia­ria­mente el nuevo evan­ge­lio Argen­tino: en la his­to­ria de ésta nación existe un antes y un des­pués del matri­mo­nio kirchner.

    Bien: tan res­pon­sa­ble de esta situa­ción son los nue­vos sacer­do­tes de un impe­rio que no existe como la opo­si­ción a la que solo le interesa el magro pan de un poder que nació muerto, y que insiste en dar espe­ran­zas a un pue­blo que vive ya la oscu­ri­dad del abismo.

    Hace poco la señora Fer­nán­dez habló en la Biblio­teca Nacio­nal y debió recor­dar la ges­tión de Car­los Saúl Menem que la hizo posi­ble en poco tiempo.

    ¿Son obras públi­cas o no?

    Luego en el tea­tro de la ciu­dad de La Plata recons­truído durante el pro­ceso de Reor­ga­ni­za­ción Nacio­nal –lo que debe­ría con­ver­tirlo en nada– tam­poco nadie recordó el infausto.

    Sería lo mísmo que pre­gun­tarse durante que periódo se cons­tru­ye­ron Atu­cha, Cho­cón, el Puente Gene­ral Manuel Bel­grano, y tanta otra obra pública que resis­ten el tiempo, y solo por­que existe un antes y des­pués del matri­mo­nio impe­rial: Napo­león III y Euge­nia de Montijo.

    Hoy mayo­ría anti-oficialista o no mucho me temo que el pue­blo con­ti­nuará ausente y que solo que­dará el recurso de la calle.

  8. 8 Oscar Portela

    Memo­rias

    de Oscar Por­tela
    a Mariela Mioni

    Aban­dó­name infan­cia, Oh des­cí­frame tus enig­mas!”, grito del deses­pe­rado que no tiene res­puesta, ala­rido sin eco gol­peando con­tra la nada de la des­me­mo­ria y dis­per­sión de los limi­tes, que se hacen som­bra, junto al vian­dante de la poe­sía. No me aban­do­nes infan­cia, que no ten­dría techo ni res­guardo, aun­que de tus oscu­ras fau­ces, bro­ten ánge­les y demonios.

    Cuando el insom­nio hiere los pár­pa­dos y la aman­ne­sis de la escri­tura -¡borrar las hue­llas, borrar las hue­llas, no ser sino el Otro de uno Mismo! y pasar lige­ra­mente sin mora­das por la gran Estan­cia del Mundo — antes de que caiga la noche– yerra la cues­tión del doble olvido y este vuelve una y otra vez en forma de madre, padre, her­ma­nos, tíos que son padres, las imá­ge­nes siguen cavando hue­llas en los ojos ya casi secos de tanta lágrima derra­mada en el camino.

    Sobre esto y no otra cosa he escrito durante déca­das; la impo­si­bi­li­dad del duelo, de cerrar las heri­das y de los radio­sos dai­mo­nes de la suerte que vuel­ven a sus gua­ri­das: de esto y sólo esto y no otra cosa.

    Y luego el desam­paro con­ver­tido en fiesta del asfalto, la dorada ado­les­cen­cia, el mito de esa aurora pri­mor­dial que me ale­jaba sin saberlo, de las gran­des y dul­ces aguas de las inmen­sas lagu­nas de mi pue­blo, Loreto –más olvi­dado de si mismo que esta som­bra que aquí firma-, de las fos­fo­res­cen­tes már­ge­nes de los este­ros bár­ba­ros, de los corre­do­res de la casa que Don Igna­cio Por­tela y Del­gado cons­truyó allí nomás (como en la novela “Los Tumul­tos” de Maria Gra­nata) junto a los vie­jos ran­cho­nes de mis bisa­bue­los o chos­nos y de mi madre Marina –que aun cuida y cui­dará de mi– o de mi silen­cioso y casi ausente padre Modesto Igna­cio ( “Roquiño”) Por­tela Molina, (“Roquiño”, por­que para sus tías gale­gas se pare­cía a un San Roque pequeño), pero años que traían con­sigo tem­blo­res y des­co­no­ci­das caden­cias, nue­vas imá­ge­nes, en esta ciu­dad que ahora, en esta omi­noso 2009 silen­cio­sa­mente con­tí­nua derrum­ban­dosé como se derrum­ba­ron hace siglos mile­na­rios imperios.

    Prin­ci­pado sí, coro­nas –o coro­nas de espi­nas que no se sienten-, por­que el cora­zón estaba preo­cu­pado por lau­dar el rosa del lapa­cho –¡ton­te­ras!- y pre­di­car en el desierto su bitá­cora de ago­nías y dan­zas en torno de la muerte y el amor.

    Y Eros, her­mano de la muerte, o la muerte sos­te­niendo a Tha­nat­hos, sobre su regazo, así lo veo ahora, ya ansioso por “lo vivido y encontrado”.

    Y luego aque­llos padres míos en Bue­nos Aires, insus­ti­tui­bles, tan padres como mis padres que todo me brin­da­ron, Ama­lia Lucas y Sig­frido Radae­lli, Ricardo Mos­quera East­man (El Don Gual­te­rio y Men­di­buru y de las Casas de “A la som­bra del buho”, de esa otra inmensa som­bra ico­no­grá­fica que me cubre desde hace muchas déca­das, de ser todo mis­te­rio, todo musa, ángel, duende, lla­mada Luisa Mer­ce­des Levinson.

    Y desde luego mi Ana Emi­lia per­so­nal y mi Gra­ciela Maturo, maes­tra de cere­mo­nias de ingreso a la gran lite­ra­tura, y la casta de filó­so­fos ami­gos con Mario Casa­lla a la cabeza –aun­que esto viniese después-, y el mundo de la trai­dora polí­tica –siem­pre hay un demos sin cra­cia– y sus cons­tan­tes ase­chan­zas, y las amis­ta­des par­ti­cu­la­res que se esom­bre­cen durante el duro viaje de un alma que no encuen­tra posada ni cuerpo en esta tie­rra bal­día (ah Tra­ckl, Artaud, Eliot) y mis ico­nos del can­cio­nero popu­lar –nunca olvi­dar­los y la “Paté­tica” de Bee­tov­hen, y sus sona­tas, e Igmar, Vis­conti, Dre­yer, Wyler, Tar­kovki, Wajda, Kawa­le­ro­wicz, que siem­pre esta­rán en los tres éxta­sis del tiempo, en el pasado, hoy, y mañana, en cli­nica desierta de la memoria.

    Tan­tos, tan­tos ami­gos per­di­dos a lo largo de los años y no dar vuelta la mirada hacia atrás, pues el hada blanca de la poe­sía, me dice, ahora, en que yo, Oscar Igna­cio Por­tela Bofill, soy tío abuelo y padrino de Julieta e Inéz Por­tela Jan­tus y de mis otras sobri­nas nie­tas, Abril y Del­fina, y her­mano de mis her­ma­nos, Raul Anto­nio y Hum­berto Gui­llermo con sus tres hijos en volan­das (pues el pájaro ama­ri­llo es mío) –nadie lo olvide, estoy aún aquí, entre uste­des, no sé por qué ni para qué, pues mañana deberé escri­bir otro e-mail a mi her­mano vir­tual José Dasilva Navia, y nadie debe espe­rar en este mundo, menos la muerte, que, como el nihi­lismo, pro­yec­tado sobre noso­tros, con­funda som­bra y cuerpo a escua­dra en medio­día para vol­ver­nos humo que se disipa en el crepúsculo.

    (A Blanca Alida Por­tela de Men­dez y Roberto Men­dez) por­que ellos saben: su sobrino Oscar. Una clara mañana de diciem­bre de un 2004 que se des­pide para no volver?…).-

    OSCAR POR­TELA Y SUS ANCES­TROS PATERNOS

    En 1911, pro­ce­dente de Entre Rios (Ourense), lle­gan a las zonas desde la lejana Gali­cia, Ricardo Por­tela, Ger­mán Por­tela, Igna­cio Por­tela y Secun­dino Por­tela, acom­pa­ña­dos por tres her­ma­nas, que casa­ron en diver­sos lugares.

    Según tes­ti­mo­nio per­so­nal del cate­drá­tico en His­to­ria Don Fede­rico Palma, –Miem­bro de la Aca­de­mia Argen­tina de Historia-, en tex­tua­les pala­bras afirma: en esa época los que via­já­ba­mos más allá de Sala­das, dor­mía­mos bajo “las carre­te­ras de Don Ger­mán Portela”.

    La fami­lia da un pode­roso empuje a la eco­no­mía y a la vida social de éstas comu­ni­da­des. Desde Loreto, Don Igna­cio Por­tela cons­truye arte­sa­nal­mente una ruta sobre el estero que se lla­mará durante años el “Ï Pucú”: “agua larga” y lleva los pri­me­ros moto­res y coches a Loreto e incita a con­truir una des­mo­ta­dora de algo­dón, que dá tra­bajo a cien­tos de pobla­do­res de la villa.

    En Itu­zaingó, hoy moderna y pro­gre­sista loca­li­dad, Don Ricardo Por­tela extiende su pre­do­mi­nio eco­nó­mico hacia Misioo­nes , den­tro del pano­rama de un país que evo­lu­cio­naba rapidamente .

    ALGO MAS SOBRE OSCAR PORTELA

    De éste poeta que se formó en un pequeño pue­blo de Corrien­tes Argen­tina, ( Loreto) — no más de 2000 habitantes-, afec­tado por una labil salu­dad, a dicho la gran nove­lista Luisa Mer­ce­des Levinson:

    : “ Oscar Por­tela Ha estado en toda la oscu­ri­dad y en parte de la luz. A estado o tal vez yo me equi­voco. Este poéta a sido todo ésto”.

    Aun­que su genea­lo­gía se remite total­mente a la san­gre his­pana, (su fami­lia per­te­nece en parte a la más anti­gua tra­di­ción corren­tina, los Arriola, los Molina, los Gomez de Barreda, los Ubeda entre otros) a la tra­di­ción màs anti­gua de la pro­vin­cia de Corrien­tes, la impronta de su carac­ter le llega desde la lejana Ourense.

    Su niñez tuvo un doble carác­ter, la for­ma­ción que le die­ron los clà­si­cos a tem­prana edad, y su sen­tido pànico de la natu­ra­leza. Sus padres Modesto Igna­cio Por­tela y su madre Marina Con­cep­ción Bofill, le die­ron otros dos her­ma­nos, el mayor Raùl Anto­nio, y el menor Hum­berto Gui­llermo. De carác­ter inde­pen­diente desde niño, Oscar Por­tela trazò sin maes­tros su camino den­tro de los limi­tes de la crea­ción artis­tica, y de las acti­vi­da­des polì­ti­cas o perio­dis­ti­cas, lo que trans­formó su estilo en el de un inde­pen­diente total, en lo que res­pecta a ten­den­cias esté­ti­cas o filosóficas.

    Durante el año que se ini­cia publi­cara su libro de poe­mas “En Carne viva“mientras con­ti­núa tra­ba­jando ardua­mente en su auto­bio­gra­fía poé­tica “Des­car­nado” al mismo tiempo que, en una serie de ensa­yos titu­la­dos “Nihi­lismo y polì­tica”. Con­ti­núa viviendo en Corrien­tes Capi­tal , desde donde cola­bora con los medios masi­vos de comu­ni­ca­ción y con­ti­núa en algu­nos casos,con la tarea peda­gó­gica de la enseñanza.

    Jujuy 1224. III Piso– Depar­ta­mento “B”- W. 3400. Corrien­tes, Capi­tal.
    Repú­blica Argentina.

  9. 9 Oscar Portela

    NOTA EDI­TO­RIAL DE UNI­VER­SO­CO­RRIEN­TES
    ELEC­CIO­NES Y FRAUDES

    ¿QUIEN ELIJE A QUIEN?

    Por Oscar Portela

    Las alian­zas son solo par­ches que no alcan­zan a cubrir la des­nu­des del cuerpo mor­tal­mente herido de la repre­sen­ta­ción repú­bli­cana. No solo la vieja cor­po­ra­ción de la par­ti­do­cra­cia ha fene­cido o muerto sino que los par­ti­dos que osten­ta­ban – dirán ellos -, ideo­lo­gías, tra­di­cio­nes populares,mandatos de auto­ri­dad osten­ta­dos por per­so­nas con­fia­bles tam­bién se han hecho humo.

    De todo ello no queda más que un pai­saje muerto y un tea­tro de títe­res de cachi­po­rra y la señora Fer­nán­dez podría rem­pla­zar a Nacha en un musi­cal como esta asu­mir la pre­si­den­cia. Todo es igual y nada es mejor.

    Se trata no de res­tau­rar ni recu­pe­rar la repu­blica sino solo de saber con que parte de un magro pas­tel puedo que­darme. Estas elec­cio­nes son fran­ca­mente frau­du­len­tas y hue­len como diría Menem a cala.

    Hace tiempo Enri­que Pinti el filó­sofo de la época vati­cinó sin leer a Derrida que la farán­dula iría hacia la polí­tica y que la polí­tica se con­ver­ti­ría en farándula.

    Esta bién. Hemos tocado fondo con­ciu­da­da­nos y uste­des son expe­ri­men­tos de este labo­ra­to­rio de gené­tica pri­ma­ria. Also­ga­ray con los nie­tos de Codo­vi­lla, Macri con el FTP, don Fron­dizi con los reac­cio­na­rios, Peru­chin con la memo­ria de la Madre Teresa y total usted no se va a enterar.

    ¡Pobre pue­blo! Total­mente ausente de las dispu­tas elec­to­ra­lis­tas de cúpu­las agu­je­rea­das. Y lo obli­gan a ir a las urnas lle­nas de pape­les vacíos de con­te­nido y lle­nos de ansias de poder todos con las mis­mas pro­me­sas de siempre.

    Y un hom­bre lleno de odio, ren­cor, locura que grita “des­pués de mi el dilu­vio” cuándo existe gente sin techo. Por eso nues­tro slo­gan tomado del filo­sofo argen­tino Oscar del Barco: “lo con­tra­rio del olvido no es la memo­ria sino la ver­dad”: y acá parece que la clase polí­tica lo que pre­tende es hacer olvi­dar un pasado que de este modo siem­pre vuelve.

  10. 10 Oscar Portela

    OSCAR DEL BARCO
    UNA ETICA MÁS ALLA
    DE LA ETICA
    POR OSCAR PORTELA

    Oscar del Barco por Oscar Portela

    El poeta Oscar Por­tela nos ha enviado la siguiente nota acerca del tema que nos ha ocu­pado durante los últi­mos días. Agra­de­ce­mos su par­ti­ci­pa­ción en una dis­cu­sión cuya fecun­di­dad depende de los con­sen­sos y disen­sos de inter­lo­cu­to­res inte­lec­tual­mente com­pro­me­ti­dos. Lo que más nos enri­quece crea­ti­va­mente es la diver­si­dad de cri­te­rios, no la una­ni­mi­dad. En defi­ni­tiva, nos ilu­mi­na­mos en la medida en que nave­ga­mos por encima de nues­tras pro­pias opi­nio­nes y vamos inte­grando a nues­tra per­cep­ción otras mira­das.
    La mirada de Por­tela se nutre en fér­ti­les terre­nos de sen­si­bi­li­dad ética y esté­tica así como en su for­ma­ción inte­lec­tual. Su sin­té­tico aporte al tema plan­teado es valioso y con­si­dero que nos indica, final­mente, el núcleo de la cues­tión, que, más allá de las volá­ti­les –e irre­le­van­tes– ideo­lo­gías es, ni más ni menos, el res­peto por la exis­ten­cia real y con­creta del “otro”, en su inalie­na­ble inte­gri­dad cor­po­ral. Las múl­ti­ples for­mas en que esta inte­gri­dad cor­po­ral puede verse ata­cada, mer­mada o cer­ce­nada — por la acti­vi­dad del Estado como cen­tro de poder– será tema de dis­cu­sión para futu­ros debates.

    Manuel Monas­te­rio

    Comen­ta­rios de Oscar Portela

    En una polé­mica que Fou­cault man­tuvo en la década del 70 afir­maba frente a sus inter­lo­cu­to­res: donde exista un tri­bu­nal, un juez y la \“dis­tan­cia”, que esta­blece un \“jui­cio” , entre el reo y sus acu­sa­do­res, el apa­rato de Estado se repro­duce, imi­tando lo que se pre­tende combatir”.

    Eso suce­dió en la Argen­tina con Un Ejer­cito del Pue­blo y las “cár­ce­les” del pue­blo, / aparte de las accio­nes \“revo­lu­cio­na­rias” , pro­pia­mente dichas que lle­va­ban mer­ced a las \“ideo­cra­cias\” liber­ta­rías a ese sui­ci­dio que sig­ni­fica enfren­tar a jóve­nes con­tra jóve­nes, que fue­ron uti­li­za­dos por la \“inte­li­gen­cia” de la época.

    El no mata­rás de Oscar del Barco, el lo sabe y lo repite sin ape­lar a tras­cen­den­cia alguna a un a priori ético que se sos­tiene en la afir­ma­ción de Levi­nas de que el \“ros­tro” de aquel a quien cree­mos exter­mi­nar, per­te­nece a una \“liber­tad” que jamás la vio­len­cia, venga de donde venga podrá hacer desaparecer.

    Una mujer de izquier­das como Simone de Beau­voir afir­maba lo mismo en su pequeño ensayo titu­lado “Por una moral de la ambi­güe­dad”. No pode­mos hacer­nos cargo de los geno­ci­dios de Ruanda, — empero sí, saber si un vecino nues­tro nece­sita para sobre­vi­vir del apoyo que poda­mos prestarle.

    Digo Ruanda por no decir “La Matanza”.…Que un filo­sofo como Oscar del Barco haya renun­ciado a toda ética mesiá­nica y se haya cues­tio­nado a si mismo es un camino que él ha ele­gido. Ha sido valiente y sin­cero y esto tam­bién cons­ti­tuye una cues­tión de método. Al fin de cuen­tas aun­que el no lo diga debe recor­dar el apo­tegma de Nietsz­che: “La san­gre de los már­ti­res no tiene nada que ver con la verdad”.

    Esa san­gre que de modo mani­queo se pre­tende hoy vin­di­car en nom­bre de los huma­nis­mos fofos mien­tras la línea de som­bras de que nos separa del horror es cada día más delgada.

    Durante mucho tiem­pos defen­so­res de esos huma­nis­mos espe­ra­ron que Hei­deg­ger escri­biera la pala­bra per­dón: el silo­gismo neo-positivista no se hace espe­rar: “ Hei­deg­ger calla, luego con­fiesa su complicidad”.

    Alguna vez dijo que en épocas de penu­ria – donde nadie es posee­dor de ver­dad reve­lada nin­guna – el no escri­bi­ría una Ética. No lo hizo. Oscar del Barco a quien no conozco y admiro solo por­que pude cono­cer otro Nietzs­che a tra­vés de sus tra­duc­cio­nes de Blan­chot, a creído nece­sa­rio “una auto-critica”. Y lo a hecho sin espe­rar que nadie se lo exija en un tiempo donde el “horror” de los geno­ci­dios se a eva­po­rado en lo vacuí de las pan­ta­llas donde el mundo se car­to­gra­fía de modo vir­tual como jue­gos de red de ase­si­na­tos virtuales.

    Repito que del Barco no tenía nece­si­dad de exi­girse a si mismo una mirada cri­tica hacia su pasado. Cuando Albert Camus inter­pretó la frase de Nietzs­che “Dios a muerto/ luego todo está per­mi­tido” en sen­tido con­tra­rio: “ Nada esta per­mi­tido” por­que no exis­ten tri­bu­na­les que otor­guen el per­dón que la tras­cen­den­cia per­mi­tía, daba por tie­rra con cual­quier Ética que con­ju­gue en un mundo donde la “tras­cen­den­cen­cia” opera de manos de un poder que se sabe a si mismo y se quiere a si mismo, en fun­ción de los ope­ra­rios de la téc­nica, toda “culpa”.

    Sin embargo Oscar del Barco pro­nun­ció su vere­dicto por­que el lla­mado al “no mata­rás” no nece­sita venir desde tablas de la ley y estar diri­gida a un remi­tente pri­vi­le­giado. Lo hizo por­que desde su punto de vista,lo que hoy se mues­tra y cobra forma ante nues­tros ojos, son las for­mas más pecu­lia­res de los que Hei­deg­ger en sus “Lec­cio­nes de 1944” llamó lo “sub.-humano” : el peli­gro de un abismo que exige – tal vez – del per­dón de Uno para con Uno mismo, para con­ti­nuar “con­mi­na­dos” a una ver­dad que no es sino la que me per­mite– y dije cues­tión de método-, el valor que exige una época que nos enfrenta al vacio de mirar al abismo sin par­pa­dear como lo hacen los “últi­mos hom­bres” que dicen pen­sar en este mundo.

    Corrien­tes– Argentina-Oscar Portela

    jujuy 1224. w C P 3400.
    Corrien­tes . Argentina

  11. 11 Oscar Portela

    ¿ QUIEN ES DIANA CONTI? . Ex mili­tante del Par­tido Comu­nista, Coimera y otras cosas más– informe especial.

    UN EX ASE­SOR DE LA SENA­DORA DIANA CONTI LA DENUN­CIA POR PRE­SUNTA EXTORSION

    Se trata de su jóven ex-asesor en el área de prensa, Bruno Bimbi, que la denun­cia ante la Jus­ti­cia pre­sunta extor­sión, según dice al que­darse “con parte de su sueldo”.

    La grave denun­cia quedo radi­cada en el Juz­gado Nacio­nal en lo Cri­mi­nal de Ins­truc­ción Nº 29, Secre­ta­ría única, y lleva el número de expe­diente 25.243/05.

    …Fui a la ofi­cina con Daniel y ni bien entré, Diana me llamó. Cuando entré a su des­pa­cho el diá­logo fue más o menos así:

    —Sen­tate. ¿Cobraste?— pre­guntó Diana.

    —Sí, recién vengo del banco.

    —Bueno, dame la plata.

    —¿Cómo? ¿La plata que cobré te la tengo que dar?

    —Sí, dale, apu­rate. Sepa­rás mil pesos y te los que­dás. Ese es tu sueldo a par­tir de ahora. Todos los meses hace­mos lo mismo: cobrás, te que­dás mil pesos y me das el resto para mí….” ( sigue)

    Asi­mismo habla­mos con la sena­dora Diana Conti sobre esta denun­cia en su contra .

    TEXTO DE LA DENUN­CIA :
    PRO­MUEVE QUERELLA

    Señor Juez:

    BRUNO BIMBI, por mi pro­pio dere­cho, con domi­ci­lio real en Barrio Nuñez, torre 4 piso 7 depar­ta­mento B, par­tido de Ave­lla­neda, pro­vin­cia de Bue­nos Aires; con el patro­ci­nio letrado del Dr. Mariano Eduardo Bece­rra, (Tº 86 Fº 103 CPACF, CUIT 20–24114252-4, Caja Pro­vi­sio­nal Abo­ga­dos Pcia. de Bue­nos Aires, legajo 076726–6*03), cons­ti­tu­yendo domi­ci­lio pro­ce­sal en Teo­doro Gar­cía 2335, 2º, “A” Capi­tal Fede­ral, a V.S. me pre­sento y res­pe­tuo­sa­mente digo:

    I. OBJETO

    Que en legal tiempo y forma vengo a pro­mo­ver que­re­lla por el delito de extor­sión (art. 168 del código Penal) con­tra la Sena­dora Nacio­nal DIANA BEA­TRIZ CONTI, con base en los hechos que segui­da­mente se exponen.

    II. HECHOS

    En el mes de julio de 2004 comencé a tra­ba­jar como ase­sor legis­la­tivo y “Jefe de Prensa” de la Sena­dora Nacio­nal Dra. Diana Bea­triz Conti.

    En la pri­mera entre­vista que tuve con la Sena­dora en su des­pa­cho, me dio las indi­ca­cio­nes acerca de las tareas que iba a desem­pe­ñar, y la remu­ne­ra­ción que iba a per­ci­bir por ello. De esta manera, me señaló espe­cí­fi­ca­mente que sería el Jefe de Prensa, tarea para la cual debía con­cu­rrir dos veces a la semana, debiendo estar pre­sente siem­pre los días miér­co­les cuando se rea­li­zara la sesión del H. Senado de la Nación, y algún otro día de la semana a con­ve­nir para con­fec­cio­nar las gace­ti­llas de prensa. Me sugi­rió tam­bién la adqui­si­ción de un telé­fono celu­lar, a fin de estar acce­si­ble en todo momento para que ella pudiera comu­ni­carse con­migo y para que los medios de prensa pudie­ran ubi­carme. Con res­pecto a mi sueldo, me dijo que me iba a pagar $ 700 (sete­cien­tos pesos) por mes, y que el pago sería “en negro”.

    A los pocos días de tra­ba­jar con la Sena­dora, pro­ducto de la natu­ra­leza y carac­te­rís­ti­cas de mis fun­cio­nes, comencé a ir al des­pa­cho dia­ria­mente, y en las pri­me­ras sema­nas ya mi hora­rio ter­minó siendo bas­tante más amplio que el que la Sena­dora me había suge­rido al prin­ci­pio. Ade­más, fui tomando algu­nas otras tareas aje­nas a la fun­ción que en un prin­ci­pio había­mos con­ve­nido con la sena­dora, cola­bo­rando de esta manera con otros com­pa­ñe­ros de tra­bajo en dis­tin­tos temas y res­pon­diendo a los pedi­dos de la doc­tora Conti.

    Entre otras cosas, fui el autor del pro­yecto de ley de des­pe­na­li­za­ción de la tenen­cia de dro­gas para con­sumo per­so­nal (arti­cu­lado y fun­da­men­tos ínte­gros) pre­sen­tado por la doc­tora Conti, pro­yecto que fue uno de los dos ejes prin­ci­pa­les del tra­bajo legis­la­tivo de la sena­dora durante el año 2004. Por ese pro­yecto de mi auto­ría la sena­dora tuvo una amplia expo­si­ción en los medios masi­vos de comu­ni­ca­ción, y yo redacté todas las notas de opi­nión que salie­ron publi­ca­das en la prensa escrita con su firma. Tam­bién como jefe de prensa me ocupé de con­se­guir repor­ta­jes de la sena­dora en dife­ren­tes medios por ese tema. Ade­más, por este pro­yecto la sena­dora fue invi­tada a diver­sos con­gre­sos y foros como expositora.

    Res­pecto del otro eje prin­ci­pal de tra­bajo de la sena­dora durante 2004, el pro­yecto de ley nacio­nal de unión civil, yo fui el res­pon­sa­ble den­tro de su equipo de la rela­ción y la coor­di­na­ción del tra­bajo con la Comu­ni­dad Homo­se­xual Argen­tina. Acor­da­mos con la CHA que la sena­dora fuera la fir­mante del pro­yecto de ley nacio­nal de unión civil que fue ela­bo­rado por la doc­tora Gra­ciela Medina a pedido de dicha ins­ti­tu­ción. En el mes de noviem­bre, fui res­pon­sa­ble junto con el secre­ta­rio de la CHA, Mar­celo Sunt­heim, de la orga­ni­za­ción de la pre­sen­ta­ción del libro “Adop­ción, la caída del pre­jui­cio”, rea­li­zado en el salón Azul del Senado de la Nación, al que con­cu­rrie­ron más de seis­cien­tas per­so­nas que aplau­die­ron el dis­curso que pro­nun­ció la sena­dora, que yo había redac­tado ínte­gra­mente. Mi tra­bajo en la orga­ni­za­ción de ese evento me valió la feli­ci­ta­ción pública de auto­ri­da­des de la CHA en el mismo, y la pos­te­rior feli­ci­ta­ción de la senadora.

    Ade­más de ello, par­ti­cipé acti­va­mente de muchí­si­mas otras acti­vi­da­des pro­pias y aje­nas a mi fun­ción de “Jefe de Prensa”, para lo cual nece­sité tra­ba­jar todos los días en un amplio hora­rio. Por ejem­plo, repre­senté a la sena­dora en la Mesa de Diá­logo Polí­tico de la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires, por lo que debía con­cu­rrir sema­nal­mente a reunio­nes en la sede de la gober­na­ción, en la ciu­dad de La Plata.
    En todo momento la Sena­dora me trans­mi­tió su abso­luta satis­fac­ción con mi tra­bajo y nunca puso en evi­den­cia motivo alguno de dis­con­for­mi­dad por fuera de los hechos que en esta acción pre­tendo probar.

    En el mes de agosto o sep­tiem­bre de 2004, Diana Conti me dijo que iba a regis­trar mi rela­ción labo­ral, sin dar nin­gún tipo de deta­lle en cuanto a mi remu­ne­ra­ción, con las siguien­tes pala­bras: “Te quiero avi­sar que te voy a nom­brar en blanco, así que va a haber un cam­bio en tu sueldo, para bien”. Me indicó que hablara con Pablo Igle­sias o Fede­rico López que eran los que se encar­ga­ban de la parte admi­nis­tra­tiva del des­pa­cho, para que me expli­ca­ran los trá­mi­tes que tenía que hacer.

    Luego de rea­li­zar los corres­pon­dien­tes trá­mi­tes, en la Direc­ción de Per­so­nal del Hono­ra­ble Senado me noti­fi­ca­ron que mi desig­na­ción sería a par­tir del 1º de sep­tiem­bre, con la cate­go­ría A-3, y que cobra­ría la suma de $ 1.810 (pesos mil ocho­cien­tos diez). Debí fir­mar un acta en la direc­ción de Per­so­nal del H.S.N. donde cons­taba la cifra de mi remu­ne­ra­ción en bruto, la que hacién­dole los des­cuen­tos corres­pon­dien­tes (obra social, apor­tes jubi­la­to­rios, etc) daba esa cifra.

    En el mes de noviem­bre lle­ga­ron los reci­bos de sueldo a la ofi­cina. Pablo Igle­sias me hizo entrega de mi recibo para que lo fir­mara de con­for­mi­dad. En dicho recibo, número de orden 2543, cons­taba que debía per­ci­bir la suma de $ 5.429 (pesos cinco mil cua­tro­cien­tos vein­ti­nueve), corres­pon­dien­tes a los meses de sep­tiem­bre, octu­bre y noviem­bre, liqui­da­dos en forma conjunta.

    Al ente­rarme del monto total que iba a cobrar, comencé a pla­ni­fi­car el pago de deu­das con­traí­das durante el periodo en que estuve des­em­pleado y la solu­ción de pro­ble­mas per­so­na­les que arras­traba de esos seis meses en los que estuve sin tra­bajo. Entre otras cosas, me comu­ni­qué con el Banco Cre­di­coop a fin de sal­dar una deuda que tenía por una tar­jeta de cré­dito Cabal. Me aten­dió si mal no recuerdo una mujer de nom­bre Mar­cela, quien me informó que sin cal­cu­lar intere­ses la deuda era de $ 750 (pesos sete­cien­tos cin­cuenta) y que si pagaba la tota­li­dad en efec­tivo en un solo pago, teniendo en cuenta que le informé que iba a cobrar un retro­ac­tivo que me per­mi­ti­ría hacerlo, no me cobra­rían intere­ses. Tam­bién avisé a ami­gos a los que les debía dinero que les iba a pagar, y le ofrecí a otro (Emi­li­ano Rami­rez) que estaba en gra­ves pro­ble­mas eco­nó­mi­cos pres­tarle entre 1.000 y 2.000 pesos.

    Por otra parte, y teniendo en cuenta que a par­tir de enton­ces comen­za­ría a cobrar $ 1.800 (pesos mil ocho­cien­tos) al mes, comencé a ave­ri­guar pre­cios de depar­ta­men­tos en alqui­ler para irme a vivir solo; empecé a pre­pa­rarme para ren­dir un exa­men que tengo pen­diente en la facul­tad ya que con ese sueldo podría pagar nue­va­mente las cuo­tas del lugar donde estu­diaba (Nueva Escuela de Diseño y Comu­ni­ca­ción) y había tenido que dejar por falta de dinero para sol­ven­tar la carrera; y tam­bién empecé a tra­ba­jar junto con dos ami­gos en un pro­yecto para armar una revista, para cuyos pri­me­ros núme­ros pen­saba inver­tir de mi bol­si­llo parte de los cos­tos de imprenta.

    En los pri­me­ros días de diciem­bre, con­cu­rro a la ofi­cina y me avi­san que está mi che­que a dis­po­si­ción. Como aún no tenía mi cuenta ban­ca­ria abierta, este pri­mer pago me lo harían mediante un che­que. El che­que, el cual retiré de Teso­re­ría del Senado, como decía el recibo, era por la suma de $ 5.429 (pesos cinco mil cua­tro­cien­tos veintinueve).

    Cuando regreso con el che­que viene a mi ofi­cina Fede­rico López y me dice que debo ir al banco a cobrarlo, reti­rar de allí $700 (sete­cien­tos pesos) y entre­garle el resto a Diana Conti; que Daniel Fra­botta, otro de los emplea­dos del des­pa­cho, me va a acom­pa­ñar. Ante esa orden me quedé helado. No enten­día nada. Daniel me acom­pañó al Banco Nación, a la sucur­sal que está cerca del Con­greso, sobre Av. Callao. Prác­ti­ca­mente no habla­mos una pala­bra, y Daniel notó mi preo­cu­pa­ción y asom­bro por lo que estaba sucediendo.

    Fui a la ofi­cina con Daniel y ni bien entré, Diana me llamó.

    Cuando entré a su des­pa­cho el diá­logo fue más o menos así:

    —Sen­tate. ¿Cobraste?— pre­guntó Diana.

    —Sí, recién vengo del banco.

    —Bueno, dame la plata.

    —¿Cómo? ¿La plata que cobré te la tengo que dar?

    —Sí, dale, apu­rate. Sepa­rás mil pesos y te los que­dás. Ese es tu
    sueldo a par­tir de ahora. Todos los meses hace­mos lo mismo: cobrás, te que­dás mil pesos y me das el resto para mí.

    —¿Pero enton­ces te tengo que dar los otros cua­tro mil cua­tro­cien­tos?—
    volví a pre­gun­tarle yo.

    —Sí, dale, apu­rate.— me dijo, y mien­tas yo con­taba unas mone­das de
    un peso que me habían dado en el banco como parte del pago me dice: —no, las mone­das
    te las podés quedar.

    Ni bien ter­minó de guar­dar el dinero me dijo «Listo» y me miró con
    una expre­sión que me indi­caba que ya me podía ir.

    Cuando estaba saliendo de la ofi­cina, me mira y me pre­gunta “¿Pasa
    algo?”, y yo antes de per­der el con­trol y ter­mi­nar insul­tán­dola pre­ferí decirle que no e irme a mi oficina.

    Es decir, para que quede claro: de los $5.400 que cobré, que eran
    parte de MI SUELDO, a mí me dejó $1.000 y los res­tan­tes $4.400 pesos se los quedó

    Diana Conti.

    Salí de la ofi­cina un rato des­pués y estuve varias horas cami­nando por la calle pen­sando qué hacer. A la noche me encon­tré con Emi­li­ano, el amigo al que le había pro­me­tido pres­tarle dinero, y le conté todo. Estaba en ese momento pre­sente tam­bién otra amiga mía, Caro­lina Fis­cardi. En los días siguien­tes lo hablé con otras per­so­nas cer­ca­nas.
    Lógi­ca­mente no pagué mi deuda con el banco, ni las deu­das con mis ami­gos, ni seguí bus­cando depar­ta­mento para irme a vivir solo, ni me ins­cribí en la facul­tad, ni pude con­cre­tar aún el pro­yecto de la revista, ni le pude pres­tar dinero a Emi­li­ano, ni nin­guna de las cosas que había pen­sado hacer con mi sueldo.

    En los días siguien­tes, en la ofi­cina algu­nas per­so­nas nota­ron que me pasaba algo. Lidia Pichione, una ase­sora de Diana, me insis­tió que le con­tara qué pasaba, y le dije que era un pro­blema per­so­nal, de mi casa, que no tenía nada que ver con la ofi­cina.
    Con Daniel y Fede­rico un día sali­mos jun­tos de la ofi­cina y les dije la ver­dad, y les conté todo lo que había pasado. Luego fui a un maxi­quiosco cerca del Con­greso con Daniel Fra­botta y nos que­da­mos en su inte­rior (que tiene una espe­cie de bar) hasta cerca de las tres de la mañana con­ver­sando sobre el tema y yo le dije lo mal que me sen­tía por lo que Diana Conti me había hecho.

    Desde ese momento la rela­ción con la Sena­dora, que hasta enton­ces era muy buena, pasó a ser dis­tante. Sin embargo, yo con­ti­nué con mi tra­bajo como hasta ese momento, con la misma dedi­ca­ción y esfuerzo de siempre.

    Unas sema­nas des­pués, se liqui­da­ron los agui­nal­dos y lle­ga­ron a la ofi­cina los reci­bos. Como mi desig­na­ción era a par­tir del 1º de sep­tiem­bre, me corres­pon­día un pro­por­cio­nal, que según mi recibo de habe­res ascen­día a $605 (pesos seis­cien­tos cinco).

    Qui­zás por­que aún no había ter­mi­nado de asi­mi­lar lo que había pasado con el sueldo, ni se me pasó por la cabeza la posi­bi­li­dad de que la Sena­dora me sacara tam­bién parte del aguinaldo.

    El día que depo­si­ta­ron el agui­naldo, Pablo Igle­sias me informa que tenía que ir al Banco Nación, a la sucur­sal de Luis Sáenz Peña, a reti­rar mi tar­jeta Maes­tro y cobrar el agui­naldo por ven­ta­ni­lla. Fui al banco, retiré la tar­jeta, y extraje por ven­ta­ni­lla si mal no recuerdo $200 (pesos doscientos).

    Cuando vuelvo a la ofi­cina, Pablo me dice que tengo que darle $400 (pesos cua­tro­cien­tos) “para Diana”.

    Otra vez me aga­rró por sor­presa. Me enojé, y le dije, que no se los pen­saba dar. Me dijo que si no se los daba Diana se iba a eno­jar con­migo, y me iba a dejar sin tra­bajo. “Te va a echar a la mierda si no nos das la guita”, me dijo. La con­ver­sa­ción fue en una parte de la ofi­cina que está abierta, así que los demás pre­sen­tes podían escu­char.
    Le con­testé que esta situa­ción era total­mente injusta, que tanto el dinero ante­rior como éste era de mi pro­pie­dad y que no pen­saba dárselo.

    En ese momento inter­vino en la con­ver­sa­ción Fede­rico López, que estaba en la otra parte de la ofi­cina pero había escu­chado todo, y lo llamó a Pablo para decirle que se estaba equi­vo­cando, que no eran cua­tro­cien­tos lo que le tenía que dar. “Diana le dejó mil pesos del sueldo, y él está cobrando un pro­por­cio­nal del agui­naldo, de 605 pesos. Si hacés la rela­ción de acuerdo a lo que le deja del sueldo, lo que corres­ponde que ponga del agui­naldo es menos”, le dijo, y cal­culó que lo que tenía que darle a Diana eran algo más de dos­cien­tos o tres­cien­tos pesos, y que el resto era para mí.

    Todos esos cálcu­los sobre mi dinero me eno­ja­ron más y enton­ces me paré, aga­rré mis cosas, saludé a todos y me fui.

    Al siguiente día labo­ral, cuando lle­gué a la ofi­cina me llamó Fede­rico para hablar con­migo. Tuve una con­ver­sa­ción a solas con él en la que le conté cómo me sen­tía y le dije que nece­si­taba el tra­bajo y por eso le iba a dar la plata, pero que me sen­tía total­mente humi­llado por la situa­ción que me estaba haciendo pasar Diana Conti. Le dije que no renun­ciaba por­que nece­si­taba el tra­bajo, pero que esta situa­ción era iné­dita para mí y no podía sopor­tarla. Fede­rico me dijo que si Diana se ente­raba que no le había dado la plata a Pablo iba a tener serios pro­ble­mas y me ase­guró que él per­so­nal­mente no se lo diría: “le voy a decir que el otro día aún no habías podido cobrar, pero espero que nadie le cuente lo que pasó, por tu bien”. Le dí el dinero a Fede­rico y él me acon­sejó que hablara yo con la Sena­dora si esta situa­ción me ponía tan mal.

    Tuve pocas opor­tu­ni­da­des de hablar con la Sena­dora por­que se acer­caba fin de año y por lo tanto se estaba haciendo todo lo que no se podría hacer des­pués del 31 de diciem­bre, y ade­más por­que Diana Conti me tra­taba con una enorme dis­tan­cia y frial­dad, no me daba espa­cio para hablar. De hecho en la última sesión del año se votaba un pro­yecto suyo modi­fi­cando la ley anti­dis­cri­mi­na­to­ria sobre el que yo había tenido que hacerle un informe de las reunio­nes man­te­ni­das con las orga­ni­za­cio­nes que lo pro­mo­vían, docen­tes de la UBA que dic­ta­mi­na­ron y auto­ri­da­des de la Comi­sión par­la­men­ta­ria, pero no pude reunirme con ella por­que no me aten­dió y le hice lle­gar el informe escrito por otra per­sona del despacho.

    Antes de todos estos acon­te­ci­mien­tos, mi rela­ción con ella había lle­gado a ser muy buena en poco tiempo. Ella estaba muy con­forme con mi tra­bajo y me lo hacía notar. Ade­más, me tra­taba con mucha con­fianza y apre­cio. Hasta el día de mi des­pido la Sena­dora jamás me repro­chó que yo hiciera mal mi tra­bajo, que no cum­pliera sus expec­ta­ti­vas, que no actuara con res­pon­sa­bi­li­dad o que hubiese come­tido erro­res de gra­ve­dad o des­obe­de­cido o malin­ter­pre­tado sus indi­ca­cio­nes. No pare­cía, reitero, hasta el día de mi des­pido que exis­tiera razón alguna para que yo fuera des­pe­dido, salvo los hechos que se rela­tan en pre­sente querella.

    El último día de tra­bajo, la Sena­dora orga­nizó una cena de fin de año, y nos comu­nicó que el des­pa­cho esta­ría cerrado durante el mes de enero. Esa cena no era el momento para mani­fes­tarle nue­va­mente mi dis­con­for­mi­dad por lo suce­dido con mi aguinaldo.

    Unos días des­pués la llamé al celu­lar para pedirle que que­ría hablar a solas con ella. Me con­testó, cor­tante, que ella no estaba tra­ba­jando y que no tenía ganas de hablar de nada, que des­pués de las vaca­cio­nes hablaríamos.

    Durante el mes de enero yo no tenía posi­bi­li­da­des de tomarme vaca­cio­nes, por­que como ella me había extraído casi todo lo que había cobrado de sueldo y la mitad del agui­naldo, no me que­daba resto para irme a nin­gún lado.

    El sueldo, por un error admi­nis­tra­tivo del Senado, no me lo depo­si­ta­ron en fecha. Me comu­ni­qué con Pablo y con Daniel, luego hablé con per­so­nal del Senado, y final­mente me exten­die­ron un che­que por $1810 (pesos mil ocho­cien­tos diez) de los cua­les extraje por ven­ta­ni­lla del Banco Nación $100 (pesos cien) y depo­sité el resto en mi cuenta. Esto fue el 7 de enero.

    Avisé a Pablo que había cobrado, sin hacerle refe­ren­cia a la exi­gen­cia mone­ta­ria men­sual de la Sena­dora. Él no me dijo esta vez nada acerca de darle dinero. Supuse que Conti habría deci­dido luego de mi reac­ción la última vez, no pedír­melo más. O bien que me lo pedi­ría luego ella per­so­nal­mente. En tal caso habla­ría­mos del tema.

    Cerca de fin de mes, me ofre­cie­ron un tra­bajo de diseño grá­fico (siem­pre realizo esos tra­ba­jos free-lance) para hacer en esos días, a cam­bio de los pasa­jes ida y vuelta y la esta­día en el hotel para par­ti­ci­par del Foro Social Mun­dial 2005 que se rea­li­za­ría en la ciu­dad de Porto Ale­gre, Bra­sil. Me comu­ni­qué enton­ces con Pablo y luego con Daniel, por e-mail, para avi­sar­les que me iba de viaje, y pedir­les que si podían ubi­carla a Diana Conti le con­sul­ta­ran si, luego del 31 de enero, podía que­darme una semana o diez días más. Recuerdo que estando ya en Porto Ale­gre, me comu­ni­qué con Daniel mediante el pro­grama de men­sa­je­ría ins­tan­tá­nea de Micro­soft (MSN Mes­sen­ger) en varias opor­tu­ni­da­des, para pedirle que le con­sul­tara a Diana si podía que­darme más tiempo de vaca­cio­nes, ya que tenía esta posi­bi­li­dad de via­jar a Cabo Frío, a la casa de la tía de un amigo per­so­nal (bra­si­lero, resi­dente en Bue­nos Aires) que estaba allí de vaca­cio­nes. Era una posi­bi­li­dad de tomarme vaca­cio­nes allí sin gas­tos de hotel por­que esta­ría en una casa de fami­lia. Le dije que le con­sulte y le diga de mi parte que luego cuando vol­viera recu­pe­ra­ría los días per­di­dos con un mayor hora­rio o como ella me pidiera. Daniel me con­testó que me que­dara tran­quilo, que Diana decía que no había pro­ble­mas. Le dije enton­ces que me man­ten­dría comu­ni­cado y que ante cual­quier cir­cuns­tan­cia por la que fuera nece­sa­rio que regre­sara con urgen­cia, me avi­sa­ran vía mail y yo regre­saba en el acto.

    Durante el tiempo que estuve en Bra­sil, hasta el 14 de febrero cuando tomé el micro de regreso a Bue­nos Aires, me comu­ni­caba con la ofi­cina día por medio mediante el men­sa­jero de Micro­soft. Casi siem­pre con el que hablaba era con Daniel, y siem­pre le insis­tía con que con­sul­tara a Diana si era nece­sa­rio que vuelva, y él siem­pre me con­tes­taba que me quede tran­quilo, que “acá no pasa nada” y que dice Diana que está todo bien.

    El 16 de febrero a las 7.30 lle­gué a Bue­nos Aires y alre­de­dor del medio­día regresé a la ofi­cina. Al lle­gar, Daniel me comentó que había via­jado al sur del país y que Fede­rico había estado en Bari­lo­che, y que tam­bién se había tomado casi el mismo periodo de vaca­cio­nes que yo. Ese día estaba deci­dido a hablar con la Sena­dora sobre el lamen­ta­ble hecho ocu­rrido en diciem­bre. Pero no tuve opor­tu­ni­dad de decirle nada, ya que la Sena­dora salió de su des­pa­cho, me miró con indi­fe­ren­cia y me dijo “Hola, te dí de baja, no tenés más tra­bajo”. Sólo dijo eso fria­mente y se metió en su oficina.

    Pensé que me estaba haciendo una broma. Intenté hablar con ella y no quiso. Me dijo que el haberme des­pe­dido era algo que la “afec­taba emo­cio­nal­mente” y que no que­ría por lo tanto pasar un mal momento hablán­dolo con­migo. Intenté que me expli­cara por qué y me dijo que era por­que yo me había tomado más días de vaca­cio­nes que los que ella me había dado. Le dije que eso no era así, que ella me había auto­ri­zado y que yo me comu­ni­caba día por medio con la ofi­cina para pre­gun­tar si tenía que vol­ver, y le pedí por favor que lo recon­si­de­rara ya que nece­si­taba el tra­bajo. Me con­testó que no le impor­taba si me había auto­ri­zado o no, y que su última pala­bra era que no tenía nada que hablar con­migo y que “ya puse a otra per­sona en tu lugar”.

    Inme­dia­ta­mente entendí los moti­vos por los que me había que­dado sin tra­bajo: por mani­fes­tar mi desacuerdo con que la sena­dora me extra­jera men­sual­mente un por­cen­taje de mi sueldo. Era evi­dente que no acep­tar “las reglas de juego” me había hecho per­der la con­fianza de la sena­dora. Me dirigí a donde estaba Daniel para pedirle expli­ca­cio­nes y pre­gun­tarle por qué no me había dicho nada, por qué cuando yo le pre­gun­taba desde Bra­sil me decía que Diana decía que me tomara los días que nece­si­tara que estaba todo bien y que “acá no pasa nada”.

    Me con­testó que él me res­pon­día lo que Diana decía, que él no tenía idea de que Diana ya me había des­pe­dido mien­tras yo aún estaba de viaje, y que se enteró en los días pre­vios a mi regreso y no quiso decirme nada para no arrui­narme los últi­mos días de mis vaca­cio­nes y el viaje de regreso. Me dijo que él se sen­tía muy mal y que al prin­ci­pio se había sen­tido cul­pa­ble por la situa­ción pero que tanto Fede­rico como Pablo le habían expli­cado que lo de las vaca­cio­nes era una excusa pero que ella me echaba por otros moti­vos y ya lo tenía deci­dido desde antes. Que nada que yo hubiera hecho lo habría impe­dido y que Diana era así. Le pre­gunté cuál era el motivo y me dijo “y… yo creo que … está lo del sueldo”.

    Salí de ahí, fui a salu­dar a Fede­rico y cuando me estaba yendo me dijo que él estaba abso­lu­ta­mente seguro de que mi des­pido era algo que Diana ya tenía deci­dido, que lo de las vaca­cio­nes fue la excusa per­fecta: “cuando pediste más días le vino per­fecto para tener una excusa”… y me repi­tió que él pen­saba que el tema “de la plata” había sido importante.

    Por último, y como la Sena­dora no quiso hablar con­migo le escribí un email dicién­dole que yo sabía que me echaba por ese motivo. Nunca me respondió.

    Con pos­te­rio­ri­dad a estos hechos, intenté con­ven­cer en bue­nos tér­mi­nos a la sena­dora que me devol­viera el dinero que me había robado. En una opor­tu­ni­dad lo con­versé con Fede­rico López en el café “Grace”, ubi­cado en la misma cua­dra de la ofi­cina, sobre H. Yri­go­yen, y luego le hice lle­gar ese pedido por e-mail a Conti. Nunca quiso res­pon­derme ni aceptó tener una con­ver­sa­ción con­migo.
    Luego la sena­dora cam­bió en un memo la fecha de mi baja, hacién­dola retro­ac­tiva, por lo cual el Senado no me abonó la liqui­da­ción final y me exi­gió por tele­grama la devo­lu­ción de parte del dinero per­ci­bido en con­cepto de boni­fi­ca­ción no retri­bu­tiva del mes de febrero.

    Tam­bién luego me enteré que antes de des­pe­dirme, todo mien­tras yo estaba de vaca­cio­nes, la sena­dora me bajó la cate­go­ría de la A-3 a la A-6, de modo tal que al hacerme la liqui­da­ción final la cal­cu­la­rían sobre un sueldo infe­rior. Cuando en los pri­me­ros días de febrero bus­qué en el sitio web del Banco Nación el depó­sito de mi sueldo, estando en Bra­sil, me encon­tré con que sólo que habían depo­si­tado $600, en vez de $1.800. Me comu­ni­qué con la ofi­cina y Daniel, luego de con­sul­tar con Pablo, me dijo que me que­dara tran­quilo, que era un pro­blema admi­nis­tra­tivo, que “no pasa nada” y que “cuando vuel­vas de tus vaca­cio­nes te expli­ca­mos”. La ver­dad era que me esta­ban apli­cando retro­ac­ti­va­mente un des­cuento por el cam­bio de cate­go­ría. Luego de eso, la sena­dora hizo el des­pido retro­ac­tivo al 31 de enero, motivo por el cual el H.S.N. me ter­mina man­dando un tele­grama donde me exige la devo­lu­ción de $150 de mi último cobro.

    Hasta ese momento, había dudado si rea­li­zar la denun­cia por­que sabía que corría un riesgo al denun­ciar a una per­sona pode­rosa, con un cargo ins­ti­tu­cio­nal impor­tante. Muchos ami­gos me dije­ron que tenga cui­dado. Sin embargo, luego de medi­tarlo y tam­bién asqueado ante todo lo suce­dido, decidí como pri­mer paso pre­sen­tar una denun­cia admi­nis­tra­tiva por escrito en el H. Senado de la Nación. Por esta denun­cia, se ha abierto un expe­diente interno (suma­rio), Expte. Adm. SA-973/05. El día 12/05/2005 fui citado a decla­rar por la ins­truc­tora del suma­rio, Dra. Caro­lina Mar­tí­nez Gar­bino, Sub­di­rec­tora de Suma­rios, Direc­ción Gral. de Asun­tos Jurí­di­cos del H.S.N. En mi decla­ra­ción rati­fi­qué la denuncia.

    III. CON­FI­GU­RA­CION DELICTUAL.

    Como bien es sabido por la doc­trina y la juris­pru­den­cia, la esen­cia misma de la extor­sión reside en que el extor­sio­na­dor emplea una coac­ción moral con­tra la víc­tima para obte­ner de ella, en forma ilí­cita, un bene­fi­cio patri­mo­nial. En este caso, la Sena­dora empleó la nom­brada coac­ción moral con­tra mi per­sona al exi­girme la entrega del dinero, corres­pon­diente a mi sala­rio, en forma intem­pes­tiva, impe­ra­tiva, y apro­ve­chán­dose tam­bién de mi extrema nece­si­dad de tra­ba­jar para poder man­te­ner mi hogar y cubrir mis nece­si­da­des bási­cas, así como de la desigual­dad de poder en los tér­mi­nos de la rela­ción labo­ral que nos unía y por el cargo ins­ti­tu­cio­nal que ella ocupa. Es evi­dente, luego de los rela­tos des­crip­tos ut supra, que tuve una volun­tad con­tra­ria a la exi­gen­cia de la Sena­dora, la cual mani­festé e hice pública den­tro del des­pa­cho, lo cual oca­sionó mi des­pido. En este sen­tido, es dable des­ta­car lo que expresa Moi­na­rio en cuanto a que este delito con­siste en la obten­ción injusta de un bene­fi­cio pecu­nia­rio en per­jui­cio de la víc­tima y mediante la coac­ción moral que se ejerce sobre la volun­tad de esta última (Moli­na­rio, A.J., Dere­cho Penal; cla­ses del curso de 1935 com­pi­la­das por Roberto Alba­rra­cín, 1937, pag. 86).

    Otros auto­res se han refe­rido a este tipo de delito. Así Gon­zá­lez Roura mani­festó que “La extor­sión con­siste en pro­cu­rarse inde­bi­da­mente una ven­taja patri­mo­nial, con per­jui­cio de otro; colo­cando a la víc­tima ante un dilema, uno de cuyos tér­mi­nos es el per­jui­cio patri­mo­nial que ella o un ter­cero ha de sufrir y el otro, el daño que, en caso con­tra­rio, a ella o a una per­sona de su fami­lia, ha de depa­rár­sele” (Gon­zá­lez Roura, Dere­cho Penal, T III, pág. 236). Carrara, por su parte, ha dicho que “La extor­sión se pro­duce cuando el ladrón, en vez de tomarla por sí obliga al posee­dor a darle la cosa”.

    IV. PETI­TO­RIO.

    Por todo lo expuesto a V.S. soli­cito:
    1) Me tenga por pre­sen­tado el legal forma, por parte que­re­llante y por cons­ti­tuido el domi­ci­lio en el lugar pre­ce­den­te­mente indi­cado; y
    2) Ordene la rati­fi­ca­ción de la pre­sente que­re­lla y, pre­vio reque­ri­miento fis­cal, dis­ponga la ins­truc­ción del corres­pon­diente suma­rio.
    3) Se con­vo­que a la que­re­llada a pres­tar decla­ra­ción inda­ga­to­ria (art. 294 del Cod. Procesal)..

    Tenga V.S. lo expuesto y pro­vea de con­for­mi­dad, que

    SERA JUS­TI­CIA

  12. 12 Oscar Portela

    Abel Posse frente a la zurda
    por Oscar Portela

    El 99 por ciento de los que opi­nan sobre Posse no han leído ni uno de los nume­ro­sos libros del Escri­tor Argen­tino con mayor pres­ti­gio en el exte­rior: habría que pre­gun­tár­selo a Camilo José Cela.

    ¿Por lo tanto como una tal Sil­vina Gvirtz puede “hablar con lige­reza de Educación?

    ¿Que auto­ri­dad ostenta Nel­son Cas­tro quien con segu­ri­dad se ha pasado por alto “Dai­món” o el stasi Fer­nán­dez, que nos tiene acos­tum­bra­dos a su lige­ros comen­ta­rios de los gran­des escri­to­res y que debe­ría comen­tar “El Estado de sitio” de Camus, como refe­ren­cia a la Argen­tina de hoy.

    Claro que está pagada por el Coni­cet y sus pre­ben­das políticas.

    Ahora bien, si esta señora puede pre­sen­tar una tesis sobre la per­cep­ción y cons­truc­ción de la tem­po­ra­li­dad en “Los Perros del Paraíso”, acep­taré sus dis­cre­pan­cias con Posse.

    Resulta cla­rí­simo que mas del 88 por ciento de los Argen­ti­nos no conoce a sus escri­to­res más nota­bles y que su capa­ci­dad de aná­li­sis para la lec­tura es real­mente pobrísima.

    El tema es otro y los mon­to­ne­ros que gobier­nan el país en nom­bre de los dere­chos “huma­nos” se cris­pan cuando oyen hablar de orden, en un país sumi­dos en la mise­ria cul­tu­ral y el caos.

    Tam­poco Macri sabe por­que nom­bró a alguien a quien le queda chico este cargo.

    Lo hizo por­que Ramón Puerta le ofre­ció a las deses­pe­ra­das esa opción como solu­ción.
    Pocos polí­ti­cos han leído a Posse y cono­cen las fuen­tes de la que se nutre su pen­sa­miento, que abrevó en lo más hondo y vis­ce­ral del arte y el pen­sa­miento filo­só­fico universal.

    ¿Pero como va a asu­mir en Edu­ca­ción alguien que dia­logó con Mar­tin Hei­deg­ger e incluso tra­dujo algu­nas de sus páginas?

    ¿Que los pro­gres que mane­jan una Repú­blica de anal­fa­be­tos con­teste pues toda­vía hablan de dere­chos huma­nos, cuando la indi­gen­cia hace estra­gos en un país para­li­zado como el nuestro.

    El tema es y será otro.

    Argen­tina : Evo Mora­les acaba de gas­tar mas de cien millo­nes de dóla­res en su Ejer­cito — mien­tras la señora de Abal Medina, síca­ria de los Kir­ch­ner, vino para ter­mi­nar de disol­ver el Ejér­cito Argen­tino, como si con este no hubiese nacido la patria y Posse no teme­ría decirlo.

    Y como Posse es el único inte­lec­tual no hipó­crita de la Argen­tina actual, en lugar de enu­me­rar a los inte­lec­tua­les de todo el mundo que han elo­giado su nom­bre, se pre­fiere y pre­tende enlo­dar el suyo, hablando de su “pre­sunta” cola­bo­ra­ción con el coman­dante Emi­lio Massera.

    Que recuer­den quie­nes esto sos­tie­nen que la muerte de Elena Holm­berg fué obra de los Mon­to­ne­ros como dobles agen­tes obe­de­ciendo orde­nes de Massera.

    El largo atar­de­cer del cami­nante
    poema de Oscar Por­tela
    a Abel Posse

    Es de noche. Ven­tisca helada
    y sue­ños arden ahora
    justo a ori­llas del Volga.
    Es un viva­que ardido en el desierto
    donde lo abierto se des­hoja
    en el blanco infi­nito
    de un árido camino. Larga es la
    noche, larga. Y el hom­bre
    que está solo y espera
    piensa en la pampa, piensa en
    los gau­chos de un incierto
    paraje y su osa­día se refleja
    en som­bras que las lla­mas arro­jan
    sobre el hielo. En su exi­lio
    inte­rior de cami­nante
    es el mundo su patria. Pero su
    cora­zón que san­gra
    deja las hue­llas sobre
    la her­mo­sura trans­fi­gu­rada
    en hielo. Vuelve el hom­bre
    ate­rido por tanto sueño
    vano a su manso refugio.

    Y allí junto a todas las islas
    vola­das por el agua sueña que
    sueña. Escribe, total el mundo
    es solo sueño. Ni por mar ni tie­rra
    lle­ga­rás al hiper­bó­reo
    espejo que tú buscas.

    El cami­nante tras su escri­to­rio
    piensa e inventa un mundo
    donde todo cabe. El tal vez,
    la fabula, el empe­zar de nuevo,
    y mien­tras un sol pálido
    cubre su frente pálida, regresa
    al Otro sueño, al mas sueño
    donde los infe­li­ces se atan a la luz
    como a la sal­va­ción posible.

    http://​www​.uni​ver​so​por​tela​.com​.ar

  13. 13 Oscar Portela

    LA MEMO­RIA DE LAQUE­SIS”
    Y LA POÉ­TICA ANATR­PÉ­TIKA de OSCAR PORTELA

    por el DR. JOA­QUIN MEABE

    En 1998 la edi­to­rial de la UNNE publicó La Memo­ria de Laque­sis y Fre­sas Sal­va­jes de Oscar Por­tela que es uno de los pocos poe­tas filó­fo­sos de nues­tra lite­ra­tura. Este com­pro­miso edi­to­rial con uno de los prin­ci­pa­les poe­tas loca­les no parece haber sido per­ci­bido en nues­tra pro­pia uni­ver­si­dad y todo eso rela­ti­viza el esfuerzo edi­to­rial que no debe­ría pasarse por alto. Por nues­tra parte nos parece que vale la pena dete­nerse, sobre todo en la pri­mera parte de esa obra, de la que vamos a ocu­pa­mos en este informe, que esti­ma­mos de fun­da­men­tal impor­tan­cia en orden a las ideas que sub­ya­cen a sus textos.

    2. Ante­ce­den­tes

    La obra de Oscar Por­tela es bas­tante extensa y la sec­ción final del libro que ana­li­za­mos ofrece una varie­dad de opi­nio­nes que per­mite al lec­tor for­jarse un pano­rama de su pro­duc­ción y de la valo­ra­ción del con­junto de sus trabajos.

    Ade­más de la poe­sía Por­tela ha ejer­cido el perio­dismo y la crí­tica lite­ra­ria. Ha diri­gido revis­tas y edi­to­ria­les y tam­bién ha estado a cargo de suple­men­tos cul­tu­ra­les en nues­tros medios de comu­ni­ca­ción. Ha sido asi­mismo Pre­si­dente de la filial local de la Socie­dad Argen­tina de Escri­to­res y ha repre­sen­tado a Corrien­tes y a la Argen­tina en dife­ren­tes foros loca­les y extran­je­ros. Parte de su obra ha sido tra­du­cida y difun­dida en el extran­jero, figu­rando en diver­sas anto­lo­gías de poe­sía americana.

    La preo­cu­pa­ción por la filo­so­fía es una cons­tante en su obra y es ese aspecto el aquí nos interesa exa­mi­nar en rela­ción con la pers­pec­tiva que informa el hori­zonte de los con­flic­tos irre­suel­tos y el drama de la incer­ti­dum­bre y la desa­zón de nues­tras ads­crip­cio­nes y pre­jui­cios dominantes.

    3. En torno a La Memo­ria de Laquesis

    Los poe­mas de La Memo­ria de Laque­sis mues­tran un feno­me­nal agre­gado de asun­tos y de ideas que no es común en nues­tra lite­ra­tura y que, ade­más, suele ser esquiva a la moda­li­dad pura­mente esté­tica de la lite­ra­tura occi­den­tal del siglo XX.

    La idea de que el dis­curso lite­ra­rio es sobre todo su forma y esta no es más la pecu­lia­ri­dad con la que se expresa su estilo es una moda­li­dad en la que se con­funde la auto­su­fi­cien­cia con la exte­rio­ri­dad y donde el con­te­nido se con­si­dera algo accesorio.

    No vamos a dis­cu­tir aquí ese punto que hace la crí­tica lite­ra­ria y una moda­li­dad par­ti­cu­lar de su for­mu­la­ción teórica.

    Se trata de algo impor­tante, sin duda, pero del todo secun­da­rio cuando lo que intere­san – como ocu­rre en este tra­bajo – son las ideas que un autor expresa y la forma pecu­liar de la visión del mundo que ofrece y la de los con­flic­tos irre­suel­tos que desagrega.

    En esa última direc­ción “La Memo­ria de Laque­sis” es un regis­tro frag­men­ta­rio, pero con una feno­me­nal riqueza de deta­lles en los que se des­com­pone la cru­cial pro­ble­má­tica del pen­sar, del sen­tir y del creer que con­di­cio­nan nues­tras actua­les e incier­tas expectativas.

    No vamos a entrar aquí es cues­tio­nes rela­ti­vas a la crí­tica lite­ra­ria, por­que nues­tra apro­xi­ma­ción se limita tomar en cuenta los regis­tros de la pro­ble­má­tica filo­só­fica en el terreno mas res­trin­gido de la filo­so­fía prác­tica y de la ética y las con­tri­bu­cio­nes que la obra de Por­tela intro­duce en orden a la pro­ble­má­tica y la refor­mu­la­ción de las ideas que informa nues­tra actual pers­pec­tiva del saber, del sen­tir y del creer que con­di­cio­nan nues­tros actua­les desem­pe­ños mar­can la impronta de nues­tras even­tua­les expectativas.

    Por cierto, en ese terreno “La Memo­ria de Laque­sis” es nota­ble por la cru­deza con la que des­man­tela el hori­zonte en el que edi­fi­ca­mos nues­tra actual dis­po­si­ción en aque­llos tres ámbitos.

    De ordi­na­rio nues­tra lite­ra­tura del siglo XX en Occi­dente ha sido poco incli­nada a las ideas y a los pro­ble­mas y el sesgo del con­junto de su pro­duc­ción tiene como rasgo pre­do­mi­nante a la forma y como anexo o acce­so­rio a las ideas.

    Pare­ciera que estas debe­rían refu­giarse en el ensayo y en el dis­curso de la cien­cia y de la eru­di­ción. Ese dis­curso neu­tro es del todo iso­morfo con la ideo­lo­gía ilu­mi­nísta que aun cree que ese pro­grama debe com­ple­tarse como ha sos­te­nido un escri­tor ger­mano que es sobre todo un pro­fe­sor eru­dito y que hoy se lo toma por filósofo.

    Tamaña con­fu­sión es equi­va­lente a la aque­llos que han copia las for­mas o los tópi­cos de Hol­der­lin, Blake o Franz Kafka y que esti­man que con ello se accede a ese nivel pro­ble­má­tico que resulta ines­cin­di­ble del dis­curso de aque­llos tex­tos cuyas for­mas resul­tan inse­pa­ra­bles de sus con­te­ni­dos materiales.

    Del mismo modo, esa es la línea de esta obra de Por­tela y no es poca vir­tud en una época que des­pro­ble­ma­tiza todo y que for­ma­liza todo en el hori­zonte de la razón secu­lar, empí­rica y pro­fana. ¿Donde queda enton­ces el saber?

    Dice Por­tela que “se escribe para callar y agrega que es para aca­llar / las puras voces, las visio­nes que el silen­cio /pone en el cora­zón a la hora en que cul­mina / los tra­ba­jos del día.

    Por cierto, con­ti­nua, “se escribe para tem­plar /a la locura, sus áspe­ros soni­dos, la vio­len­cia / que pre­cede a la zozo­bra donde toda escri­tura / nau­fraga ahora y para siem­pre. Allí donde está el pánico de la razón y donde vela en noso­tros / Oh nada, el duro desa­so­siego de la voluntad.

    ¿De que modo se puede ir más allá de ese límite?*

    Más allá del límite está la dis­per­sión de los lími­tes dice Portela: ”

    Solo los lími­tes dicen lo que es”.

    Poco acos­tum­bra­dos a escu­char el tes­ti­mo­nio del más duro regis­tro de la reali­dad esto parece solo un con­junto de pala­bras y como tal la crí­tica habi­tual de nues­tra cul­tura ilu­mi­nísta solo retiene el com­pás de los soni­dos y se con­forma con ese resul­tado que la poe­sía de Por­tela rechaza desde el inicio.

    Se siente enton­ces lo que se espera y agrega Por­tela “no espe­rar ya, he aquí la feli­ci­dad de un cora­zón /invadido por la no espera en el ili­mi­tado espa­cio / del juego del mundo que es nues­tro destino”.

    La cru­deza se toma aquí como nega­ción como en las desola­das imá­ge­nes espec­tra­les de Van Gogh que oscu­re­cen el espa­cion con sus ilu­mi­na­cio­nes negativas.

    Este es en reali­dad un pai­saje del alma que nos incli­na­mos hoy a con­si­de­rar como un mero resul­tado fisi­co­quí­mico del cere­bro y que parece care­cer de la impronta de aque­lla supe­rio­ri­dad que nos ha per­mi­tido sen­tir y gozar la incer­ti­dum­bre y subli­mar el dolor. ¿Que queda enton­ces por decir o creer?

    Este es el límite de “La Memo­ria de Laque­sis”. No tiene por­que ofre­ce­mos un pro­grama ni una res­puesta. Esa no ha sido nunca la fun­ción más intensa de la poe­sía como se per­cibe aun en Homero o Esquilo.

    Pero tam­poco es fun­ción de la poe­sía la de entre­te­ner o agra­dar al oyente o al lec­tor intere­sado en cana­li­zar sus desahogo en la inti­mi­dad de la lec­tura o en el éxta­sis colec­tivo de sus tea­tra­li­za­cio­nes escénicas.

    En el res­trin­gido ámbito de la filo­so­fía prác­tica la obra es un intenso y pro­lon­gado debate con el subs­trato de nues­tros valo­res y de nues­tras incer­ti­dum­bres; y, por eso mismo merece una deci­dida aten­ción de parte de todos aque­llos que mero­dean en tomo a las cues­tio­nes que nos invo­lu­cran con la refle­xión y la crí­tica de los debe­res y el regis­tro de sus posi­bi­li­da­des en la eje­cu­cio­nes o interio­ri­za­ció­nes de sus normas.

    Frente a la inge­nui­dad ilu­mi­nísta que aspira a com­ple­tar el pro­grama ins­tru­men­tal de la razón posi­tiva con su neu­tra­li­dad aca­dé­mica pro­pia hoy de los llena pape­les uni­ver­si­ta­rios que mul­ti­pli­can un dis­curso vació de pro­ble­mas y neu­tro a los con­flic­tos, estos tex­tos de Pór­tela nos hablan desde lo más pro­fundo de nues­tras incon­se­cuen­cias y nues­tros dile­mas. ¿Puede per­dí­sele algo más? La res­puesta de este y de los otros inte­rro­gan­tes ante­rio­res excede ya este trabajo.

    */ extraído del texto “Anatrép­tika” (Edi­cio­nes Moglia)

  14. 14 Oscar Portela

    ¿toda­vía que­da­mos noso­tros SUSU? oscaronnnnnn

  15. 15 Oscar Portela

    VAR­GAS LLOSA Y LAS TON­TE­RÍAS ARGEN­TI­NAS
    por OSCAR PORTELA

    La Feria del Libro Argen­tina – que debe su nom­bre Jurí­di­ca­mente a la Socie­dad Argen­tina de Escri­to­res – (“Del autor al Lec­tor”) pero que a dejado de serlo para con­ver­tirce en un shop­ping de una fic­ción de “indus­tria cul­tu­ral” en manos de los menos aptos, en fun­ción de ser­vir a quie­nes no tie­nen nada que ver con un escri­tor, tie­nen nue­va­mente la opor­tu­ni­dad de mos­trar en su pro­to­colo a un Escri­tor – Mario Var­gas Llosa – guste o no su narra­tiva o su ideo­lo­gía política.

    Los que se opo­nen a esto son los peque­ños resen­ti­dos que ven mer­mar y opa­car sus nom­bres frente al reciente Nóbel.

    El que así opina, Oscar Igna­cio Por­tela : DND 8.331.978, Direc­tor de www. uni​ver​so​por​tela​.com​.ar, lo hace en su cali­dad de Ex Vocal por dos perio­dos con­se­cu­ti­vos de la Socie­dad Argen­tina de Escri­to­res, la que debe­ría tener mas inge­ren­cia en lo que sucede en esa Feria, que el Direc­tor de una Biblio­teca Nacio­nal al ser­vi­cio de un Gobierno auto­crá­tico. Oscar Portela

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